¿Realmente se refiere lo que el Señor Jesús dijo “¡Consumado es!” en la cruz a la terminación de la obra de salvar a la humanidad?

Muchas personas creen que lo que dijo el Señor Jesús en la cruz “¡Consumado es!” se refiere a la conclusión de la obra de Dios de salvar al hombre y que seremos arrebatados directamente al reino de los cielos cuando Él venga. Entonces, cuando oyen a alguien testificar que el Señor Jesús ha regresado y ha hecho una nueva etapa de obra, están muy confundidas. De hecho, el Señor profetizó que realizaría una nueva etapa de obra en los últimos días: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad […]” (Juan 16:12). “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final” (Juan 12:48). A partir de estas profecías dichas por el Señor Jesús, sabemos que cuando Él regrese, expresará la verdad que no entendíamos antes y hará una etapa de la obra de juicio. Entonces, ¿a qué se alude lo que dijo el Señor Jesús en la cruz “¡Consumado es!”? ¿Cómo llevará a cabo la obra de salvar al hombre cuando vuelva? Vea el video seleccionado de la película cristiana «El Mensajero del Evangelio» -¿Qué significa que el Señor Jesús debe ser «completado» en la cruz? «, encontrará la respuesta.

Si quiere saber más, haga clic : Qué significa «consumado es»

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¿En realidad podemos alcanzar la vida eterna por leer la Biblia? ¿Es posible que no haya un camino de la vida eterna dentro de la Biblia?

La Biblia es testimonio de la obra de Dios; sólo por medio de leer la Biblia los creyentes en el Señor pueden llegar a reconocer que Dios creó los cielos y la tierra y todas las cosas, y son capaces de ver las maravillosas obras de Dios, Su grandeza y omnipotencia. La Biblia contiene muchas palabras de Dios, así como testimonios de las experiencias del hombre; pueden proveer sustento para las vidas de las personas y gran edificación, así que a lo que me gustaría buscar es, ¿en realidad podemos alcanzar la vida eterna por leer la Biblia? ¿Es posible que no haya un camino de la vida eterna dentro de la Biblia?

Respuesta:

Leyendo la Biblia hemos entendido que Dios es el Creador del cielo y la tierra y de todas las cosas y empezamos a reconocer Sus maravillosas acciones. Esto es porque la Biblia es un relato sobre las dos primeras etapas de la obra de Dios. Es un registro de la palabra y obra de Dios y el testimonio del hombre en la Era de la Ley y la Era de la Gracia. Así que la Biblia es muy importante para nuestra fe. Piensa en ello, si no fuera por la Biblia ¿cómo podríamos llegar a entender la palabra del Señor y a conocerle? ¿De qué otra manera podríamos ser testigos de los actos de Dios y desarrollar la fe verdadera en Él? Si no leemos la Biblia, ¿cómo podemos ser testigos del testimonio verdadero de todos los santos que han obedecido a Dios a través de los tiempos? Por tanto, leer la Biblia es esencial para practicar la fe, y ningún creyente en el Señor debería alejarse de la Biblia. Podría decirse que el que se aleja de la Biblia no puede creer en el Señor. Lo confirman las experiencias de los santos a través de los tiempos. Nadie se atreve a negar el valor y el significado de leer la Biblia al practicar la fe. Por eso, tanto todos los santos a lo largo de los tiempos como los creyentes consideran que leer la Biblia es un asunto muy importante. Algunos llegan a afirmar que leer la Biblia y orar son tan imprescindibles como las piernas para caminar, sin una de las dos seríamos incapaces de avanzar hacia adelante. Pero el Señor Jesús dijo, “Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:39-40). Algunas personas están confundidas, piensan que como la Biblia es un registro de la palabra de Dios y un testimonio del hombre, leerla nos debería dar la vida eterna. Entonces ¿Por qué el Señor Jesús dijo que no había vida eterna en la Biblia? En realidad, no es una idea tan complicada. Siempre que entendamos la historia interna y la esencia de la palabra y obra de Dios durante la Era de la Ley y la Era de la Gracia, así como el efecto que se consigue a través de ellas, nos daremos cuenta de forma natural de por qué no se puede recibir la vida eterna leyendo la Biblia. Durante la Era de la Ley, Jehová Dios estaba ocupado primordialmente en promulgar leyes, mandamientos y decretos para que el hombre los siguiera. Sus palabras eran principalmente una especie de guía para que la humanidad, todavía en su infancia, viviera en la tierra. Estas palabras no pretendían cambiar el carácter vital del hombre. Así que las palabras de Dios durante la Era de la Ley tenían como objetivo que la gente obedeciera las leyes y mandamientos. Aunque esas palabras eran verdad, representaban solamente una verdad muy rudimentaria. Durante la Era de la Gracia, las palabras y obra del Señor Jesús se centraban en la obra de redención. Las palabras que Él expresó se referían a la verdad de la redención y le enseñaban a la gente que debían confesar sus pecados, arrepentirse y evitar pecar y hacer el mal. Tales palabras también enseñaban a la gente la forma correcta de orar al Señor y exigían al hombre amar al Señor con todo el corazón y el alma, amar al prójimo como a sí mismo, ser tolerante y paciente, y perdonar a los demás setenta veces siete, etc. Están todos incluidos en el camino del arrepentimiento. Por tanto, leyendo la Biblia solo podemos comprender la obra de Dios durante la Era de la Ley y la Era de la Gracia. Nos damos cuenta de que Dios creó todas las cosas y aprendemos a vivir en la tierra y a adorar a Dios. Entendemos qué es el pecado, quién está bendecido por Dios y quién maldecido. Sabemos cómo confesar nuestros pecados y arrepentirnos ante Dios. Aprendemos humildad, paciencia y clemencia, y que debemos cargar con la cruz para seguir al Señor. Vemos con nuestros propios ojos la piedad y compasión ilimitadas del Señor Jesús, y nos damos cuenta de que únicamente mostrándonos con fe ante el Señor Jesús disfrutaremos de Su abundante gracia y verdad. La palabra y obra de Dios durante la Era de la Ley y la Era de la Gracia tal y como se registran en la Biblia eran la verdad expresada por Dios según Su plan para salvar a la humanidad y las necesidades de la humanidad de la época. Estas verdades fueron absolutamente incapaces de cambiar nuestro carácter vital y permitirnos obtener la purificación, salvación y perfección. De este modo, la palabra expresada por el Señor Jesús durante la Era de la Gracia debe tomarse únicamente como camino para el arrepentimiento, pero no para la vida eterna.

¿Cuál es entonces el camino de la vida eterna? El camino de la vida eterna es el camino de la verdad que permite al hombre vivir eternamente, o sea, que le permite soltarse de las ataduras y limitaciones de su naturaleza pecadora, cambiar su carácter vital y conseguir la verdad como vida, liberarse totalmente de la influencia de Satanás y ser compatible con Cristo. Permite al hombre conocer, obedecer y reverenciar a Dios hasta el punto de no volver a pecar para oponerse a Él o traicionarle. Solo el camino que consigue estos resultados puede llamarse el camino de la vida eterna. Las personas mueren como consecuencia del pecado. Si el hombre consigue la verdad como vida y resuelve el problema del pecado, Dios le bendecirá con la vida eterna. Así que solamente recibiendo la salvación de Dios en los últimos días podemos disfrutar de la vida eterna que Dios le concede a la humanidad. El Señor Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás” (Juan 11:25-26). Esto demuestra que la vida y la muerte del hombre están en manos de Dios. Esta es la autoridad de Dios y ningún hombre puede cambiar su propio destino. Sólo aquellos que alcanzan la salvación al aceptar la obra de Dios en los últimos días y obtienen la verdad como su propia vida pueden obtener la vida eterna. Esta es una certeza absoluta. Así pues, tras realizar la obra de redención en la Era de la Gracia, el Señor Jesús prometió que regresaría y en ese tiempo Él dijo: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). Las verdades expresadas por el Señor Jesús que ha regresado son el único camino a la vida eterna, y esto demuestra que Cristo es la verdad, el camino y la vida. ¿Por qué la Biblia no contiene el camino de la vida eterna? Principalmente porque la Biblia registra las dos etapas anteriores de la obra de Dios pero no contiene todas las verdades expresadas por Dios en los últimos días para purificar y salvar a la humanidad. Por lo tanto, la Biblia no contiene el camino de la vida eterna. Sin embargo, esto no disminuye la Biblia como testimonio de Dios o el efecto que tiene sobre sus lectores. Precisamente porque el testimonio de Dios en la Biblia es verdadero, porque la creación de Dios de los cielos, de la tierra y de todas las cosas es verdadera y porque el testimonio de obediencia y lealtad a Dios por generaciones de santos es verdadero, la posición de la Biblia en el corazón del hombre siempre se ha mantenido firme. Se podría decir que generaciones de santos crecieron y maduraron debido a la edificación que recibieron de la Biblia. A pesar de que el carácter corrupto de la humanidad persistió en ellos, de que su naturaleza satánica todavía existía y de que no habían sido verdaderamente purificados, no obstante la fe y la lealtad de los santos en Dios eran inquebrantables. Muchos se convirtieron en mártires por el Señor y todos forjaron un hermoso y rotundo testimonio de Él. Estos son los resultados de la obra de Dios en la Era de la Ley y la Era de la Gracia. A todos nosotros nos queda claro que los que tienen fe en el Señor son incontables en número, y aunque no han sido purificados, su carácter de vida no ha cambiado y carecen del verdadero entendimiento de Dios, sin embargo su fe es verdadera. Dios no ha abandonado a estas personas, sino que esperan el regreso del Señor en los últimos días, cuando serán levantadas delante de Él, purificadas y perfeccionadas. De esta manera todas las que tengan fe verdadera en el Señor y que amen la verdad obtendrán el camino de la vida eterna que Dios otorga en los últimos días. Ahora entendemos el asunto de porqué la Biblia no puede dar vida eterna, ¿verdad?

Extracto de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino”

¿Cómo leer la Biblia para poder entender mejor la voluntad de Dios y recibir el regreso del Señor? Puede hacer clic en medios de contacto abajo para discutir y comunicarse con nosotros.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

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Nueva luz del Libro de Job: 3 manifestaciones principales del temor a Dios de Job

Por Zhou Ming

Cada vez que se mencionan las palabras “temer a Dios”, la mayoría de la gente pensará en la historia de Job en la Biblia. Job temía a Dios y rehuía el mal, testificó de Dios durante sus pruebas, se ganó la alabanza y las bendiciones de Dios, y vivió una vida digna y significativa que es muy admirada por nosotros hoy en día. Ahora, repasemos el Libro de Job y echemos un vistazo detallado a las formas en que Job manifestó su temor a Dios, y esto nos ayudará a obtener un nuevo entendimiento y entrada en la verdad de temer a Dios.

1.Job tenía un corazón temeroso de Dios y no hizo nada en su vida que disgustara a Dios

Dice en el Libro de Job 1:5: “Y sucedía que cuando los días del banquete habían pasado, Job enviaba a buscarlos y los santificaba, y levantándose temprano, ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque Job decía: Quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones. Así hacía Job siempre”.

Job poseía una gran riqueza y fue llamado el más grande de los hombres entre los que moraban en el este; era el equivalente de un millonario moderno. Para nosotros, parece como si Job viviera una vida de lujo para la cual sería apropiado para él celebrar fiestas de vez en cuando, y no habría sido considerado fuera de su alcance para él vivir un estilo de vida lujoso y extravagante. Y, sin embargo, Job no celebró fiestas y ni siquiera asistió a las fiestas celebradas por sus hijos. Tal vez algunas personas estarán un poco confundidas por esto, y se preguntarán si Job era demasiado anticuado y conservador. De hecho, Job hizo exigencias tan estrictas de sí mismo y siempre mantuvo su mejor comportamiento en la vida, y este comportamiento tenía un vínculo directo con su temor a Dios. Como seres humanos, no tenemos poder para vencer el pecado, y si asistimos a las fiestas, entonces nos volvemos poseídos por el deseo de comer, beber, jugar y divertirse, podemos llegar a ser codiciosos de placeres físicos, podemos ser propensos a rehuir a Dios, perder nuestra relación normal con Dios e incluso hacer cosas que disgustan a Dios. Job fue claro en su corazón en este punto, y por lo tanto prefirió vivir una vida común y sencilla en lugar de hacer cualquier cosa que pueda disgustar a Dios. Está claro que este tipo de comportamiento no era que Job fuera anticuado y conservador, sino que era él quien tomaba el camino de temer a Dios y apartarse del mal en el corazón. No prestó ninguna consideración a su carne y no prestó atención a disfrutar de una vida material de alta calidad. En cambio, los motivos detrás de todo lo que dijo e hizo fue satisfacer la voluntad de Dios y no hacer nada que pudiera disgustar a Dios.

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Canción cristiana | Deseo buscar amar a Dios

Canción cristiana | Deseo buscar amar a Dios

I
Gracias a todas las verdades que has expresado, he visto que Dios es amor.
Mi hermoso amado, deseo tanto vivir contigo.
Quiero que nunca haya distancia entre nosotros y quiero acercarme a Ti.
Quiero cuidar siempre de Tu voluntad, ser un solo corazón y confidente Tuyo.
Desde la primera vez que oí Tu voz, no pude olvidarte en esta vida.
Tu voz suena tan bien y Tus palabras son majestuosas y poderosas.
Cada palabra que dices es la verdad y es lo que necesito en mi vida.
Tus palabras han atraído mi corazón, he abandonado todo para seguirte.
II
He entendido que Tus palabras son la verdad,
he visto que Tu carácter es tan honorable.
Tu santo amor evoca admiración, Tu justicia se merece alabanza.
Mi carácter es tan corrupto, quiero amarte pero no puedo controlarme.
Al pasar por el juicio, las pruebas y el refinamiento,
he entendido Tus amables intenciones.
Cuando sufro, Tus palabras me consuelan;
cuando fracaso y tropiezo, Tú me ayudas a levantarme.
Nunca me has abandonado,
siempre has estado cuidándome y protegiéndome en silencio.
Todo lo que haces y dices es amor, es todo para purificarme y salvarme.
Cumplo con mi deber disfrutando de Tu amor. Busco amarte y no volveré a dudar.
Tu amor es demasiado profundo para ser comprendido,
eres tan digno del amor del hombre.
Te sigo muy de cerca, detrás de Ti, sólo deseo dar testimonio de Tu amor.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Entender más: Cómo amar a Dios

Escuchar música cristiana | No hay verdadero servicio sin verdadera oración

Escuchar música cristiana | No hay verdadero servicio sin verdadera oración

I
La oración no es ceremonial, tiene sentido.
Se puede ver en los que oran que sirven directamente a Dios.
Si tomas la oración como ceremonia,
no servirás bien a Dios.
Orar trae servicio, y obra.
Sin oración, no hay trabajo.
Si eres alguien que sirve a Dios,
pero no has sido serio, sin dedicación al orar,
fallarás si sirves así.
II
Si tus oraciones no son serias o verdaderas,
contigo Dios no contará.
El Espíritu Santo no obrará en ti.
Si tomas la oración como ceremonia,
no servirás bien a Dios.
Orar trae servicio, y obra.
Sin oración, no hay trabajo.
Si eres alguien que sirve a Dios,
pero no has sido serio, sin dedicación al orar,
fallarás si sirves así.
III
Si oras frecuentemente y vas a Dios
demuestra que lo tomas en serio.
Si trabajas por ti y no oras,
y a Sus espaldas haces esto y aquello,
estás haciendo las (no estás sirviendo a Dios,)
cosas a tu manera. (Condenado entonces, ¿no?)
Parece que no has blasfemado ni perturbado a Dios,
pero estás interrumpiendo.
Por naturaleza, te resistes a Dios.
Orar trae servicio, y obra.
Sin oración, no hay trabajo.
Si eres alguien que sirve a Dios,
pero no has sido serio, sin dedicación al orar,
fallarás si sirves así.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

¿Todavía te preocupas por cómo aprender a orar? Exploremos juntos métodos correctos de oración para que nuestras oraciones se ajusten al corazón de Dios. puede hacer clic en los botones de de Chat, le explicamos en línea tan pronto como sea posible.

Encontrar el significado de la vida, cómo convirtió el dolor en alegría

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Encontrar el significado de la vida, cómo convirtió el dolor en alegría

Por Shi Lan

Nota del editor: La mayoría de la gente cree que “el conocimiento puede alterar el propio destino”, pero ¿es este realmente el caso? En la búsqueda del conocimiento, muchas personas pasan por períodos agotadores de estudio diligente, pero, como resultado, sobrecargan sus cerebros, llevan estilos de vida desequilibrados y terminan sufriendo de todo tipo de enfermedades. En última instancia, no sólo son incapaces de alcanzar el éxito y la fama, deben vivir con el tormento de sus sueños destrozados. Shi Lan solía ser una de esas personas. Cuando sus sueños se interrumpieron, ¿cómo superó la agonía subsiguiente y encontró una nueva dirección en la vida? Sigue leyendo para escuchar su experiencia.

“Alguien ha saltado desde el techo!”

“Llama al 911 de inmediato!”

Una mañana, hubo una gran conmoción en nuestro vecindario. Cuando le pregunté a mi mamá al respecto, me dijo que un estudiante universitario de 28 años en nuestro edificio había desarrollado depresión debido al estrés relacionado con el estudio y se había suicidado saltando desde el techo.

Al oír esto, me pareció una gran lástima que la vida de este estudiante hubiera sido acortada en la flor de la vida. Al mismo tiempo, tuve una reacción muy personal, ya que yo también era estudiante y anteriormente me había enfermado mucho debido al estrés de los estudios…

Para hacer realidad mi sueño de asistir a la universidad, llevé mi cuerpo hasta el borde

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Los desastres son frecuentes, ¿cómo podemos ser protegidos y salvados por Dios y entrar en el reino de los cielos?

Recientemente, las noticias informan que la pandemia actual ha rebrotado en muchos países, y la cifra de infecciones sigue aumentando. Como resultado, algunos países se vieron obligados a iniciar el confinamiento. Muchas personas, mientras se preocupan de si el desastre les sobrevendrá o no, también esperan ansiosamente que el Señor les salve del sufrimiento del desastre y los lleve al reino de los cielos. Entonces, ¿qué debemos hacer para obtener la protección y la salvación de Dios y ser llevados al reino de los cielos en medio de los desastres?

Dios dice: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17).
“Si [la humanidad] desea tener un buen destino, si un país desea un buen destino, entonces el hombre debe postrarse a Dios para adorarlo, arrepentirse y confesar delante de Él, si no, la suerte y el destino del hombre serán una catástrofe inevitable”.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

¡Queridos hermanos y hermanas! ¿Quieres conocer las señales del fin del mundo? ¿Quieres recibir al Señor antes del desastre y asistir al banquete con Él? Le invitamos a discutir y comunicarse con nosotros a través de , para que podamos dar la bienvenida juntos al Señor.

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Reflexiones cristianas – ¿Por qué Pedro era favorecido del Señor Jesús?

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Reflexiones cristianas – ¿Por qué Pedro era favorecido del Señor Jesús?

En aquel momento, el Señor Jesús preguntó a Sus discípulos quién era Él, solo Pedro recibió el esclarecimiento del Espíritu Santo reconociendo que Él era Cristo, el Hijo del Dios viviente. Además, cuando el Señor Jesús dijo que Él era el pan de la vida, que el hombre sólo obtendría la vida eterna con que comiera Su carne y bebiera Su sangre, muchas personas se echaron atrás y dejaron de seguirlo teniendo nociones sobre Sus palabras, Pedro fue el único que dijo: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios” (Juan 6:68-69). De estos dos casos, podemos ver que Pedro tenía un verdadero conocimiento del Señor Jesús por Sus palabras y Su obra, confirmaba que el Señor Jesús era Cristo quien poseía el camino de la vida eterna. Así que no importaba cómo lo juzgaban, lo condenaban y lo atacaban los fariseos al Señor, él no fue engañado por ellos; ni importaba cómo los demás abandonaban al Señor Jesús, no se impuso restricciones, aún mantenía su lealtad a Él y lo seguía hasta el final.

Dios dice: “Pedro siguió a Jesús durante un número de años, y vio en Él muchas cosas que las personas no tienen. […] Cada movimiento de Jesús actuaba como un ejemplo para él en su vida, y Sus sermones se grabaron particularmente en su corazón. Era muy considerado con Jesús, era fiel a Él, y nunca tuvo quejas de Él. Por esta razón, se convirtió en el compañero fiel de Jesús adondequiera que Él iba. Pedro observaba las enseñanzas de Jesús, Sus amables palabras, y lo que Él comía, vestía, Su vida diaria y Sus viajes. Seguía el ejemplo de Jesús de todas las maneras. No era un santurrón, sino que desechó todas sus cosas obsoletas anteriores, y siguió el ejemplo de Jesús en palabra y hecho. Fue entonces cuando sintió que los cielos, la tierra y todas las cosas estaban en las manos del Todopoderoso, y por ello no hizo su propia elección, sino que absorbió a todo lo que Jesús era para que actuara como su ejemplo”.
“Tras un periodo de experiencia, Pedro vio en Jesús muchas de las obras de Dios, vio la hermosura de Dios y vio mucho del ser de Dios en Jesús. Por consiguiente, también vio que las palabras de Jesús no podían ser palabras de hombre, y que la obra que Él hizo no podría haberla realizado un hombre. En las palabras y los hechos de Jesús, Pedro vio además gran parte de la visión de Dios y mucha obra divina. Durante sus experiencias, no llegó simplemente a conocerse a sí mismo, sino que también se centró en observar las acciones de Jesús, de las que descubrió muchas cosas nuevas; es decir, que eran muchas expresiones del Dios práctico en la obra que Él hizo por medio de Jesús, y que las palabras y los actos de este, las formas en que pastoreó a las iglesias y la obra que realizó diferían de los de un hombre corriente. Así, de Jesús aprendió muchas lecciones que se suponía que debía de aprender y para cuando Jesús estaba a punto de ser clavado en la cruz, había obtenido algún conocimiento de Él, un conocimiento que fue la base de su lealtad de por vida a Él, y de su crucifixión boca abajo por amor a Él”.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne

A partir de las palabras de Dios, podemos ver que Pedro estaba ansioso por conocer al Señor Jesús. En el tiempo en que lo siguió, él prestó atención a cada palabra lo que dijo y Su acción, como resultado, acabó conociendo en el Señor Jesús la esencia de Dios. Por ejemplo, las palabras que expresaba eran la verdad, poseían la autoridad y poder, podían ofrecer las necesidades del espíritu del hombre; nadie podía exhibir milagros ni mostrar la autoridad y la omnipotencia de Dios al igual que el Señor Jesús; El Señor Jesús salvó y mostraba misericordia a los pecadores, perdonaba todos pecados del hombre trayéndolo abundantes gracias. Pedro vio que el carácter santo y justo de Dios no permitía ser ofendido a través de los reproches del Señor Jesús a los fariseos; El dolor físico y dificultades que soportaba el Señor mientras realizaba Su obra, e incluso sacrificó Su propia vida para cumplir la comisión de Dios también lo hicieron estar al corriente de la esencia obediente de Cristo a la voluntad del Padre celestial, etc. Todos estos permitieron que Pedro tuviera el verdadero y práctico conocimiento del Señor Jesús. Además, Pedro tenía muy presente lo que le dijo el Señor Jesús y a menudo lo meditaba, buscaba entender Su voluntad de él para que pudiera alcanzar requisitos de Dios hacia la humanidad. Tal como el Señor Jesús le preguntó tres veces: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” (Juan 21:16). Pedro solía pensar en estas palabras, finalmente, se dio cuenta de que él sólo amaba a Dios el que estaba en el cielo, no a Cristo práctico de la tierra, que no tenía el idéntico amor a Dios. El amor verdadero a Dios significaba ser capaz de amar a Cristo de la tierra. Desde entonces oraba y procuraba con frecuencia estar al tanto sobre cómo amar al Señor Jesús. Al final, fue crucificado en la cruz por la causa de Dios, alcanzó el amor supremo a Dios y la obediencia hasta la muerte, y convirtiéndose en un hombre que amaba verdaderamente a Dios. Esta es la razón por la cual el Señor Jesús lo aprobó, entonces, hoy en día, ¿cómo debemos imitar a Pedro para tener conocimiento de Dios?

Hoy en día, los desastres ocurren con frecuencia, la profecía del llegada de cristo se ha cumplido, el Señor ha vuelto, entonces, ¿qué debemos hacer para recibir al Señor? ¿Quiere conocer más? Puede hacer clic en medios de contacto abajo para discutir y comunicarse con nosotros.

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Satanás tienta a Job una vez más (aparecen llagas por todo su cuerpo)

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Devocionales diarios – Satanás tienta a Job una vez más (aparecen llagas por todo su cuerpo)

A. Las palabras que Dios pronunció

Job 2:3 Y Jehová dijo a Satanás: ¿Has considerado a Mi siervo Job? No hay ningún otro como él en la tierra, un hombre perfecto y recto, que teme a Dios y se aparta del mal. Y aún mantiene su integridad, a pesar de que has tratado de ponerme contra él, de destruirlo sin ninguna razón.*

Job 2:6 Y Jehová le dijo a Satanás: Mira, él está en tu mano, pero salva su vida.*

B. Las palabras que pronunció Satanás

Job 2:4-5 Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: Piel por piel, sí, el hombre dará todo lo que tiene a cambio de su vida. Pero estira Tu mano ahora y toca sus huesos y su carne y te maldecirá de frente.*

C. Cómo lidia Job con la prueba

Job 2:9-10 Entonces su mujer le dijo: ¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete. Pero él le dijo: Como habla cualquier mujer necia, has hablado. ¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal? En todo esto Job no pecó con sus labios.

Job 3:3 Perezca el día en que yo nací, y la noche que dijo: “Un varón ha sido concebido”.

El amor de Job por el camino de Dios supera todo lo demás

Las Escrituras documentan las palabras intercambiadas entre Dios y Satanás como sigue: “Y Jehová dijo a Satanás: ¿Has considerado a Mi siervo Job? No hay ningún otro como él en la tierra, un hombre perfecto y recto, que teme a Dios y se aparta del mal. Y aún mantiene su integridad, a pesar de que has tratado de ponerme contra él, de destruirlo sin ninguna razón” (Job 2:3).* En este diálogo, Dios repite la misma pregunta a Satanás. Es una pregunta que nos muestra la valoración positiva que Él hace de lo demostrado y vivido por Job durante la primera prueba, que no difiere de la que hizo antes de que pasara por la tentación de Satanás. Es decir, antes de que la tentación cayese sobre él, era perfecto a los ojos de Dios, y por eso Él lo protegía junto a su familia, y lo bendecía; Dios opinaba que era digno de ser bendecido. Después de la tentación, Job no pecó con sus labios por haber perdido sus propiedades y a sus hijos, sino que continuó alabando el nombre de Jehová. Su real conducta hizo que Dios le aplaudiese, y por eso Dios le dio la máxima calificación. Y es que, para Job, sus hijos o sus bienes no fueron suficientes para que él renunciase a Dios. En otras palabras, el lugar que Él ocupaba en su corazón no podían reemplazarlo sus hijos ni propiedad alguna. Durante la primera tentación de Job, le demostró a Dios que su amor por Él y por el camino del temor a Él y apartarse del mal superaba todo lo demás. Esta prueba no hizo más que proporcionarle a Job la experiencia de recibir una recompensa de Jehová Dios y de que Él le quitase sus propiedades y sus hijos.

Para Job, fue una experiencia real que limpió su alma; un bautismo de vida que completó su existencia y, además, un banquete suntuoso que puso a prueba su obediencia a Dios y su temor de Él. Esta tentación transformó la posición de Job, dejó de ser un hombre rico para convertirse en alguien que no tiene nada, y también le permitió experimentar el maltrato al que Satanás somete a la humanidad. Su miseria no provocó que aborreciese a este, sino que vio su fealdad y lo despreciable que era en sus actos viles, así como su enemistad con Dios y su rebelión contra Él. Esto lo alentó más a mantenerse siempre firme en el camino de temer a Dios y apartarse del mal. Juró que nunca abandonaría a Dios ni se volvería de Su camino por factores externos como la propiedad, los hijos o los familiares, y que no sería nunca un esclavo de Satanás, de las propiedades ni de persona alguna; aparte de Jehová Dios, nadie podía ser su Señor, o su Dios. Esas eran las aspiraciones de Job. Por otro lado, Job también había adquirido algo de esta tencación: había obtenido grandes riquezas en medio de las pruebas que Dios le puso.

Durante la vida de Job, a lo largo de varias décadas anteriores, había observado los hechos de Jehová y obtenido Sus bendiciones, que le hacían sentirse enormemente incómodo y endeudado. Creía no haber hecho nada por Dios, y sin embargo le habían legado grandes bendiciones y había disfrutado de mucha gracia. Por esta razón, oraba con frecuencia en su corazón, esperando ser capaz de corresponderle a Dios, de tener la oportunidad de dar testimonio de Sus hechos y grandeza, de que Dios pusiera a prueba su obediencia y, además, de que su fe pudiera purificarse, hasta que ambas cosas obtuviesen la aprobación de Dios. Entonces, cuando la prueba cayó sobre Job, creyó que Dios había oído sus oraciones. Job valoró esta oportunidad más que cualquier otra cosa, y por eso no se atrevió a tratarla con ligereza, porque se podría materializar el mayor deseo de toda su vida. La llegada de esta oportunidad significaba que su obediencia y su temor de Dios podían ponerse a prueba, y ser purificados. Además, significaba que Job tenía la oportunidad de obtener la aprobación de Dios, y acercarse más a Él. Durante la prueba, esa fe y esa búsqueda le permitieron ser más perfecto, y obtener un entendimiento mayor de Su voluntad. Job también se volvió más agradecido por las bendiciones y las gracias divinas, derramó una mayor alabanza sobre los hechos de Dios en su corazón, era más temeroso y reverente de Él, y anhelaba más Su encanto, Su grandeza, y Su santidad. En este momento, aunque a los ojos de Dios Job seguía siendo alguien que le temía y se apartaba del mal, en relación a sus experiencias, su fe y su conocimiento habían avanzado a pasos de gigante: su fe había aumentado, su obediencia se había afianzado, y su temor de Dios se había vuelto más profundo. Aunque esta prueba transformó el espíritu y la vida de Job, la transformación no satisfizo a Job ni hizo más lento su progreso. Al mismo tiempo que calculaba lo que había ganado con esta prueba, y consideraba sus propias deficiencias, oró tranquilamente, esperando la llegada de la prueba siguiente, porque anhelaba que su fe, su obediencia y su temor de Dios se elevaran durante la siguiente prueba de Dios.

Dios observa los pensamientos más internos del hombre y todo lo que este dice y hace. Los pensamientos de Job llegaron a oídos de Jehová Dios, y Él escuchó sus oraciones, y de esta forma la siguiente prueba de Dios llegó como se esperaba.

En medio del sufrimiento extremo, Job se da cuenta realmente del cuidado de Dios por la humanidad

Después de las preguntas de Jehová Dios a Satanás, este estaba secretamente feliz. Sabía que tendría permiso una vez más para atacar al hombre perfecto a los ojos de Dios, y esto era una oportunidad rara para Satanás. Quería usarla para socavar por completo la convicción de Job, para hacerle perder la fe en Dios y que no le temiese más ni bendijese el nombre de Jehová. Esto le proporcionaría una oportunidad a Satanás: cualquiera que fuera el lugar o el momento, sería capaz de hacer de Job un juguete bajo su mando. Satanás escondía sus intenciones malvadas sin dejar huella, pero no podía mantener su naturaleza maligna bajo control. Esta verdad se entrevé en su respuesta a las palabras de Jehová Dios, tal como lo registran las escrituras: “Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: Piel por piel, sí, el hombre dará todo lo que tiene a cambio de su vida. Pero estira Tu mano ahora y toca sus huesos y su carne y te maldecirá de frente” (Job 2:4-5).* Las personas no pudieron evitar adquirir un conocimiento y un sentido esenciales de la malicia de Satanás a partir de este diálogo entre Dios y Satanás. Habiendo oído estas falacias de Satanás, todos aquellos que aman la verdad y detestan el mal aborrecerán indudablemente más su bajeza y su desfachatez, se sentirán horrorizados y asqueados por sus falacias y, al mismo tiempo, ofrecerán oraciones profundas y deseos sinceros por Job, pidiendo que este hombre de rectitud logre la perfección, deseando que este hombre que teme a Dios y se aparta del mal venza para siempre las tentaciones de Satanás, viva en la luz y en medio de la dirección y las bendiciones de Dios; estas personas desearán, asimismo, que los hechos justos de Job puedan impulsar y alentar a quienes buscan el camino de temer a Dios y apartarse del mal. Aunque el propósito malicioso de Satanás puede verse en su proclamación, Dios aprobó serenamente la “petición” de Satanás, pero también puso una condición: “Él está en tu mano, pero salva su vida” (Job 2:6).* Como esta vez Satanás había pedido extender su mano y lastimar la carne y los huesos de Job, Dios dijo: “pero salva su vida”. Estas palabras significan que Él entregó la carne de Job a Satanás, pero la vida de Job era de Dios para mantenerla. Satanás no podía tomar la vida de Job, pero aparte de esto podía emplear cualquier medio o método contra él.

Después de obtener el permiso de Dios, Satanás corrió a Job y extendió su mano para afligir su piel, provocándole llagas por todo su cuerpo, y Job sintió dolor en su piel. Este alabó las maravillas y la santidad de Jehová Dios, lo que hizo que Satanás fuera aún más flagrante en su osadía. Como había sentido el gozo de herir al hombre, extendió su mano y hurgó en la carne de Job, provocando que sus llagas supurasen. Job sintió inmediatamente un dolor y un tormento sin igual en su carne, y no pudo evitar masajearse de la cabeza a los pies con sus manos, como si aliviara así el golpe que este dolor de la carne le había asestado a su espíritu. Se dio cuenta de que Dios estaba a su lado viéndolo, e hizo lo que pudo para armarse de valor. Se arrodilló una vez más, y dijo: “Tú miras dentro del corazón del hombre. Tú observas su desgracia; ¿por qué te preocupa su debilidad? Alabado sea el nombre de Jehová Dios”. Satanás vio el dolor insufrible de Job, pero no le vio renegar del nombre de Jehová Dios. Así que extendió apresuradamente su mano para afligir los huesos de Job, desesperado por desgarrarlo miembro a miembro. En un instante, Job sintió un tormento sin precedentes; era como si su carne se hubiera separado de los huesos, como si estos fueran destrozados trozo a trozo. Este tormento agónico le hizo pensar que sería mejor morir… Su capacidad de soportar este dolor había alcanzado su límite… Quería gritar, desgarrar la piel de su cuerpo para disminuir el dolor, pero retuvo sus gritos, y no desgarró la piel de su cuerpo, porque no quería que Satanás viese su debilidad. Así que Job se arrodilló una vez más, pero esta vez no sintió la presencia de Jehová Dios. Sabía que Jehová Dios estaba frecuentemente delante, detrás y a cada lado de él. Pero durante su dolor, Dios nunca había mirado; cubría Su rostro y se escondía, porque el sentido de Su creación del hombre no era traerle sufrimiento. En ese momento, Job lloraba y hacía todo lo posible por soportar esta agonía física, pero no podía evitar dar gracias a Dios: “El hombre cae al primer golpe, es débil y está indefenso, es joven e ignorante; ¿por qué ibas a desear preocuparte tanto y ser tan tierno con él? Me hieres, pero te duele hacerlo. ¿Qué hay en el hombre que sea digno de Tu cuidado y Tu preocupación?”. Las oraciones de Job llegaron a los oídos de Dios, y Él se mantuvo en silencio, mirando sin decir nada… Tras haber intentado todas las tretas posibles, sin éxito, Satanás se marchó tranquilamente, pero esto no puso fin a las pruebas que Dios le impuso a Job. Como el poder divino revelado en Job no se había hecho público, la historia de este no acabó con la retirada de Satanás. Conforme otros personajes hacían su entrada, quedaban más escenas espectaculares por llegar.

Otra manifestación del temor de Job hacia Dios y de apartarse del mal es su ensalzamiento del nombre de Dios en todas las cosas

Job había sufrido los estragos de Satanás, pero aun así no renegó del nombre de Jehová Dios. Su esposa fue la primera en salir a escena y desempeñar el papel de Satanás en una forma que es visible a los ojos del hombre, atacó a Job. El texto original lo describe así: “Entonces su mujer le dijo: ¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete” (Job 2:9). Estas fueron las palabras habladas por Satanás disfrazado de ser humano. Eran un ataque y una acusación, así como una instigación, una tentación, y una difamación. Habiendo fracasado en el ataque a la carne de Job, Satanás atacó directamente su integridad, con el deseo de usarlo para que la abandonase, renunciase a Dios, y dejase de vivir. Satanás también quiso usar esas palabras para tentar a Job: si este renegaba del nombre de Jehová, no tendría que soportar más aquel tormento; podría liberarse de la tortura de la carne. Frente al consejo de su esposa, Job la reprendió diciendo: “Como habla cualquier mujer necia, has hablado. ¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal? En todo esto Job no pecó con sus labios” (Job 2:10). Job conocía estas palabras desde hacía mucho, pero, en este momento se demostraba que su conocimiento era verdadero.

Cuando su esposa le aconsejó maldecir a Dios y morir, lo que quiso decir fue: “Tu Dios te trata así, ¿por qué no lo maldices? ¿Qué haces viviendo aún? Tu Dios es muy injusto contigo, pero sigues diciendo ‘bendito sea el nombre de Jehová’. ¿Cómo puede traer el desastre sobre ti cuando tú bendices Su nombre? Apresúrate y reniega del nombre de Dios, y no le sigas más. De esta forma acabarán tus problemas”. En este momento, se produjo el testimonio que Dios deseaba ver en Job. Ninguna persona ordinaria podía dar ese testimonio ni leemos algo así en ninguna de las historias de la Biblia; pero Dios lo había visto mucho antes de que Job pronunciara estas palabras. Dios deseaba, simplemente, usar esta oportunidad para permitirle a Job que les demostrara a todos que Él estaba en lo cierto. Ante el consejo de su esposa, Job no sólo no abandonó su integridad ni renunció a Dios, sino que también le dijo a su mujer: “¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal?”. ¿Tienen mucho peso estas palabras? Aquí, sólo hay un hecho capaz de demostrar el peso de las mismas. Es su aprobación en el corazón de Dios, que Él las deseara, que eran lo que Él quería oír, y el desenlace que Él anhelaba ver; estas palabras son también la esencia del testimonio de Job. En esto se demostraban su perfección, su rectitud, su temor de Dios, y que se apartaba del mal. Lo valioso de Job residía en que siguió pronunciando esas palabras aun siendo tentado, y cuando todo su cuerpo estuvo cubierto de llagas, cuando soportó el mayor tormento, y cuando su esposa y familiares le aconsejaron. Dicho de otro modo, él creía en su corazón que, independientemente de las tentaciones, o de lo dolorosas que fueran las tribulaciones o el tormento, aunque la muerte tuviera que venir sobre él, no renunciaría a Dios ni rechazaría el camino de temer a Dios y apartarse del mal. Ves, pues, que Dios ocupaba el lugar más importante en su corazón, y que en este sólo estaba Él. Por esto leemos en las Escrituras descripciones suyas como: “En todo esto Job no pecó con sus labios”. No sólo no pecó con sus labios, sino que en su corazón no se quejó de Dios. No pronunció palabras hirientes de Dios ni tampoco pecó contra Dios. No sólo su boca bendijo el nombre de Dios, sino que también lo hizo en su corazón; su boca y su corazón eran uno. Este fue el verdadero Job que Dios veía, y por esta razón lo valoró.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

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Unas citas bíblicas son tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Música cristiana | El hombre debe adorar a Dios si quiere tener un buen destino

Música cristiana | El hombre debe adorar a Dios si quiere tener un buen destino

I
Dios creó este mundo, creó a esta humanidad,
y además fue el arquitecto de la antigua cultura griega y la civilización humana.
Sólo Dios consuela a esta humanidad,
y sólo Él cuida de ella noche y día.
El desarrollo y el progreso humanos son inseparables de la soberanía de Dios,
son inseparables de la soberanía de Dios,
y la historia y el futuro de la humanidad son inextricables de los designios de Dios,
y la historia y el futuro de la humanidad son inextricables de los designios de Dios.
II
El auge y la caída de cualquier país o nación
ocurren de acuerdo con los designios de Dios,
de acuerdo con los designios de Dios.
Sólo Él conoce el destino de un país o nación,
y sólo Él controla el curso de esta humanidad,
y sólo Él controla el curso de esta humanidad.
Si esta desea tener un buen destino, si un país desea un buen destino,
entonces el hombre debe postrarse a Dios para adorarlo.
Si esta desea tener un buen destino, si un país desea un buen destino,
entonces el hombre debe postrarse a Dios para adorarlo,
arrepentirse y confesar delante de Él,
si no, la suerte y el destino del hombre
acabarán inevitablemente en catástrofe.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Recomendación: Adorar en espiritu y en verdad