¿Por qué adopta Dios el nombre de Dios Todopoderoso en la Era del Reino?

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Estudios bíblicos – ¿Por qué adopta Dios el nombre de Dios Todopoderoso en la Era del Reino?

Dado que Dios Todopoderoso es el regreso del Señor Jesús en los últimos días, muchas personas no entienden por qué el Señor Jesús es llamado Dios Todopoderoso cuando Él viene a llevar a cabo la obra de juicio en los últimos días. ¿Por qué no se le sigue llamando el Señor Jesús? De hecho, Dios tiene un nuevo nombre cada vez que realiza una etapa de Su obra. Este nuevo nombre es adoptado por Dios mismo según convenga a la obra, no es un nombre por el que la gente lo llame según le plazca. El nombre del Señor Jesús retornado de los últimos días fue profetizado hace mucho tiempo en la Biblia. En el Libro del Apocalipsis se dijo que “Y escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: […] Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo” (Apocalipsis 3:7, 12). “Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios— el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Apocalipsis 1:8). “Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, que decía: ¡Aleluya! Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina” (Apocalipsis 19:6). El nombre de Dios Todopoderoso de la Era del Reino es el cumplimiento completo de las profecías del Libro del Apocalipsis. El nombre que Dios adopta en cada era tiene un profundo significado y está íntimamente conectado con la obra de Dios durante esa era. Dios Todopoderoso reveló los misterios relacionados con esto cuando dijo:

En cada era, Dios hace nueva obra y se le llama por un nuevo nombre; ¿cómo podría hacer Él la misma obra en diferentes eras? ¿Cómo podría aferrarse a lo antiguo? El nombre de Jesús se adoptó para la obra de redención, entonces ¿se le seguiría llamando por el mismo nombre cuando vuelva en los últimos días? ¿Seguiría haciendo Él la obra de redención? ¿Por qué son Jehová y Jesús uno, pero se les llama por nombres diferentes en eras diferentes? ¿Acaso no es porque las eras de Su obra son distintas? ¿Podría un solo nombre representar a Dios en Su totalidad? Siendo esto así, se debe llamar a Dios por un nombre diferente en una era diferente y Él debe usar el nombre para cambiar la era y representarla. Porque ningún nombre puede representar totalmente a Dios mismo y cada nombre sólo puede representar el aspecto temporal del carácter de Dios en una era dada; todo lo que necesita hacer es representar Su obra. Por tanto, Dios puede escoger cualquier nombre que encaje con Su carácter para representar a toda la era. Independientemente de que sea la era de Jehová, o la de Jesús, cada era está representada por un nombre” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

‘Jehová’ es el nombre que adopté durante Mi obra en Israel y significa el Dios de los israelitas (el pueblo escogido de Dios) que puede tener compasión del hombre, maldecirlo y guiar su vida; el Dios que posee gran poder y está lleno de sabiduría. ‘Jesús’ es Emanuel, que significa la ofrenda por el pecado que está llena de amor, de compasión y que redime al hombre. Él hizo la obra de la Era de la Gracia y la representa, y solo puede representar una parte de la obra del plan de gestión. Es decir, solo Jehová es el Dios del pueblo escogido de Israel, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, el Dios de Moisés y el Dios de todo el pueblo de Israel. Y así, en la era presente, todos los israelitas, excepto el pueblo judío, adoran a Jehová. Le hacen sacrificios en el altar y le sirven en el templo llevando las túnicas de los sacerdotes. Lo que esperan es la reaparición de Jehová. Solo Jesús es el Redentor de la humanidad, y Él es la ofrenda por el pecado que redimió a la humanidad del pecado. Es decir, el nombre de Jesús vino de la Era de la Gracia y surgió debido a la obra de redención en la Era de la Gracia. El nombre de Jesús llegó a existir para permitir que las personas de la Era de la Gracia nacieran de nuevo y fueran salvadas, y es un nombre particular para la redención de toda la humanidad. Así, el nombre de Jesús representa la obra de la redención y denota la Era de la Gracia. El nombre de Jehová es un nombre particular para el pueblo de Israel que vivía bajo la ley. En cada era y etapa de la obra, Mi nombre no carece de fundamento, sino que tiene un sentido representativo: cada nombre representa una era. ‘Jehová’ representa la Era de la Ley y es el título honorífico para el Dios adorado por el pueblo de Israel. ‘Jesús’ representa la Era de la Gracia y es el nombre del Dios de todos aquellos que fueron redimidos durante la Era de la Gracia. Si el hombre sigue anhelando la llegada de Jesús el Salvador durante los últimos días, y sigue esperando que llegue con la imagen con la que apareció en Judea, entonces todo el plan de gestión de seis mil años se habría detenido en la Era de la Redención y no podría haber progresado más. Además, los últimos días nunca llegarían y la era nunca acabaría. Esto se debe a que Jesús el Salvador es solo para la redención y salvación de la humanidad. Yo adopté el nombre de Jesús solo por el bien de todos los pecadores en la Era de la Gracia, pero no es el nombre por el cual llevaré a su fin a toda la humanidad. Aunque Jehová, Jesús y el Mesías representan todos a Mi Espíritu, estos nombres solo denotan las diferentes eras de Mi plan de gestión y no me representan en Mi totalidad. Los nombres por los cuales me llaman las personas en la tierra no pueden expresar todo Mi carácter y todo lo que Yo soy. Son simplemente nombres diferentes por los que se me llama durante las diferentes eras. Así pues, cuando la era final —la era de los últimos días— llegue, Mi nombre cambiará de nuevo. No se me llamará Jehová o Jesús, mucho menos el Mesías; se me llamará el potente Dios Todopoderoso mismo y bajo este nombre pondré fin a toda la era. Una vez se me conoció como Jehová. También se me llamó el Mesías, y las personas me llamaron una vez Jesús el Salvador con amor y aprecio. Hoy, sin embargo, ya no soy el Jehová o el Jesús que las personas conocieron en tiempos pasados; Yo soy el Dios que ha regresado en los últimos días, el que pondrá fin a la era. Soy el Dios mismo que surge del extremo de la tierra, repleto de todo Mi carácter y lleno de autoridad, honor y gloria” (‘El Salvador ya ha regresado sobre una “nube blanca”’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Dios Todopoderoso dijo claramente que el nombre que Dios adopta en cada era tiene un significado representativo: cada uno representa la obra de Dios y el carácter que Él expresa durante esa era. Durante la Era de la Ley, Dios usó el nombre de Jehová para proclamar Sus leyes y mandamientos y guiar la vida de la humanidad en la tierra; durante la Era de la Gracia, Dios usó el nombre de Jesús para llevar a cabo la obra de la redención de la humanidad y, durante la Era del Reino, Dios es llamado Dios Todopoderoso; Él realiza la obra de juicio, comenzando por la casa de Dios, para purificar, cambiar y salvar al hombre. Dios cambia la era usando Su nombre y usa este nombre para representar la obra de la era en cuestión. Cuando Jehová Dios llevó a cabo la obra de la Era de la Ley, solamente orando al nombre de Jehová y obedeciendo Sus leyes y mandamientos es que las personas podían ser bendecidas y protegidas por Dios. Con la llegada de la Era de la Gracia, Dios usó el nombre de Jesús para llevar a cabo la obra de redención y las personas no tuvieron otra opción que aceptar al Señor Jesús como el Salvador y orar por el arrepentimiento en nombre del Señor, a fin de que se les perdonasen sus pecados y poder disfrutar de la verdad y de la gracia otorgadas por el Señor Jesús. Si las personas seguían aferradas al nombre de Jehová y se negaban a aceptar al Señor Jesús, entonces perdían el cuidado y la protección de Dios y caían en las tinieblas, siendo maldecidas y castigadas por Dios como los fariseos judíos. Con el advenimiento de los últimos días, Dios usa el nombre de Dios Todopoderoso para llevar a cabo la obra de juicio, comenzando por la casa de Dios. Sólo aceptando el nombre de Dios Todopoderoso, manteniéndose al tanto de los pasos de la obra de Dios y sometiéndose al juicio y castigo de Dios Todopoderoso, es que las personas pueden entender y alcanzar la verdad, librarse del pecado, ser purificadas y recibir la salvación de Dios. Todas las que se nieguen a aceptar el nombre de Dios Todopoderoso y rechacen Su obra de juicio de los últimos días serán incapaces de liberarse de la esclavitud del pecado y jamás serán aptas para entrar en el reino de los cielos.

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Fuente: Estudiar la Biblia

Palabras diarias de Dios | Fragmento 140 | «Dios mismo, el único IV»Diálogo entre Satanás y Jehová Dios

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Palabras diarias de Dios | Fragmento 140 | «Dios mismo, el único IV»
Diálogo entre Satanás y Jehová Dios

(Job 1:6-11) Ahora, había un día cuando los hijos de Dios venían a presentarse ante Jehová y Satanás también vino entre ellos. Y Jehová dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra. Y Jehová dijo a Satanás: ¿Has considerado a Mi siervo Job, no hay ningún otro como él en la tierra, un hombre perfecto y recto, que teme a Dios y se aparta del mal? Entonces Satanás respondió a Jehová, y dijo: ¿Teme Job a Dios en vano? ¿No has puesto una cerca alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene por doquier? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus propiedades han crecido en la tierra. Pero estira Tu mano ahora, y toca todo lo que tiene, y él te maldecirá de frente.

(Job 2:1-5) Nuevamente, hubo un día cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse ante Jehová y Satanás también vino entre ellos a presentarse ante Jehová. Y Jehová dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra. Y Jehová dijo a Satanás: ¿Has considerado a Mi siervo Job, no hay ningún otro como él en la tierra, un hombre perfecto y recto, que teme a Dios, y se aparta del mal? Y aún mantiene su integridad, a pesar de que has tratado de ponerme contra él, de destruirlo sin ninguna razón. Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: Piel por piel, sí, el hombre dará todo lo que tiene a cambio de su vida. Pero estira Tu mano ahora y toca sus huesos y su carne y te maldecirá de frente.

En el plan de gestión de Dios de seis mil años, en particular en el Libro de Job, estos dos pasajes que Satanás dice y las cosas que hace son representativos de su resistencia a Dios. ¿Podemos decir esto? (Sí). Este es Satanás mostrando su verdadera cara. ¿Has visto los hechos de Satanás en la vida que vivimos ahora? Cuando los ves, tal vez no pienses en ellos como cosas que él habla, y en su lugar te parezca que es el hombre quien las pronuncia, ¿verdad? Cuando el hombre expresa tales cosas, ¿qué se representa? A Satanás. Aunque tú lo reconozcas, sigues sin percibir que en realidad es Satanás quien las pronuncia. Pero aquí y ahora, has visto de forma inequívoca lo que Satanás mismo ha dicho. Ahora tienes un entendimiento incuestionable, claro como el cristal, del odioso rostro y de la maldad de Satanás. ¿Son, pues, estos dos pasajes pronunciados por Satanás valiosos para que las personas de hoy sean capaces de conocer la naturaleza de Satanás? ¿Merece la pena registrar estas frases para que la humanidad de hoy sea capaz de reconocer la odiosa cara de Satanás, su verdadero rostro original? Aunque pueda no parecer muy adecuado decir esto, expresarlo de este modo aún puede considerarse acertado. Sólo puedo expresarlo así y si puedes entenderlo, ya es suficiente. Una y otra vez, Satanás ataca las cosas que Jehová hace, lanzando acusaciones sobre el temor que Job tiene de Jehová Dios. Intenta provocar a Jehová a través de diversos métodos, haciendo que le permita tentar a Job. Sus palabras, por tanto, son altamente provocadoras. Dime, pues, una vez que Satanás ha pronunciado estas palabras, ¿puede Dios ver con claridad lo que Satanás quiere hacer? (Sí). ¿Entiende Dios lo que él quiere hacer? (Sí). En el corazón de Dios, este hombre, Job, al que Él considera —este siervo suyo que, para Él, es un hombre justo, un varón perfecto—, ¿puede soportar este tipo de tentación? (Sí). ¿Por qué dice Dios que “Sí” con tanta certeza? ¿Está Dios examinando siempre el corazón del hombre? (Sí). ¿Y es Satanás capaz de examinar el corazón del hombre? (No). Satanás no puede. Aunque Satanás pueda ver que el hombre tiene un corazón que teme a Dios, su malvada naturaleza nunca puede creer que la santidad sea santidad o que la sordidez sea sordidez. El malvado Satanás no puede nunca valorar algo que sea santo, justo o radiante. No puede evitar no escatimar esfuerzos para actuar a través de su naturaleza, su maldad y esos métodos que usa. Aun a riesgo de ser él mismo castigado o destruido por Dios, no duda en oponerse de forma obcecada a Dios: este es el mal, la naturaleza de Satanás. Por tanto, en este pasaje afirma: “Piel por piel, sí, el hombre dará todo lo que tiene a cambio de su vida. Pero estira Tu mano ahora y toca sus huesos y su carne y te maldecirá de frente”. ¿Qué está pensando? El temor que el hombre tiene de Dios se debe a que ha obtenido muchas ventajas de Él. El hombre consigue ventajas de Dios, y por ello afirma que Él es bueno. Sin embargo, el hombre puede temerle a Dios de esta forma, no porque Él sea bueno, sino sólo porque obtiene tantas ventajas: una vez que le privas de estas ventajas, él te abandona. En su malvada naturaleza, Satanás no cree que el corazón del hombre puede temer de verdad a Dios. ¿Por qué? Por su perversa naturaleza no sabe lo que es la santidad y mucho menos lo que es la reverencia temerosa. No sabe lo que es obedecer a Dios, lo que es temerle. Al no temerle a Dios, piensa: “El hombre tampoco puede temerle a Dios. Es imposible”. ¿No es esto así? (Sí). Decidme, ¿no es malvado Satanás? (¡Sí!). Satanás es malvado. Entonces, salvo nuestra iglesia, ya sean las denominaciones diversas, o los grupos religiosos y sociales, no creen en la existencia de Dios, no creen que Él puede obrar ni que haya un Dios, así que piensan: “Aquello en lo que tú crees tampoco es Dios”. Toma, por ejemplo, a un hombre promiscuo. Él mira y ve que todos son promiscuos, igual que él. El hombre que miente todo el tiempo mira y ve que nadie es sincero, que todos mienten. El hombre malo ve a todos malos y quiere pelear con todo aquel que ve. Esas personas que son un poco sinceras ven a todos sinceros, y por tanto siempre son embaucados, engañados, y no lo pueden remediar. ¿No es esto cierto? Pongo estos cuantos ejemplos para que estéis más seguros: la naturaleza maligna de Satanás no es un impulso temporal ni nada causado por su entorno; tampoco es una manifestación temporal producida por alguna razón o antecedentes. ¡Absolutamente no! ¡No puede evitar ser así! No puede hacer nada bueno. Incluso cuando dice algo agradable de oír, sólo te está seduciendo. Cuanto más agradable, cuanto más diplomático, más suaves son sus palabras, y más maliciosas se vuelven sus intenciones siniestras detrás de estas palabras. ¿Qué tipo de rostro, qué clase de naturaleza has visto en Satanás en estos dos pasajes? (Insidioso, malicioso y malvado). Su principal característica es la maldad, es especialmente malvado y malicioso; malicioso y malvado.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne

Cómo hacer un devocional para establecer una relación con Dios

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Cómo hacer un devocional para establecer una relación con Dios

¿Alguna vez te has enfrentado a este dilema, que aunque hagas tus devocionales y ores todos los días, sigues son ganar mucho de cualquier cosa ni te sientes conmovido? ¿Por qué realmente sucede eso? ¿Cómo podemos obtener resultados de nuestros devocionales diarios? Siempre y cuando sigamos los tres principios de práctica indicados a continuación, podemos mejorar lo que obtenemos de nuestra vida espiritual y crecer en la vida más rápidamente.

1.Enfócate en serenarte ante Dios en los devocionales

Encontrar el enfoque correcto de los devocionales es necesario para que nuestra vida espiritual dé sus frutos. Primero, hemos de serenarnos ante Dios. Cuanto más lo hagamos, más fácil será obtener el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo. Si no podemos hacer eso, entonces mientras leemos las palabras de Dios todavía tenemos en nuestras mentes cosas como el trabajo, la escuela y la familia. En tal caso, solo nos limitamos a actuar por inercia y apaciguar a Dios en nuestros devocionales porque no estamos enfocados únicamente en adorar a Dios y leer en oración Sus palabras. Eso hace improbable que recibamos esclarecimiento del Espíritu Santo, aunque entendamos el significado literal de las palabras de Dios.

La palabra de Dios dice: “Una vida espiritual normal es una vida vivida ante Dios. Al orar, uno puede aquietar su corazón ante Dios y, a través de la oración, puede buscar el esclarecimiento del Espíritu Santo, conocer las palabras de Dios, y entender Su voluntad. Al comer y beber de Sus palabras, la gente puede obtener una comprensión más clara y completa de la obra actual de Dios. También pueden obtener una nueva senda de práctica, y no se aferrarán a lo viejo; lo que practican tendrá como objetivo lograr el crecimiento en la vida” (‘Acerca de una vida espiritual normal’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Si queréis tener vuestro corazón realmente en paz ante Él, entonces debéis hacer la obra de cooperación consciente. Es decir, cada uno de vosotros debe dedicar un tiempo para vuestras devociones, un momento en el que apartáis a todas las personas, asuntos u objetos, calmáis vuestro corazón y guardáis silencio ante Dios. Todo el mundo debería tomar notas devocionales, registrar su conocimiento de la palabra de Dios y cómo se les conmueve el espíritu, independientemente de que sea profundo o superficial, todos deben acallar sus corazones ante Dios de manera consciente. Si puedes dedicar una o dos horas cada día a una vida espiritual verdadera, tu vida durante ese día se sentirá enriquecida y tu corazón será brillante y claro. Si vives esta clase de vida espiritual a diario, entonces tu corazón podrá volver a estar más en posesión de Dios, tu espíritu se volverá cada vez más fuerte, tu condición mejorará constantemente, podrás recorrer mejor la senda por la que guía el Espíritu Santo, y Dios te concederá más bendiciones. El propósito de vuestra vida espiritual es obtener conscientemente la presencia del Espíritu Santo. No consiste en observar reglas o celebrar rituales religiosos, sino en actuar verdaderamente en sintonía con Dios y disciplinar realmente vuestro cuerpo. Esto es lo que el hombre debe hacer; así que debéis hacerlo esforzándoos al máximo” (‘Una vida espiritual normal guía a las personas por el camino correcto’ en “La Palabra manifestada en carne”). Podemos ver en la palabra de Dios que la práctica de serenar nuestro corazón ante Dios es necesaria para una buena vida espiritual. Antes de los devocionales, necesitamos alejarnos conscientemente de todo lo que pueda interrumpirnos, de todas las personas, eventos y cosas que puedan alejar nuestro corazón de Dios. En general, nuestros corazones están más apaciguados por la mañana, antes de que nos ocupemos de las innumerables pequeñas cosas que surgen en nuestras vidas y en el trabajo. Podemos orar a Dios en este momento, contándole todas nuestras dificultades y deficiencias; podemos leer cuidadosamente las palabras de Dios, reflexionando y buscando su voluntad y un camino de práctica. Cuanto más nos serenemos ante Dios de esta manera, más probabilidades tendremos de ganar la obra del Espíritu Santo. Esta es una forma mejor de sacar provecho de nuestros devocionales y así nuestra condición espiritual seguirá mejorando.

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Película cristiana completa | «Llamar a la puerta» Cómo recibir el regreso del Señor Jesús

Película cristiana completa | «Llamar a la puerta» Cómo recibir el regreso del Señor Jesús

Hace dos mil años, el Señor Jesús profetizó: «Pero a medianoche se oyó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo'» (Mateo 25:6). «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo» (Apocalipsis 3 :20 ). Durante los últimos dos mil años, los creyentes en el Señor han estado alerta y esperando que el Señor llamara a la puerta. ¿Cómo llamará a la puerta de la humanidad cuando Él regrese? En los últimos días, algunos han dado testimonio de que el Señor Jesús ha regresado —Dios Todopoderoso encarnado— y de que Él está haciendo la obra de juicio en los últimos días. Esta noticia ha conmocionado al mundo religioso.

Yang Aiguang, la protagonista de la película, lleva décadas creyendo en el Señor y siempre ha trabajado y predicado con entusiasmo con la esperanza de recibir el regreso del Señor. Un día, dos personas llaman a su puerta para decirles a Yang Aiguang y a su marido que el Señor Jesús ha regresado y para compartir las palabras de Dios Todopoderoso con ellos. Ambos quedan profundamente conmovidos por las palabras de Dios Todopoderoso, pero como Yang Aiguang está sometida a las falacias, engaños y restricciones de los pastores y los ancianos, echa de su casa a las testigos de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Después de eso, las testigos vuelven a llamar a su puerta en varias ocasiones y leen las palabras de Dios Todopoderoso a Yang Aiguang, dando testimonio de la obra de Dios en los últimos días. Durante ese tiempo, el pastor entorpece y obstaculiza a Yang Aiguang una y otra vez y ella sigue vacilando. Sin embargo, al oír las palabras de Dios Todopoderoso, Yang Aiguang termina por entender la verdad y adquiere criterio respecto a los rumores y falacias difundidos por los pastores y ancianos. Finalmente, entiende cómo llama el Señor a la puerta durante Su regreso en los últimos días y cómo deberíamos recibirlo. Cuando se disipa la niebla, ¡Yang Aiguang oye por fin la voz de Dios y reconoce que Dios Todopoderoso es en verdad el regreso del Señor Jesús!

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¿A qué se alude lo que el Señor dijo: “hacer la voluntad del Padre celestial”?

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Reflexiones cristianas evangelicas – ¿A qué se alude lo que el Señor dijo: “hacer la voluntad del Padre celestial”?

¡Buenas tardes a todos! Ahora, realizamos P&R sobre el Evangelio. Recientemente, un amigo nos envió un mensaje, diciendo: “En una reunión del estudio de la Biblia, mis hermanos y hermanas y yo discutimos qué es hacer la voluntad del Padre. Pero, tenemos diferentes puntos de vista. Algunos y yo pensamos que mientras insistamos en leer la Biblia y orar más, a menudo echemos una mano a aquellos que están en dificultades y prediquemos el Evangelio con frecuencia para el Señor, esto es hacer la voluntad del Padre. Sin embargo, otros dicen que el Señor es santo y que a menudo vivimos en pecado y pecamos involuntariamente, incluso si tenemos buenas conductas, esto no significa que hagamos la voluntad del Padre celestial. Ahora, estoy muy perplejo: ‘¿qué es exactamente hacer la voluntad del Padre?’”.

Respecto a esta pregunta, echemos un vistazo a lo que dicen las palabras de Dios. Dios dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento” (Mateo 22:37-38).

Dios Todopoderoso dice: “En mitad del juicio, el castigo y las pruebas de Dios, aquellos que verdaderamente acatan Su voluntad son capaces de alabar a Dios desde lo más profundo de sus corazones, de obedecerlo por completo y abandonarse a sí mismos, amando de ese modo a Dios con todo el corazón sincero y puro; así es una persona perfecta, y es precisamente la obra que Dios se propone hacer y la obra que logrará”.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Las palabras de Dios nos hacen entender que hacer la voluntad del Padre se refiere a tener verdadera obediencia y amor a Dios, es decir, no importa el entorno al que nos enfrentemos o el tipo de dolor que suframos, aunque estemos débiles en el corazón, podemos buscar la voluntad de Dios, obedecer Sus demandas y practicar la verdad para satisfacer a Él, esto es hacer la voluntad del Padre. Pero, cuando lo que dicen y hacen los miembros de nuestra familia no está en armonía con nuestras ideas, discutimos con ellos, perdemos los estribos y no podemos guardar las enseñanzas del Señor; cuando nos encontramos con las condiciones que no concuerdan con nuestros conceptos, como desastres naturales, desastres provocados por el hombre, pruebas y sufrimientos, etc, pueden culpar a Dios, incluso traicionarlo y no tener nada de obediencia a Él… Así que nosotros, los que tienen buen comportamiento exterior pero a menudo viven en el pecado, aún no hemos alcanzado el estándar para hacer la voluntad del Padre.

Recomendación: ¿Qué es hacer la voluntad de Dios?

Entonces, ¿cómo podemos convertirnos en personas que hacen la voluntad de Dios y merecen entrar al cielo? Si quieres saberlo, no dudes en contactarnos.

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¿Cómo se debería entender que Cristo es la verdad, el camino y la vida?

Versículos bíblicos como referencia:

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios” (Juan 1:1-2).

“Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, […] lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).

Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63).

Las palabras relevantes de Dios:

La verdad viene del mundo del hombre, pero la verdad entre los hombres es transmitida por Cristo. Se origina en Cristo, es decir, en Dios mismo, y esto no es algo de lo que sea capaz el hombre.

Extracto de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

“En el comienzo existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios, y la Palabra se hizo carne”.* Esto (la obra de la aparición de la Palabra en la carne) es la obra que Dios llevará a cabo en los últimos días, y es el capítulo final de todo Su plan de gestión; así, Dios tiene que venir a la tierra y manifestar Sus palabras en la carne.

Extracto de ‘Todo se realiza por la palabra de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne

Esta vez, Dios viene a hacer la obra no en un cuerpo espiritual, sino en uno muy corriente. Además, no sólo es el cuerpo de la segunda encarnación de Dios, sino también el cuerpo en el que Él regresa. Es una carne muy corriente. En Él, no puedes ver nada que sea diferente de los demás, pero puedes recibir de Él las verdades que nunca antes has oído. Esta carne insignificante es la personificación de todas las palabras de la verdad de Dios, la que emprende Su obra en los últimos días y una expresión de todo el carácter de Dios para que el hombre lo llegue a conocer. ¿No deseas enormemente ver al Dios del cielo? ¿No deseas enormemente entender al Dios del cielo? ¿No deseas enormemente ver el destino de la humanidad? Él te contará todos estos secretos que ningún hombre ha sido capaz de contarte y Él te hablará también de las verdades que no entiendes. Él es tu puerta al reino y tu guía a la nueva era. Una carne tan corriente contiene muchos misterios insondables. Sus hechos pueden ser inescrutables para ti, pero el objetivo de toda la obra que Él realiza es suficiente para que veas que Él no es una simple carne como el hombre cree. Porque Él representa la voluntad de Dios, así como el cuidado mostrado por Dios hacia la humanidad en los últimos días. Aunque no puedes oír las palabras que Él habla, que parecen sacudir los cielos y la tierra, o ver Sus ojos como llamas abrasadoras, y aunque no puedes sentir la disciplina de Su vara de hierro, sí puedes oír de Sus palabras la furia de Dios y saber que Él muestra compasión por la humanidad; puedes ver Su carácter justo y Su sabiduría, y darte cuenta, además, de la preocupación y del cuidado que Él tiene por toda la humanidad. La obra de Dios en los últimos días consiste en permitirle al hombre ver al Dios del cielo vivir entre los hombres sobre la tierra y permitirles que lo conozcan, obedezcan, reverencien y amen. Por esta razón, Él ha regresado a la carne por segunda vez. […]

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Testimonio cristiano | La cosecha obtenida de una prueba

Testimonios de la vida de la iglesia te trae experiencias reales de cristianos juzgados por medio de las palabras de Dios Todopoderoso y sus testimonios al comprender la verdad, conocer a Dios y transformar su carácter corrupto. Aprende qué es el verdadero arrepentimiento y descubre la senda de purificación y entrada en el reino de los cielos.

Testimonio cristiano | La cosecha obtenida de una prueba

La protagonista se lanza a esforzarse sin parar cuando descubre su fe en Dios. Se empeña en cumplir con el deber incluso cuando otras personas se burlan de ella y la persigue el Partido Comunista de China. Por consiguiente, se cree devota de Dios y que, sin duda, entrará en el reino de los cielos. Sin embargo, un día una prueba revela que tiene cáncer. Le abruman los malentendidos sobre Dios, está rebosante de culpa hacia Él y se sume en la tristeza… Al experimentar el juicio y las revelaciones de las palabras de Dios, llega a entender que todos los sacrificios y esfuerzos que ha hecho fueron para recibir bendiciones: estaba negociando con Dios, utilizándolo y tratando de engañarlo. Sacudida por el remordimiento y el autorreproche, desea arrepentirse y cambiar. Tras pasar por una prueba así de extraordinaria, ¿qué logra comprender y qué cosecha? Mira este video para averiguarlo.

Recomendación: Reflexiones cristianas

Prédica cristiana escrita – Con entender esto encontrarás el camino de recibir al Señor con éxito

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Prédica cristiana escrita – Con entender esto encontrarás el camino de recibir al Señor con éxito

Acoger al Señor es la mayor esperanza de todos los creyentes en su vida, especialmente ahora, los desastres son cada vez más constantes en todo el mundo, la economía mundial está en recesión, y la gente siente que la vida se ha vuelto muy difícil. Por lo tanto, todos estamos esperando más que nunca que el Señor venga a salvarnos de estos sufrimientos, pero ¿cómo podemos acoger a Él? Hoy vamos a encontrar la forma correcta de recibir el regreso del Señor a partir de los siguientes personajes bíblicos.

1.Tomás no creía que el Señor Jesús había resucitado, antes de que se le apareció, y como resultado fue condenado por Él. Por lo tanto, el Señor Jesús dijo a Tomás: “¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyeron” (Juan 20:29).

2.Los fariseos, debido a que el Señor Jesús nació en una familia ordinaria y era normal en apariencia, y no hablaba ni obraba de la manera que imaginaban, negaron firmemente que fuera el Mesías venidero y no aceptaron Su obra, por lo contrario se resistieron y condenaron frenéticamente a Él, lo crucificaron, y acabaron siendo castigados por Dios.

3.Pedro dio mucha importancia a la Palabra del Señor Jesús, buscaba la verdad y la voluntad de Dios a partir de Su Palabra, así que reconoció al Señor de manera parecida.

4.La mujer samaritana descubrió que la Palabra del Señor Jesús tenía autoridad y poder y podía exponer los secretos interiores y la corrupción del hombre, resolver sus problemas y confusiones y mostrarle el camino práctico, por lo que reconoció que Él es el Mesías venidero.

El Señor Jesús dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3). “Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios” (Mateo 5:8). Como un creyente, debemos tener un corazón lúcido que busca la verdad con humildad. Sólo así, podemos contemplar el rostro de Dios y entrar en Su reino con Él. Como Pedro y la mujer samaritana se concentraron en escuchar la voz de Dios y buscar la verdad, reconocieron al Señor y aceptaron y siguieron a Él por Sus palabras. Pero, Tomás confió en sus propios ojos para creer tras ver al Señor resucitado, como resultado fue condenado por Él. Los fariseos se aferraron a sus propias nociones sin el corazón que busca, y finalmente fueron maldecidos por Dios por resistirse a Él. Entonces, ¿cómo buscamos la forma correcta de acoger el regreso del Señor a partir de estos ejemplos de éxito y fracaso? El Señor profetizó una vez: “Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las podéis llevar. Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará á toda verdad […]” (Juan 16:12-13). El Señor profetizó que expresaría la verdad en los últimos días, es decir, vendrá a declarar Sus palabras, así que ¿cómo hemos de tratar cuando nos comparten la noticia de Su vuelta?

La profecía del regreso del Señor se ha cumplido. El Señor ha vuelto y está hablando a las iglesias. Esto cumple la profecía de la Biblia: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias” (Apocalipsis 2:7). Haga clic para contactarnos, vamos a escuchar juntos la voz de Dios para recibir al Señor.

Unas citas bíblicas son tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Fragmento 6 de Películas cristianas «La fe en Dios»: ¿Qué significa la verdadera fe en Dios?

Fragmento 6 de Películas cristianas «La fe en Dios»: ¿Qué significa la verdadera fe en Dios?

Muchos creen que la fe en Dios es la fe en la Biblia y que trabajar arduamente para el Señor es la realidad de creer en Dios. Nadie en el mundo religioso puede comprender a fondo lo que significa la verdadera fe en Dios. Dios Todopoderoso dice: «‘La creencia en Dios’ significa creer que hay un Dios; este es el concepto más simple de la fe en Él. Aún más, creer que hay un Dios no es lo mismo que creer verdaderamente en Él; más bien es una especie de fe simple con fuertes matices religiosos. La fe verdadera en Dios significa que la gente experimenta Sus palabras y Su obra en base a la creencia de que Él tiene soberanía sobre todas las cosas. Por tanto, se logrará desechar el carácter corrupto, se satisfará el deseo de Dios, y se llegará a conocerlo. Sólo emprendiendo ese paso se puede decir que se cree en Dios» (La Palabra manifestada en carne).

Recomendación: ¿Qué es la fe en Dios?

La parábola de las 10 vírgenes: ¿Por qué las vírgenes prudentes son llamadas sabias?

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La parábola de las 10 vírgenes: ¿Por qué las vírgenes prudentes son llamadas sabias?

Hermana Mu Zhen:

¡La paz del Señor sea contigo! Me alegro mucho de que hayas escrito. En tu carta dices que se acerca el día de la venida del Señor y que voluntariamente estás leyendo la Escritura, orando y trabajando más para el Señor con el fin de estar entre las vírgenes prudentes que aguardan en vela Su venida. Sin embargo, estas cosas no han aguzado tu espíritu ni aumentado tu fe ni tu amor por el Señor. No tienes claro si se te puede considerar una virgen prudente por buscar de este modo y te gustaría saber qué clase de práctica deberías realizar para poder recibir al Señor. Hermana Mu Zhen, esta cuestión que planteas es clave para poder recibir o no al Señor. Todos queremos ser unas vírgenes prudentes que tengan la posibilidad de recibir Su regreso y asistir con Él al banquete del reino de los cielos; nadie quiere ser una virgen insensata, dejada de lado por el Señor, pero ¿qué tipo de práctica se requiere realmente para ser una virgen prudente? Me gustaría compartir mis propios conocimientos sobre esta cuestión. Espero que te ayuden.

El Señor Jesús dijo: “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio. Y cinco de ellas eran insensatas, y cinco prudentes. Porque las insensatas, al tomar sus lámparas, no tomaron aceite consigo, pero las prudentes tomaron aceite en frascos junto con sus lámparas” (Mateo 25:1–4). En la Escritura vemos que las vírgenes prudentes son aquellas que aguardan en vela la venida del Señor mientras preparan por propia iniciativa el aceite para sus lámparas; acaban recibiendo el regreso del Señor y asistiendo al banquete del reino de los cielos. Muchos hermanos y hermanas leen este pasaje y lo entienden así: siempre y cuando leamos con frecuencia la Escritura, oremos en vigilia, sigamos el camino del Señor, nos apliquemos a Su obra y difundamos el evangelio, estaremos preparando el aceite. Quienes hacen todas estas cosas son las vírgenes prudentes y, cuando regrese el Señor, no cabe duda de que asistirán con Él al banquete. No obstante, ¿realmente son así las vírgenes prudentes a las que alude el Señor? Remontémonos a los fariseos: esperaban constantemente la venida del Mesías y, con el propósito de recibirlo, no sólo conocían bien la Escritura y defendían la ley y los mandamientos, sino que a menudo también interpretaban la Escritura ante los creyentes, oraban por ellos y llegaron a difundir el evangelio de Jehová Dios hasta los confines de la tierra. Así pues, en ese sentido, los actos de los fariseos deberían haberse considerado como la preparación del aceite de las vírgenes prudentes y, desde luego, ellos deberían haber recibido al Mesías y la salvación de Dios. ¿Pero fue así? Cuando el Señor Jesús se hizo carne para obrar y hablar, los fariseos carecían por completo de auténtica veneración por Dios y, pese a ver que Sus palabras y Su obra poseían poder y autoridad y provenían de Dios, no sólo no las buscaron ni investigaron con mentalidad abierta, sino que se aferraron obstinadamente a sus propias nociones y fantasías, pensando que todo aquel a quien no se denominara Mesías no era el Señor. Asimismo, confinaban la obra y las palabras de Dios a la Escritura de aquel tiempo, las condenaban porque iban más allá del Antiguo Testamento y, en consecuencia, las rechazaban. También se inventaron rumores, calumniaron al Señor Jesús y blasfemaron frenéticamente contra Él, para terminar crucificándolo. Así se granjearon la condena y el castigo de Dios. Los actos de oposición de los fariseos a Dios nos revelan que no basta con que leamos la Escritura, oremos en vigilia, sigamos el camino del Señor y trabajemos para Él para tener la consideración de vírgenes prudentes.

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