Reflexión sobre la Fe – ¿Cómo tener verdadera Fe en Dios?

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Reflexión sobre la Fe – ¿Cómo tener verdadera Fe en Dios?

Yo, que he creído en Dios durante muchos años, siempre pensé que aquellos que creían en la existencia de Dios, podían seguir a Dios y, a menudo, orar a Él para mantenerlos alejados de todas las calamidades, podían recibir su gracia y, además, podían predicar el Evangelio y dar testimonio de Él; estas fueron personas que verdaderamente creyeron en Dios. Sin embargo, recientemente descubrí que siempre que encontraba dificultades y adversidades, no tenía fe en Dios, e incluso estaba lleno de malentendidos y culpas hacia Él en mi interior. Por ejemplo, cuando estaba enfermo pero Dios no quitaba mi enfermedad debido a mi oración, mi fe en Él se debilitaría aún más, hasta que al final ni siquiera estaba dispuesto a orar; al enfrentarme a varias dificultades y frustraciones en la vida, a menudo me quejaba de Dios en mi corazón y pensaba que debía mantener a mi familia en paz y no permitir que estas cosas desagradables vinieran sobre mí ya que iba a reuniones regularmente, y rezaba y leía la Biblia cada día. Y así, una y otra vez, estaba lleno de malentendidos y quejas hacia Dios. No fue hasta entonces cuando empecé a examinarme a mí mismo: ¿soy un verdadero cristiano? Actuando de esta manera, ¿estoy creyendo en Dios?

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Se han cumplido 6 profecías bíblicas acerca del fin del mundo

¿Usted que anhela el regreso del Señor sabe que? Las 6 profecías bíblicas del fin del mundo se han cumplido, lo cual indica que el Señor ha retornado hace mucho tiempo. Entonces, ¿quiere conocer en detalle esas profecías y acoger el regreso del Señor cuanto antes? ¡ Léelo por favor!

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La clave de escapar de la Gran Tribulación es acoger al Señor

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Prédicas cristianas escritas – La clave de escapar de la Gran Tribulación es acoger al Señor

En los últimos años, los desastres como la guerra, el disturbio, la inundación y el terremoto, etc, ocurren con frecuencia y son cada vez más graves, además, ha reaparecido la precursora de la Gran Tribulación -la luna de sangre-, estas señales cumplen las profecías bíblicas del regreso del Señor. Pero, mucha gente está confundida: “La gran tribulación está acercándose, y es lógico que el Señor haya vuelto ya, pero ¿por qué todavía no hemos visto Su venida? Si no podemos recibir al Señor, ¿no caeremos en el gran desastre? ¿Qué debemos hacer para acogerlo y escapar de la Gran Tribulación?”.

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“Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en él confiaré” (Salmo 91:2)

Hoy en día, la epidemia aún está extendiéndose por todo el mundo, otros desastres como el terremoto, la inundación, la sequía y la guerra, etc, son frecuentes y cada vez más graves. Ante ellos, muchos creyentes sienten miedo y se preocupan por la seguridad de sus familiares, y claman en el corazón: “¿Quién puede salvarnos de las catástrofes?”. Por favor, no olviden que Dios es nuestro único refugio, y que sólo regresando a Dios obtendremos la oportunidad de ser guardados por Él. Tal como Dios dice: “Las llamas de la guerra se arremolinan, el humo del cañón llena el aire, el tiempo se vuelve más caluroso, el clima cambia, una plaga se propagará y las personas solo pueden morir, sin esperanzas de sobrevivir”.

“¡Ah, Dios Todopoderoso, el Dios práctico! Eres nuestra fortaleza inexpugnable. Eres nuestro refugio. Nos acurrucamos bajo Tus alas, y la calamidad no puede alcanzarnos. Tal es Tu divina protección y cuidado”.

De «La Palabra manifestada en carne»

Mucha gente cree que el Apocalipsis profetiza: «[…] hubo un gran terremoto, y el sol se puso negro como cilicio hecho de cerda, y toda la luna se volvió como sangre» (Apocalipsis 6:12). Cuando esta señal aparezca, el Señor vendrá. ¿Sabes? Hoy en día, las Señales en el cielo han aparecido, la superluna de sangre ha aparecido la profecia bíblica, entonces, ¿cómo podemos recibir al Señor? Puedes comunicarte y explorar con nosotros a través de los siguientes contactos.

Unas citas bíblicas son tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Jesús calma la tormenta

Milagros de Jesús – Jesús calma la tormenta

Referencias Bíblicas:

Mateo 8:18,23-27

18 Y viendo Jesús muchas gentes alrededor de sí, mandó pasar á la otra parte del lago.

23 Y entrando él en el barco, sus discípulos le siguieron.

24 Y he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubría de las ondas; mas él dormía.

25 Y llegándose sus discípulos, le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos.

26 Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.

27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen?

Queridos hermanos y hermanas, la paz en el Señor, “Historias bíblicas” es familiar para todos los cristianos , pero cada historia contiene los misterios que no conocemos. “ Estudios bíblicos profundos ” Te ofrece más contenidos. ¡ Léelo por favor!

Película cristiana completa en español | «Esperando» Cómo esperar vigilante el regreso del Señor

Las películas cristianas aquí te traen la última información sobre Dios, revelando los misterios de la Biblia y trayendo noticias del regreso del Señor. Vale la pena recomendar y mirar.

Película cristiana completa en español | «Esperando» Cómo esperar vigilante el regreso del Señor

Yang Hou’en es un pastor de una iglesia clandestina en China. Junto a su padre, Yang Shoudao, han esperado a que el Señor Jesús descienda sobre las nubes y los lleve al reino de los cielos. Para ello, trabajaron diligentemente para el Señor, se aferraron a Su nombre y creyeron que cualquiera que no fuese el Señor Jesús descendiendo sobre las nubes era un falso Cristo. Así pues, cuando oyeron las noticias de la segunda venida del Señor, no las escucharon ni las aceptaron. Creyeron que era mejor vigilar y esperar. … Mientras ellos esperaban impasiblemente, Li Jiayin, prima de Yang Hou’en, aceptó la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días y les difundió el evangelio. Tras varias discusiones intensas, Yang Hou’en entendió finalmente el verdadero significado de “vigilar y esperar”, y pudo ver que las palabras de Dios Todopoderoso son la verdad, el camino y la vida, y que estas son la voz del Señor, y que Dios Todopoderoso es la segunda venida del Señor Jesús que estuvieron esperando durante tantos años…

Entender más: Señales segunda venida de cristo

El misterio detrás de Mateo 24:36: “Pero de aquel día y hora nadie sabe”

Por Xinjie

Han aparecido las cuatro lunas de sangre y cada vez son más habituales los desastres como terremotos, hambre y epidemias. Las profecías del regreso del Señor se han cumplido fundamentalmente y, en la red, algunos han dado testimonio público de que el Señor ya ha llegado. Algunos hermanos y hermanas están perplejos, ya que lo siguiente está escrito en la Biblia: “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Mateo 24:36). ¿Cómo pueden saber que el Señor ha regresado? ¿Ha vuelto realmente? ¿Qué deberíamos hacer para recibirlo? Vamos a hablar de esta misma cuestión.

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¿Cómo adorar a Dios en espíritu y en verdad?

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¿Cómo adorar a Dios en espíritu y en verdad?

Por Xianxin

El Señor dijo: “Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren. Dios es espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad” (Juan 4:23-24). El Señor requiere que adoremos a Dios en espíritu y en verdad, porque sólo de esa manera podemos ganar Su aprobación. Pero, ¿qué implica exactamente adorar a Dios en espíritu y en verdad? Algunos hermanos y hermanas creen que orar diligentemente y leer la Biblia todos los días es adorar a Dios, y algunas personas creen que asistir a las reuniones a tiempo e ir a la Iglesia cada semana es adorar a Dios, todavía hay otros que creen que trabajar duro, sacrificarse y dedicándose al Señor es adorar a Dios, y así sucesivamente. Hay muchas maneras de practicar la adoración a Dios, pero ¿lo estamos adorando en espíritu y en verdad? ¿Aprecia Dios este tipo de práctica? Vamos a compartir esto juntos.

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Qué significa creer verdaderamente en Dios

Aunque muchas personas creen en Dios, pocas entienden qué significa la fe en Él y qué deben hacer para conformarse a Su voluntad. Esto se debe a que, aunque están familiarizadas con la palabra “Dios” y con expresiones como “la obra de Dios”, no conocen a Dios y, menos aún, Su obra. No es de extrañar, por tanto, que todos los que no conocen a Dios estén confusos en su creencia en Él. Las personas no se toman en serio la creencia en Dios, y esto se debe, totalmente, a que creer en Dios les es muy poco familiar; es totalmente extraño para ellos.

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Cuál es el significado de la oración

Las palabras relevantes de Dios:

La oración es una de las formas en las que el hombre coopera con Él, es un modo por medio del cual el hombre invoca a Dios y es el proceso por el cual el Espíritu de Dios conmueve al hombre. Se puede decir que los que están sin oración son muertos que carecen de espíritu, lo que prueba que les falta la facultad para que Dios los conmueva. Sin la oración, sería imposible llevar una vida espiritual normal, mucho menos seguir el ritmo de la obra del Espíritu Santo. Estar sin la oración es romper la relación con Dios y sería imposible recibir el elogio de Dios. Como creyente en Dios, mientras más ores, más te conmueve Dios, más estás lleno de determinación y mejor se puede recibir nuevo esclarecimiento de Dios. Como resultado, este tipo de persona puede ser perfeccionada de manera muy rápida por el Espíritu Santo.

Extracto de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

La oración no es un tipo de ritual; es una verdadera comunión entre una persona y Dios, y conlleva un significado profundo. A partir de las oraciones de las personas, uno puede ver que están sirviendo a Dios directamente. Si consideras a la oración como un ritual, entonces está garantizado que no servirás bien a Dios. Si tus oraciones no son serias o sinceras, puede decirse que, desde el punto de vista de Dios, no existes como persona; ¿cómo puedes entonces hacer que el Espíritu Santo obre en ti? Como resultado, después de trabajar durante un tiempo, quedarás exhausto. De ahora en adelante, sin la oración, no podrás trabajar. Es la oración la que produce el trabajo y la que produce el servicio. Si eres una persona que funge como líder y sirve a Dios, pero nunca te has entregado a la oración o nunca has sido serio en tus oraciones, entonces la manera en la que sirves terminará haciéndote fracasar. ¿Qué hace que las personas sientan que tienen el derecho de no orar? ¿Han dejado de orar porque Dios se ha encarnado? Eso no es excusa, ¡a veces hasta Yo mismo oro! Cuando Jesús estaba en la carne, Él oró también cuando sobrevinieron asuntos críticos. Él oró en los montes, abordo de barcos y en huertos; Él guio a Sus discípulos a orar. Si puedes ir a menudo ante Dios y orarle con frecuencia, esto demuestra que tratas a Dios como Dios. Si a menudo descuidas la oración y tiendes a hacer las cosas por tu cuenta, haciendo esto y aquello a Sus espaldas, entonces no sirves a Dios; simplemente estás implicado en tus propios asuntos. Por tanto, ¿no serás condenado? Visto desde fuera, no parecerá que hayas hecho nada perturbador ni que hayas cometido blasfemia contra Dios, sino que estás haciéndote cargo de tus cosas. ¿Acaso no estás provocando una interrupción al hacer esto? Aunque, a primera vista, parece como si no estuvieras haciéndolo, en esencia, te estás resistiendo a Dios.

Extracto de ‘La trascendencia de la oración y su práctica’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

La oración es de suma importancia para vosotros. Cuando oras y recibes la obra del Espíritu Santo, Dios conmueve tu corazón y surge la fuerza para amar a Dios. Si no oras con el corazón, si no abres tu corazón para tener comunión con Dios, entonces Dios no va a tener forma de obrar en ti. Si, habiendo orado y dicho las palabras de tu corazón el Espíritu de Dios no ha empezado Su obra y no has recibido inspiración, entonces esto demuestra que tu corazón carece de sinceridad, que tus palabras no son ciertas y que siguen siendo impuras. Si, habiendo orado, tienes un sentido de satisfacción, entonces tus oraciones han sido aceptables para Dios y el Espíritu de Dios está obrando en ti. Como alguien que sirve delante de Dios, no puedes estar sin orar. Si verdaderamente ves la comunión con Dios como algo significativo y valioso, ¿podrías entonces abandonar la oración? Nadie puede estar sin comunión con Dios. Sin la oración, vives en la carne, en la esclavitud de Satanás; sin la oración verdadera, vives bajo la influencia de la oscuridad.

Extracto de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

Aunque orar de rodillas es hablar a Dios de corazón, debes saber que las oraciones de la gente son conductos para la obra del Espíritu Santo. Mientras una persona en un estado correcto ore y busque, el Espíritu Santo también estará obrando. Esta es una buena coordinación entre Dios y el hombre desde dos perspectivas diferentes, o se puede decir que Dios ayuda al hombre a resolver algunos de sus problemas, y cuando la gente acude a Dios se trata de un tipo de cooperación. También es una de las maneras en las que Dios salva y purifica a las personas y, además, es la senda de la entrada a la vida normal. No es un ritual. Orar no es simplemente algo que revigorice a la gente; si así fuera, bastaría con hacer las cosas por inercia y gritar algunos lemas, y no haría falta implorarle nada a Dios, ni tampoco adorar o tener devoción. ¡La oración tiene gran importancia! Si sabes cómo orar y lo haces a menudo, con oraciones frecuentes que se someten a Dios y son sensatas, entonces tu estado interior será bastante normal por norma general. Si, por el contrario, tus oraciones solo consisten en unos pocos lemas, no asumes carga alguna y no meditas sobre lo que sería sensato decir en oración y lo que no, ni sobre lo que sería verdaderamente reverencial decir, y nunca te tomas estos asuntos en serio, nunca tendrás buen éxito en la oración, y tu estado interior será siempre anormal. Nunca llegarás a profundizar en la lección de lo que es el sentido normal, la verdadera sumisión, la verdadera adoración y la perspectiva con la que debes orar, y tampoco profundizaras tu entrada en estas cosas. Todas estas cosas son sutiles.

Extracto de ‘La trascendencia de la oración y su práctica’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Anteriormente he dicho que todas las personas se encargan de su propia gestión y se ocupan de sus propios asuntos. Las personas siguen siendo así en este momento; trabajan durante un tiempo y después dejan de orar, con la ausencia de Dios en sus corazones. Piensan para sus adentros: “Simplemente actúo de acuerdo con las disposiciones del trabajo. De todas formas, no es como si hubiese cometido un error o causado una perturbación…”. No oras y aún menos das gracias. ¡Te encuentras en un estado terrible! La mayor parte del tiempo eres consciente de que este estado es incorrecto, pero careces del método correcto para rectificarlo; consecuentemente, no puedes remediar tu estado y, aunque puedas entender la verdad, no eres capaz de ponerla en práctica. Eres consciente de que dentro de ti hay un estado anormal (como la arrogancia, la corrupción o la rebelión), y aun así no logras rectificarlo ni superarlo. La gente siempre se ocupa de sus propios asuntos y no se preocupa por la obra del Espíritu Santo ni por cómo opera, y solo le importa hacer lo suyo. Por consiguiente, el Espíritu Santo te abandonará, y cuando lo haga, te sentirás lúgubre y marchitado por dentro, como si no tuvieras sustento ni disfrute. Hay muchas personas que pasan seis meses sin orar y, aunque hacen su trabajo, se sienten secas por dentro. A veces piensan: “¿Qué estoy haciendo? ¿Cuándo se acabará esto?”. Sí, se les ocurren incluso ideas como estas. ¡Es ciertamente peligroso que una persona pase mucho tiempo sin orar! ¡Orar es esencial! Si la vida de iglesia de alguien nunca ha estado llena de oración, sus reuniones serán estériles y no tendrán gozo alguno. Por lo tanto, cuando estéis juntos, siempre debéis orar y dar alabanza y, entonces, el Espíritu Santo realizará una obra extraordinaria. El poder que el Espíritu Santo le otorga al hombre es inagotable; las personas no pueden agotarlo ni terminarlo. Por mucho que una persona pueda hablar o predicar por sus propios esfuerzos, si el Espíritu Santo no obra para ese propósito, ¿qué resultado puede conseguir? En muchas ocasiones, en tres o cinco sesiones de oración, una persona solo dice una frase o dos, como por ejemplo: “¡Oh, Dios, te doy gracias y te alabo!”, y después no sale nada más de ella: no tiene nada más que decir. ¿Cuál es la medida de dicha creencia? ¡Es peligrosa! Cuando una persona, en su fe en Dios, no puede tan siquiera decir palabras para darle gracias, alabarlo o darle gloria, y ni se atreve a decir las palabras “por favor, Dios” y está demasiado avergonzada para hacerlo, ¡es una persona muy degradada! Puede que clames a Dios y lo reconozcas en tu corazón, pero si no te presentas ante Dios y tu corazón se aparta de Él, entonces el Espíritu Santo no obrará. Cuando os levantéis cada mañana, no os olvidéis de orar. Cuando ores, las expectativas para ese día serán especialmente buenas y gratificantes, y sentirás al Espíritu Santo a tu lado protegiéndote en todo momento.

Extracto de ‘La trascendencia de la oración y su práctica’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Me consta que muchas personas carecen particularmente de la capacidad de contenerse. ¿Por qué? Porque nunca oran. Cuando la gente no ora, se vuelve libertina, y cuando esto ocurre, pierde su devoción y humildad. Solo habla de la humanidad, la integridad y el conocimiento de su propia naturaleza corrupta. En cuanto a cómo actúa el Espíritu Santo, cómo conmueve exactamente a las personas y cómo la gente debe buscar la voluntad de Dios en su vida diaria, todas estas cosas desaparecen. La gente solo cree en su corazón que realmente Dios existe, y todo lo que queda de su fe es el reconocimiento de Dios; los asuntos de la vida del espíritu han desaparecido. Su fe solo comprende el mundo material y niegan los asuntos del espíritu, por tanto, mientras caminan por su cuenta, se pierden y caen. Cuando una persona que no ora practica la verdad, solo se puede aferrar a un principio dentro de cierto alcance: todo son meras reglas. Aunque acates los arreglos de lo Alto en tus actos y no ofendas a Dios, todo lo que haces es cumplir normas. El espíritu de las personas está muy adormecido y apagado ahora. Hay muchos aspectos complicados en la relación del hombre con Dios, como ser conmovido y esclarecido por el Espíritu. El hombre no siente estas cosas; ¡es demasiado insensible! El hombre no lee las palabras de Dios, no está en contacto con los asuntos de la vida del espíritu y no puede tomar las riendas de su propio estado. Para tomar las riendas del propio estado de la vida del espíritu no basta con orar ni con vivir una vida de iglesia. ¿No creéis? Para creer en Dios hay que orar; sin oración no hay semejanza de fe en Dios. Digo que no tenéis que seguir reglas; podéis orar en cualquier sitio y en cualquier momento, y por eso hay algunos que casi nunca oran. No oran por la mañana cuando se levantan, sino que simplemente leen unos cuantos pasajes de las palabras de Dios y escuchan himnos. Por el día, se mantienen ocupados con asuntos externos y tampoco oran antes de irse a la cama por la noche. ¿No pensáis lo mismo? Si simplemente leéis las palabras de Dios y no oráis, ¿no sois entonces como un incrédulo que lee Sus palabras sin entenderlas? Sin orar, el corazón no está ocupado y no hay sentimientos ni mociones en el espíritu de la persona. Las personas están adormecidas y apagadas; hablan de manera superficial de las cosas relacionadas con la transformación del carácter, y aparentan creer en Dios, pero el sentimiento en lo más profundo de su espíritu no es tan fuerte. Son como los que no creen en Dios. No importa cómo intenten orar, son incapaces de hacer que salgan las palabras. Esto es muy peligroso: significa que estás demasiado lejos de Dios y que Él ya no está en tu corazón. De hecho, no hay ningún conflicto entre ocuparse de los asuntos externos y el trabajo y volver al espíritu para orar. No solo no hay conflicto, sino que, además, volver al espíritu para orar es, en realidad, más beneficioso para la propia obra.

Extracto de ‘La trascendencia de la oración y su práctica’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

¿Qué es lo primero que debe hacer la gente ante un problema? Orar; la oración es lo primero. La oración demuestra que eres devoto, que has comenzado a tener un corazón temeroso de Dios, que sabes buscar a Dios, que le has dado un lugar en tu corazón, que eres un cristiano devoto. Muchos creyentes mayores se arrodillan a orar todos los días a la misma hora, a veces tanto tiempo que no pueden volver a levantarse. No entremos en si es un ritual ni en si es posible que ganen algo con ello o no; digamos, sencillamente, que estos hermanos y hermanas mayores son especialmente devotos, mucho mejores y más aplicados que vosotros, los jóvenes. Lo primero que hay que hacer ante un problema es orar. La oración no es solo hablar y hablar de dientes para afuera; eso no resolvería ningún problema. Quizá ores ocho o diez veces sin conseguir nada, pero no te desanimes; debes continuar orando. Cuando te suceda algo, primero ora, cuéntaselo primero a Dios, que Dios se haga cargo, deja que Dios te ayude, que Él te guíe y te señale el camino. Esto demuestra que has puesto a Dios en primer lugar, que lo tienes en tu corazón. Si, ante un problema, lo primero que haces es sentirte reticente, enfadarte y montar en cólera —si, antes de nada, te vuelves negativo—, esta es una manifestación de que no tienes a Dios en el corazón. En la vida real debes orar cada vez que te suceda algo. En primer lugar, debes arrodillarte a orar; esto es crucial. La oración demuestra tu actitud hacia Dios en Su presencia. No orarías si no tuvieras a Dios en tu corazón. Hay quienes dicen: “Yo oro, ¡pero Dios aún no me da esclarecimiento!”. No digas eso. Mira, para empezar, si tus motivaciones para orar son correctas; si realmente buscas la verdad y oras a Dios a menudo, es muy posible que te dé esclarecimiento en alguna materia para que la entiendas; en definitiva, Dios te dará entendimiento. Sin el esclarecimiento de Dios no tendrías entendimiento propio: te falta perspicacia, no tienes inteligencia para ello y esto es inalcanzable para el intelecto humano. Cuando sí entiendes, ¿nace ese entendimiento de tu propia mente? Si el Espíritu Santo no te da esclarecimiento, ninguna persona a quien preguntes conocerá el significado de la obra del Espíritu ni lo que Dios quiere decir; solo lo sabrás cuando el propio Dios te explique el significado. Por tanto, lo primero que has de hacer cuando te suceda algo es orar. La oración exige indagar con actitud de búsqueda y expresar tus pensamientos, opiniones y actitudes; en esto debe consistir. No dará resultado hacerlo por simple inercia, así que no culpes al Espíritu Santo por no darte esclarecimiento. He descubierto que, en su fe en Dios, algunas personas siguen creyendo en Él, pero solamente de boquilla. No tienen a Dios en su corazón, reniegan de la obra del Espíritu y también de la oración; se limitan a leer las palabras de Dios y nada más. ¿Puede denominarse esto fe en Dios? Continúan creyendo hasta que Dios desaparece por completo de su fe. En concreto, hay quienes habitualmente se encargan de asuntos generales, sienten que están muy ocupados y no reciben nada a cambio de todos sus esfuerzos. Estas personas no van por la senda correcta en su fe en Dios. ¿Acaso no es agotador tomar el buen camino? No toman este camino ni aunque comprendan mucha doctrina y tienden a ir cuesta abajo. Así pues, cuando os suceda algo, debéis dedicar más tiempo a la oración y la búsqueda; es lo menos que debéis hacer. La clave radica en aprender a buscar la voluntad de Dios y las intenciones del Espíritu Santo. Si los que creen en Dios son incapaces de experimentar y practicar de este modo, no ganarán nada y su fe no servirá de nada.

Extracto de ‘Mira todas las cosas a través de los ojos de la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Entender más: La oración cristiana

La situación del mundo de hoy es como en los días de Noé, ¿cómo hemos de buscar la aparición de Dios?

Han surgido los días de Noé: ¿Qué presagia esto?

Cuando hablamos de la humanidad en los tiempos de Noé, todo el mundo sabe que asesinar e incendiar, robar y actuar con promiscuidad, formaba parte del día a día para la gente de esa época. Rechazaron a Dios y no seguían Sus palabras, y al final Dios los destruyó con un gran diluvio. Entonces nos fijamos en la gente del mundo actual: veneran el mal, y uno ve lugares como bares de karaoke, salones de masaje, tabernas y discotecas en las calles y callejuelas de todas las ciudades. La gente come, bebe y se divierte, abandonada a los placeres de la carne; la mayoría compite entre sí por la fama, la ganancia y el estatus, pelean entre ellos, conspiran contra los demás y se engañan mutuamente, sin hacer una excepción con los amigos y parientes. Están todos hartos de la verdad, están enamorados de la injusticia y viven en el pecado; nadie toma la iniciativa de buscar la verdad o de buscar el verdadero camino, e incluso niegan y se oponen abiertamente a Dios. Toda la humanidad vive bajo el dominio de Satanás, e incluso aquellos que creen en el Señor se degradan a sí mismos para seguir las tendencias mundanas. Codician los placeres pecaminosos, viven siempre en un ciclo de pecado y confesión, y no ponen en práctica las enseñanzas del Señor, aunque las conocen bien. Tales escenas traen inevitablemente a la memoria la profecía que hizo el Señor Jesús hace dos mil años: “Tal como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. […] Lo mismo acontecerá el día en que el Hijo del Hombre sea revelado” (Lucas 17:26-30). En esta profecía vemos que cuando el pueblo de los últimos días se corrompa y se vuelva tan malvado como el pueblo de los tiempos de Noé, el Señor regresará. ¿Pero de qué manera aparecerá el Señor? ¿Y cómo debemos recibirlo?

Advertencias de Dios para los últimos días “Los días de Noé han llegado” | Vídeo cristiano

¿Cómo vendrá el Señor en los últimos días?

Mucha gente habla de este versículo de la Biblia: “Y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria” (Mateo 24:30). Creen que cuando el Señor regrese, vendrá abiertamente sobre una nube, y que nos elevará directamente al reino de los cielos y todos lo verán, por lo que esperan pasivamente que el Señor venga en una nube. La verdad es, sin embargo, que hemos ignorado las profecías bíblicas que declaran que hay otro camino por el cual regresará el Señor, como “He aquí, vengo como ladrón” (Apocalipsis 16:15), “Por tanto, si no velas, vendré como ladrón […]” (Apocalipsis 3:3), “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20), “Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:27), y “Por eso, también vosotros estad preparados, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre” (Mateo 24:44). Estas profecías mencionan el regreso del Señor “como ladrón”, y que Él estará “estoy a la puerta y llamo”. Esto prueba que el Señor vendrá en silencio y en secreto, y que esto ocurrirá sin el conocimiento de nadie. Estos versos también mencionan “venida del Hijo del Hombre” y “vendrá el Hijo del Hombre”, y cualquier referencia al “Hijo del hombre” significa Dios encarnado. Solo el que nace del hombre y posee una humanidad normal puede ser llamado “el Hijo del hombre”; si el Señor vino en la forma de Su cuerpo espiritual después de Su resurrección, entonces no se le podría llamar “el Hijo del hombre”. Así que esto muestra que, en los últimos días, el Señor regresa en la carne para obrar en secreto entre los hombres.

En este punto, algunos pueden sentirse confundidos y pensar, “la Biblia profetiza que el Señor vendrá con las nubes y que todos los ojos lo verán, pero también que el Señor vendrá en la carne en secreto. ¿No es esto una contradicción?”. De hecho, no existe contradicción en las palabras de Dios. La venida del Señor ocurre de dos maneras: una es que viene abiertamente con las nubes, la otra que viene en secreto como un ladrón. Todo lo que Dios profetizó se cumplirá y se llevará a cabo, pero Dios obra por etapas, y existe un plan para Su obra. Dios primero se encarna y viene en secreto a realizar Su obra para salvar al hombre, y luego aparece abiertamente ante todos, montado en una nube, para recompensar a los buenos y castigar a los malvados.

¿Qué obra viene a hacer el Señor en los últimos días?

¿Por qué Dios viene primero en secreto? Esto se refiere a la obra que Dios realiza cuando aparece en los últimos días. Leamos estos versículos de la Biblia: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17). “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final” (Juan 12:48). “Diciendo a gran voz: Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apocalipsis 14:7). “Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí” (Apocalipsis 3:12). “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). Y las palabras de Dios dicen: “Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad y se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre; no lo libró de la totalidad de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió que Jesús se convirtiera en la ofrenda por el pecado y cargara con los pecados del hombre, sino también que Dios realizara una obra incluso mayor para librar completamente al hombre de su carácter satánicamente corrompido. Y, así, ahora que el hombre ha sido perdonado de sus pecados, Dios ha vuelto a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio. Esta obra ha llevado al hombre a una esfera más elevada” (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Encontramos en estas palabras que cuando el Señor regrese en los últimos días, expresará más verdades y realizará la obra de juicio. Él usará “la palabra que [Él] ha hablado” para juzgar y exponer nuestra corrupción, para que podamos reflexionar sobre nosotros mismos, lograr un verdadero arrepentimiento y cambio, siendo purificados finalmente por Dios y convirtiéndonos en los vencedores que son llevados a su reino. Esto se debe a que, aunque hemos sido redimidos por el Señor Jesús y nuestros pecados han sido perdonados, la raíz de nuestro pecado, es decir, nuestra naturaleza pecaminosa, permanece en lo profundo de nosotros y, controlados por ella, no podemos evitar pecar con frecuencia. Aquí van apenas un par de ejemplos: cuando otras personas hacen cosas que van en contra de nuestros intereses, puede que los odiemos o nos enfademos; normalmente decimos que seremos leales a Dios y le obedeceremos, pero cuando ocurre algo que no nos gusta, malinterpretamos y culpamos a Dios y, en casos graves, incluso lo abandonamos. Esto demuestra que no nos hemos librado de las cadenas y limitaciones del pecado, que seguimos viviendo en un estado de pecar y luego confesar, y que necesitamos a Dios encarnado para realizar la obra de juicio para purificar nuestra corrupción de una vez por todas. Cuando oímos la voz de Dios, nos elevamos ante Dios y experimentamos el juicio y el castigo de las palabras de Dios; cuando nuestras actitudes corruptas se purifican y podemos someternos a Dios, adorarlo y amarlo en cualquier circunstancia, entonces es cuando Dios nos hace vencedores. Estos son los 14.4000 vencedores que se profetizaron en el Apocalipsis, y cumple perfectamente el capítulo 14, versículo 4 de este: “Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son castos. Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va. Estos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero”. Si el Señor regresara primero en una nube con gran gloria, entonces todo el mundo se postraría para adorarlo. No sería posible entonces exponer la rebeldía y oposición a Dios dentro de la naturaleza del hombre, y sería infundado que Dios expresara verdades dirigidas a nuestras expresiones de corrupción para juzgarnos. Aunque Dios revelara nuestra esencia corrupta, no la aceptaríamos, y no podríamos ser purificados ni cambiados. Si ese fuera el caso, Dios sería incapaz de realizar Su obra de crear a los vencedores.

Además, en los últimos días, Dios también revelará cada tipo de persona, separará a cada uno según su especie, y recompensará a los buenos y castigará a los malvados. Si el Señor regresara en una nube con gran gloria, entonces todos lo verían y se postrarían para recibirlo y someterse a Él. Nadie, ya creyera en Dios o perteneciera a Satanás, amara la verdad o no, obedeciera a Dios o se opusiera a Él, podría ser expuesto por Dios. Entonces, la cosecha y el aventar, como se predice en la Biblia, y la obra de separar a cada uno según su especie, separar las ovejas de las cabras, el trigo de la cizaña, y todo lo demás, no podrían cumplirse. Aunque Dios sabe quién es bueno y quién es malo, si la gente no se revela, entonces no lo reconocerán, y mucho menos se convencerán de ello. Por lo tanto, está claro que Dios hace la obra de juicio en los últimos días para salvar al hombre de una vez por todas, para crear un grupo de vencedores, y para separar a cada uno según su especie. Para ello, primero debe hacerse carne y venir en secreto. Una vez se cree un grupo de vencedores, el período de la obra secreta de Dios llegará a su fin, y solo entonces Dios vendrá abiertamente con las nubes, se aparecerá a todas las naciones y pueblos para comenzar a recompensar a los buenos y castigar a los malvados. Todos aquellos que han aceptado la obra de juicio de Dios y han sido purificados serán finalmente conducidos al reino de Dios, mientras que aquellos que no han aceptado la obra de Dios encarnado, y que se oponen, calumnian y blasfeman contra Dios, se revelarán como los siervos malvados y la cizaña. Todas esas personas serán barridas por los desastres con mucho llanto y crujir de dientes. Solo entonces se cumplirá esta profecía del Apocalipsis: “He aquí, viene con las nubes y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por Él” (Apocalipsis 1:7).

¿Cómo debemos recibir la aparición y la obra del Señor?

Mientras Dios encarnado obra en secreto, ¿qué podemos hacer para poder recibir al Señor? En Apocalipsis 3:20 dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo”. En Mateo 25:6 dice: “Pero a medianoche se oyó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo’”. Podemos ver en estos versos que, en los últimos días, Dios usará sus palabras para llamar a nuestras puertas, y usará a la gente para gritar la noticia de que el novio ha regresado. Por lo tanto, cuando alguien nos predica el evangelio, debemos buscar con el corazón abierto y centrarnos en escuchar la voz de Dios. Mientras reconozcamos que es la voz de Dios, debemos apresurarnos a aceptar y someternos, y seguir el ritmo de la obra de Dios en los últimos días. Esto es lo que significa recibir el regreso del Señor.

En la actualidad, solo la Iglesia de Dios Todopoderoso da testimonio abiertamente de que el Señor ha venido en secreto en la carne y que es Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días. Dios Todopoderoso ha expresado millones de palabras y realiza la obra de juicio comenzando por la casa de Dios, purificando y salvando a todos los que acuden ante Él. Dios Todopoderoso apareció y ha estado realizando Su obra durante casi 30 años, y ya ha creado un grupo de vencedores; la obra de juicio de Dios está ahora cercana a su final. Uno tras otro, ocurren desastres por todo el mundo; los días de Noé se acercan. Debemos ser las vírgenes prudentes y apresurarnos a investigar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, ya que al hacerlo tendremos la oportunidad de recibir al Señor y quedar atrapados antes de que lleguen los desastres. Si nos aferramos a la idea de que el Señor viene con las nubes y nos negamos a buscar e investigar la obra de Dios encarnado, entonces seremos abandonados y eliminados por el Señor, y seremos barridos por los desastres y castigados. Es como dice Dios Todopoderoso: “Muchas personas pueden no preocuparse por lo que digo, pero aun así quiero decirle a cada uno de estos llamados santos que siguen a Jesús que, cuando lo veáis descendiendo del cielo sobre una nube blanca con vuestros propios ojos, esta será la aparición pública del Sol de justicia. Quizás será un momento de gran entusiasmo para ti, pero deberías saber que el momento en el que veas a Jesús descender del cielo será también el momento en el que irás al infierno a ser castigado. Ese será el momento del final del plan de gestión de Dios, y será cuando Él recompense a los buenos y castigue a los malos. Porque Su juicio habrá terminado antes de que el hombre vea señales, cuando sólo exista la expresión de la verdad” (‘En el momento que contemples el cuerpo espiritual de Jesús, Dios ya habrá vuelto a crear el cielo y la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso