El misterio del “Hijo del hombre” en la Biblia ya se ha revelado
Cuando habla del regreso del Señor Jesús, Él dijo: “Entonces, vosotros también debéis estar listos porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos lo penséis” (Lucas 12:40). “Porque como el relámpago, que ilumina todo un lado del cielo y resplandece hasta el otro; así también será el Hijo del Hombre en Su día. Pero primero ha de sufrir muchas cosas, y ser rechazado por esta generación” (Lucas 17:24-25). Estas profecías mencionan “el Hijo del Hombre vendrá” o “el Hijo del Hombre en Su día”, pues, ¿a qué se refiere “el Hijo del Hombre en Su día”? ¿En qué forma descenderá el Señor Jesús?
Aunque la humanidad ha sido corrompida, él sigue viviendo bajo la soberanía de la autoridad del Creador
Satanás ha estado corrompiendo a la humanidad durante miles de años. Ha forjado cantidades incalculables de mal, ha engañado generación tras generación y ha cometido crímenes atroces en el mundo. Ha abusado, engañado y seducido al hombre para que se oponga a Dios, y ha cometido actos malvados que han confundido y perjudicado Su plan de gestión una y otra vez. Sin embargo, bajo la autoridad de Dios, todas las cosas y las criaturas vivientes siguen respetando las normas y leyes establecidas por Él. Comparada con la autoridad de Dios, la naturaleza malvada y la agresividad de Satanás son muy desagradables, muy repugnantes y despreciables, y muy pequeñas y vulnerables. Aunque Satanás camina entre todas las cosas creadas por Dios, no es capaz de llevar a cabo el más mínimo cambio en las personas, cosas y objetos dominados por Él. Han pasado varios miles de años, y la humanidad sigue disfrutando de la luz y el aire concedidos por Dios, sigue respirando el aliento exhalado por Dios mismo, sigue disfrutando de las flores, las aves, los peces y los insectos creados por Él, y disfruta de todas las cosas que Él ha proveído; el día y la noche siguen reemplazándose mutuamente de continuo; las cuatros estaciones alternan como de costumbre; los gansos vuelan en el cielo partiendo este invierno, y seguirán volviendo la próxima primavera; los peces en el agua nunca dejan los lagos y los ríos, su hogar; las cigarras de la tierra cantan con el corazón durante los días de verano; los grillos de la hierba tararean al compás del viento durante el otoño; los gansos se reúnen en bandadas, mientras las águilas permanecen en solitario; las manadas de leones se sustentan cazando; el alce no se aparta de la hierba y de las flores… Cada especie de criatura viviente entre todas las cosas parte y regresa, y después vuelve a partir, con un millón de cambios que se producen en un parpadeo. Pero lo que no cambia son los instintos y las leyes de la supervivencia. Viven bajo la provisión y la alimentación de Dios, y nadie puede cambiar sus instintos, como tampoco nadie puede alterar sus reglas de supervivencia. Aunque la humanidad, que vive entre ellos, ha sido corrompida y engañada por Satanás, el hombre sigue sin poder renunciar al agua, al aire y a todo lo creado por Dios. El hombre sigue viviendo y proliferando en este espacio que Él ha creado. Los instintos de la humanidad no han cambiado. El hombre sigue recurriendo a sus ojos para ver, a sus oídos para oír, a su cerebro para pensar, a su corazón para entender, a sus piernas y pies para caminar, a sus manos para trabajar, y así sucesivamente. Todos los instintos que Dios le concedió al hombre para que pudiera aceptar Su provisión, permanecen inalterados. Las facultades por medio de las cuales el hombre coopera con Dios no han cambiado, ni ha cambiado la facultad del ser humano para llevar a cabo la tarea de un ser creado, ni las necesidades espirituales de la humanidad, ni su deseo de encontrar sus orígenes, ni su anhelo de ser salvada por el Creador. Estas son las circunstancias actuales de la humanidad, que vive bajo la autoridad de Dios, y que ha resistido a la sangrienta destrucción forjada por Satanás. Aunque haya estado sujeta a su opresión y ya no sea el Adán y la Eva del principio de la creación, en lugar de estar llena de cosas que son antagonistas de Dios, como el conocimiento, la imaginación, las ideas, etc., y del carácter satánico corrupto, a los ojos de Dios sigue siendo la misma humanidad que Él creó. Sigue gobernada y organizada por Dios, y vive dentro del curso establecido por Él. Por tanto, a los ojos de Dios, la humanidad, que ha sido corrompida por Satanás, está simplemente cubierta de suciedad, con un estómago que ruge, con reacciones un tanto lentas, una memoria no tan buena como solía ser, y ligeramente mayor. Sin embargo, las funciones e instintos del hombre no han sufrido daño alguno. Esta es la humanidad que Dios pretende salvar. Siempre que esta humanidad oiga la llamada del Creador, escuche Su voz, se levante y corra a localizar la fuente de esa voz. Mientras esta humanidad vea la figura del Creador y deje de prestar atención a todo lo demás, lo dejará todo para dedicarse a Dios, y hasta entregará su vida por Él. Cuando el corazón de la humanidad entienda las palabras sinceras del Creador, rechazará a Satanás y vendrá a Su lado; cuando la humanidad haya limpiado completamente la suciedad de su cuerpo, y haya recibido una vez más la provisión y la alimentación del Creador, su memoria será restaurada, y en ese momento habrá vuelto verdaderamente al dominio del Creador.
(Génesis 19:1-11) Y dos ángeles vinieron a Sodoma al atardecer; y Lot se sentó en la puerta de Sodoma y cuando los vio se levantó y fue a su encuentro. Les hizo reverencia con su rostro hacia el suelo; y les dijo: Mirad mis señores, os imploro entréis en la casa de vuestro siervo y paséis la noche ahí; podréis lavaros los pies, y levantaros temprano para seguir vuestro camino. Y ellos dijeron: No, nos quedaremos en la calle toda la noche. Lot les insistió mucho; y ellos accedieron a irse con él a su casa; y él les preparó un banquete, les hizo pan sin levadura y ellos comieron. Pero antes de que se acostaran, todos los hombres de la ciudad, incluso los hombres de Sodoma, jóvenes y ancianos, todos rodearon la casa y llamando a Lot y le dijeron: ¿Dónde están los hombres que vinieron a tu casa esta noche? Tráelos acá afuera para que los conozcamos. Lot salió a la puerta a atenderlos, y cerró la puerta tras él, les dijo: os suplico, hermanos, no actuéis tan malvadamente. Ved, tengo dos hijas que todavía no han conocido hombre; permitidme, les imploro, que os las traiga, y podéis hacer con ellas lo que os parezca, pero a estos hombres no les hagáis nada, ya que ellos han venido a quedarse bajo mi techo. Y ellos dijeron: Apártate —y seguidamente dijeron— Este sujeto vino a quedarse acá, y ahora quiere ser el juez; ahora haremos peores cosas contigo que con ellos. Los hombres se abalanzaron contra Lot y casi lograron romper la puerta. Pero los hombres invitados estiraron la mano y jalaron a Lot dentro de la casa, cerraron la puerta. Maldijeron a los hombres que estaban a la puerta con ceguera, a los pequeños y a los mayores, de tal manera que tuvieron mucha dificultad para encontrar la puerta.
Cuando el protagonista empieza a trabajar con el Hermano Zhang en su puesto en la iglesia, se resiste a contarle al Hermano Zhang todo lo que sabe para así intentar conservar su propio cargo por temor a que “Una vez que el alumno sabe todo lo que sabe el maestro, este perderá su sustento”. Como siempre alberga deseos egoístas y no practica la verdad, no consigue nada en su deber y se sume en la oscuridad. Cuando se ha sometido al juicio y castigo de las palabras de Dios Todopoderoso, entiende que vivir por los venenos y filosofías de Satanás le ha hecho egoísta, mentiroso y carecer de humanidad, y que esto le repugna a Dios. Entonces deja a un lado sus propios intereses personales y comparte todo su conocimiento con el Hermano Zhang sin reserva. Empieza a sentirse tranquilo y relajado y palpar el gozo que se deriva de poner en práctica la verdad.
La primera característica de la Palabra de Dios: Sus palabras tienen autoridad y poder
Hace dos mil años, el Señor Jesús predijo que sucedería el terremoto, la hambruna y la plaga cuando viniera Él en los últimos días. En la actualidad, estos desastres están ocurriendo a nuestro alrededor. Y también Él profetizó que abriría el librito para revelar todas las verdades que no entiende la humanidad y, al mismo tiempo, formaría un grupo de vencedores. Ahora, el Señor Jesús ha regresado y ha expresado millones de verdades, la mayoría de las cuales están registradas en el libro “La Palabra manifestada en carne”. Estas palabras son las verdades necesarias para nuestra salvación. Los creyentes de cada denominación que verdaderamente creen en Dios y aman la verdad, después de leer la Palabra de Dios Todopoderoso, han visto que Sus palabras tienen autoridad y poder y han sido conquistados por ellas, regresando ante Su trono y aceptando Su salvación uno tras otro, y no importa cuán dura sea la persecución, seguen a Dios con firmeza. A partir de esto, podemos ver la autoridad y el poder de la Palabra de Dios, y que todo lo que Dios dijo se cumplirá. Leamos un pasaje de palabras que Dios Todopoderoso expresa a todo el universo en los últimos días, para sentir la autoridad y el poder de Sus palabras.
Reflexión cristiana | ¿Podemos entrar en el reino de los cielos si recibimos la salvación? (Sketch)
Zhang Mude es predicador de una iglesia clandestina y cree que «porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación» (Romanos 10:10). Piensa que, dado que cree en el Señor Jesús, ya se le considera justo, ya ha recibido la salvación y, cuando el Señor regrese, lo arrebatará directamente al reino de los cielos. Un día, su hija vuelve a casa tras trabajar como misionera en otras regiones y plantea dudas sobre esta opinión a la que él se ha aferrado muchos años. A partir de ese momento, esta familia de tres miembros entabla un intenso debate acerca de si por recibir la salvación es posible entrar en el reino de los cielos, acerca de qué clase de personas pueden entrar en él y otros temas relacionados…
En los últimos años, muchos países han sufrido distintos desastres. La guerra, el incendio, la sequía y la inundación ocurren uno tras otro. Recientemente, La ocurrencia frecuente de desastres nos hace pensar en las palabras de Dios inevitablemente: “Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es solo el comienzo de dolores” (Mateo 24:7-8).
“Los últimos días son una era independiente; una en la que Jesús dijo que debéis afrontar desastres y terremotos, hambrunas y plagas, lo que señalará que es una nueva era, y no la antigua Era de la Gracia”.
Las profecías del regreso del Señor se han cumplido, ¿lo has recibido?
Hace dos mil años, el Señor Jesús profetizó que Él vendría de nuevo con seguridad. Hoy en día, se han sumergido las cuatro lunas de sangre, desastres ocurren frecuentemente en todas las partes del mundo, Israel fue recuperado y el evangelio del Señor Jesús fue esparcido hasta los confines del universo, etc. Desde estas señales podemos confirmar que las profecías de los últimos días se han cumplido, ¡que el Señor ya ha regresado! Entonces, ¿cómo podemos recibirlo? El Señor Jesús dijo: “Y á la media noche fué oído un clamor: He aquí, el esposo viene; salid á recibirle” (Mateo 25:6). “He aquí, yo estoy á la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré á él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Las palabras del Señor nos dice que cuando el Novio llegue, habrá alguien nos llama, es decir, cuando hay gente nos predique que el Señor ha venido, debemos buscar e investigar con humildad, enfocarnos en escuchar la voz de Dios, solo así podremos dar la bienvenida a Su retorno. Tal como en la era del Nuevo Testamento, los discípulos el Señor Jesús, Pedro, Juan, Mateo y Natanael, etc, todos ellos le reconocieron que era el Mesías prometido por el medio de Sus palabras.
El Señor Jesús predijo con claridad: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). De aquí, podemos ver que cuando el Señor Jesús regrese, Él expresará las palabras y hablará con la humanidad. Los que escuchan la voz de Dios y reciben al Señor, pueden ser arrebatados ante los desastres y ir al banquete con Él. Hoy en día, estamos el fin de los últimos días, los desastres se suceden frecuentemente por todas las partes del mundo, las profecía acerca del regreso del Señor han cumplido básicamente, el Señor Jesús ha regresado en secreto, ha expresado las verdades llevando a cabo la nuevo obra entre los hombres. Hay un grupo de vencedores que han sido arrebatados al trono de Dios asistiendo al banquete de Cordero. Queridos hermanos y hermanas, ¿también están esperando ser arrebatados?