Cómo orar razonablemente

Cómo orar razonablemente

Un día, casualmente vi una historia interesante:

Una niña pequeña se equivocó en una pregunta de un examen. Respondió que la capital de Estados Unidos era Nueva York en lugar de Washington. Entonces oró, y pidió a Dios que moviera la capital desde Washington DC a Nueva York.

Después de leer esta historia, no pude evitar pensar que el absurdo comportamiento de la niña era ridículo. ¿Cómo podría escuchar Dios una oración tan absurda?

En la vida actual, ¿cuántas veces hemos orado como ella? ¿Acaso no le pedimos a Dios tan irracionalmente como la niña? Entonces, ¿cómo oramos para ser razonables y ajustarse a voluntad de Dios? El artículo “Cómo orar razonablemente” te llevará a encontrar el camino correcto de práctica.

Recomendación: La Oración cristiana

Canción cristiana | Dios espera ganar el amor y la fe verdaderos del hombre

Canción cristiana | Dios espera ganar el amor y la fe verdaderos del hombre

I

Dios espera que cuando entiendas el verdadero lado de Él,

crecerás mucho más cerca de Él;

de verdad experimentarás Su amor y Su preocupación por la humanidad;

a Él tu corazón le darás,

sin más dudas ni más sospechas sobre Él.

En silencio hace todo por el hombre.

Su sinceridad, fidelidad y, en silencio, amor os da.

Nunca se arrepiente de lo que Él hace;

nunca pide nada a cambio, nunca espera obtener algo.

Su único fin es genuino amor y fe, es genuino amor y fe.

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¿Existe la Trinidad?

Después de que la verdad de Jesús hecho carne se materializara, el hombre creyó esto: que no es sólo el Padre en el cielo, sino también el Hijo e incluso el Espíritu. Esta es la noción convencional que tiene el hombre, que hay un Dios así en el cielo: una Trinidad que es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, todos en uno. Toda la humanidad tiene esta noción: Dios es un Dios, pero se compone de tres partes, lo que todos aquellos fuertemente afianzados en las nociones convencionales consideran como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Sólo esas tres partes hechas una son la totalidad de Dios. Sin el Padre Santo, Dios no sería completo. De igual manera, tampoco lo sería sin el Hijo o el Espíritu Santo. En sus nociones creen que ni el Padre solo ni el Hijo solo pueden considerarse Dios. Sólo el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo juntos pueden ser considerados Dios mismo. Ahora, todos los creyentes religiosos, incluidos todos y cada uno de los seguidores entre vosotros, mantienen esta creencia. Sin embargo, nadie puede explicar si es correcta, porque siempre estáis en una niebla de confusión sobre los asuntos de Dios mismo. Aunque se trata de nociones, no sabéis si son correctas o erróneas, porque estáis gravemente infectados de nociones religiosas. Habéis aceptado con demasiada firmeza estas nociones convencionales de la religión y este veneno se ha infiltrado a demasiada profundidad en vosotros. Por tanto, también en este asunto habéis sucumbido a esta influencia perniciosa, porque la Trinidad sencillamente no existe. Es decir, la Trinidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Son nociones convencionales del hombre y sus falaces creencias. A lo largo de muchos siglos, el hombre ha creído en esta Trinidad, evocada por las nociones en la mente del hombre, fabricada por el hombre y que nunca antes él ha visto. A lo largo de todos estos años, han existido muchos grandes espirituales que han explicado el “verdadero significado” de la Trinidad; sin embargo, las explicaciones de esta como tres personas consustanciales distintas han sido vagas y poco claras, y se han confundido todas con el “constructo” de Dios. Ningún gran hombre ha sido capaz de ofrecer una explicación profunda; la mayoría de las explicaciones cumplen con los requisitos en términos de razonamiento y por escrito, pero ningún hombre tiene un entendimiento claro de su significado. Esto se debe a que esta gran Trinidad que el hombre tiene en su corazón simplemente no existe. Porque nadie ha visto nunca el verdadero rostro de Dios ni ha sido lo suficientemente afortunado como para ascender a Su morada para una visita y comprobar qué elementos están presentes donde Él se encuentra, para determinar exactamente cuántas decenas o centenas de millones de generaciones están en la “casa de Dios” o para investigar simplemente cuántas partes componen el constructo inherente de Dios. Lo que debe examinarse principalmente es: la edad del Padre y del Hijo, así como la del Espíritu Santo; las respectivas apariencias de cada persona; exactamente cómo es que se dividen, y cómo es que se hacen uno. Por desgracia, en todos estos muchos años, ni un solo hombre ha sido capaz de determinar la verdad de estos asuntos. Se limitan todos a hacer conjeturas, porque ni un solo hombre ha ascendido alguna vez al cielo para hacer una visita y regresar con un “informe de investigación” para toda la humanidad, con el fin de informar sobre la verdad del asunto a todos los fervientes y devotos creyentes religiosos preocupados por la Trinidad. Por supuesto, no se puede culpar al hombre por formarse tales nociones, ya que ¿por qué no hizo Jehová el Padre que Jesús el Hijo lo acompañara cuando creó a la humanidad? Si en el principio todo se hubiera hecho en el nombre de Jehová, habría sido mejor. Si hay que culpar a alguien, que sea al error momentáneo de Jehová Dios, que no hizo comparecer al Hijo y al Espíritu Santo en el momento de la creación, sino que llevó a cabo Su obra Él solo. Si hubieran obrado todos simultáneamente, ¿no se habrían hecho uno? Si, desde el mismo principio hasta el final, sólo hubiese estado el nombre de Jehová y no el de Jesús de la Era de la Gracia, o si aún entonces se le hubiese seguido llamando Jehová, ¿acaso no se habría librado Dios del sufrimiento de esta división por parte de la humanidad? Sin lugar a dudas, no se puede culpar a Jehová de todo esto; de tener que hallar un culpable, sería el Espíritu Santo, que durante miles de años continuó Su obra con el nombre de Jehová, de Jesús, e incluso del Espíritu Santo, aturdiendo y confundiendo al hombre de forma que este no podía saber quién era Dios exactamente. Si el propio Espíritu Santo hubiera obrado sin forma ni imagen y, además, sin un nombre como el de Jesús, y el hombre no hubiera podido tocarlo o verlo, sino solamente oír los sonidos del trueno, ¿no habría sido este tipo de obra más beneficiosa para la humanidad? ¿Qué puede hacerse, pues, ahora? Las nociones del hombre se han amontonado tan altas como una montaña y tan anchas como el mar, hasta el punto de que el Dios del día presente ya no puede soportarlas más y está completamente desconcertado. En el pasado, cuando sólo estaban Jehová, Jesús y, en medio de los dos, el Espíritu Santo, el hombre ya estaba confundido en cuanto a cómo arreglárselas, y ahora se suma el Todopoderoso, del que se dice que también es una parte de Dios. ¿Quién sabe quién es Él y en qué persona de la Trinidad se ha entremezclado o escondido durante tantos años? ¿Cómo puede el hombre soportar esto? Por si sola, la Trinidad bastaba para que el hombre invirtiera una vida en explicarla, pero ahora hay “un Dios en cuatro personas”. ¿Cómo puede explicarse esto? ¿Puedes hacerlo? ¡Hermanos y hermanas! ¿Cómo habéis creído en un Dios así hasta hoy? Me quito el sombrero ante vosotros. Con la Trinidad ya era bastante, pero ahora seguís teniendo esa fe inquebrantable en este Dios en cuatro personas. Se os ha instado a salir, pero os negáis. ¡Esto es inconcebible! ¡Realmente me sorprendéis! En realidad una persona puede llegar a creer en cuatro Dioses y no importarle en lo más mínimo; ¿no os parece esto un milagro? ¡No podría decirse que seáis capaces de obrar un milagro tan grande! Dejadme deciros que, en verdad, la Trinidad no existe en ningún lugar de este universo. Dios no tiene Padre ni Hijo y mucho menos existe el concepto de un instrumento usado conjuntamente por el Padre y el Hijo: el Espíritu Santo. ¡Todo esto es la falacia más grande y sencillamente no existe en este mundo! Sin embargo, incluso esta falacia tiene su origen y no carece totalmente de base, porque vuestras mentes no son tan simples y vuestros pensamientos no carecen de razón. Más bien, son bastante apropiados e ingeniosos, tanto que son inexpugnables incluso para cualquier Satanás. ¡La lástima es que estos pensamientos son falacias y sencillamente no existen! No habéis visto en absoluto la verdad real; estáis haciendo meras conjeturas e imaginaciones, fabricando después con ellas una historia para ganaros engañosamente la confianza de otros y dominar a los hombres más insensatos sin sensatez o razón, de forma que crean en vuestras grandes y renombradas “enseñanzas expertas”. ¿Es esto la verdad? ¿Es este el camino de vida que el hombre debería recibir? ¡Todo eso es una tontería! ¡Ni una sola palabra es apropiada! A lo largo de todos estos años, habéis dividido a Dios de esta forma, en cada vez más partes con cada generación, hasta el punto de que un Dios ha sido dividido abiertamente en tres Dioses. ¡Y ahora es simplemente imposible para el hombre unir de nuevo a Dios en uno solo, porque lo habéis dividido en demasiadas partes! ¡De no ser por Mi oportuna obra antes de que fuera demasiado tarde, resulta difícil decir cuánto tiempo habríais seguido descaradamente de esta forma! Si seguís dividiendo a Dios así, ¿cómo puede Él seguir siendo vuestro Dios? ¿Seguiríais reconociendo a Dios? ¿Seguiríais volviendo a Él? Si Yo hubiera llegado más tarde, es probable que hubierais enviado al “Padre y el Hijo”, Jehová y Jesús, de vuelta a Israel y declarado que vosotros mismos sois una parte de Dios. Afortunadamente, ya son los últimos días. Finalmente, este día que tanto he esperado ha llegado y es sólo después de llevar a cabo esta etapa de la obra por Mi propia mano que se ha detenido vuestra división de Dios mismo. De no ser por esto, os habríais intensificado, colocando incluso a todos los Satanáses entre vosotros en altares para adorarlos. ¡Este es vuestro artificio! ¡Vuestros medios para dividir a Dios! ¿Continuaréis haciéndolo ahora? Dejadme preguntaros: ¿Cuántos Dioses hay? ¿Cuál Dios os traerá la salvación? ¿A cuál oráis siempre, al primer Dios, al segundo o al tercero? ¿En cuál de ellos creéis siempre? ¿En el Padre? ¿En el Hijo? ¿O en el Espíritu Santo? Dime en quién crees. Aunque con cada palabra decís que creéis en Dios, ¡en lo que creéis realmente es en vuestro propio cerebro! ¡Simplemente no tenéis a Dios en vuestros corazones! ¡Y sin embargo en vuestras mentes hay numerosas “Trinidades” como esas! ¿No estáis de acuerdo?

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Música cristiana 2020 | Benditos sean aquellos que se entregan sinceramente por Dios

Música cristiana 2020 | Benditos sean aquellos que se entregan sinceramente por Dios

Hoy, Dios ama a quien pueda hacer Su voluntad,

a quien pueda mostrar preocupación por Sus cargas,

y a quien pueda darlo todo por Dios, y lo dé con sinceridad y corazón.

Dios los esclarecerá constantemente, no los dejará alejarse de Él.

Dios los esclarecerá constantemente, no los dejará alejarse de Él.

A menudo, Dios dice: “A aquellos que sinceramente se entregan por Mí,

Yo te bendeciré con toda certeza en gran manera”.

¿A qué se refiere “bendecir”? ¿Lo sabes?

Con relación a la obra presente del Espíritu Santo,

indica las cargas que Dios te da,

indica las cargas que Dios te da.

Para todos los que pueden llevar una carga por la iglesia,

que se ofrecen sinceramente por Dios,

su carga y su sinceridad son bendiciones de parte de Dios.

Y las revelaciones de Dios para ellos son bendiciones también.

Y las revelaciones de Dios para ellos son bendiciones también.

Para todos los que pueden llevar una carga por la iglesia,

que se ofrecen sinceramente por Dios,

su carga y su sinceridad son bendiciones de parte de Dios.

Y las revelaciones de Dios para ellos son bendiciones también.

Y las revelaciones de Dios para ellos son bendiciones también.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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Palabras diarias de Dios | Fragmento 74 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 74 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III»

Cuando Dios se hace carne y vive en medio de la humanidad, ¿qué sufrimiento experimenta en la carne? ¿Lo entiende alguien realmente? Algunos afirman que Dios sufre en gran manera, y aunque Él es Dios mismo, las personas no comprenden Su esencia; siempre lo tratan como una persona, y esto hace que se sienta agraviado y perjudicado. Declaran que el sufrimiento de Dios es verdaderamente grande. Otros aseveran que Dios es inocente y sin pecado, pero que sufre lo mismo que la humanidad y es víctima de persecución, difamación e indignidades junto con ella; también dicen que Él soporta las malinterpretaciones y la desobediencia de Sus seguidores. En realidad, el sufrimiento de Dios no puede medirse. Parece que no entendéis realmente a Dios. De hecho, este sufrimiento del que habláis no cuenta como verdadero sufrimiento para Dios, porque hay uno mayor que este. ¿Cuál es, pues, el verdadero sufrimiento para Dios mismo? ¿Cuál es el verdadero sufrimiento para la carne del Dios encarnado? Para Dios, no es un sufrimiento que la humanidad no le entienda, que le malinterpreten y que no lo vean como Dios. Sin embargo, las personas sienten a menudo que Él debe de haber sufrido una gran injusticia, que durante el tiempo que está en la carne Dios no puede mostrar Su persona a la humanidad ni permitirle ver Su grandeza, y que se esconde humildemente en una carne insignificante, por lo que debió de ser terrible para Él. Las personas se toman a pecho lo que pueden entender y ver del sufrimiento de Dios, le manifiestan toda clase de simpatía, y a menudo hasta le elevarán una pequeña alabanza por ello. En realidad, existe una diferencia, una brecha entre lo que las personas entienden del sufrimiento de Dios y lo que Él siente realmente. Os estoy diciendo la verdad; para Dios, independientemente de que se trate del Espíritu de Dios o de la carne del Dios encarnado, ese no es un sufrimiento verdadero. ¿Qué hace, pues, sufrir a Dios de verdad? Hablemos sobre el sufrimiento de Dios tan sólo desde la perspectiva del Dios encarnado.

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Testimonio cristiano 2020 | Las palabras de Dios me hicieron conocerme

Testimonio cristiano 2020 | Las palabras de Dios me hicieron conocerme

Antes de que la protagonista se hiciera creyente, siempre pensó que era alguien de buena humanidad, tolerante y paciente con los demás, alguien que hacía todo lo posible por ayudar siempre que veía a alguna persona pasando por momentos difíciles; se consideraba a sí misma una buena persona. Tras aceptar la obra de Dios de los últimos días, al resultar expuesta por los hechos y a través de la revelación y el juicio de las palabras de Dios, ve que aunque por fuera parece comportarse bien y se abstiene de cometer pecados evidentes, dentro de ella habitan las actitudes satánicas de arrogancia, engaño y malicia. En cuanto las palabras o acciones de alguien atentan contra sus propios intereses, ella los detesta y los juzga, socavándolos a sus espaldas, y causa perturbaciones en la obra de la iglesia. Una vez que logra comprender su carácter satánico y su naturaleza satánica de resistencia a Dios, comienza a arrepentirse ante Él…

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¿Aún miras a lo alto mientras anhelas el regreso del Señor?

¿Aún miras hacia el cielo mientras anhelas que el Señor venga cuanto antes a poner fin a nuestros sufrimientos en la tierra? ¿Sabes que el Señor ya ha regresado y ha abierto una nueva era y realizado una nueva obra?

El Señor Jesús retornado de los últimos días, Dios Todopoderoso, ha llevado 30 años entre los hombres para llevar a cabo a la obra de salvación. La exposición de imágenes de la aparición y obra de Dios Todopoderoso registran cada etapa de la obra de Dios durante estas décadas mediante delicadas y vívidas imágenes. ¡Mira la exposición, podrá ayudarte a comprender la obra de Dios y a dar la bienvenida al regreso del Señor!

Recomendación: Exposición de imágenes de la Iglesia de Dios Todopoderoso

Palabras diarias de Dios | Fragmento 72 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 72 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III»

Todo el que ha leído la Biblia sabe que acontecieron muchas cosas cuando el Señor Jesús nació. La mayor de todas fue la de ser perseguido por el diablo, hasta el punto de que todos los niños hasta los dos años de edad de esa zona murieron asesinados. Es evidente que Dios asumió un gran riesgo haciéndose carne entre los humanos; el gran precio que pagó para completar Su gestión de salvar a la humanidad también es evidente. Asimismo, lo son las grandes esperanzas que Dios puso en Su obra en la carne entre los hombres. Cuando la carne de Dios pudo acometer la obra entre los hombres, ¿cómo se sentía Él? Las personas deberían entender eso un poco, ¿verdad? Como mínimo, Dios estaba feliz porque podía empezar a desarrollar Su nueva obra en medio de la humanidad. Cuando el Señor Jesús fue bautizado y comenzó oficialmente Su obra de cumplir Su ministerio, el corazón de Dios se desbordó de gozo porque después de muchos años de espera y preparación, podía vestir finalmente la carne de un hombre normal y dar inicio a Su nueva obra en la forma de un hombre de carne y hueso que las personas podrían ver y tocar. Podría hablar por fin cara a cara y con franqueza con personas a través de la identidad de un hombre. Dios podría estar por fin cara a cara con la humanidad en lenguaje humano, de una manera humana; podría proveer para el hombre, ilustrarlo y ayudarle usando el lenguaje humano; podría comer en la misma mesa y vivir en el mismo espacio con él. También podría ver seres humanos, cosas, y todo de la manera en que lo hacían los hombres e incluso a través de sus propios ojos. Para Dios, esta ya era Su primera victoria de Su obra en la carne. También podría decirse que era un cumplimiento de una gran obra; esto era por supuesto lo que más feliz hacía a Dios. Ese comienzo fue la primera vez que Dios sintió una especie de consuelo en Su obra en medio de la humanidad. Todos estos acontecimientos eran muy prácticos y naturales, y el consuelo que Dios sintió muy auténtico. Para el hombre, cada vez que una etapa nueva de la obra de Dios se cumple, y cada vez que Él se siente gratificado, es cuando la humanidad puede acercarse más a Él, y cuando las personas se acercan más a la salvación. Para Dios, esta es también la lanzadera de Su nueva obra, cuando Su plan de gestión progresa un paso más adelante, y, además, cuando Su voluntad se acerca al cumplimiento completo. Para la humanidad, la llegada de tal oportunidad es afortunada, y muy buena; para todos aquellos que esperan la salvación de Dios, son noticias trascendentales. Cuando Él lleva a cabo una nueva etapa de la obra, tiene un nuevo comienzo, y cuando esta nueva obra y este nuevo comienzo se lanzan e introducen en medio de la humanidad es cuando el desenlace de esta etapa de la obra ya ha sido determinado, y cumplido, y Dios ha visto sus efectos y frutos finales. Este momento también es cuando estos efectos hacen que Dios se sienta satisfecho, y Su corazón, por supuesto, está feliz. Porque, a los ojos de Dios, Él ya ha visto y determinado a las personas que está buscando, y ha adquirido a este grupo, un grupo capaz de hacer que Su obra tenga éxito y le traiga satisfacción. Dios se siente tranquilo, deja de lado Sus preocupaciones, y está feliz. En otras palabras, cuando Su carne puede aventurarse en una nueva obra entre los hombres, y comienza a llevarla a cabo, debe hacerlo sin obstrucción, y cuando Él siente que todo se ha cumplido, ya ha visto el final. Él está satisfecho y con un corazón alegre debido a este final. ¿Cómo se expresa la felicidad de Dios? ¿Podéis imaginarlo? ¿Lloraría Dios? ¿Puede Dios llorar? ¿Puede aplaudir? ¿Puede danzar? ¿Puede cantar? ¿Cuál sería esa canción? Por supuesto que Dios podría cantar una canción bella y conmovedora que pudiera expresar el gozo y la felicidad en Su corazón. Podría cantarla para la humanidad, para sí mismo y para todas las cosas. La felicidad de Dios puede expresarse de cualquier forma; todo esto es normal, porque Dios siente placer, ira, tristeza y felicidad y Sus diversos sentimientos pueden expresarse de diversas maneras. Este es Su derecho y la cosa más normal. No deberíais pensar ninguna otra cosa de ello ni proyectar vuestras propias inhibiciones sobre Él, diciéndole que no debería hacer esto o aquello, actuar de esta forma o de aquella, limitando Su felicidad o cualquier sentimiento que tenga. En los corazones de las personas Dios no puede estar feliz. No puede derramar lágrimas, no puede llorar; no puede expresar ninguna emoción. Gracias a lo que hemos comunicado en estas dos ocasiones, creo que ya no veréis más a Dios de esta forma, sino que le permitiréis tener alguna libertad y soltura. Esto es algo muy bueno. En el futuro, si sois capaces de sentir realmente la tristeza de Dios cuando oigáis que Él está triste, y Su felicidad cuando oigáis que está feliz, como mínimo seréis capaces de saber y entender claramente lo que le hace feliz y lo que le entristece; cuando puedes sentirte triste porque Él está triste, y feliz porque Él está feliz, Dios habrá ganado totalmente tu corazón y ya no habrá ninguna barrera con Él. Ya no trataréis de limitarlo más con la imaginación, las ideas, y el conocimiento humanos. En ese momento, Dios estará vivo y vigoroso en tu corazón. Será el Dios de tu vida y el Señor de todo tu ser. ¿Tenéis esta clase de aspiración? ¿Tenéis confianza en que podéis lograr esto?

Extracto de “La Palabra manifestada en carne

Música cristiana 2020 | Dios juzga y perfecciona al hombre con Sus palabras en los últimos días

Música cristiana 2020 | Dios juzga y perfecciona al hombre con Sus palabras en los últimos días

I

El Dios encarnado de los últimos días ha venido

principalmente con el fin de hablar Sus palabras,

a explicar todo lo necesario para la vida del hombre,

a señalar aquello en lo que este debería entrar,

a mostrar al hombre los hechos de Dios,

así como Su sabiduría, Su omnipotencia y lo maravilloso que es,

así como Su sabiduría, Su omnipotencia y lo maravilloso que es.

A través de las muchas formas en las que Dios habla,

el hombre ve Su supremacía, Su magnitud y,

además, la humildad y lo escondido de Dios.

El hombre ve que Él es supremo, Él es supremo,

pero humilde y que está escondido, y puede convertirse en el menor de todos.

Algunas de Sus palabras se pronuncian

directamente desde la perspectiva del Espíritu,

otras desde la del hombre,

y otras desde la de la tercera persona.

En esto puede verse que la forma de la obra de Dios varía grandemente

y es por medio de las palabras que Él permite que el hombre lo vea.

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Palabras diarias de Dios | Fragmento 71 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 71 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III»

Perdonar setenta veces siete

(Mateo 18:21-22) Luego vino Pedro hacia Él y dijo: Señor, ¿cuántas veces debo perdonar a mi hermano que ha pecado contra mí? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, pero hasta setenta veces siete.

El amor del Señor

(Mateo 22:37-39) Jesús le dijo: Tú amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer y principal mandamiento. Y el segundo es similar: ama a tu prójimo como a ti mismo.

De estos dos pasajes, uno habla del perdón y el otro del amor. Estos dos temas destacan realmente la obra que el Señor Jesús quería llevar a cabo en la Era de la Gracia.

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