Reflexion sobre la fe – Un importante post para ti, leelo hasta el final para no perderte el regreso del Señor
Las profecías del regreso del Señor se han cumplido, herman@s, ustedes que aún no han recibido al Señor, ¿están ansiosos en su corazón y desean saber por qué el Señor no ha venido en nubes para llevarnos al reino del cielo? ¿Acaso el día del Señor se retrasa? ¡No! Es que el Señor ya ha venido de otra manera que se profetiza en la Biblia, Él ha venido en secreto entre la gente. Veamos ahora unas referencias bíblicas: “Vosotros también estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperéis” (Lucas 12:40). “He aquí, vengo como ladrón” (Apocalipsis 16:15). No lo sabemos porque solamente esperamos al Señor que venga sobre las nubes e ignoramos las profecías acerca de Su venida oculta.
Estar familiarizado con la Escritura no significa comprender los misterios de la Biblia. Los fariseos judíos estaban familiarizados con la Escritura, y muchas personas pensaban que eran personas que conocían a Dios. Pero, ellos crucificaron al Señor Jesús. ¿Comprendes los misterios de la Biblia? ¿Estarás seguro de que no cometería el mismo error que los fariseos cuando el Señor regrese? Hago las siguientes preguntas para ver si realmente entiendes la historia interna de la Biblia.
¿Existen otras palabras u obras de Dios además de las de la Biblia?
¿Toda la Escritura fue inspirada por Dios, son las palabras de la Biblia la Palabra de Dios?
¿Las palabras de Pablo y las de los otros apóstoles son inspiradas por Dios, y pueden representar las palabras de Dios?
¿Qué significa lo que dice Apocalipsis “la profecía no se puede añadir”?
¿Hay algún error en la Biblia exactamente?
¡Las respuestas están en la película “Revelar el misterio de la Biblia”! ¡Los hermanos y hermanas que encuentren respuestas son bienvenidos a compartir conmigo!
El Señor Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).
Las palabras del Señor Jesús nos dicen que Cristo es la verdad, el camino y la vida, pero ¿cómo se debe comprender el significado de estas palabras?
Vídeo recomendado: Fragmento 5 de película evangélico «El misterio de la piedad»: ¿Cómo saber que Cristo es la verdad, el camino y la vida? (Español Latino)
La necesidad de tener una vida de iglesia adecuada se menciona a menudo en los sermones. Entonces, ¿por qué no ha mejorado aún la vida de la iglesia, y sigue siendo la misma cosa antigua? ¿Por qué no hay una forma de vida completamente nueva y diferente? ¿Podría ser normal que una persona de los años noventa viva como un emperador de una era pasada? Aunque lo que la gente come y bebe ahora puedan ser exquisiteces raramente degustadas en eras anteriores, no se han producido cambios importantes en la vida de la iglesia. Ha sido como poner vino viejo en odres nuevos. ¿Cuál es, pues, la utilidad de que Dios diga tanto? En la mayoría de los lugares, las iglesias no han cambiado en absoluto. Lo he visto con Mis propios ojos, y está claro en Mi corazón; aunque no he experimentado la vida de la iglesia por Mí mismo, conozco las condiciones de sus reuniones como la palma de Mi mano. No han progresado mucho. Y esto se remonta al dicho: es como poner vino viejo en odres nuevos. ¡Nada ha cambiado! Cuando alguien los está pastoreando, arden como el fuego, pero cuando no hay nadie ahí para apoyarlos, son como un bloque de hielo. No muchos pueden hablar de cosas prácticas, y muy raramente puede alguien tomar el timón. Aunque los sermones son excelsos, rara vez alguien ha conseguido la entrada. Pocas personas aprecian la palabra de Dios. Se llenan de lágrimas cuando aceptan la palabra de Dios, se alegran cuando la dejan de lado y, cuando se apartan de ella, se vuelven insípidos y deficientes. Hablando con franqueza, sencillamente no apreciáis la palabra de Dios, y nunca consideráis las palabras de Su propia boca hoy como un tesoro. Solo os inquietáis cuando leéis Su palabra y os sentís extenuados cuando la memorizáis y, cuando se trata de ponerla en práctica, es como tratar de girar la manija de la bomba de un pozo jalándola con un pelo de la cola de un caballo: sin importar cuánto lo intentéis, simplemente no podéis darle la vuelta con suficiente fuerza. Siempre os fortalecéis cuando leéis la palabra de Dios, pero sois olvidadizos al practicarla. De hecho, no es necesario pronunciar estas palabras con meticulosidad ni repetirlas tan pacientemente; pero el hecho de que las personas se limitan a escucharla, sin poner en práctica la palabra de Dios, se ha convertido en un obstáculo para Su obra. No puedo dejar de sacar el tema, no puedo dejar de hablar de ello. Estoy obligado a hacerlo así; no es que Yo disfrute al dejar al descubierto las debilidades de los demás. ¿Pensáis que vuestra práctica es más o menos adecuada, que cuando las revelaciones están en su apogeo, vuestra entrada también lo está? ¿Es tan simple? ¡Nunca examináis el fundamento sobre el cual están edificadas definitivamente vuestras experiencias! A partir de este momento, vuestras reuniones no pueden calificarse de vida de iglesia apropiada en absoluto, ni constituyen una vida espiritual adecuada en lo más mínimo. Es, simplemente, la reunión de un grupo de personas que disfrutan conversar y cantar. Estrictamente hablando, no hay mucha realidad en ello. Para dejarlo más claro: si no practicas la verdad, ¿dónde está la realidad? ¿Acaso no es jactancia afirmar que tienes la realidad? Los que siempre llevan a cabo obras son arrogantes y engreídos, mientras que los que siempre obedecen se mantienen callados, con la cabeza baja, sin ninguna oportunidad para entrenarse. Las personas que hacen la obra no hacen nada más que hablar; hablan sin parar con sus discursos resonantes, y los seguidores solo escuchan. No hay transformación de la que hablar; ¡todas estas son solo formas del pasado! Que seas hoy capaz de someterte y no te atrevas a interferir ni a comportarte como te plazca se debe a la llegada de los decretos administrativos de Dios; no es un cambio que hayas alcanzado a través de la experiencia. El hecho de que ya no te atrevas a hacer algunas cosas que violan los decretos administrativos hoy se debe a que la obra de Dios de las palabras ha tenido un claro efecto y ha conquistado a las personas. Le pregunto a alguien: ¿Cuánto de lo conseguido hoy ha sido con el sudor de tu propio esfuerzo? ¿Cuánto de ello te lo dijo Dios directamente? ¿Cómo responderías? ¿Te quedarías estupefacto y sin palabras? ¿Por qué otros son capaces de hablar sobre muchas de sus experiencias actuales para proveerte sustento, mientras tú te limitas a disfrutar de las comidas que otros han cocinado? ¿No te sientes avergonzado? Podéis realizar una labor de investigación y examinar a aquellos que son relativamente buenos: ¿Cuánta verdad entiendes? En última instancia, ¿cuánto pones en práctica? ¿A quién amas más, a Dios o a ti mismo? ¿Das a menudo más, o recibes a menudo más? ¿En cuántas ocasiones has renunciado a tu viejo ser cuando tu propósito era incorrecto, y has satisfecho la voluntad de Dios? Con estas pocas preguntas bastará para desconcertar a muchas personas. Y es que, aunque la mayoría de las personas sean conscientes de que su propósito es incorrecto, siguen haciendo lo erróneo a sabiendas, y no están ni por asomo cerca de abandonar su propia carne. La mayoría de las personas permiten que el pecado corra desenfrenado en ellas, y permiten que el pecado dirija todas sus acciones. Son incapaces de superar sus pecados, y siguen viviendo en el pecado. Una vez alcanzada esta etapa actual, ¿quién no sabe cuántos hechos malvados ha cometido? Si dices que no lo sabes, entonces estás mintiendo descaradamente. Francamente, todo es renuencia a abandonar tu viejo ser. ¿Qué utilidad tiene pronunciar tantas y penitentes “palabras desde el corazón”, que son inútiles? ¿Te ayuda esto a crecer en tu vida? Podría decirse que conocerte a ti mismo es tu trabajo a tiempo completo. Yo perfecciono a las personas a través de su sumisión y de su práctica de las palabras de Dios. Si tú sólo vistes las palabras de Dios como te pondrías tu ropa, tan sólo para parecer pulcro y elegante, ¿no te estás engañando a ti mismo y a los demás? Si lo único que tienes es conversación, y nunca la pones en práctica, ¿qué lograrás?
Muchas personas pueden hablar un poco sobre la práctica, y de sus impresiones personales, pero la mayor parte de ello es la iluminación obtenida de las palabras de otros. No incluye en absoluto incluye nada de sus propias prácticas personales ni de lo que ven a partir de sus experiencias. He analizado este asunto con anterioridad; no creas que no sé nada. Tú no eres más que un tigre de papel, ¿y hablas de conquistar a Satanás, de dar testimonios victoriosos, y de vivir la imagen de Dios? ¡Nada de esto tiene sentido! ¿Piensas que todas las palabras habladas por Dios hoy son para que tú las admires? Tu boca habla de renunciar a tu viejo ser, y de poner en práctica la verdad, pero tus manos están llevando a cabo otros hechos, y tu corazón trama otros ardides; ¿qué clase de persona eres? ¿Por qué tu corazón y tus manos no son una misma cosa? Tanta predicación se ha convertido en palabras vacías; ¿no es esto desolador? Si eres incapaz de poner en práctica la palabra de Dios, esto demuestra que aún no has entrado en la forma de obrar del Espíritu Santo, no has tenido aún Su obra en ti, y aún no has tenido Su dirección. Si afirmas ser tan sólo capaz de entender la palabra de Dios, pero eres incapaz de ponerla en práctica, eres una persona que no ama la verdad. Dios no viene a salvar a esta clase de persona. Jesús sufrió una enorme agonía cuando fue crucificado para salvar a los pecadores, a los pobres, y a todas esas personas humildes. Su crucifixión sirvió como una ofrenda por el pecado. Si no puedes practicar la palabra de Dios, deberías marcharte tan pronto como puedas; no te quedes en la casa de Dios como un parásito. A muchas personas incluso les resulta difícil dejar de hacer cosas que se resisten claramente a Dios. ¿No están pidiendo la muerte? ¿Cómo pueden hablar de entrar en el reino de Dios? ¿Tendrían la audacia de ver el rostro de Dios? Comer los alimentos que Dios te proporciona, hacer cosas deshonestas que se oponen a Él, ser malicioso, insidioso e intrigante, incluso cuando Dios te permite disfrutar de las bendiciones que Él te ha concedido; ¿no sientes que te queman en las manos cuando las recibes? ¿No sientes cómo te sonrojas? Has hecho algo en oposición a Dios, has llevado a cabo estratagemas para “ir por libre”; ¿no te sientes asustado? Si no sientes nada, ¿cómo puedes hablar de algún futuro? Hace mucho que ya no había futuro alguno para ti; ¿qué expectativas mayores puedes seguir teniendo? Si dices algo descarado, pero no te sientes culpable y tu corazón no es consciente, ¿no significa esto que Dios ya te ha abandonado? Hablar y actuar con indulgencia y desenfreno se ha convertido en tu naturaleza; ¿cómo puede perfeccionarte Dios así? ¿Serías capaz de recorrer el mundo? ¿A quién convencerías? Los que conocieran tu verdadera naturaleza mantendrían las distancias. ¿No es este el castigo de Dios? En resumen, si sólo hay palabras y ninguna práctica, no hay crecimiento. Aunque el Espíritu Santo pueda estar obrando en ti mientras hablas, si no practicas, Él dejará de obrar. Si sigues adelante de esta manera, ¿cómo puede haber conversación alguna sobre el futuro o una entrega de todo tu ser a la obra de Dios? Tú solo puedes hablar de ofrecerle todo tu ser, pero no le das a Dios tu verdadero amor. Lo único que Dios recibe de ti es devoción verbal; no le das tu intención de practicar la verdad. ¿Podría ser esta tu estatura real? Si continúas así, ¿cuándo te perfeccionaría Dios? ¿No te angustia tu futuro oscuro y sombrío? ¿No percibes que Dios ha perdido la esperanza en ti? ¿No sabes que Él desea perfeccionar a más personas y a personas nuevas? ¿Podrían mantenerse las cosas viejas? No estás prestando atención a las palabras de Dios hoy: ¿estás esperando a mañana?
Crecí en una familia normal en China. Mi padre era militar y, como me había moldeado e influido desde temprana edad, llegué a creer que la vocación y el deber de un soldado eran servir a la patria, obedecer órdenes y actuar desinteresadamente en nombre del Partido Comunista y el pueblo. Yo también decidí hacerme soldado y seguir los pasos de mi padre. Sin embargo, conforme pasó el tiempo y ocurrieron ciertos acontecimientos, el curso de mi vida y la orientación de mis objetivos variaron paulatinamente. En 1983 conocí el evangelio del Señor Jesús. La guía especial del Espíritu Santo hizo que alguien como yo, intoxicada por el ateísmo y la ideología comunista china desde temprana edad, se sintiera hondamente conmovida por el amor del Señor Jesús. Tras conocer el evangelio, emprendí una vida de fe en Dios: empecé a ir a la iglesia, a orar y a cantar himnos de alabanza al Señor. Esta nueva vida me aportó gran serenidad y paz. En 1999 acepté el evangelio de los últimos días del Señor Jesús retornado, Dios Todopoderoso. Por medio de la lectura incesante de la palabra de Dios y de las reuniones y la comunicación con mis hermanos y hermanas, llegué a comprender muchas verdades y conocí la urgente intención de Dios de salvar a la humanidad. Sentí que Dios nos había concedido a cada uno de nosotros una vocación y una responsabilidad enormes, por lo que me dediqué con entusiasmo a trabajar en la difusión del evangelio.
Crecí en una familia normal en China. Mi padre era militar y, como me había moldeado e influido desde temprana edad, llegué a creer que la vocación y el deber de un soldado eran servir a la patria, obedecer órdenes y actuar desinteresadamente en nombre del Partido Comunista y el pueblo. Yo también decidí hacerme soldado y seguir los pasos de mi padre. Sin embargo, conforme pasó el tiempo y ocurrieron ciertos acontecimientos, el curso de mi vida y la orientación de mis objetivos variaron paulatinamente. En 1983 conocí el evangelio del Señor Jesús. La guía especial del Espíritu Santo hizo que alguien como yo, intoxicada por el ateísmo y la ideología comunista china desde temprana edad, se sintiera hondamente conmovida por el amor del Señor Jesús. Tras conocer el evangelio, emprendí una vida de fe en Dios: empecé a ir a la iglesia, a orar y a cantar himnos de alabanza al Señor. Esta nueva vida me aportó gran serenidad y paz. En 1999 acepté el evangelio de los últimos días del Señor Jesús retornado, Dios Todopoderoso. Por medio de la lectura incesante de la palabra de Dios y de las reuniones y la comunicación con mis hermanos y hermanas, llegué a comprender muchas verdades y conocí la urgente intención de Dios de salvar a la humanidad. Sentí que Dios nos había concedido a cada uno de nosotros una vocación y una responsabilidad enormes, por lo que me dediqué con entusiasmo a trabajar en la difusión del evangelio.
Testimonios de la vida de la iglesia te trae experiencias reales de cristianos juzgados por medio de las palabras de Dios Todopoderoso y sus testimonios al comprender la verdad, conocer a Dios y transformar su carácter corrupto. Aprende qué es el verdadero arrepentimiento y descubre la senda de purificación y entrada en el reino de los cielos.
Por favor mira: El motivo de mis bendiciones se reveló a través de la enfermedad
Examínate a ti mismo para ver si practicas la justicia en todo lo que haces y si Dios está observando todas tus acciones: estos son los principios por los que se conducen los que creen en Dios. Seréis llamados justos porque podéis satisfacer a Dios y porque aceptáis el cuidado y la protección de Dios. A los ojos de Dios, todos los que aceptan el cuidado, la protección y la perfección de Dios y a quienes Él gana son justos y Dios los considera a todos preciosos. Mientras más aceptéis las palabras actuales de Dios, más seréis capaces de recibir y entender la voluntad de Dios y por tanto podréis vivir más las palabras de Dios y satisfacer Sus exigencias. Esta es la comisión que Dios tiene para vosotros y lo que debéis ser capaces de lograr. Si usáis vuestras propias nociones para medir y delimitar a Dios, como si Dios fuera una estatua de barro inmutable, y si delimitáis completamente a Dios dentro de los parámetros de la Biblia y lo encerráis dentro de un limitado ámbito dónde obrar, entonces esto prueba que habéis condenado a Dios. Porque los judíos de la era del Antiguo Testamento tomaron a Dios como un ídolo de forma fija que tenían en sus corazones, como si a Dios solo se le pudiera llamar Mesías y solo aquel que fuera llamado el Mesías pudiera ser Dios, y porque la humanidad sirvió y adoró a Dios como si Él fuera una estatua de barro sin vida, clavaron al Jesús de ese tiempo en la cruz, sentenciándolo a muerte; el Jesús inocente fue así condenado a muerte. Dios era inocente de cualquier ofensa; sin embargo, el hombre rehusó perdonar a Dios e insistió en sentenciarlo a muerte, y así Jesús fue crucificado. El hombre siempre cree que Dios es inmutable y lo define de acuerdo con un único libro, la Biblia, como si el hombre tuviera un perfecto entendimiento de la gestión de Dios, como si todo lo que Dios hace estuviera en la palma de la mano del hombre. Las personas son absurdas hasta el extremo, de una arrogancia extrema y todas tienen un don para la hipérbole. No importa lo grande que sea el conocimiento que tienes de Dios, todavía digo que no conoces a Dios, que te opones a Dios al máximo y que lo has condenado porque eres totalmente incapaz de obedecer la obra de Dios y caminar la senda de ser perfeccionado por Dios. ¿Por qué Dios nunca está satisfecho con las acciones del hombre? Porque el hombre no conoce a Dios, porque tiene demasiadas nociones y porque su conocimiento de Dios no concuerda en absoluto con la realidad, sino que repite monótonamente el mismo tema sin variación y usa el mismo enfoque para toda situación. Y entonces, habiendo venido a la tierra en la actualidad, una vez más el hombre ha clavado a Dios en la cruz. ¡Humanidad cruel! La confabulación y la intriga, robarse y raptarse entre ellos, la lucha por la fama y la fortuna, la masacre mutua, ¿cuándo se van a terminar? A pesar de que Dios ha hablado cientos de miles de palabras, nadie ha entrado en razón. La gente actúa por el bien de sus familias, hijos e hijas, por sus carreras, perspectivas de futuro, posición, vanidad y dinero, por comida, ropa y por la carne. Pero ¿existe alguien cuyas acciones sean verdaderamente por el bien de Dios? Incluso entre aquellos que actúan por el bien de Dios, sólo hay unos cuantos que conozcan a Dios. ¿Cuántas personas no actúan por sus propios intereses? ¿Cuántos no oprimen ni condenan al ostracismo a los demás con el propósito de proteger su propia posición? Así, Dios ha sido condenado a muerte contundentemente en innumerables ocasiones; innumerables jueces bárbaros han condenado a Dios y una vez más lo han clavado en la cruz. ¿Cuántos se pueden llamar justos porque en verdad actúan para Dios?
¿Por qué es tan difícil hablar, ayudar a alguien cuando vemos que hace algo que sabemos que no está bien? ¿Por qué nos da tanto miedo decir lo que pensamos y ofender a alguien cuando vemos un problema que está afectando al trabajo de la iglesia? ¿Por qué nos empeñamos en complacer a la gente y en mimar nuestras relaciones con los demás? ¿Por qué cuesta tanto hablar de corazón? Matthew, que es cristiano, comparte su experiencia y su entendimiento en este vídeo; veamos qué conocimientos ha adquirido a partir de su experiencia y qué ha puesto en práctica.
Cuando yo tenía 18 años, mi madre enfermó y por tanto empezó a creer en el Señor Jesús. En ese momento, yo conocía el nombre del Señor Jesús pero no entendía nada sobre la fe en el Señor. Fue una gran coincidencia que más adelante yo fuera a trabajar en una empresa donde la mayoría de los empleados eran cristianos. Al relacionarme con ellos, vi que trataban a las personas con amor y paciencia y llegué a creer que los cristianos eran un grupo de personas bastante buenas. Durante ese período de tiempo, había un colega que con frecuencia me contaba la historia de cómo el Señor Jesús fue clavado en la cruz con el fin de redimir a la humanidad. Desarrollé gradualmente un interés en la fe en el Señor y empecé a ir con mis colegas a su iglesia para adorar. La primera vez que entré en la iglesia y oí himnos de alabanza a Dios, inesperadamente fui conmovida hasta las lágrimas por el amor de Dios. Oré al Señor así: “¡Oh, Señor Jesús! Gracias por elegirme del inmenso océano de la humanidad para convertirme en una de Tus hijas, deseo seguirte eternamente…”. Durante ese período, siempre que me enfrentaba a algunas dificultades en mi vida cotidiana o que mis amigos y familiares se burlaban de mí a causa de mi fe en el Señor, siempre y cuando yo fuera ante el Señor y orara, mi espíritu encontraba un alivio inmenso. Sentía que el Señor Jesús era mi único apoyo en la vida y que nunca dejaría de estar al lado del Señor. En ese momento, mi himno favorito era: “¡Roca, roca, Jesucristo! La salvación no se encuentra en nadie más, porque no hay otro nombre bajo el cielo, sólo Tú eres el salvador. Tú eres el Hijo del Hombre, Tú eres el mediador, Tú eres el hijo de Dios, Tú eres el cordero. Tú eres el camino y la verdad, Tú eres la vida, Tú eres la luz, Tú eres la roca, la fortaleza, la ciudad del refugio y el escudo. Te pertenecemos; nunca seremos sacudidos de generación en generación”. Y así es como confié en el gran poder del Señor y la motivación obtenida de la guía de Sus palabras para superar todas las dificultades y problemas de la vida.