Sólo acabo de comenzar a andar por el camino correcto de la vida

Shi Han Provincia de Hebei

Nací en el seno de una familia campesina de pocos recursos. He sido sensata desde niña, en cuanto a que nunca me peleaba con otros niños y que obedecía a mis padres, lo cual me convirtió en una “niña típica” frente a los ojos de los adultos. Los demás padres envidiaban mucho a los míos. Decían que eran muy afortunados por tener una hija tan buena. Y de esa manera, crecí todos los días escuchando los elogios de las personas que me rodeaban. Cuando estaba en la escuela primaria, mis notas académicas eran especialmente buenas, y siempre estuve en primer puesto en los exámenes. En una oportunidad, recibí notas excelentes en un concurso de ensayos que se llevó a cabo en mi pueblo, obteniendo honores para mi escuela. El director no sólo me entregó un premio y un certificado, sino que también me alabó frente a toda la escuela y le pidió a los alumnos que aprendieran de mí. Súbitamente, me convertí en la “celebridad” de la escuela, y mis compañeros de clase hasta me pusieron un apodo: “generala siempre victoriosa”. Los cumplidos de mis maestros, la envidia de mis compañeros, y el cariño de mis padres hicieron que tuviera un sentimiento de superioridad en mi corazón, y realmente disfruté el hecho de sentirme admirada por todos. Por consiguiente, creí firmemente que el mayor gozo de la vida era la admiración de los demás, y que el sentimiento de felicidad provenía de la alabanza de los demás. Me dije secretamente a mí misma: sin importar de cuán difícil y agotador sea, debo convertirme en alguien con fama y estatus, y nunca ser despreciada por los demás. A partir de entonces, los aforismos tales como, “Cría fama y échate a dormir”, y “Los hombres siempre deberían esforzarse por ser mejores que sus contemporáneos”, se convirtieron en los lemas de mi vida.

No obstante, cuando tenía 13 años, mi padre se enfermó gravemente y tuvo que ser hospitalizado, lo que colocó a nuestra ya pobre familia en una posición de serias deudas. Cuando vi a mi padre gimiendo de dolor por su enfermedad y a mi madre agotándose por mantenernos, me sentí tan mal que deseé poder crecer rápidamente para poder compartir su angustia y su dolor. Así que tomé la dolorosa decisión de dejar la escuela, pensando: incluso si no voy a la escuela, no puede irme peor que a los demás. Seré una mujer fuerte y exitosa cuando crezca, y ¡aún me quedará tiempo para vivir una vida maravillosa! Debido a mi excelencia académica, era una especie de “pequeña celebridad” en mi vecindario. Por lo tanto, cuando se difundieron las noticias de que dejaría la escuela, los aldeanos comenzaron a hablar sobre ello, diciendo: “¡Esta niña es muy tonta! ¡Dejar la escuela destruirá su futuro!” y “¡Nadie respeta a las personas que no tienen educación! ¡Ella sufrirá dificultades y pobreza durante toda su vida!” Como alguien que estaba acostumbrada a recibir elogios desde niña, el sentimiento de tristeza de que “El fénix caído es inferior a la gallina” me invadió de repente. Tuve miedo de salir, miedo de conocer gente, miedo de sentir que me desacreditaran. Para impedir ese dolor, casi no puse un pie fuera de casa durante dos años enteros, y estaba taciturna todo el tiempo. Al mismo tiempo, mi deseo de convertirme en una mujer fuerte y exitosa cobraba cada vez más fuerza, así que después de otros dos años, salí para comenzar a trabajar. Trabajé en muchas cosas, pero las abandonaba en seguida porque sentía que la tarea era demasiado estresante y agotadora, o bien, el salario era demasiado bajo o el jefe no era agradable. Luego de haber fracasado una y otra vez, me sentí muy desalentada y sentí que mi sueño de convertirme en una mujer fuerte y exitosa estaba muy lejos de convertirse en realidad.

En 2005, tuve el privilegio de aceptar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días. Desde entonces, mi estilo de vida e incluso mi vida entera han cambiado por completo. Vi en la palabra de Dios: “La suerte del hombre está controlada por las manos de Dios. Tú eres incapaz de controlarte a ti mismo: a pesar de que siempre anda con prisas y ocupándose para sí mismo, el hombre permanece incapaz de controlarse. Si pudieras conocer tu propia perspectiva, si pudieras controlar tu propio sino, ¿seguirías siendo una criatura?” (‘Restaurar la vida adecuada del hombre y llevarlo a un destino maravilloso’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las poderosas palabras de Dios tocaron profundamente mi corazón, haciéndome entender que el destino de cada uno está en Sus manos y que de ninguna manera está controlado por las personas en sí mismas, y sin importar de qué época sea, las personas no pueden escapar a la soberanía de Dios ni a Sus planes, y deben ser obedientes bajo la soberanía y los planes de Dios. Esta es la única forma en que las personas tendrán un buen destino. A través de la guía de las palabras de Dios, me di cuenta de que la familia en la que nací, cuán culta soy, si mi vida es pobre o rica… todas estas cosas están predeterminadas por Dios. No es algo que mi mente o mis capacidades puedan cambiar. Había buscado con empeño ser una mujer fuerte, creyendo que podía confiar en mis propios esfuerzos para cambiar mi destino. Pero después de sufrir muchas dificultades, de soportar tanta miseria, al final no había conseguido lo que quería. Ahora pensaba en todo el dolor por el que había pasado; ¿acaso no era resultado de no conocer la soberanía de Dios y de luchar tercamente contra el destino? Ahora sabía que solo acudiendo ante Dios y aceptando y sometiéndome a Sus disposiciones y arreglos podría escapar poco a poco de todo este dolor. Después de haber entendido la voluntad de Dios, ya no estuve frustrada por mis experiencias y ya no me importaba lo que las otras personas dijeran. En su lugar, hice una determinación de creer en Dios y seguir la verdad apropiadamente y vivir una vida significativa. Después de eso, seguí leyendo las palabras de Dios todos los días, y oraba, cantaba himnos, y asistía a reuniones con hermanas y hermanos. Debido a mi relativamente rápida comprensión de la verdad y a mi búsqueda apasionada, me gané el aprecio de la hermana quien me estaba regando, lo cual me hizo sentir halagada por dentro. Luego de entrar a la iglesia, oí decir a los líderes que yo debía ser el foco de su cultivo, algo que me dificultó restringir la alegría de mi corazón e incluso me alentó aún más en mis pasos. Así que me dije a mí misma: ¡debo ir en busca con todo mi corazón y toda mi alma! No puedo desilusionar a los líderes de la iglesia. Incluso si es por mi buena reputación, debo trabajar arduamente para poder traer aquí la fama y el estatus que me eludieron en el mundo externo. En ese momento, no me importaba en absoluto la voluntad de Dios. Lo único que ocupaba mi mente era la fama, la fortuna y el estatus justo frente a mí, como un halo deslumbrante constantemente saludándome con la mano.

Al poco tiempo, realicé el deber de regar a los nuevos creyentes de la iglesia. Con el objetivo de obtener grandes elogios de las hermanas y los hermanos, y de estar a la altura del cargo del “foco de cultivo”, decidí hacer mi deber lo mejor posible. Pensé que mientras las hermanas y los hermanos me aprobaran, entonces a Dios también naturalmente, le gustaría. Debido a “mi arduo trabajo y mis esfuerzos”, finalmente logré cumplir mi sueño después de un período, ganándome los elogios y el aliento de los hermanos y las hermanas. No podía dejar de pensar: el hecho de que tantas hermanas y hermanos hubieran aprobado eso de mí, debía significar que yo era mejor que otras personas. Si lo supieran los líderes de la iglesia, por cierto me ascenderían y me colocarían en una posición importante. Luego, mi futuro estaría lleno de un potencial ilimitado. Puesto que vivía en complacencia y satisfacción propia, subconscientemente comencé a realizar mi deber de un modo meramente formal y dejé de regar a nuevos creyentes con diligencia. Como resultado de ello, algunos de los nuevos creyentes no pudieron recibir un riego verdadero y vivieron en negatividad y debilidad. Me sentí muy molesta al ver la situación y pensé: recorrí un largo camino para adquirir el “honor” que tengo hoy. ¿Cómo puedo dejar que los nuevos creyentes sigan estando así? Si los líderes de la iglesia lo descubren, por cierto dirán que no soy capaz e incluso podrían suspender mi deber también. ¿No recaería toda la culpa sobre mí, entonces? Debo hacer algo para darle vuelta a esta situación. En los días siguientes salí todos los días para apoyar a los nuevos creyentes. En ocasiones, en aras de un solo encuentro, debía escalar altas montañas, y caminar de tres a cuatro horas entre ida y vuelta, pero no me sentía mal por eso. Al cabo de un mes, estaba agotada, pero puesto que no tenía la obra del Espíritu Santo, mi comunicación con la palabra de Dios era aburrida y seca, y como resultado, la situación de los nuevos creyentes no cambió de manera oportuna. Esto me torturaba tanto que me dio dolor de cabeza, pero aún así no me daba cuenta de que debía ir ante Dios para auto-reflexionar. Debido a la falta de efectividad a largo plazo de mi obra, lo que ocasionó daño en la vida de los nuevos creyentes, acabé siendo sustituida. El momento en que llegué a mi casa, era como cayendo del cielo a la tierra. Todo mi cuerpo se sintió adolorido y débil. Recordé cómo tantas hermanas y hermanos me admiraban en el pasado, y sin embargo ahora había caído a tal punto. ¿Cómo me mirarían las hermanas y los hermanos si lo descubrieran? Cuanto más pensaba en esto, más me sentía incapaz de enfrentarme a los hermanos y hermanas, así que me negué a ir a reuniones, y en cambio me quedaba en casa todos los días, llorando. Interiormente, agonizaba. Un día, vi las palabras de Dios: “En vuestra búsqueda tenéis demasiadas nociones, esperanzas y futuros individuales. La obra presente es para tratar con vuestro deseo de estatus y vuestros deseos extravagantes. Las esperanzas, el deseo de[a] estatus y las nociones son, todos ellos, representaciones clásicas del carácter satánico. […] Durante muchos años, los pensamientos en los que se han apoyado las personas para sobrevivir han corroído sus corazones hasta el punto de volverse astutas, cobardes y despreciables. No sólo carecen de fuerza de voluntad y determinación, sino que también se han vuelto avariciosos, arrogantes y obstinados. Carecen absolutamente de cualquier determinación que trascienda el yo, más aún, no tienen ni una pizca de valor para sacudirse la esclavitud de esas influencias oscuras. Los pensamientos y la vida de las personas están podridos, sus perspectivas de creer en Dios siguen siendo insoportablemente feas, e incluso cuando las personas hablan de sus perspectivas de la creencia en Dios, sencillamente es insoportable de oír. Todas las personas son cobardes, incompetentes, despreciables, a la vez que frágiles. No sienten repugnancia por las fuerzas de la oscuridad ni amor por la luz y la verdad, sino que hacen lo máximo por expulsarlas” (‘¿Por qué no estás dispuesto a ser un contraste?’ en “La Palabra manifestada en carne”). Fue sólo a través de la revelación categórica de las palabras de Dios que me di cuenta de que mi visión sobre la creencia en Dios había sido errónea desde el principio. Quería utilizar mi creencia en Dios para lograr la fama, la fortuna y el estatus que no logré obtener en el mundo, y pensé absurdamente: sería seleccionada a una posición elevada si ganara la alabanza de las hermanas y los hermanos, y luego también le gustaría a Dios y Él me alabaría. Bajo el dominio de esos pensamientos, me volví débil y despreciable. Cuando las hermanas y los hermanos me alababan, me sentía plena de confianza, pero una vez que perdía esas cosas, inmediatamente me sentía desalentada y deprimida, negativa y en retroceso. ¿En qué se parecía esto a creer en Dios? ¡Sólo creía en fama, fortuna y estatus! La intención de Dios no era la de capacitarme para convertirme en un maravilloso talento en servicio, y además no era para que yo me aprovechara de llevar a cabo mi deber, con el fin de satisfacer mis deseos personales. En cambio, Él esperaba que yo, a través de llevar a cabo mi deber, descubriera mis deficiencias y experimentara las palabras y la obra de Dios, y que así comprendiera y adquiriera más verdad, y finalmente recibiera la salvación de Dios. Al mismo tiempo, también era para que utilizara mis propias experiencias y entendimiento de la verdad para brindarlas a las hermanas y los hermanos quienes eran nuevos creyentes en Dios, y ayudarlos a tender un cimiento de un camino verdadero para que pudieran entrar al camino correcto de creer en Dios tan pronto como fuera posible. Sin embargo, nunca fui tras las intenciones de Dios como siempre me esforcé por la fama y el estatus, y por mis ambiciones personales. Al final, no recibí para nada la obra del Espíritu Santo, de manera tal que no importaba cuánto esfuerzo le dedicara, no podía regar adecuadamente a los nuevos creyentes. Después de que me dijeron que dejara de realizar mi deber, me volví excesivamente negativa y malentendí las intenciones de Dios, pensaba que no tenía esperanza alguna de recibir la salvación. Fue en ese momento que repentinamente recordé las palabras de Dios: “No me importa lo meritorio que sea tu trabajo duro, lo impresionantes que sean tus cualificaciones, lo cerca que me sigas, lo renombrado que seas ni cuánto haya mejorado tu actitud; mientras no hayas hecho lo que Yo he exigido, nunca podrás conseguir Mi aprobación” (‘Las transgresiones conducirán al hombre al infierno’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Que una persona busque con sinceridad no es algo determinado por la forma cómo los demás la juzguen o cómo la gente a su alrededor la vea, sino por si el Espíritu Santo obra en ella y si ella tiene la presencia del Espíritu Santo, y esto se determina aun más por si su carácter cambia y por si tiene el conocimiento de Dios después de experimentar la obra del Espíritu Santo por un cierto periodo […]” (‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”). En las palabras de Dios comprendí Sus intenciones y demandas. Resultó que mi creencia anterior acerca de un estatus superior significaba un futuro más prometedor y más alabanza de Dios. Estaba midiendo la obra de Dios desde una perspectiva terrenal, no podría ser más errónea. Dios mide y determina el final de cada uno de nosotros sin basarse en el estatus, la posición o la cantidad de trabajo que hemos hecho, sino si hemos obtenido la verdad y si hemos logrado un cambio de carácter. Si uno no la ha obtenido ni lo ha logrado a través de la obra de Dios, entonces cuán alto es su estatus o cuántas personas lo apoyen se vuelve insignificante. No sólo no recibirá la aprobación de Dios, sino que también será odiado, rechazado y condenado por Dios. Sólo por el hecho de prestar atención a conocerse a sí mismo y a Dios mientras lleva a cabo su deber, y usando sus propias experiencias para regar y apoyar a las hermanas y los hermanos, podrá resolver los problemas reales, encontrar un camino para conducir a las hermanas y a los hermanos, y hacer que su trabajo sea eficaz. Alguien como yo, —que en absoluto pretendía entrar ni transformarse mientras trabajaba, sino que perseguía ciegamente la fama, la fortuna y el estatus—, al final sólo perjudicó a cada vez más hermanos y hermanas y terminará eliminado. Cuando pensaba en esto, comprendí que el hecho de que la iglesia detuviera mi deber fue un entorno establecido por Dios, que apuntaba a mis malas intenciones y deseos, así como también a mi naturaleza corrupta, de manera tal que yo pudiera reflexionar y conocerme a mí misma, cambiar mis ideas malas sobre la búsqueda y seguir por el camino correcto de ir tras la verdad tan pronto como fuera posible. En ese momento, sentí verdaderamente el amor, el cuidado y el pensamiento de Dios y no pude evitar orarle a Dios: “¡Oh, Dios! Gracias por darme Tu gran amor. Solía no comprender Tus intenciones y pensaba que la posesión de fama, fortuna y estatus, garantizaría Tu aprecio. Esto hizo que no me importara para nada entrar en la verdad durante mi trabajo. Todo lo que hice fue seguir ciegamente la fama y la fortuna, que está completamente distante de Tus requisitos. Por la iluminación de Tu palabra, ahora comprendo Tus requisitos. Ya no actuaré en directa contravención de Tu obra como lo hice en el pasado. Voy a ir tras el cambio de carácter y seguiré el camino correcto de ir tras la verdad”.

Poco después, la iglesia dispuso que yo regara a los nuevos creyentes, y también hizo que viviera junto a una joven hermana. Ella tenía una personalidad franca y apasionada, así que pensé: ya que yo soy introvertida y no me gusta hablar mucho, y ella es extrovertida y habla sin reservas, podríamos hacer uso de esta oportunidad para aprender de las virtudes de cada una y compensar nuestras debilidades. Aunque pensaba de este modo, continuaba habiendo conflictos y malos entendidos en nuestras interacciones reales. A fin de poder cambiar la situación, comencé a hablar y a actuar con mayor cautela, temiendo que pudieran producirse más incidentes desagradables. La joven hermana por lo general iba a trabajar. Viéndola tan ocupada todo el tiempo, decidí ocuparme de todas las tareas domésticas para darle una buena impresión y ayudar a mantener nuestra relación. Nunca esperé que varios meses después, nuestra relación se volviera aún más tensa, algo que me pareció especialmente deprimente y doloroso. Sin embargo, no hice ninguna introspección ni reconocí mi corrupción y, en cambio, concentré mi atención en la joven hermana, pensando que era una persona con la cual era difícil convivir y demasiado irracional. Un día, cuando volvió de trabajar y me vio haciendo las tareas domésticas, dijo bruscamente que yo estaba haciéndolo sólo por celos. Al oírla, ya no pude detener mis lágrimas de angustia. En ese momento, realmente quise irme de inmediato y no regresar jamás. Pero luego pensé en que la hermana era más joven que yo, y que no había creído en Dios durante mucho tiempo. Si no podía hacerme a un lado, y seguía sintiendo rencor hacia la hermana, entonces, ¿cómo me verían los líderes de la iglesia y otras hermanas y hermanos? Dirían que no mostré nada de amor por la joven hermana y que fui irresponsable. ¿Cómo podría enfrentarlos, entonces? Enfrentándome con tal situación, realmente no tenía ni idea de cómo hacerlo. Con dolor, fui ante Dios a orar: “¡Oh, Dios! Estoy tan adolorida. Es como si hubiera grandes piedras pesadas sobre mí, imposibilitándome tener la fuerza para escapar. Pero creo que Tus buenas intenciones deben residir en esta situación que ha recaído sobre mí. Sólo te ruego que me esclarezcas para que yo pueda comprender Tus intenciones y aprender la lección que debo aprender”. Poco después de orar, una hermana me encontró, entonces le abrí mi corazón y le conté mi condición. Después de escucharme, la hermana dijo: “toda la obra de Dios está destinada para salvar a la humanidad, y todas las situaciones que recaen sobre nosotros tienen como fin enseñarnos lecciones. Si tenemos esas cosas negativas dentro de nosotras, significa que aún tenemos algunas toxinas satánicas dentro de nosotros que son odiadas por Dios. Dios nos purificará y nos cambiará a través de estas situaciones…”. Cuando la hermana se fue, di vueltas en la cama y no lograba dormirme, pensando: ¿Qué purifica y cambia Dios en mí? Por lo tanto, me levanté y leí la palabra de Dios: “Por tanto, puedes discernir la naturaleza de un hombre y a quién pertenece este a partir de su visión de la vida y de los valores. Satanás corrompe a las personas mediante la educación y la influencia de los gobiernos nacionales, los famosos y los grandes. Sus mentiras y sinsentidos han pasado a ser la vida y la naturaleza del hombre. ‘Cada hombre por sí mismo y sálvese quien pueda’ es un conocido dicho satánico que ha sido infundido en todos y que ha pasado a ser la vida humana. Algunas otras palabras de la filosofía vital también son así. […] Sigue habiendo muchos venenos satánicos en la vida de las personas, en su manejo de las cosas, y en su conducta y sus tratos con los demás —casi no hay pizca de verdad en ellos—; por ejemplo, sus filosofías vitales, sus máximas para el éxito o sus formas de hacer las cosas. Todas las personas están llenas de los venenos del gran dragón rojo, y todas proceden de Satanás” (‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en Registros de las pláticas de Cristo). Mientras contemplaba las palabras de Dios, me sumergí en un pensamiento: en el transcurso de estos últimos meses, ¿por qué he estado viviendo con tanta depresión y dolor? ¿Por cuáles toxinas de Satanás está siendo dominado mi comportamiento? Bajo la iluminación de Dios, sentí que mi corazón gradualmente cobraba brillo, haciendo que me diera cuenta de que el motivo por el cual siempre le presté tanta atención a la fama y al estatus era por la influencia y la confusión de las toxinas de Satanás tales como: “Cría fama y échate a dormir”, “Al igual que un árbol vive con su corteza, el hombre vive con su rostro”, y “Los hombres siempre deberían esforzarse por ser mejores que sus contemporáneos”. Fue el predominio de esas toxinas, lo que hizo que me ocupara tanto de mi rostro y mi vanidad, así como también sobre lo que los demás pensaban de mí. Todo lo que hice y dije era para mantener mi imagen y estatus en los corazones de otras personas. Tan pronto como algo afectaba mi rostro o mi vanidad, me sentía adolorida y atormentada. Todo este sufrimiento y amargura se debía a Satanás. Recordé que desde que fui a vivir con la joven hermana, siempre me hube llevado bien con ella con cautela, para darle una buena impresión, temerosa de dejarle una mala, si decía o hacía algo indebido. Estaba entonces viviendo sumisamente y actuando como una tonta. Cuando la joven hermana trató conmigo, no aproveché la oportunidad para conocerme a mí misma, sino que estaba llena de opiniones y prejuicios contra la hermana porque no quería quedar mal, e incluso quería escapar de este entorno. Para preservar mi imagen y mi rostro, no me atreví a hablar francamente con la joven hermana incluso cuando a veces la veía revelar un poco de corrupción o hacer algo incompatible con la verdad, temiendo que la pudiera ofender y ocasionar que nuestra relación fuera cada vez más lejana… No obstante, estas toxinas de Satanás me hicieron cada vez más hipócrita y astuta, lo que convirtió mi vida en algo muy agotador y amargo. Realmente deseaba poder romper y salir de esta jaula oscura y arrancarme el rostro falso, para poder vivir con total libertad y alivio, pero no podía hacerlo sola, así que me arrodillé ante Dios y le abrí mi corazón: “¡Oh Dios! Solía tratar la alabanza y la fama como un tipo de gozo. Ahora veo que estaba equivocada. Ir tras esas cosas no es un disfrute maravilloso sino dolor, depresión, esclavitud y restricción. Ahora también veo con claridad que fueron las filosofías de Satanás, las que me engañaron y me controlaron, haciendo que persiguiera la fama, la fortuna y el estatus, así como también el rostro y la vanidad. Todo mi dolor había sido traído por Satanás. ¡Oh, Dios! Realmente ya no quiero vivir bajo las filosofías de Satanás. Ruego por Tu salvación. Muéstrame el camino correcto de la práctica, y dame la confianza y el poder para atravesar la trampa de Satanás y actuar de acuerdo a Tus requisitos”. Después de la oración, sentí un alivio sin precedentes. Al mismo tiempo, me di cuenta de que sólo podía resolver mi carácter corrupto por medio de la búsqueda de la verdad. Luego, vi el siguiente pasaje de la palabra de Dios: “Si no te centras en tus relaciones con las personas, sino que mantienes una relación adecuada con Dios, si estás dispuesto a darle tu corazón a Dios y aprendes a obedecerle, de una manera muy natural, tus relaciones con todas las personas serán adecuadas. De esta manera, estas relaciones no se establecen en la carne sino sobre el fundamento del amor de Dios. Casi no hay interacciones que se basen en la carne, pero en el espíritu hay comunión así como amor, consuelo y provisión de los unos para los otros. Todo esto se hace sobre el fundamento de un corazón que complace a Dios. Estas relaciones no se mantienen por confiar en una filosofía de vida humana, sino que se forman de una manera muy natural por medio de la carga para Dios. No requieren del esfuerzo humano; se practican a través de los principios de la palabra de Dios. ¿Estás dispuesto a ser considerado con la voluntad de Dios? […] ¿Estás dispuesto a darle tu corazón por completo a Dios, y no pensar en tu posición entre las personas?” (‘Es muy importante establecer una relación adecuada con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios señalaban un modo de práctica claro para mí, y consistía en practicar ser una persona honesta y no preocuparme más por la fama y la fortuna, ni mantener mi imagen y mi estatus en los corazones de las personas. En cambio, debía entregar mi corazón a Dios, exaltar y dar testimonio de las palabras de Dios en todo, practicar la verdad y obedecer a Dios. De ese modo, podré establecer una relación normal con Dios. El hecho de tener una relación normal con Dios, también resulta naturalmente en las relaciones normales con otras personas. Por ende, decidí privadamente actuar de acuerdo a las palabras de Dios y desechar gradualmente mi carácter corrupto. Desde entonces, me he comunicado conscientemente a menudo con la joven hermana y hemos leído juntas las palabras de Dios. Si encontrábamos problemas en la ejecución de nuestros deberes que no podíamos resolver, orábamos a Dios juntas y buscábamos respuestas en las palabras de Dios. Nos llevábamos muy bien. Antes de darme cuenta, el peso sobre mi cuerpo y la depresión en mi corazón se evaporaron y una sonrisa muy esperada apareció en mi rostro. Había experimentado verdaderamente el alivio y el goce que trajo la práctica de las palabras de Dios. Sinceramente agradezco a Dios por salvarme.

Después de estos pocos meses de doloroso refinamiento, finalmente comprendí por qué Dios no nos permitía usar filosofías de vida para mantener relaciones con otras personas. Se debe a todas esas filosofías de la vida y a los así llamados dichos que son toxinas que Satanás implanta en las personas, y son herramientas que Satanás utiliza para esclavizar y dañar a las personas. Estas filosofías satánicas sólo pueden hacer que las personas generen división, conflicto y muerte y solamente pueden traer depresión y dolor. Esto se debe a que Satanás mismo es corrupción y división y sólo las palabras de Dios y lo que Él requiere de las personas pueden permitirles llegar a la paz entre sí. Sólo viviendo en las palabras de Dios y de acuerdo a Sus palabras las personas pueden zafarse de las influencias oscuras de Satanás y vivir en completa libertad y alivio ante Dios. Al mismo tiempo, también vi que el hecho de vivir junto a la joven hermana había sido un plan maravilloso de Dios, que se estableció apuntando a las toxinas profundamente arraigadas de Satanás dentro de mí y mis necesidades prácticas. Si Dios no hubiera obrado de este modo, nunca hubiera podido reconocer lo que el alcance de las toxinas satánicas dañinas, tales como: “Cría fama y échate a dormir” y “Al igual que un árbol vive con su corteza, el hombre vive con su rostro” hicieron por mí. Habría seguido adorando estas toxinas como cosas positivas, las cuales me hubieran vuelto cada vez más arrogante y corrupto, y finalmente me hubieran dirigido a la degradación y a la discusión. ¡Estas situaciones y pruebas fueron precisamente la gran salvación que Dios hizo de mí!

Más adelante, me eligieron líder de la iglesia. Cuando me topaba con temas al principio, con frecuencia escuchaba sugerencias de hermanas y hermanos, y no me importaba lo que los demás pensaran de mí. Pero no tomo mucho tiempo para que mi deseo de ir tras la fama y la fortuna comenzó a extenderse. Puesto que comencé a realizar este deber antes del otro líder de la iglesia, las hermanas y los hermanos naturalmente venían a mí más cuando surgía un problema. Gradualmente, comencé a dejarme llevar y pensé que aún era superior a esa hermana. Cuando me reunía con ella, siempre hablaba acerca de algunas doctrinas aparentemente importantes para alardear y obtener el reconocimiento y la admiración de las hermanas y los hermanos, así como también para hacerlos sentir que yo era mejor que ella. Una vez, durante una reunión de un grupo pequeño, me vino una idea a la mente, después que la hermana había hablado durante un lapso breve: debo hablar más, si no, las hermanas y los hermanos pensarán que no soy tan buena como ella. Así que interrumpía cuando se producía una pausa y comenzaba a hablar sin parar. Justo cuando realmente me estaba adentrando en el asunto, un hermano que estaba a mi lado me interrumpió: “No podemos sólo hablar de doctrinas vacías. Deberíamos suministrarles algunas experiencias y conocimientos prácticos a las hermanas y a los hermanos”. Luego de haber escuchado las palabras del hermano, sentí como si me hubieran dado una cachetada en público. Con mi rostro sonrojado, pensé: Mi intención original fue de decir algunas palabras adicionales para que las hermanas y los hermanos me calificaran con notas altas, ¡pero ahora se ha vuelto tan vergonzosa para mí! En ese momento, quise encontrar un agujero en la tierra para ocultarme. Al sentirme torturada por dentro, el hermano leyó un pasaje de la palabra de Dios: “[…] algunas personas idolatran de manera particular a Pablo: les gusta pronunciar discursos y trabajar fuera. Les gusta reunirse y hablar; les gusta que las personas los escuchen, los adoren, los rodeen. Les gusta tener estatus en el corazón de los demás y aprecian que otros valoren su imagen. […] Si de verdad ella se comporta así, basta para mostrar que es arrogante y engreída. No adora a Dios en absoluto; busca un estatus elevado y quiere tener autoridad sobre otros, poseerlos, tener estatura en opinión de ellos. Ésta es una imagen clásica de Satanás. Lo que destaca de su naturaleza es la arrogancia y el engreimiento, la negativa a adorar a Dios, y un deseo de recibir la adoración de los demás” (‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo”). Cada palabra del juicio de Dios era como una aguja que se clavaba en mi corazón, que me hacía sentir más avergonzada. Recordé que antes que creyera en Dios, que especialmente disfrutaba ser admirada por todos y luchaba con mi corazón y mi alma para sobresalir y convertirme en una mujer fuerte y exitosa. Luego de que este sueño fue destrozado, pensé que podría alcanzar mi sueño de la fama, la fortuna y estatus en la iglesia. Especialmente durante este período, secretamente competí contra esa hermana a fin de hacer que las hermanas y hermanos me admiraran. En el exterior, estaba compitiendo por el estatus contra una persona, pero en esencia, estaba compitiendo contra Dios por el favor del pueblo escogido. Esto es porque quienes creen en Dios deben admirar a Dios, adorarlo, y darle un lugar en sus corazones. En cambio, yo quería ocupar un lugar en los corazones de las hermanas y los hermanos, y que ellos me admiraran y me adoraran a mí. ¿Acaso esto no es una resistencia evidente hacia Dios? Sólo ante los hechos pude ver que mi naturaleza era en contra de Dios. Si no experimento el castigo y el juicio de Dios y no logro algún cambio en mi carácter, entonces incluso si parezco ser apasionada y activamente gastándome por Dios en mi exterior, de hecho estoy haciendo el mal y resistiendo a Dios. Al mismo tiempo, vi con claridad que Satanás corrompe a la humanidad inculcando toxinas en sus mentes y almas de diversas maneras, haciendo que se peleen por fama, fortuna y estatus, y por medio de esto, logra que se alejen gradualmente de Dios, que lo traicionen, y finalmente los arrastra al infierno. Pensando en esto, no pude hacer otra cosa que sentir miedo, y también comencé a odiar mi ceguera y mi estupidez, mi profunda corrupción y las toxinas satánicas que se habían arraigado profundamente dentro de mí. Si no hubiera estado bajo el dominio de la fama, la fortuna y el estatus, no hubiera estado bajo el control de ninguna persona, suceso o cosa y sólo hubiera buscado satisfacer a Dios por medio del cumplimiento de mi deber como criatura creada. Si no hubiera estado controlada por la fama, la fortuna y el estatus, me hubiera concentrado solamente cumpliendo mi deber, enfocándome en exaltar a Dios, en dar testimonio de Dios y en traer a hermanas y hermanos ante Él. De no haber estado controlada por la fama, la fortuna y el estatus, no hubiera vivido deprimida y atormentada cada día, incapaz de disfrutar el alivio y la felicidad que trae la verdad. Si no hubiera estado controlada por la fama, la fortuna y el estatus, hubiera entablado una relación normal con las hermanas y los hermanos y hubiera apoyado y ayudado a cada uno en espíritu, en lugar de usar una fachada para engañar a los demás por su confianza y admiración… Esto se debió por completo a las toxinas de Satanás, las cuales me habían dañado hasta ese día. Satanás es realmente demasiado despreciable y demasiado maligno. ¡Es absolutamente un demonio devorador de almas! Bajo el esclarecimiento y guía de Dios, desarrollé la voluntad y el valor para abandonar mi carne y practicar la verdad. Así que le oré a Dios: “¡Oh, Dios! Es el daño de la fama, la fortuna y el estatus que me ha puesto en la situación actual. Para ir tras esas cosas, dejé atrás Tus requisitos, desobedeciéndote y resistiéndote una y otra vez y causándote tristeza y molestia. Ahora odio esas cosas desde el fondo de mi corazón. Renunciaré a ellas y las abandonaré por completo. Que me guíes Tú en mi camino futuro”. Desde ese momento, he tenido un perfil mucho más bajo, y durante las reuniones yo comenzaba a concentrarme en hablar acerca de mis experiencias actuales. Cuando las hermanas y los hermanos tenían problemas, abría conscientemente mi corazón para hablar con ellos sobre las veces que realmente yo misma me enfrenté con problemas y el esclarecimiento y guía de las palabras de Dios, de manera que ellos pudieran comprender las intenciones de Dios y reconocer Su amor. Cuando actuaba así, me sentía más cómoda e iluminada dentro de mi corazón, haciendo que cada día fuera especialmente satisfactoria.

Luego de experimentar el juicio y el castigo de Dios y de ser tratada y podada por Él una y otra vez, comencé a tener un conocimiento verdadero de mi naturaleza satánica. Cada vez que me enfrentaba nuevamente con cosas tales como fama, fortuna y estatus, y rostro, le oraba conscientemente a Dios y cooperaba con Él, y abandonaba mi carne y practicaba la verdad. En una oportunidad, una hermana de una iglesia vecina estaba en una mala condición. Al enterarnos de esto, con frecuencia íbamos a comunicarnos con ella y hablábamos de corazón a corazón. Después de un tiempo, su condición mejoró y ella empezó a cooperar activamente con la obra del evangelio. Entre los nuevos creyentes que trajo, había una con verdadera hambre de la verdad y también progresó muy rápido. Por lo tanto tuvimos la intención de cultivarla como una líder de la iglesia para creyentes nuevos. En ese momento, la iglesia vecina nos escribió, solicitando que la hermana fuera allí para llevar a cabo su deber. Me sentía sumamente reacia internamente, pero después pensé: las iglesias son un conjunto integral. Lo que Dios quiere es una expresión corporativa. No importa a qué iglesia asista el nuevo creyente, siempre que ella pueda realizar su deber, será algo que reconforte el corazón de Dios. ¿No era mi pensamiento previo todavía en aras de la fama, la fortuna y el estatus? ¿No seguía concentrada en mi imagen personal y en mi rostro? Esto me recordó de las palabras de Dios: “¡Humanidad cruel y brutal! La confabulación y la intriga, los empujones entre ellos, la lucha por la reputación y la fortuna, la masacre mutua, ¿cuándo se van a terminar? Dios ha hablado cientos de miles de palabras pero nadie ha entrado en razón. Actúan por el bia y la carne, ¿las acciones de quién son verdaderamente por el bien de Dios? Incluso entre aquellos cuyas acciones son por el bien de Dios, sólo hay unos cuantos que conocen a Dios. ¿Cuántos no actúan por el bien de sus propios intereses? ¿Cuántos no oprimen y discriminan a los demás con el propósito de mantener su propio estatus?en de sus familias, hijos e hijas, por sus carreras, porvenires, estatus, vanidad y dinero, por la ropa, la comid” (‘Los malvados deben ser castigados’ en “La Palabra manifestada en carne”) ¡Correcto! Mira mi conducta y mi comportamiento. Siempre fui detrás de la fama y la fortuna, ninguna de las cuales eran para Dios. ¡Cuán egoísta fui! Gocé de la exaltación y de la bondad de Dios, pero intenté hacer una meticulosa tarea y atormenté mi cerebro todos los días para obtener fama, fortuna y estatus. Aunque creía en Dios en nombre, no actuaba de acuerdo a las intenciones y requisitos de Dios, no lo obedecía en absoluto en esencia. La medida de Dios de que si el hombre cree sinceramente en Él no se basa en su conducta exterior ni en la valoración de los demás, sino en que si él puede dejar de lado las cosas de su corazón que no son compatibles con las intenciones de Dios cuando le suceden las cosas, ya sea que pueda pensar en los mejores intereses de la iglesia, y si puede satisfacer y amar a Dios en todo. Después de comprender las intenciones de Dios, repentinamente mi corazón se volvió alegre, e inmediatamente, yo transferí a esta nueva creyente a la iglesia vecina.

Después de experimentar durante varios años la obra de Dios, lo comprendí con mayor claridad: la fama, la fortuna y el estatus son trucos que usa Satanás para engañar a las personas y las cadenas para esclavizar a la gente. Las personas que viven bajo su dominio sólo pueden ser esclavizadas y engañadas por él, sin ningún tipo de libertad. Por otra parte, la palabra de Dios es la verdad, el camino y la vida. Las personas que viven bajo la palabra de Dios están viviendo en la luz y las bendiciones de Dios. El hombre podrá experimentar el alivio y la libertad de vivir ante Dios, siempre que dedique un poco de esfuerzo para satisfacer Sus requisitos y practique la verdad según lo pide Dios. Al recordar el dolor y el sufrimiento que me había traído la fama, la fortuna y el estatus, y luego la obra de salvación que Dios realizó en mí, realmente me siento agradecida y en deuda con Dios. Para rescatarme de la esclavitud de la fama, la fortuna y el estatus, Dios planificó elaboradamente diversos entornos, cosas y hechos, y me condujo y me guio paso a paso utilizando Su obra práctica, permitiéndome caminar por el camino correcto de la vida. Cada entorno y cada manifestación fueron planeados elaboradamente por Dios, y detrás de cada uno reside el gran amor de Dios por mí. Luego de experimentar castigo y juicio una y otra vez, vi poco a poco la realidad de mi corrupción. También conocí la obra práctica de Dios, vi Su santidad, Su grandeza y Su altruismo y sentí profundamente el pensamiento y el cuidado de Dios para salvar a la humanidad. En mis experiencias futuras, estaré más dispuesta a aceptar el castigo y el juicio, Sus pruebas y refinamientos, para que mi carácter corrupto pueda sea purificado y cambiado por completo lo antes posible, ¡y entonces yo podré vivir genuinamente una vida significativa y valiosa!

Nota al pie:

a. El texto original no contiene la frase “el deseo de”.

Devocional de hoy – La Palabra de Dios | Los malvados deben ser castigados

Devocional de hoy – La Palabra de Dios | Los malvados deben ser castigados

Revisar si practicas la justicia en todo lo que haces y si todas tus acciones Dios las observa, son los principios conductuales de los que creen en Dios. Seréis llamados justos porque podéis satisfacer a Dios y porque aceptáis el cuidado y la protección de Dios. A los ojos de Dios, todos los que aceptan el cuidado, la protección y la perfección de Dios y que Él gana, son justos y Dios los ve con estima. Entre más aceptéis las palabras de Dios en el aquí y el ahora, más seréis capaces de recibir y entender la voluntad de Dios y así podréis vivir más las palabras de Dios y satisfacer Sus exigencias. Esta es la comisión que Dios tiene para vosotros y lo que debéis lograr. Si usáis nociones para medir y delinear a Dios, como si Dios fuera una estatua de barro inmutable, y si delimitáis a Dios dentro de la Biblia y lo encerráis dentro de un limitado campo dónde obrar, entonces esto prueba que habéis condenado a Dios. Porque, en sus corazones, los judíos de la época del Antiguo Testamento fundieron a Dios en el molde de un ídolo, como si a Dios sólo se le pudiera llamar Mesías y sólo aquel que fuera llamado el Mesías fuera Dios, y porque ellos sirvieron y adoraron a Dios como si Él fuera una estatua de barro (sin vida), clavaron al Jesús de ese tiempo en la cruz, sentenciándolo a muerte, condenando a muerte al Jesús inocente. Dios no había cometido ningún crimen, sin embargo, el hombre no perdonó a Dios y resueltamente lo sentenció a muerte. Así Jesús fue crucificado. El hombre siempre cree que Dios es inmutable y lo define de acuerdo a la Biblia, como si el hombre hubiera penetrado la gestión de Dios, como si todo lo que Dios hace estuviera en las manos del hombre. Las personas son ridículas al extremo, las posee una arrogancia extrema y todas tienen un gusto por la elocuencia rimbombante. Independientemente de qué tan grande sea el conocimiento que tienes de Dios, todavía digo que no conoces a Dios, que no hay nadie que se le oponga más a Dios, y que condenas a Dios porque eres totalmente incapaz de obedecer la obra de Dios y caminar el camino para que Dios te perfeccione. ¿Por qué Dios nunca está satisfecho con las acciones del hombre? Porque el hombre no conoce a Dios, porque tiene tantas nociones y porque, en vez de cumplir con la realidad, todo su conocimiento de Dios está cortado de la misma tela y es rígido e inflexible. Así, habiendo venido a la tierra en la actualidad, una vez más el hombre ha clavado a Dios en la cruz. ¡Humanidad cruel y brutal! La confabulación y la intriga, los empujones entre ellos, la lucha por la reputación y la fortuna, la masacre mutua, ¿cuándo se van a terminar? Dios ha hablado cientos de miles de palabras pero nadie ha entrado en razón. Actúan por el bien de sus familias, hijos e hijas, por sus carreras, porvenires, estatus, vanidad y dinero, por la ropa, la comida y la carne, ¿las acciones de quién son verdaderamente por el bien de Dios? Incluso entre aquellos cuyas acciones son por el bien de Dios, sólo hay unos cuantos que conocen a Dios. ¿Cuántos no actúan por el bien de sus propios intereses? ¿Cuántos no oprimen y discriminan a los demás con el propósito de mantener su propio estatus? Así, de manera contundente, Dios ha sido condenado a muerte en innumerables ocasiones; innumerables jueces bárbaros han condenado a Dios y una vez más lo han clavado en la cruz. ¿Cuántos se pueden llamar justos porque en verdad actúan para la gloria de Dios?

Ante Dios, ¿es tan fácil ser perfeccionado en un santo o en una persona justa? Una frase trillada es que “no hay justos sobre esta tierra, los justos no están en este mundo”. Cuando venís delante de Dios, considerad lo que lleváis puesto, considerad cada una de vuestras palabras y acciones, todos vuestros pensamientos e ideas e incluso los sueños que soñáis cada día, todo es para vuestro propio bien. ¿No es este el verdadero estado de las cosas? “Justicia” no quiere decir dar limosna, no quiere decir amar a tu prójimo como a ti mismo y no quiere decir no pelear, discutir, hurtar o robar. Justicia quiere decir tomar la comisión de Dios como tu deber y obedecer las orquestaciones y arreglos de Dios como una vocación enviada del cielo, independientemente del tiempo o el lugar, igual que todo lo que hizo el Señor Jesús. Esta es la verdadera justicia de la que habló Dios. Que a Lot se le pudiera llamar un hombre justo fue porque salvó a dos ángeles que Dios envió sin importarle lo que ganara o perdiera; lo que hizo en ese momento se puede llamar justo, pero a él no se le puede llamar un hombre justo. Fue sólo porque Lot había visto a Dios que dio a sus dos hijas a cambio de los ángeles. Pero no todo su comportamiento en el pasado representa la justicia y por eso digo que “no hay justos sobre esta tierra”. Incluso entre aquellos que están en la corriente de la recuperación, ninguno se puede llamar justo. No importa qué tan buenas sean tus acciones, no importa cómo parezcas glorificar el nombre de Dios, si no les pegas a los demás o si no los maldices, o si no los hurtas y los robas, todavía no puedes ser llamado justo porque tales cosas las puede poseer cualquier persona normal. En la actualidad, lo que es clave es que no conoces a Dios. Sólo se puede decir que hoy tienes una pequeña humanidad normal, pero estás desprovisto de la justicia de la que Dios habla y por eso nada de lo que hagas es prueba de tu conocimiento de Dios.

Antes, cuando Dios estaba en el cielo, el hombre trató de engañar a Dios con sus acciones; hoy, Dios ha venido entre los hombres, por cuánto tiempo, nadie lo sabe, pero el hombre sigue actuando como siempre ante Dios y trata de burlarse de Él. ¿No es el hombre extremadamente retrasado en su pensamiento? Fue lo mismo con Judas: antes de que Jesús viniera, Judas les decía mentiras a sus hermanos y hermanas, y después de que Jesús vino no cambió; no tenía el más mínimo conocimiento de Jesús y al final lo traicionó. ¿No fue porque no conocía a Dios? Si hoy todavía no conocéis a Dios, entonces os volveréis un Judas y la tragedia de la crucifixión de Jesús durante la Era de la Gracia, hace miles de años, se volverá a desarrollar. ¿No lo creéis? ¡Es un hecho! En la actualidad, la mayoría de las personas existen en esas circunstancias, puedo estar diciendo esto un poco temprano, y esas personas juegan el papel de Judas. No estoy hablando ligeramente sino de acuerdo a los hechos, y debes creer. Aunque muchas personas pretenden ser humildes, en sus corazones no hay nada sino agua estancada y hedionda. Ahora bien, muchos en la iglesia están así. Pensáis que no sé nada; en la actualidad, Mi Espíritu me guía y da testimonio de Mí. ¿Crees que no sé nada? ¿Crees que no entiendo nada de los pensamientos retorcidos que hay dentro de vuestros corazones ni de las cosas guardadas dentro de vuestros corazones? ¿Se engaña tan fácilmente a Dios? ¿Crees que lo puedes tratar como quieras? En el pasado me preocupaba que estuvierais encadenados y así os seguí dando rienda suelta, pero nadie se dio cuenta de que estaba siendo bueno con ellos. Les di una pulgada y tomaron una milla. Pregúntense entre vosotros: no he tratado con casi nadie, y no he sido rápido para reprender a ninguno, pero estoy seguro de los motivos y las nociones del hombre. ¿Crees que el mismo Dios de quien Dios da testimonio es un necio? Si así es, entonces digo que eres muy ciego. No te voy a censurar y veamos qué tan depravado te vuelves. Veamos si tus trucos te pueden salvar o si hacer tu mejor esfuerzo por amar a Dios te puede salvar. No te voy a condenar hoy; esperemos hasta el tiempo de Dios para ver cómo toma represalias en tu contra. No tengo tiempo para tener una charla ociosa contigo ahora, ni estoy dispuesto a retrasar Mi mayor obra por causa tuya; un gusano como tú no es digno de que Dios ocupe Su tiempo en tratar contigo, así que veamos a qué lugar puedes llegar viviendo disolutamente. Tales personas no buscan tener el menor conocimiento de Dios y no tienen ningún amor por Dios; sin embargo, todavía quieren que Dios los llame justos, ¿no es esto un chiste? Ya que en realidad hay un pequeño número de personas que son honestas, no me ocupo de brindarle al hombre nada sino la vida. Sólo voy a completar eso que se debe hacer hoy y después la retribución vendrá sobre cada uno de acuerdo con su comportamiento. He dicho lo que me corresponde decir porque esta es la obra que hago. Hago eso que debo hacer y no hago eso que no debo hacer y aun así espero que paséis más tiempo en reflexión: ¿Exactamente cuánto de tu conocimiento de Dios es verdadero? ¿Eres uno de esos que una vez más han clavado a Dios en la cruz? Por último, digo esto: Ay de aquellos que crucifican a Dios.

De “La Palabra manifestada en carne”

Reflexión del evangelio de hoy – ¿Qué tipo de personas pueden entrar en el destino maravilloso preparado por el Señor?

Reflexión del evangelio de hoy – ¿Qué tipo de personas pueden entrar en el destino maravilloso preparado por el Señor?

Los desastres son cada vez más mayores, la pandemia actual sigue extendiéndose, otros desastres como la inundación, el huracán, el terremoto y el incendio, etc., también han llegado uno tras otro, y muchas personas han muerto en ellos. Al enfrentar las calamidades cada vez más graves, todo el mundo está preocupado por su destino. Esto también nos recuerda la promesa que Jesús nos concedió: “[…] porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros” (Juan 14:2-3). La promesa del Señor para nosotros se cumplirá seguramente. Pero, ¿qué tipo de personas permitirá el Señor entrar en Su reino? ¿Actuamos de acuerdo con los requisitos del Señor ahora?

Hoy en día, los desastres como terremotos, plagas y hambrunas están ocurriendo con frecuencia, esto es la señales antes del fin que nos dice que el día del Señor ha llegado, el Señor ha regresado. ¿Cómo debemos recibir al Señor? Puede hacer clic en los siguientes datos de contacto para discutir y comunicarse con nosotros en línea, nuestros especialistas le responderán online.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Testimonio cristiano | Tener fe significa confiar en Dios (Español Latino)

Testimonios de la vida de la iglesia te trae experiencias reales de cristianos juzgados por medio de las palabras de Dios Todopoderoso y sus testimonios al comprender la verdad, conocer a Dios y transformar su carácter corrupto. Aprende qué es el verdadero arrepentimiento y descubre la senda de purificación y entrada en el reino de los cielos.

Testimonio cristiano | Tener fe significa confiar en Dios (Español Latino)

En noviembre de 2016, un hermano italiano mayor contacta por internet con Cheng Cheng, cristiana de la Iglesia de Dios Todopoderoso, con la esperanza de conocer la obra de Dios Todopoderoso. Cheng Cheng ve su deseo de buscar, pero no sabe qué hacer, ya que su capacidad oral en italiano se limita a “hola” y “adiós”. Al leer las palabras de Dios comprueba que no tiene auténtica fe en Él. Una vez dispuesta a confiar en Dios y a hacer todo lo posible por cooperar, pronto encuentra una hermana de 15 años que puede hacer de intérprete. Cheng Cheng está encantada, pero, como no sabe hablar italiano, se topa inesperadamente con otra dificultad. ¿Cómo confía en Dios para dar a este hermano testimonio de Su obra de los últimos días? ¿Cuál es su experiencia, qué logra comprender y qué aprende? Ve este vídeo para averiguarlo.

Reflexion del evangelio de hoy – ¿Viene el Señor pronto o ya ha vuelto?

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Reflexion del evangelio de hoy – ¿Viene el Señor pronto o ya ha vuelto?

Cuando se trata del tema sobre el regreso del Señor, algunas personas pueden decir: “Los frecuentes desastres en la actualidad son solo el cumplimiento de las profecías de la venida del Señor, y Él todavía no ha regresado”. Por lo tanto, aunque ellas han escuchado que alguien está dando testimonio de que el Señor ha regresado, no están dispuestas a creer e investigar. Entonces, ¿el Señor Jesús ya ha regresado o vendrá pronto?

Echamos un vistazo a la pregunta de los discípulos al Señor hace 2000 años: “¿[…] y cuál será la señal de tu venida y de la consumación de este siglo?” (Mateo 24:3). El Señor Jesús respondió: “Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es solo el comienzo de dolores” (Mateo 24:8). “La venida” se refiere a que el Señor Jesús ya ha regresado, es decir que nos enteremos de esta noticia cuando los desastres ocurran en todas partes del mundo.

Dios Todopoderoso dice: “Dios está encarnado en el continente chino, lo que los compatriotas de Hong Kong y Taiwán llaman el interior. Cuando Dios descendió de lo alto a la tierra, nadie lo supo en el cielo ni aquí abajo, porque este es el verdadero significado de que Dios regrese de un modo oculto. Durante largo tiempo ha estado obrando en la carne y viviendo, aunque nadie se ha enterado. Incluso hasta el día de hoy, nadie lo reconoce. Tal vez seguirá siendo un enigma eterno. Esta vez, la venida de Dios en carne no es algo de lo que cualquiera pueda ser consciente. Independientemente de que la obra del Espíritu sea a gran escala y poderosa, Dios siempre mantiene la compostura, sin delatarse nunca. Se puede decir que es como si esta etapa de Su obra se está llevando a cabo en el ámbito celestial. Aunque sea algo perfectamente obvio para todos, nadie lo reconoce. Cuando Dios acabe esta etapa de Su obra, todos despertarán de su largo sueño y revertirán su actitud del pasado. […] Al amanecer, sin que nadie lo supiera, Dios vino a la tierra e inició Su vida en la carne. Las personas fueron totalmente inconscientes de ese momento. Quizás estaban todos dormidos; tal vez muchos de los que estaban despiertos y vigilantes esperaban, y es posible que muchos estuvieran orando en silencio a Dios en el cielo. Sin embargo, entre toda esta cantidad de personas, nadie supo que Dios ya había llegado a la tierra”.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne

De aquí, se ve que Dios ya ha descendido del cielo a la tierra para llevar a cabo Su obra, Él es Dios Todopoderoso. Ahora la obra hecha por Dios encarnado está a punto de terminar, y con el fin de evitar ser abandonado y eliminado, lo más apremiante es encontrar las pisadas del Señor para recibirlo.

Si usted quiere saber más información acerca del regreso del Señor para acogerlo, puede dejar sus mensajes o ponerse en contacto con nosotros por Messenger, nos comunicaremos con usted en línea las 24 horas del día.

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Devocional cristiano de hoy – Solo entendiendo este punto de vista equivocado podrás encontrar el camino correcto hacia el reino de los cielos

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Devocional cristiano de hoy – Solo entendiendo este punto de vista equivocado podrás encontrar el camino correcto hacia el reino de los cielos

Profecías del Apocalipsis: “Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado” (Apocalipsis 21:4). Esta profecía nos hace saber que el lugar que el Señor ha preparado para nosotros es hermoso, entonces, ¿qué tipo de personas pueden entrar en este hermoso reino? El Señor Jesús dijo: “En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí permanece para siempre” (Juan 8:34-35). “Sed santos, porque Yo soy santo” (1 Pedro 1:16). De las palabras del Señor, podemos ver que solo alcanzando la purificación y cesando de pecar podremos entrar en el reino de los cielos.

Hay personas podrían decir: “Tras creer en el Señor Jesús, Él ha perdonado nuestros pecados y no nos considera como pecadores, y cuando Él venga, podremos entrar en el reino de los cielos”. ¿Es correcto este punto de vista? Aunque han sido perdonados nuestros pecados por el Señor Jesús, ¿realmente dejamos de pecar? El hecho es que podemos pecar en cualquier momento y en cualquier lugar, por ejemplo, mentir a los demás y a Dios, odiar a los que afectan nuestros intereses y perder los estribos ante nuestra familia involuntariamente; culpamos al Señor e incluso negamos y damos la espalda a Él cuando nos encontramos con grandes pruebas o tribulaciones… Ante estos hechos, ¿hemos logrado la purificación? ¿Somos elegibles para entrar en el reino de los cielos?

Dios Todopoderoso dice: “Un pecador como alguno de vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado o perfeccionado por Dios, ¿puedes ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡tendrías que tener tanta suerte! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Tú, un pecador que acaba de ser redimido, eres, por tanto, incapaz de heredar directamente la herencia de Dios”.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne

Las palabras de Dios nos dicen que nosotors los que creen en el Señor solo hemos sido redimidos, pero aún no nos hemos librado de la esclavitud de los pecados, ni hemos logrado la purificación. Por lo tanto, los que pueden entrar en el reino de los cielos son los que han sido purificados de sus pecados, en lugar de los que han sido perdonados sin purificación. Porque Dios es santo, Su reino también. Entonces, ¿cómo podemos alcanzar la purificación del pecado y entrar en allá? Respecto a esta pregunta, continuaremos comunicándonos mañana.

Si quieres saber el camino para ser purificado del pecado, no dudes en contactarnos a través de Messenger.

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La Palabra de Dios | Los verdaderamente obedientes seguramente serán ganados por Dios

La obra del Espíritu Santo se transforma día a día, elevándose cada vez más con cada paso; la revelación de mañana se vuelve más elevada que la de hoy, paso a paso, subiendo cada vez más alto. Tal es la obra por medio de la cual Dios perfecciona al hombre. Si el hombre no puede mantener el paso, entonces, en cualquier momento puede ser abandonado. Si el hombre no tiene un corazón obediente, entonces no puede seguir hasta el final. La época antigua ha pasado; ahora es una nueva época. Y en una nueva época se debe realizar una nueva obra. Particularmente en la época final donde el hombre será perfeccionado, Dios llevará a cabo una nueva obra cada vez más rápido. Por lo tanto, sin obediencia en su corazón, al hombre le será difícil seguir las huellas de Dios. Dios no se sujeta a las reglas ni tampoco trata ninguna etapa de Su obra como inmutable. Más bien, la obra realizada por Dios es cada vez más nueva y cada vez se enaltece más. Su obra se hace más y más práctica con cada paso, está más y más en línea con las necesidades prácticas del hombre. Sólo después de que el hombre experimenta esta clase de obra puede alcanzar la transformación final de su carácter. El conocimiento que el hombre tiene de la vida crece cada vez más alto, por lo tanto, la obra de Dios de igual modo cada vez se enaltece más. Sólo de esta manera puede el hombre alcanzar la perfección y ser apto para que Dios lo use. Por un lado, Dios obra de esta manera para contrarrestar y dar marcha atrás a las ideas del hombre, mientras que, por el otro, guía al hombre a un estado más elevado y más realista, en el reino más alto de creencia en Dios para que, al final, se haga la voluntad de Dios. Todos aquellos de naturaleza desobediente y quienes tienen un corazón de resistencia, serán abandonados en esta rápida y poderosa obra; sólo aquellos quienes tienen un corazón obediente y están dispuestos a ser humillados progresarán al final del camino. En tal obra, todos vosotros debéis aprender cómo someteros y hacer a un lado vuestras ideas. Cada paso debe ser tomado con cuidado. Si sois descuidados, con toda seguridad os volveréis alguien a quien el Espíritu Santo detestará y rechazará y alguien que altera la obra de Dios. Antes de someterse a esta etapa de la obra, las reglas y las leyes de antaño del hombre eran tan innumerables que se dejaron llevar y, como resultado, se envanecieron y olvidaron su lugar. Todos estos son obstáculos en el camino del hombre para aceptar la nueva obra de Dios y son hostiles al hombre que llega a conocer a Dios. Es peligroso para el hombre no tener ni la obediencia en su corazón ni un anhelo por la verdad. Si obedeces sólo la obra y las palabras que son sencillas, y no eres capaz de aceptar ninguna que tenga una intensidad más profunda, entonces eres alguien que mantiene las formas antiguas y no puedes mantener el paso de la obra del Espíritu Santo. La obra que Dios hace difiere a través de las épocas. Si muestras gran obediencia en una fase, pero en la siguiente fase muestras menos o ninguna en absoluto, entonces Dios te desamparará. Si mantienes el paso con Dios mientras Él asciende este paso, entonces debes continuar manteniendo el paso cuando ascienda al siguiente. Sólo tales hombres son obedientes al Espíritu Santo. Ya que crees en Dios, debes permanecer constante en tu obediencia. No puedes simplemente obedecer cuando te plazca y desobedecer cuando no. Tal clase de obediencia Dios no la aprueba. Si no puedes mantener el paso con la nueva obra que Yo enseño y sigues aferrándote a los antiguos dichos, entonces, ¿cómo puede haber crecimiento en tu vida? En la obra de Dios, Él te provee por medio de Su palabra. Cuando obedeces y aceptas Su palabra, entonces el Espíritu Santo con toda seguridad obrará en ti. El Espíritu Santo obra exactamente de la manera que digo. Haced como he dicho y el Espíritu Santo con toda prontitud obrará en ti. Expongo una nueva luz para que veáis y vengáis a la luz presente. Cuando caminas en esta luz, el Espíritu Santo inmediatamente obrará en ti. Algunos pueden ser recalcitrantes y decir, “Simplemente no voy a hacer lo que Tú dices”. Entonces te digo ahora que este es el fin del camino. Te has marchitado y ya no tienes vida. Por lo tanto, cuando se experimenta la transformación del carácter, es crucial que se mantenga el paso con la luz presente. El Espíritu Santo no sólo obra en ciertos hombres que son usados por Dios, sino que lo hace aún más en la iglesia. Él podría estar obrando en cualquiera. Ahora puede obrar en ti y después de que lo hayas experimentado, puede obrar en alguien más después. Síguela de cerca; cuanto más sigas la luz presente, más puede crecer tu vida. Sigue a aquellos en los que el Espíritu Santo obra, sin importar la clase de hombre que pueda ser. Asimila sus experiencias a través de las tuyas y vas a recibir cosas aún más elevadas. Al hacerlo así verás el crecimiento con mayor rapidez. Esta es la senda de la perfección para el hombre y una forma por la cual la vida crece. La senda a la perfección se alcanza a través de tu obediencia hacia la obra del Espíritu Santo. Tú no sabes por medio de qué clase de persona obrará Dios para perfeccionarte, ni tampoco por medio de qué persona, suceso o cosa Él te traerá beneficios y te permitirá adquirir algo de discernimiento. Si puedes caminar en este camino correcto, esto muestra que hay gran esperanza para ti para que seas perfeccionado por Dios. Si no eres capaz de hacerlo, esto muestra que tu futuro será desolado y uno de tinieblas. Cuando caminas sobre el camino correcto, se te harán revelaciones en todas las cosas. No importa qué les pueda revelar el Espíritu Santo a los demás, si tú continúas en tu experiencia sobre el fundamento de su conocimiento, entonces esto se convertirá en tu vida y serás capaz de proveer a otros debido a esta experiencia. Aquellos quienes proveen a los demás repitiendo palabras son aquellos sin experiencia; se debe aprender para encontrar, por medio del esclarecimiento y la iluminación de los demás, una forma de práctica antes de hablar de la propia experiencia y conocimiento prácticos. Esto será de mayor beneficio para la propia vida. Debes experimentar de esta manera, obedeciendo todo lo que viene de Dios. Debes buscar la mente de Dios en todas las cosas y aprender lecciones en todas las cosas, creando crecimiento en tu vida. Tal práctica permite que el crecimiento sea más rápido.

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Testimonio cristiano | Escapar del molino de rumores (Español Latino)

Testimonios de la vida de la iglesia te trae experiencias reales de cristianos juzgados por medio de las palabras de Dios Todopoderoso y sus testimonios al comprender la verdad, conocer a Dios y transformar su carácter corrupto. Aprende qué es el verdadero arrepentimiento y descubre la senda de purificación y entrada en el reino de los cielos.

Testimonio cristiano | Escapar del molino de rumores (Español Latino)

William, cristiano, conoce por casualidad a unos hermanos y hermanas de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Al reunirse y hablar con ellos aprende un gran número de verdades y misterios que nunca antes había comprendido dentro su fe y se siente muy sustentado en lo espiritual. Sin embargo, luego descubre unos rumores en internet que lo dejan incómodo y confundido: ¿Es posible que la Iglesia de Dios Todopoderoso sea realmente lo que se dice en internet? ¿Debería seguir estudiándola? Y si Dios Todopoderoso es el auténtico regreso del Señor, ¿no perderá la oportunidad de recibirlo si no lo investiga? Con la maravillosa guía de Dios, decide renunciar a sus nociones y continúa investigándolo. Logra entender el principio para estudiar el camino verdadero por medio de la lectura de las palabras de Dios Todopoderoso, aprende a discernir las mentiras y se asegura de que Dios Todopoderoso es el regreso del Señor Jesús. Entonces acepta gozoso la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días.

El Salvador ha descendido. ¿Quiere saber el misterio de la segunda venida de Jesús? ¿Cómo debemos dar la bienvenida a Su regreso? ¿Quiere conocer más? Le invitamos a discutir y comunicarte con nosotros por WhatsApp.

Palabras diarias de Dios | Fragmento 572 | «Las personas confundidas no pueden ser salvas»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 572 | «Las personas confundidas no pueden ser salvas»

Todas las cosas que surgen cada día, sean grandes o pequeñas, que pueden sacudir tu determinación, ocupar tu corazón o restringir tu capacidad de cumplir con tu deber y tu progreso hacia delante requieren un tratamiento diligente; deben ser examinadas cuidadosamente, y se debe buscar su verdad. Todas estas cosas ocurren dentro del ámbito de la experiencia. Algunas personas abandonan cuando les sobreviene la negatividad, y son incapaces de volverse a poner de pie después de cada revés. Todas estas personas son necios que no aman la verdad y no la obtendrán aunque vivan toda una vida de fe. ¿Cómo podrían seguir hasta el final tales necios? Si te pasa lo mismo diez veces pero no ganas nada con ello, entonces eres una persona mediocre e inútil. Las personas astutas y las que tienen verdadero calibre y entienden los asuntos espirituales son buscadoras de la verdad; aunque le pase algo diez veces, en tal vez ocho de esos casos serán capaces de lograr alguna inspiración, aprender alguna lección, lograr algún esclarecimiento y hacer algún progreso. Cuando le acaecen las cosas a un necio diez veces, a uno que no entiende los asuntos espirituales, ni una sola va a beneficiar a su vida, lo va a cambiar o le hará entender su naturaleza; y ese será su fin. Caen cada vez que les ocurre algo, y cada vez que caen necesitan de alguien que los apoye y los persuada. Si no los apoyan o persuaden, no pueden levantarse. Si cada vez que ocurre, hay peligro de que caiga, y cada vez están en peligro de degenerarse, ¿no es este el final para ellos? ¿Existen otras razones para que estas personas inútiles sean salvadas? La salvación de Dios para la humanidad de aquellos que aman la verdad, de la parte de ellos con voluntad y determinación, y de la parte de ellos que es su anhelo por la verdad y justicia en su corazón. La determinación de una persona se refiere a la parte de ellos dentro de su corazón que anhela la justicia, la bondad y la verdad, y que posee conciencia. Dios salva esta parte de la gente, y a través de ella Él cambia su carácter corrupto para que puedan comprender y obtener la verdad, para que su corrupción pueda ser purificada y su carácter de vida pueda transformarse. Si no posees estas cosas en ti, no puedes ser salvado. Si dentro de ti no existe amor por la verdad y si no aspiras a la justicia y a la luz, si cuandoquiera que te encuentres con el mal no tienes la voluntad para desechar las cosas malignas ni la determinación para padecer dificultades; si, además, tu conciencia está adormecida, si tu capacidad de recibir la verdad también lo está, si no tienes sincronía con la verdad y los acontecimientos que surjan, y si no tienes discernimiento en todas las cosas y eres incapaz de manejar o resolver las cosas por tu cuenta, no hay forma de ser salvado. Tal persona no tiene nada por lo que se la pueda recomendar, nada con lo que merezca la pena obrar. Su conciencia está adormecida, su mente confusa, no ama la verdad ni anhela la justicia en el fondo de su corazón, y no responde por muy clara o transparentemente que hable Dios acerca de la verdad, como si estuviera muerta. ¿Acaso no han acabado las cosas para ellos? Una persona a la que le quede aliento puede salvarse mediante la respiración artificial, pero si la persona ya ha muerto y su alma ha partido, la respiración artificial será inútil. Si cuando te encuentras un problema te encoges y tratas de evitarlo, eso significa que no has dado testimonio; por tanto, nunca puedes ser salvado, y estás completamente acabado. Cuando tienes un problema, debes tener la cabeza fría y abordarlo correctamente, y necesitas hacer una elección. Debéis aprender a utilizar la verdad para resolver el problema. En momentos normales, ¿de qué sirve que entiendas algunas verdades? No es para llenarte la barriga, y no simplemente para darte algo de que hablar de ellas y nada más, ni están ahí para resolver los problemas de otros. Lo más importante, su utilidad es resolver tus propios problemas, tus propias dificultades, sólo después de solucionar tus propias dificultades podrás hacer lo propio con las de los demás. ¿Por qué se dice que Pedro es un fruto? Porque hay cosas de valor en él, cosas que merece la pena perfeccionar, estaba decidido a buscar la verdad y era de una voluntad firme; tenía razón, estaba dispuesto a sufrir dificultades, amaba la verdad en su corazón y no se dejó ir pasara lo que pasara. Todos estos son puntos fuertes. Si no tienes ninguno de estos puntos fuertes, eso implica problemas. Eres incapaz de experimentar y tener nada, y no puedes resolver las dificultades de otros. Esto se debe a que no sabes cómo entrar, estás confundido cuando te sobrevienen las cosas, te sientes angustiado, lloras, te vuelves negativo, huyes y, hagas lo que hagas, eres incapaz de manejarlas correctamente.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne

La única forma para entrar en el reino de los cielos: Experimentar la obra de purificación de Dios en los últimos días

¿Sigues frustrado por vivir en la esclavitud del pecado y no poder resolver el problema de pecar? ¿Por la condición de pecar y confesar a menudo, temes no poder ser llevado directamente al reino de los cielos cuando venga el Señor? No te preocupes, aquí hay una forma de escapar de la esclavitud del pecado, logarar la purificación y entrar en el reino de los cielos.

El Señor Jesús dijo: “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final” (Juan 12:48). La Biblia profetiza: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17).
Dios Todopoderoso dice: “Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya habían sido plantados en su interior, y, después de miles de años de ser corrompido por Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza establecida que se resiste a Dios. Por tanto, cuando el hombre ha sido redimido, no se trata más que de un caso de redención en el que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa que existe en su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan contaminado debe pasar por un cambio antes de volverse digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser purificado. En lugar de considerar que esta etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación”.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne

De las palabras de Dios, podemos ver que en los últimos días Dios expresa palabras y hace una etapa de obra de juicio que comienza por la casa de Dios. Debido a que todavía tenemos el veneno de Satanás y la naturaleza de resistir a Dios, somos capaces de pecar y oponernos a Él involuntariamente. Dios pronuncia palabras y lleva a cabo la obra de juicio en los últimos días es para purificar nuestro veneno satánico y naturaleza pecaminosa y que podamos ser purificados, y sólo entonces podremos estar calificados para entrar en el reino de los cielos. Ahora que Dios ha vuelto a la carne, Él es Dios Todopoderoso, quien ha expresado millones de palabras de acuerdo con nuestras necesidades y ha hecho la obra de juicio y purificación, esto cumple precisamente la profecía bíblica mencionada. La obra de juicio realizada por Dios Todopoderoso es la única manera en que podemos ser purificados y entrar en el reino de los cielos. Solo si aceptamos y experimentamos Su juicio y logramos la purificación del carácter corrupto, podremos ser elegibles para entrar en el reino de los cielos.

Mira el vídeo de testimonio cristiano “El juicio es la llave del reino de los cielos”, te ayudará a saber más sobre la obra de juicio de Dios en los últimos días.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

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