Queridos hermanos y hermanas. ¿te gusta escuchar la música que alabar a Dios? nuestros espíritus disfrutan en cantar himnos para alabar a Dios, además nuestros corazones pueden estar en paz delante de Dios, ¡vamos a cantar y alabar! Hoy yo quería compartir App cristianas con vosotros, lo que tiene muchos buenos himnos, usted puede escuchar Hermosa canción en cualquier momento y Disfrutar de la obra del Espíritu Santo.
I Todo en la vida de Pedro que no complacía el deseo de Dios le preocupaba. Si no complacía a Dios, él se arrepentía, buscaba formas de esforzarse y complacerlo siempre. En la vida de Pedro, incluso con lo más pequeño, se exigía para complacer el deseo de Dios, sin lenidad con su antiguo carácter, se exigía a sí mismo profundizar en la verdad. Ya sea en el castigo, juicio, o tribulación, puedes conseguir obedecer hasta la muerte. Una criatura de Dios debería esto conseguir. Así es la pureza del amor de Dios. Así es la pureza del amor de Dios. II Pedro amaba a Dios hasta el punto que Dios requería. Sólo gente así puede dar testimonio. Con su fe, Pedro buscaba complacer a Dios en todo, obedecer todo lo que venía de Dios, sin quejarse, aceptando el castigo y el juicio, el refinamiento, la escasez en vida y la tribulación. Nada pudo alterar su amor por Dios. ¿No es este el amor definitivo por Dios? ¿No cumple esto el deber de una criatura de Dios? Ya sea en el castigo, juicio, o tribulación, puedes conseguir obedecer hasta la muerte. Una criatura de Dios debería esto conseguir. Así es la pureza del amor de Dios. Así es la pureza del amor de Dios. Así es la pureza del amor de Dios. De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”
Al hablar de Job, es bien sabido por nosotros por la gran prueba que experimentó. Toda su propiedad fue arrebatada por ladrones, sus hijos murieron por la caída de casa, su cuerpo estaba cubierto de llagas, además, las personas a su alrededor lo malinterpretaron, e incluso su esposa lo persuadió de que abandonara a Dios. Cuando se enfrentaba a un ambiente tan indeseable, él no se quejó de Dios, en su lugar, alabó a Dios. Amigos, ¿saben cómo Job se mantuvo en testimonio? Lean las palabras de Dios para saberlo.
Dios dice: “Después de que Dios dijera a Satanás: ‘Todo lo que él posee está en tu poder, solo que no pongas tu mano sobre él’,* este partió, y pronto se sucedieron ataques repentinos y feroces contra Job: primero, le robaron sus bueyes y asnos y mataron a algunos de sus siervos; después, sus ovejas y algunos siervos más se consumieron en el fuego; a continuación, le robaron sus camellos y mataron a aún más siervos; finalmente le quitaron la vida a sus hijos e hijas. Esta cadena de ataques fue el tormento sufrido por Job durante la primera tentación. Tal como Dios ordenó, durante estos ataques Satanás sólo eligió como objetivos la propiedad de Job y sus hijos y no dañó a Job mismo. Sin embargo, en un instante, Job pasó de ser un hombre poseedor de grandes riquezas a alguien que no tenía nada. Nadie podría haber resistido este asombroso golpe por sorpresa ni haber reaccionado adecuadamente frente al mismo, pero Job demostró su lado extraordinario. Las Escrituras proveen el siguiente relato: ‘Entonces Job se levantó y rasgó su ropa; se afeitó la cabeza y cayó al suelo en adoración’.* Esta fue la primera reacción de Job tras oír que había perdido a sus hijos y todas sus propiedades. Sobre todo, no pareció sorprendido ni asustado, mucho menos expresó ira u odio. Ves, por tanto, que en su corazón ya había reconocido que estos desastres no eran un accidente ni habían surgido de la mano del hombre, ni mucho menos eran la llegada de la retribución o el castigo. En su lugar, las pruebas de Jehová habían caído sobre él; era Jehová quien quería tomar sus propiedades y sus hijos. Job estaba muy tranquilo y lúcido entonces. Su humanidad perfecta y recta le permitió, de forma racional y natural, emitir juicios y tomar decisiones precisos sobre los desastres que le habían sucedido y, en consecuencia, se comportó con una calma inusual: ‘Entonces Job se levantó y rasgó su ropa; se afeitó la cabeza y cayó al suelo en adoración’.* ‘Rasgó su manto’ significa que estaba desnudo y no tenía nada; ‘se rasuró la cabeza’ significa que había vuelto delante de Dios como un bebé recién nacido; ‘postrándose en tierra, adoró’ significa que había venido al mundo desnudo, y todavía sin nada hoy, había regresado a Dios como un recién nacido. Ninguna criatura de Dios habría podido lograr la actitud de Job frente a todo lo que le había sucedido. Su fe en Jehová fue más allá del ámbito de la creencia; era su temor de Dios, su obediencia a Él, y no solo fue capaz de dar gracias a Dios por darle cosas, sino también por quitárselas. Además, fue capaz de responsabilizarse de devolver todo lo que poseía a Dios, incluida su vida”.
De las palabras de Dios, entendemos que la razón por la que Job tenía verdadera fe en Dios era porque él creía que todo estaba en la mano de Dios, y que no importaba con qué ambiente se encontró, había el permiso de Dios y no era hecho del hombre. Además, en sus décadas de experiencia de vida, Job se dio profundamente cuenta de que todo lo que poseía era dado por Dios, no por su propio esfuerzo duro, y aunque Dios lo quitó, como una criatura, debería obedecer a Él. Por eso dijo: “Jehová dió, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21). De lo que experimentó Job, podemos ver que cuando se enfrentaba con la pérdida de su propiedad y sus hijos, pudo obedecer absolutamente a Dios sin quejas, incluso si su vida fuera privada. Su testimonio humilló completamente a Satanás, y con tal confianza, Job finalmente ganó la aprobación de Dios y viviendo siempre en la luz de Dios.
Alabanza cristiana | Nadie entiende el deseo sincero de Dios de salvar al hombre
I Dios creó este mundoy puso al hombre en él, un ser vivo a quien Dios dio la vida. Después del hombre tuvo familia,ya no estaba solo, destinado a vivir en el mandato de Dios. Es el aliento de vida de Dioslo que sustenta a cada ser vivo mientras ellos se convierten en adultos. Durante todo el proceso, ellos creen que es sólo gracias al amory el cuidado de sus padres. No hay un solo hombrea quien Dios cuida noche y día que lo adora por su propia voluntad. Dios sigue obrando justocomo ha planeado sobre el hombre, que parece no tener salvación. Y Él espera que un día,el hombre despierte de su sueño, vea el valor y sentido de la vida, entienda lo que a Dios le cuestadarle todo al hombre, cuánto Dios desea queel hombre vuelva a Él, sí, Dios desea que el hombre vuelva a Él. II Nadie cree que el hombre vive y crecebajo el cuidado de Dios. Ellos creen que el hombrecrece del instinto de la vida. No conocen quién otorgala vida o de dónde vino, cómo los instintos de la vidacrean milagros. Oh, creen que la comida quecomen sustenta la vida, que el hombre vive porque persevera, que el hombre existe por sus creencias. Ellos no ven la providencia de Dios. Ellos malgastan la vida que Dios les dio. No hay un solo hombrea quien Dios cuida noche y día que lo adora por su propia voluntad. Dios sigue obrando justocomo ha planeado sobre el hombre, que parece no tener salvación. Y Él espera que un día,el hombre despierte de su sueño, vea el valor y sentido de la vida, entienda lo que a Dios le cuestadarle todo al hombre, cuánto Dios desea queel hombre vuelva a Él, sí, Dios desea que el hombre vuelva a Él. No hay un solo hombrea quien Dios cuida noche y día que lo adora por su propia voluntad. Dios sigue obrando justocomo ha planeado sobre el hombre, que parece no tener salvación. Y Él espera que un día,el hombre despierte de su sueño, vea el valor y sentido de la vida, entienda lo que a Dios le cuestadarle todo al hombre, cuánto Dios desea queel hombre vuelva a Él, sí, Dios desea que el hombre vuelva a Él. De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”
Nací en una familia cristiana y, cuando tenía un año, mi madre aceptó la nueva obra del retorno del Señor Jesús, Dios Todopoderoso, aunque mi abuela se oponía rotundamente. Recuerdo que, de pequeña, mi abuela casi siempre me decía: “Si no te sientes bien o no sabes hacer la tarea, simplemente ora al Señor Jesús. Te concederá inteligencia y sabiduría y te mantendrá a salvo”. Sin embargo, mi madre solía decirme: “Dios creó este mundo y creó a la humanidad. Siempre está con nosotros. Acuérdate de orar a Dios Todopoderoso ante cualquier problema y Él velará por ti y te protegerá”. Con frecuencia oía esta disparidad de voces. Una vez le pregunté con inseguridad a mi madre: “La abuela quiere que ore al Señor Jesús y tú quieres que ore a Dios Todopoderoso. ¿A quién hago caso?”. Me contestó: “En realidad, el Señor Jesús y Dios Todopoderoso son el mismo Dios. Lo que pasa es que son épocas diferentes, los nombres que adopta Dios son diferentes y la obra que realiza también lo es. El Señor Jesús llevó a cabo la obra de la Era de la Gracia y Dios Todopoderoso realiza la obra de la Era del Reino. Cambia Su forma de obrar en cada era y también cambia de nombre. No obstante, por más que cambien Su nombre y Su obra, Su esencia no cambia. Por ejemplo, si tú vas hoy de rojo a la escuela y mañana vas de azul a un restaurante, aunque lleves distinta ropa y hagas cosas distintas en lugares distintos, seguirás siendo tú. Pero con la llegada de la nueva era de Dios tenemos que estar al tanto de Su nueva obra. Por eso debemos orar a Dios Todopoderoso en este momento”. Pese a que había escuchado la explicación de mi madre, seguía muy desconcertada y albergando ciertas dudas sobre la nueva obra de Dios Todopoderoso.
En agosto de 2014 vine a estudiar a los Estados Unidos. Mi madre también vino unos meses después y se puso en contacto con la Iglesia de Dios Todopoderoso en los EE. UU. A partir de entonces, poco a poco empecé a percibir la existencia de Dios Todopoderoso. Nada más llegar a los EE. UU. para estudiar, me costó mucho adaptarme a la vida de aquí, especialmente a vivir por mi cuenta en casa de otra persona. Soy muy asustadiza, por lo que me daba miedo dormir sola. Mi madre me dijo: “Debemos creer que la autoridad de Dios es excepcional. Satanás y los demonios también están bajo Su autoridad; por tanto, cuando te asustes por la noche, simplemente ora a Dios. Mientras lleves a Dios en tu corazón, Satanás no podrá acercarse a ti”. Cada vez que escuchaba el testimonio de mi madre, me sentía mucho más tranquila y en paz.
De importancia primordial al seguir a Dios es que todo debe ser de acuerdo a las palabras actuales de Dios: Ya sea que estéis buscando la entrada a la vida o el cumplimiento de la voluntad de Dios, todo se debe centrar alrededor de las palabras actuales de Dios. Si lo que comunicas y en lo que buscas entrar no se centran alrededor de las palabras actuales de Dios, entonces eres un extraño a las palabras de Dios y estás completamente carente de la obra del Espíritu Santo. Lo que Dios quiere son personas que sigan Sus pisadas. No importa qué asombroso y puro sea lo que hayas entendido antes, Dios no lo quiere y si no puedes hacer a un lado esas cosas, entonces en el futuro serán un obstáculo tremendo para tu entrada. Todos los que pueden seguir la luz presente del Espíritu Santo son benditos. Las personas de épocas pasadas también siguieron las pisadas de Dios, pero no pudieron continuar hasta hoy; esta es la bendición de las personas de los últimos días.
La obra del Espíritu Santo cambia día a día, elevándose más alto a cada paso; la revelación de mañana es superior a la de hoy, y va escalando paso a paso. Tal es la obra mediante la cual Dios perfecciona al hombre. Si el hombre no puede seguir el paso, puede quedarse atrás en cualquier momento. Si no tiene un corazón obediente, entonces no puede seguir hasta el final. La era anterior ya ha pasado; esta es una nueva era. Y en una nueva era, debe hacerse una obra nueva. En particular en la era final, en la cual el hombre será perfeccionado, Dios realizará una nueva obra con mayor rapidez. Por lo tanto, sin obediencia en su corazón, al hombre le resultará difícil seguir las huellas de Dios. Dios no se rige por ninguna regla, ni trata ninguna de las etapas de Su obra como inmutable. En cambio, la obra que hace siempre es más nueva y más suprema. Su obra se vuelve más y más práctica a cada paso, más y más conforme a las necesidades reales del hombre. Sólo después de que el hombre experimenta esta clase de obra, puede alcanzar la transformación final de su carácter. […] La obra hecha por Dios difiere de un período a otro. Si demuestras una gran obediencia en una fase, pero en la siguiente muestras menos o nada de obediencia, entonces Dios te abandonará. Si le sigues el paso a Dios a medida que Él sube este escalón, entonces debes continuar siguiéndole el paso cuando suba el siguiente. Sólo entonces serás alguien obediente al Espíritu Santo. Ya que crees en Dios, debes permanecer constante en tu obediencia. No puedes simplemente obedecer cuando te agrade y desobedecer cuando algo no te agrade. Esta clase de obediencia no tiene la aprobación de Dios. Si no puedes seguirle el paso a la nueva obra que comunico y sigues aferrándote a los viejos dichos, entonces ¿cómo puede haber progreso en tu vida? La obra de Dios pretende proveerte a través de Sus palabras. Si obedeces y aceptas Sus palabras, entonces el Espíritu Santo sin duda obrará en ti. El Espíritu Santo obra exactamente de la manera que digo. Haz lo que he dicho, y el Espíritu Santo obrará prontamente en ti. Emito una nueva luz para que veáis y para llevaros a la luz del tiempo presente. Cuando entres a esta luz, el Espíritu Santo obrará de inmediato en ti.
Después de que Dios realizara la obra de la Era de la Ley, se creó el Antiguo Testamento, y fue entonces cuando la gente comenzó a leer la Biblia. Después de que viniera Jesús, Él realizó la obra de la Era de la Gracia, y Sus apóstoles escribieron el Nuevo Testamento. Así se crearon el Antiguo y el Nuevo Testamento de la Biblia y, aún hoy, todos los que creen en Dios han estado leyendo la Biblia. La Biblia es un libro de historia. Por supuesto, también contiene algunas de las predicciones de los profetas, que no son historia en absoluto. La Biblia incluye varias partes; no sólo hay profecía, o sólo la obra de Jehová, o las epístolas paulinas. Debes saber cuántas partes incluye; el Antiguo Testamento consta de Génesis, Éxodo…, y también los libros de profecía que escribieron los profetas. Finalmente, el Antiguo Testamento termina con el libro de Malaquías. Registra la obra de la Era de la Ley, dirigida por Jehová; desde Génesis hasta el libro de Malaquías, es un relato exhaustivo de toda la obra de la Era de la Ley. Es decir, el Antiguo Testamento registra todo lo experimentado por las personas que fueron guiadas por Jehová en la Era de la Ley. Durante la Era de la Ley del Antiguo Testamento, el gran número de profetas levantados por Jehová profetizó en Su nombre, dio instrucciones a diversas tribus y naciones, y predijo la obra que Jehová haría. Este había dado el Espíritu de profecía a todas estas personas que había levantado: eran capaces de ver Sus visiones, de oír Su voz; por tanto, estaban inspiradas por Él y escribían profecía. La obra que hacían era la expresión de la voz de Jehová, la expresión de Su profecía, y la obra de Jehová en ese momento era simplemente guiar a las personas usando el Espíritu; Él no se hizo carne, y las personas no veían Su rostro. Por tanto, levantó muchos profetas para hacer Su obra, y les dio oráculos que transmitieron a cada tribu y clan de Israel. Su trabajo era hablar profecía, y algunos escribieron las instrucciones de Jehová para mostrarlas a otros. Él levantó a estas personas para hablar profecía, predecir la obra del futuro o la que aún debía hacerse durante ese tiempo, de forma que las personas pudieran ver las maravillas y la sabiduría de Jehová. Estos libros de profecía eran bastante diferentes de los demás libros de la Biblia; eran palabras habladas o escritas por aquellos a los que se había dado el Espíritu de profecía; por aquellos que habían obtenido de Jehová las visiones o la voz. Aparte de los libros de profecía, todo lo demás en el Antiguo Testamento está compuesto por registros hechos por personas después de que Jehová hubiera terminado Su obra. Estos libros no pueden reemplazar a la predicción hablada por los profetas levantados por Jehová, del mismo modo que Génesis y Éxodo no pueden compararse con el libro de Isaías ni el de Daniel. Las profecías se hablaron antes de que la obra se hubiera llevado a cabo; los otros libros, entretanto, se escribieron después de que la obra hubiera terminado, lo cual era lo que las personas eran capaces de hacer. Los profetas de esa época fueron inspirados por Jehová y hablaron algo de profecía, muchas palabras, y profetizaron las cosas de la Era de la Gracia, así como la destrucción del mundo en los últimos días: la obra que Jehová planeó hacer. Todos los libros restantes registran la obra realizada por Jehová en Israel. Por tanto, cuando lees la Biblia, estás leyendo principalmente acerca de lo que Jehová hizo en Israel; el Antiguo Testamento de la Biblia registra principalmente la obra de Jehová de guiar a Israel, Su uso de Moisés para llevar a los israelitas fuera de Egipto, quien los liberó de los grilletes de Faraón y los llevó al desierto, tras lo cual entraron en Canaán y todo lo siguiente fue su vida allí. Todo lo demás está compuesto por relatos de la obra de Jehová a lo largo y ancho de Israel. Todo lo registrado en el Antiguo Testamento es la obra de Jehová en Israel, la obra que Él llevó a cabo en la tierra en la que hizo a Adán y Eva. Desde el momento en que Dios comenzó oficialmente a guiar a las personas sobre la tierra después de Noé, todo lo registrado en el Antiguo Testamento es la obra de Israel. ¿Y por qué no se registra ninguna obra más allá de Israel? Porque esa tierra es la cuna de la humanidad. En el principio, no había otros países además de Israel, y Jehová no obró en ningún otro lugar. De esta forma, lo que se registra en el Antiguo Testamento de la Biblia es puramente la obra de Dios en Israel en ese momento. Las palabras habladas por los profetas, por Isaías, Daniel, Jeremías y Ezequiel… sus palabras predicen Su otra obra sobre la tierra, la obra de Jehová Dios mismo. Todo esto venía de Dios, era la obra del Espíritu Santo, y aparte de estos libros de los profetas, todo lo demás es un relato de las experiencias de la obra de Jehová por parte de las personas en ese momento.
¿Qué es la fe en Dios? Dios dice: “La creencia en Dios” significa creer que hay un Dios; este es el concepto más simple de la fe en Él. Aún más, creer que hay un Dios no es lo mismo que creer verdaderamente en Él; más bien es una especie de fe simple con fuertes matices religiosos. La fe verdadera en Dios significa que la gente experimenta Sus palabras y Su obra en base a la creencia de que Él tiene soberanía sobre todas las cosas. Por tanto, se logrará desechar el carácter corrupto, se satisfará el deseo de Dios, y se llegará a conocerlo. Sólo emprendiendo ese paso se puede decir que se cree en Dios”.
La Palabra de Dios | Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él
Para comprender el propósito de la obra de Dios, el efecto que debe lograr en el hombre, y la voluntad de Dios hacia el hombre, esto es lo que cada hombre que sigue a Dios debería conseguir. Ahora lo que les falta a todos los hombres es el conocimiento de la obra de Dios. El hombre no comprende ni entiende exactamente qué constituyen los hechos de Dios en el hombre, toda Su obra, y Su voluntad desde la creación del mundo. Esta deficiencia no se ve simplemente a lo largo del mundo religioso, sino además en todos los creyentes de Dios. Cuando llegue el día en que contemples verdaderamente la sabiduría de Dios y seas consciente de ella; cuando veas todos los hechos de Dios y reconozcas qué es y tiene Él; cuando veas Su abundancia, sabiduría, maravilla, y toda Su obra en el hombre, entonces es cuando habrás alcanzado la fe exitosa en Dios. Cuando se dice que Él lo engloba todo y en abundante en gran manera, ¿qué quiere decirse con que lo engloba todo? ¿Y con la abundancia? Si no entiendes esto, entonces no se te puede considerar un creyente de Dios. ¿Por qué digo que los del mundo religioso no creen en Dios y son hacedores de maldad, que son de la misma clase que el diablo? Cuando digo que son hacedores de maldad, es porque no entienden la voluntad de Dios ni ven Su sabiduría. Dios nunca les revela Su obra; son hombres ciegos, que no ven los hechos de Dios. Son los abandonados por Él y que no poseen Su cuidado y Su protección, mucho menos la obra del Espíritu Santo. Los que no tienen la obra de Dios son hacedores de maldad y se oponen a Dios. Los que digo que se oponen a Él son los que no lo conocen, los que lo reconocen con palabras vacías pero no lo conocen, los que siguen a Dios pero no le obedecen, y los que se deleitan en la gracia de Dios pero no pueden ser testigos suyos. Sin un entendimiento del propósito de la obra de Dios y de esta en el hombre, este no puede ser conforme al corazón de Dios, y no puede ser testigo suyo. La razón por la que el hombre se opone a Dios brota, por un lado, del carácter corrupto del hombre, y por otro, de la ignorancia de Él y la falta de entendimiento de los principios de Su obra y Su voluntad hacia el hombre. Estos dos aspectos se combinan en una historia de la resistencia del hombre a Dios. Los nuevos en la fe se oponen a Dios porque tal oposición reside en su naturaleza, mientras la oposición contra Dios de aquellos con muchos años en la fe resulta de su ignorancia de Dios, además de su carácter corrupto. En la época anterior a que Dios se hiciera carne, la medida de si un hombre se oponía a Dios era si guardaba los decretos establecidos por Dios en el cielo. Por ejemplo, en la Era de la Ley, cualquiera que no guardara las leyes de Jehová se oponía a Él; y cualquiera que robara las ofrendas a Jehová, y resistiera a los favorecidos por Jehová también lo hacía, y sería apedreado hasta la muerte; cualquiera que no respetara a su padre y a su madre, y cualquiera que golpeara o maldijera a otro no guardaba las leyes. Y todos los que no guardaran las leyes de Jehová estaban contra Él. Esto ya no fue así en la Era de la Gracia, cuando cualquiera que estuviera contra Jesús estaba contra Dios, y cualquiera que no obedeciera las palabras pronunciadas por Jesús estaba contra Dios. En esta era, la determinación de la “oposición a Dios” se volvió más claramente definida y más real. En la época en la que Dios no se había hecho carne, la medida de si un hombre se oponía a Él se basaba en si lo adoraba o no, y en si miraba o no al Dios invisible en el cielo. La definición de “oposición a Dios” en esa época no era tan real, porque entonces el hombre no podía ver a Dios ni conocer Su imagen, ni saber cómo obraba y hablaba. El hombre no tenía noción alguna de Dios y creía en Él en la vaguedad, porque Él no se había aparecido al hombre. Por tanto, como el hombre creía en Dios en sus imaginaciones, Él no lo condenaba ni le pedía mucho, porque el hombre no podía verlo en absoluto. Cuando Dios se hace carne y viene a obrar entre los hombres, todos lo miran y oyen Sus palabras, y todos ven Sus hechos en la carne. En ese momento, todos los conceptos del hombre quedan reducidos a espuma. Y para aquellos que ven al Dios que aparece en la carne, todos los que tienen obediencia en sus corazones no serán condenados, mientras que los que están contra Él intencionadamente se considerarán oponentes de Dios. Tales hombres son anticristos y enemigos que están deliberadamente contra Él. Los que tienen nociones relativas a Dios pero obedecen alegremente no serán condenados. Él condena al hombre sobre la base a sus propósitos y acciones, nunca por sus pensamientos e ideas. Si el hombre fuera condenado sobre esa base, nadie podría entonces escapar de las manos iracundas de Dios. Los que están voluntariamente contra el Dios encarnado serán castigados por su desobediencia. Su oposición voluntaria a Dios brota de sus conceptos sobre Él, que resultan en su interrupción de la obra de Dios. Tales hombres resisten y destruyen la misma a sabiendas. No sólo tienen conceptos sobre Él, sino que hacen aquello que interrumpe Su obra, y es por esta razón que ese tipo de hombres será condenado. Los que no se involucran en la interrupción voluntaria de la obra no serán condenados como pecadores, porque son capaces de obedecer deliberadamente y no causar trastornos ni interrupciones. Tales hombres no serán condenados. Sin embargo, cuando los hombres han experimentado muchos años de la obra de Dios, si siguen albergando sus conceptos de Él y siguen siendo incapaces de conocer la obra del Dios encarnado, y a pesar de muchos años de experiencia, continúan aferrándose a muchos conceptos sobre Dios y siguen siendo incapaces de llegar a conocerlo, aunque no causan problemas con tantos conceptos de Dios en sus corazones, e incluso si tales conceptos no se revelan, esos hombres no sirven para la obra de Dios. Son incapaces de predicar el evangelio o dar testimonio de Dios; no sirven para nada y son imbéciles. Como no conocen a Dios y son incapaces de desechar sus conceptos de Él, están condenados. Puede decirse así: no es poco común para los nuevos en la fe tener conceptos de Dios o no conocer nada de Él, pero es anormal que aquellos que han creído durante muchos años y experimentado mucho de la obra de Dios tengan tales conceptos, y mucho más que no tengan un conocimiento de Él. Que tales hombres sean condenados es una consecuencia de semejante estado anormal. Esos hombres anormales no sirven para nada; son los que más se oponen a Dios y han disfrutado de Su gracia en vano. ¡Todos esos hombres serán eliminados al final!
Es una Peliculas cristianas basadas en hechos reales, que fue rodada de acuerdo con las experiencias reales de los hermanos y hermanas. Contempla ahora para conocer la verdad sobre la persecución de los cristianos en China.
El Señor Jesús dijo: «No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mateo 7:21). ¿Pero cómo debemos buscar para convertirnos en personas cumplidoras de la voluntad del Padre Celestial y obedientes a Dios, de modo que Dios nos lleve al reino de los cielos? El cristiano Song Enze fue detenido y encarcelado por el Partido Comunista de China durante siete años por creer en Dios y predicar Su evangelio. Cuando lo soltaron, se empeñó en seguir con su entrega a Dios difundiendo el evangelio. A su parecer, abandonar su hogar y su profesión, afanarse y trabajar significa hacer la voluntad de Dios, y da por seguro que recibirá la aprobación de Dios y Él lo llevará al reino de los cielos. Más adelante, el hijo de Song Enze enferma de gravedad, con riesgo para su vida, por lo cual Song Enze guarda rencor a Dios, trata de rebatirlo y hasta pierde el deseo de cumplir con sus deberes. Con lo que le muestra la realidad de su situación y las revelaciones de la palabra de Dios, Song Enze se da cuenta de que sus muchos años de abandono y entrega a Dios fueron, en un principio, un intento de intercambiarlos por la gracia y las bendiciones de Dios y de que no es obediente a Él. Al final, por medio de la búsqueda, aprende a buscar con el fin de escapar a su carácter corrupto, hacerse verdaderamente obediente a Dios y ser salvado por Él.
Antes era oficial en el ejército. Un día de 1999, un pastor coreano me predicó el evangelio del Señor Jesús. Motivado por mi ferviente búsqueda, el pastor se concentró enseguida en mi formación y me convertí en su asistente principal. En el verano del 2000, el pastor viajó a Yunnan para hacer una corta misión de verano, junto a más de una docena de estudiantes universitarios de la Iglesia Evangélica Coreana. De modo inesperado, esto alarmó al Gobierno del PCCh. Nos arrestaron mientras celebrábamos una reunión en casa del pastor y nos llevaron al Departamento de Seguridad Pública de la provincia de Yunnan para ser interrogados. Los estudiantes universitarios coreanos fueron deportados esa misma noche y el pastor coreano también fue expulsado del país. La iglesia sufría la persecución del Gobierno del PCCh, y muchos creyentes estaban asustados y no se atrevían a creer. Además, forzaron a una parte de los creyentes a acudir a la Iglesia de las Tres Autonomías, y así fue cómo el Gobierno del PCCh disolvió la iglesia. Yo era la principal colaboradora en la iglesia y perdí mi trabajo por culpa de la persecución del Gobierno del PCCh.
En marzo de 2005, escuché el evangelio del reino de Dios Todopoderoso. Cuando supe que el Señor Jesús había regresado, me emocioné tanto que los ojos se me llenaron de lágrimas de alegría y me sentí indescriptiblemente agradecida. Solo quería llevar a mis hermanos y hermanas ante Dios lo antes posible. Con la guía de Dios, los hermanos y hermanas fueron aceptando uno a uno la obra de Dios de los últimos días. Pero inesperadamente, uno de los colaboradores más talentosos de la iglesia, después de oír el testimonio de la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, declaró: “Esta doctrina suena bien, pero primero tenemos que preguntarle al pastor, a ver qué dice”. Poco después, el pastor me llamó y me dijo: “La cosa está ahora muy turbulenta. Llevas mucho tiempo sin creer en Dios y tu estatura es pequeña. Hagas lo que hagas, no escuches a la ligera los sermones de fuera de la iglesia, así no te descarriarás. Solo podemos aceptar el pastoreo de esta iglesia. No escuches los caminos predicados por otras”. Tras oír aquello, le contesté con calma: “Desde que estoy estudiando la obra de los últimos días de Dios Todopoderoso, me he dado cuenta de que todo lo que predican se ajusta a la Biblia, tiene la iluminación y el esclarecimiento del Espíritu Santo y es el verdadero camino”. Mi pastor dijo: “Por muy bien que prediquen, debemos entender que solo el Señor Jesús es el verdadero Dios. ¡No debemos abandonar al Señor!”. Le dije con firmeza: “No he abandonado al Señor, sino que sigo las huellas del Cordero. El Señor Jesús ya ha regresado. Lo justo es que acojamos al Señor como las vírgenes prudentes”. El pastor replicó con dureza: “¿Cómo es posible que la Iglesia Evangélica Coreana no sepa que el Señor ha regresado?”. Le dije: “Esto no es algo que se pueda explicar en pocas palabras”. El pastor afirmó con elocuencia: “En lo que creen es en el Relámpago Oriental, que fue blanco de la represión del Gobierno del PCCh. Se explica muy claramente en internet. Mira en la red y lo verás. Tienes que conectarte para comprobarlo…”. Tras colgar el teléfono, mi corazón no se pudo aquietar. Las palabras del pastor no paraban de resonar en mis oídos. Sobre todo, quería saber lo que se decía exactamente en internet.
I Si no eres capaz de seguir la luz de hoy, es que hay distancia entre tú y Dios, quizás se haya roto ese vínculo, careces de vida espiritual normal. Una relación normal con Dios se construye aceptando las palabras de Dios hoy. ¿Tienes una vida espiritual normal y una relación adecuada con Dios? ¿Sigues la estela del Espíritu Santo? ¿Has salido de un estado pasivo? Aquellos que creen en las palabras de Dios, que hacen de Su obra los cimientos y siguen la luz del Espíritu hoy, están en la estela del Espíritu Santo. II ¿Sigues la obra del Espíritu Santo? Si eres capaz de seguir Su luz de hoy, comprender Su voluntad, entrar en Sus palabras, entonces sigues la estela del Espíritu Santo. Si no sigues la estela del Espíritu Santo, sin duda eres alguien que no busca la verdad, el Espíritu Santo no obrará en aquellos que no tienen el deseo de mejorar. Esa gente no es capaz de reunir fuerzas y, en su lugar, siempre están pasivos. ¿Sigues la estela del Espíritu Santo? ¿Has salido de un estado pasivo? Aquellos que creen en las palabras de Dios, que hacen de Su obra los cimientos y siguen la luz del Espíritu hoy, están en la estela del Espíritu Santo. Si crees que Sus palabras son verdad y correctas, crees en Sus palabras sin importar lo que diga, entonces buscas entrar en la obra de Dios. Y de ese modo cumples la voluntad de Dios. De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”