Echemos un vistazo a la Era de la Gracia, el periodo de tiempo en que el Señor Jesús llegó. Juan el Bautista estaba bautizando personas con un grupo de discípulos. Después de ver al Señor Jesús, de pronto sintió algo en su interior: “Este es el Mesías al que he estado esperando. ¡Él es el Señor y ha llegado!”. El espíritu de Juan podía sentirlo. Al poco tiempo fue arrojado en prisión. Después de ser encarcelado, empezó a dudar del Señor: “Si Tú en verdad eres el Señor, ¿puedes rescatarme de esta celda? Si puedes rescatarme de esta celda, entonces verdaderamente eres el Señor. Si no puedes rescatarme, entonces Tú no eres el Señor”. Juan tenía esta idea. Al final, el Señor no lo rescató y murió. Después de su muerte, ¿qué les ocurrió a sus discípulos? Cuando los discípulos de Juan comenzaron a seguirlo por primera vez, predicaban: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Entonces, ¿por qué no Se les manifestó el Señor Jesús? ¿Es posible que el Señor no tenga misericordia ni compasión? Esto no puede ser verdad. Jesús es el Señor de la compasión y de la misericordia. Entonces. ¿por qué Él no se les manifestó? Existe aquí un principio, una verdad y un misterio. A medida que los hombres se preparan para la venida del Señor, Él nunca los obliga a aceptarlo. Él no le ofrece fácil acceso a nadie. Él es justo con todo el mundo. Él te permite a ti tomar tus propias decisiones. Él te permite aceptar por ti mismo y no obliga a nadie. Durante la Era de la Gracia, el Espíritu Santo iluminó a Pedro. Él testificó al Señor: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16). Aparte de Pedro, ¿se manifestó el Espíritu Santo a alguien más? Aparte de Pedro, nadie más experimentó esto. Ahora bien, ¿puedes decir tú que el Señor Jesús no es justo con el hombre?Leer más »
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Dios te habla | Contemplando la aparición de Dios en Su juicio y Su castigo
Dios Todopoderoso dice: “Nadie excepto Él puede saber todos nuestros pensamientos, o tener tal conocimiento de nuestra naturaleza y esencia, o juzgar la rebeldía y corrupción de la humanidad, o hablarnos y obrar entre nosotros como lo puede este en nombre del Dios del cielo. Nadie excepto Él posee la autoridad, la sabiduría y la dignidad de Dios; el carácter de Dios, y lo que Él tiene y es, emana en su totalidad de Él. Nadie excepto Él nos puede mostrar el camino y traernos la luz. Nadie excepto Él puede revelar los misterios que Dios no ha revelado desde la creación hasta el día de hoy. Nadie excepto Él nos puede salvar de la esclavitud de Satanás y de nuestro carácter corrupto. Él representa a Dios y expresa la voz del corazón de Dios, las exhortaciones de Dios y las palabras de juicio de Dios hacia toda la humanidad. Él ha comenzado una nueva época, una nueva era, y ha traído un nuevo cielo y una nueva tierra, una nueva obra, y nos ha traído esperanza, y ha puesto fin a la vida que llevábamos en la imprecisión, y nos permitió contemplar plenamente el camino de salvación. Él ha conquistado todo nuestro ser y ha ganado nuestros corazones. De ese momento en adelante nuestras mentes se hacen conscientes y nuestros espíritus parecen ser revividos: esta persona ordinaria e insignificante, que vive entre nosotros y que nosotros hemos rechazado desde hace ya mucho tiempo, ¿no es el Señor Jesús, quien siempre está en nuestros pensamientos, y a quien anhelamos noche y día? ¡Es Él! ¡Realmente es Él! ¡Él es nuestro Dios! ¡Él es la verdad, el camino y la vida! Él nos ha permitido que vivamos otra vez, que veamos la luz, y ha detenido nuestros corazones errantes. Hemos regresado a la casa de Dios, hemos regresado ante Su trono, estamos cara a cara con Él, hemos presenciado Su rostro, y hemos visto el camino que está por delante”.
La Era de la Gracia: El objetivo y el significado de la obra de Dios
Palabras clásicas de Dios:
En la Era de la Gracia el hombre ya había sido corrompido por Satanás, por lo que, para surtir efecto, la obra de redimir a toda la humanidad requirió gracia en abundancia, tolerancia y paciencia infinita y, aún más, una ofrenda adecuada para expiar los pecados de la humanidad. Lo que la gente vio en la Era de la Gracia fue simplemente Mi ofrenda por los pecados de la humanidad: Jesús. Y sólo sabían que Dios podía ser misericordioso y paciente, sólo vieron la misericordia y la amorosa bondad de Jesús.Leer más »