Devocional cristiano de hoy | Catástrofes frecuentes: cómo ser vírgenes prudentes a la hora de recibir al Señor
La ocurrencia frecuente de los desastres y la gravedad de la pandemia causan que muchas personas han perdido su trabajo sin ingreso, no tienen comida, solo pueden beber agua para matar el hombre, esto muestra que el Señor ha regresado. Al ver el cumplimiento de las profecías de la venida del Señor y oír la noticia de Su regreso, las vírgenes prudentes pueden tomar la iniciativa para buscar e investigar la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días, y llegando a poder asistir al banquete del Cordero. Pero algunas personas piensan que con que insistan en leer la Biblia, reunirse y trabajar mucho para el Señor, son vírgenes prudentes. Si de verdad es así, ¿por qué aún no han recibido al Señor mientras los desastres siguen están ocurriendo constantemente? De esto, se puede ver que tal punto de vista no se ajusta a la voluntad del Señor. Entonces, ¿cómo podemos ser una virgen prudente con el fin de ser capaz de recibir a Él?
El Señor Jesús dijo: «Mirad, Yo estoy a la puerta y toco; si alguien escucha Mi voz y abre la puerta, vendré a él y comeré con él y él conmigo» (Apocalipsis 3:20). «Y a la medianoche se oyó un grito: Mirad, llegó el novio, salid a recibirle» (Mateo 25:6). Apocalipsis 3:6, «El que puede oír, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias». De estos, se puede sacar la conclusión de que cuando el Señor venga en los últimos días, expresará palabras y llamará a la puerta de los que han estado esperando que Él regrese. Las vírgenes prudentes son las que pueden buscar y estudiar y concentrarse en leer las palabras de Dios al oír la noticia del regreso del Señor, y encima podrán ver la aparición y recibir el regreso del Señor mediante las palabras de Dios.
Tal como Dios dice: «Ya que estamos buscando las huellas de Dios, debemos buscar la voluntad de Dios, las palabras de Dios, las declaraciones de Dios, porque donde están las nuevas palabras de Dios, ahí está la voz de Dios, y donde están las huellas de Dios, ahí están los hechos de Dios. Donde está la expresión de Dios, ahí está la aparición de Dios, y donde está la aparición de Dios, ahí existe la verdad, el camino y la vida».
Extracto de «La Palabra manifestada en carne»
Tener la fe en Dios deben hacer la voluntad de Dios. Entonces, ¿qué es exactamente cumplir la voluntad de Dios? Le invitamos a comunicarse y explorar con nosotros a través de WhatsApp.
¿Qué es el verdadero arrepentimiento? Aquellos que creen en el Señor Jesús piensan que si le oran con sinceridad al Señor, confiesan y se arrepienten de sus pecados, estos les serán perdonados y se les concederá la salvación, y que cuando el Señor venga ascenderán directamente al reino de los cielos. ¿Pero de es el verdadero arrepentimiento?
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El Señor Jesús dijo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). “El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio” (Marcos 1:15). El Señor nos dijo que si quisiéramos entrar en el reino de los cielos, deberíamos arrepentirnos de nuestros pecados ante Dios. Y respecto al verdadero arrepentimiento, la mayoría de los hermanos y hermanas piensan que mientras puedan presentarse ante el Señor con sinceridad y orar llorando a Él para confesar sus pecados, esto es arrepentimiento. Siempre y cuando vengamos ante el Señor y confesemos y nos arrepintamos a Él, podremos ser perdonados por Él y arrebatados al reino de los cielos cuando Él regrese. Pero ¿dicho pensamiento es realmente correcto? Uno que a menudo llora amargamente orando al Señor para confesar sus pecados, sólo significa que tiene el deseo de arrepentimiento, pero esto no es igual que tener un verdadero arrepentimiento. Lo cual depende de nuestras prácticas en la vida real.
Dios Todopoderoso dice: “Después de escuchar la declaración de Dios, el rey de Nínive y sus súbditos llevaron a cabo una serie de actos. ¿Cuál es la naturaleza de su conducta y sus acciones? En otras palabras, ¿cuál es la esencia de la totalidad de su conducta? ¿Por qué hicieron lo que hicieron? En los ojos de Dios se habían arrepentido sinceramente, no sólo porque habían rogado a Dios fervientemente y confesado sus pecados delante de Él, sino también porque habían abandonado su conducta malvada. Actuaron de esta forma porque después de oír las palabras de Dios, se asustaron increíblemente y creyeron que Él haría lo que dijo. Ayunando, vistiendo de cilicio y sentándose sobre cenizas, deseaban expresar su disposición a reformarse de sus caminos y refrenar su maldad, a orar para que Jehová Dios contuviese Su enojo, a rogar a Jehová Dios para que se retractase de Su decisión, así como de la catástrofe que estaba a punto de caer sobre ellos. Por medio del examen de todo su comportamiento se puede ver que ya entendieron que sus actos malvados anteriores eran detestables para Jehová Dios y que entendieron la razón por la que Él los destruiría pronto. Por estas razones, todos deseaban arrepentirse completamente, volverse de sus caminos malvados y abandonar la violencia en sus manos. En otras palabras, una vez conocieron la declaración de Jehová Dios, todos y cada uno de ellos sintió miedo en su corazón; ya no continuaron más con su conducta malvada ni cometiendo esos actos aborrecidos por Jehová Dios. Adicionalmente, rogaron a Jehová Dios que perdonase sus pecados pasados y que no los tratase de acuerdo a sus acciones pasadas. Estaban dispuestos a no involucrarse más en la maldad y actuar según las instrucciones de Jehová Dios, para nunca más enfurecer a Jehová Dios. Su arrepentimiento fue sincero y profundo. Vino de las profundidades de sus corazones y no fue fingido, ni tampoco temporal”.
De “La Palabra manifestada en carne”
De este párrafo de las palabras, podemos ver que el verdadero arrepentimiento significa que uno puede admitir sus pecados cometidos y sus malos hechos, realmente detestarse y odiarse a sí mismo, confesar y arrepentirse genuinamente despojándose de toda la maldad de sus manos, practicando de acuerdo a la palabra de Dios y ya no comete más los pecados ni va a desobedecer a Dios, lo que haga y diga será práctico y directo. Es innegable que solíamos arrepentirnos y confesar nuestros pecados ante Dios, pero de manera verbal, no odiábamos nuestros pecados del corazón profundo para obtener el perdón del Señor. Muchas veces, la forma que actuabamos se trata de una mera formalidad. Cuando nos vengan las tentaciones de nuevo, aún podemos pecar y desobedecer a Dios, esto no es el verdadero arrepentimiento. Dios observa las profundidades del corazón del hombre, siempre y cuando tengamos el verdadero arrepentimiento, podremos recibir la misericordia y la gracia de Dios.
Cuando yo tenía 18 años, mi madre enfermó y por tanto empezó a creer en el Señor Jesús. En ese momento, yo conocía el nombre del Señor Jesús pero no entendía nada sobre la fe en el Señor. Fue una gran coincidencia que más adelante yo fuera a trabajar en una empresa donde la mayoría de los empleados eran cristianos. Al relacionarme con ellos, vi que trataban a las personas con amor y paciencia y llegué a creer que los cristianos eran un grupo de personas bastante buenas. Durante ese período de tiempo, había un colega que con frecuencia me contaba la historia de cómo el Señor Jesús fue clavado en la cruz con el fin de redimir a la humanidad. Desarrollé gradualmente un interés en la fe en el Señor y empecé a ir con mis colegas a su iglesia para adorar. La primera vez que entré en la iglesia y oí himnos de alabanza a Dios, inesperadamente fui conmovida hasta las lágrimas por el amor de Dios. Oré al Señor así: “¡Oh, Señor Jesús! Gracias por elegirme del inmenso océano de la humanidad para convertirme en una de Tus hijas, deseo seguirte eternamente…”. Durante ese período, siempre que me enfrentaba a algunas dificultades en mi vida cotidiana o que mis amigos y familiares se burlaban de mí a causa de mi fe en el Señor, siempre y cuando yo fuera ante el Señor y orara, mi espíritu encontraba un alivio inmenso. Sentía que el Señor Jesús era mi único apoyo en la vida y que nunca dejaría de estar al lado del Señor. En ese momento, mi himno favorito era: “¡Roca, roca, Jesucristo! La salvación no se encuentra en nadie más, porque no hay otro nombre bajo el cielo, sólo Tú eres el salvador. Tú eres el Hijo del Hombre, Tú eres el mediador, Tú eres el hijo de Dios, Tú eres el cordero. Tú eres el camino y la verdad, Tú eres la vida, Tú eres la luz, Tú eres la roca, la fortaleza, la ciudad del refugio y el escudo. Te pertenecemos; nunca seremos sacudidos de generación en generación”. Y así es como confié en el gran poder del Señor y la motivación obtenida de la guía de Sus palabras para superar todas las dificultades y problemas de la vida.
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El Señor Jesús dijo: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, […]” (Juan 16:12-13). “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El vencedor[a] no sufrirá daño de la muerte segunda” (Apocalipsis 2:11).Leer más »
Hace 2000 años, los seguidores del Señor le preguntaron: “Cuál será la señal de tu venida y de la consumación de este siglo?” (Mateo 24:3). El Señor Jesús respondió: “Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es solo el comienzo de dolores” (Mateo 24:6-8). Hoy en día, cada vez tienen lugar más desastres en todo el planeta. Se suceden terremotos, epidemias, hambrunas, guerras e inundaciones. A finales de 2019 surgió un nuevo tipo de coronavirus en Wuhan, China. Su velocidad de transmisión es alarmante: en apenas unos meses aparecieron casos en todo el país y China se sumió inmediatamente en el caos. Multitud de provincias, municipios y aldeas están siendo puestos sucesivamente en cuarentena conforme el número de muertes continúa aumentando. Además, el virus se ha propagado a más de 20 países de todo el mundo. Para colmo, entre septiembre de 2019 y enero de 2020, los incendios forestales en Australia destruyeron más de 5900 edificios y mataron más de mil millones de animales. En enero de 2020, dicho continente se vio azotado por la mayor lluvia torrencial en un siglo, la cual provocó unas inundaciones que mataron muchos animales de agua dulce. Ese mismo mes, decenas de miles de personas se quedaron sin hogar a consecuencia de las inundaciones en Indonesia. También tuvieron lugar la erupción de un volcán en Filipinas, la peor plaga de langostas en África en 25 años y un terremoto de magnitud 6,4 en Sinkiang… La lista es interminable. Se han cumplido las profecías bíblicas de la venida del Señor. Es lógico pensar que el Señor ha regresado. Entonces, ¿por qué aún no hemos recibido Su venida? ¿No nos sumiremos en la gran tribulación si esto continúa? ¿Y qué deberíamos hacer para recibir la venida del Señor?
¿Cómo vendrá el Señor?
Muchas personas han leído estas palabras en la Biblia: “He aquí, viene con las nubes” (Apocalipsis 1:7). “Verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria” (Mateo 24:30). Tienen por seguro que el Señor vendrá con las nubes. Sin embargo, ¿por qué no hemos contemplado esa visión todavía? ¿Es este el único medio por el que vendrá el Señor? En realidad, hemos pasado por alto una cosa importante acerca de la venida del Señor. En las Escrituras también se profetiza una venida de Dios en secreto, como en: “He aquí, vengo como ladrón” (Apocalipsis 16:15). “Pero a medianoche se oyó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo’” (Mateo 25:6). “Por eso, también vosotros estad preparados, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre” (Mateo 24:44). “Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que Él padezca mucho y sea rechazado por esta generación” (Lucas 17:24-25).
Las referencias de las Escrituras a “como ladrón” y “a medianoche se oyó un clamor” indican que, cuando el Señor regrese en los últimos días, lo hará silenciosamente, en secreto. ¿Y a qué se refiere “Hijo del Hombre”? Sin duda, un “Hijo del Hombre” nace de una persona, con una madre y un padre, y de carne y hueso. El Señor Jesús, por ejemplo, se encarnó en la imagen de una persona normal que vive entre los hombres. Por tanto, vemos que “Hijo del Hombre” alude a Dios encarnado; el Espíritu no puede denominarse Hijo del Hombre. Además, las Escrituras también dicen que “Pero primero es necesario que Él padezca mucho y sea rechazado por esta generación”. Este pasaje de las Escrituras deja claro que, cuando el Señor regrese, soportará mucho sufrimiento y será rechazado por esta generación. Todos sabemos que Dios solamente podría ser rechazado al encarnarse en el Hijo del Hombre, ya que Dios encarnado es demasiado corriente y la gente no lo conoce; lo considera una persona corriente y, en consecuencia, Él sufre grandes penalidades. No obstante, si el Señor se apareciera al hombre como Espíritu, todos los hombres, fueran buenos o malos, creyentes o incrédulos, e incluso opositores a Dios, caerían en tierra ante Él en adoración, pues ¿quién podría rechazar a Dios entonces? ¿Y cómo habría de sufrir Dios? Esto demuestra que el Señor de los últimos días se aparece a la humanidad como Hijo encarnado del Hombre.
¿Qué obra llevará a cabo el Señor cuando regrese?
Llegados a este punto, puede que algunos hermanos y hermanas estén confundidos: si el Señor viene a obrar en secreto entre los hombres en los últimos días, ¿cómo se cumple la profecía de Su venida sobre una nube? La obra de Dios tiene unos pasos y un plan. Primero Dios se hace carne y viene en secreto para llevar a cabo Su obra de salvación del hombre y luego se aparece públicamente al hombre sobre una nube. Para entender esta cuestión debemos conocer mejor la obra que realiza el Señor a Su regreso en los últimos días. El Señor Jesús dijo: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final” (Juan 12:48). “Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo” (Juan 5:22). La Biblia también afirma que “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17). Estos pasajes de las Escrituras nos dicen que Dios de los últimos días viene, principalmente, a pronunciar palabras, a llevar a cabo la obra del juicio, que comienza por la casa de Dios. Por consiguiente, quienes aceptan la obra del juicio de Dios de los últimos días están recibiendo la venida del Señor ¡y son ascendidos ante Dios! En la actualidad, Dios Todopoderoso encarnado ha declarado millones de palabras, todas ellas registradas en el libro La Palabra manifestada en carne. En él, las palabras de Dios Todopoderoso revelan muchos misterios antes incomprensibles para nosotros, como la historia de la evolución de la humanidad, la forma en que Satanás la corrompe, cómo salva Dios al hombre, a qué tipos de personas ama Dios, a cuáles detesta, los resultados y destinos de varios tipos de personas, etc. Además, Dios también ha expresado palabras de juicio y castigo que dejan al descubierto nuestro carácter corrupto. Todos aquellos que acepten las palabras de juicio y castigo de Dios verán su carácter corrupto purificado y transformado; se convertirán en vencedores antes de la gran tribulación y, al final, entrarán en el reino de Dios para disfrutar la dicha eterna. A aquellos que no hagan un intento por oír la voz de Dios mientras esté encarnado y obrando en secreto, que no acepten la obra del juicio de Dios de los últimos días, que condenen a Dios encarnado y blasfemen contra Él de acuerdo con sus nociones y fantasías, Dios los dejará en evidencia y los descartará. Y así, cada cual ─el trigo y la cizaña, las ovejas y las cabras, las vírgenes prudentes y las insensatas, los siervos buenos y los malos, los que aman la verdad y los que la detestan, quedará al descubierto y clasificado según su tipo. Después, Dios vendrá con las nubes, aparecerá públicamente ante todos los pueblos y naciones de la tierra y comenzará a premiar el bien y a castigar el mal, cumpliendo de ese modo las profecías bíblicas: “He aquí, viene con las nubes y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por Él” (Apocalipsis 1:7). “Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y entonces todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria” (Mateo 24:30). En ese momento, todos aquellos que se opongan, rechacen y condenen a Dios se darán golpes de pecho y se llenarán de remordimientos por sus malas acciones. ¡Con la obra de Dios vemos cuán justo, omnipotente y sabio es!
Cómo recibir el regreso del Señor
En la actualidad, Dios Todopoderoso encarnado ya ha conquistado y salvado a un grupo de personas. Del mismo modo, ha conformado a los vencedores. Pronto llegará a su fin la obra de Dios en secreto, tras la cual todo tipo de grandes tribulaciones caerán inmediatamente sobre la tierra. Tenemos una tarea urgente ante nosotros: ¿cómo debemos recibir el regreso del Señor Jesús y abrazar la obra de Dios de los últimos días? El Señor Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27). Estas profecías también aparecen en la Biblia: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:7). “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Y Dios Todopoderoso dice: “La obra de Dios es como las olas que crecen con fuerza. Nadie puede detenerlo, y nadie puede parar Sus pasos. Sólo aquellos que escuchan Sus palabras con atención, y que lo buscan y tienen sed de Él, pueden seguir Sus huellas y recibir Su promesa. Aquellos que no, sufrirán un desastre abrumador y un castigo merecido” (‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”). ¿Deseas seguir las huellas del Cordero? ¿Quieres recibir al Señor? ¿Deseas ser arrebatado antes de la gran tribulación? Las palabras de Dios nos indican que, para recibir al Señor, es clave aprender a oír la voz de Dios considerando si las palabras expresadas por Dios Todopoderoso son la verdad, si son las palabras del Espíritu Santo a las iglesias. Creo que, si tenemos un corazón humilde de búsqueda y anhelo de la verdad, ¡Dios nos guiará para que pronto recibamos al Señor!
Scripture quotations taken from LBLA. Copyright by The Lockman Foundation.
Los desastres han descendido, los últimos tiempos han llegado, las profecías de la venida del Señor han cumplido básicamente, y Él ha vuelto. En este momento crucial, ¿cómo hemos de hacer para poder recibir al Señor? Contáctanos ahora y exploremos juntos para buscar el camino…
Algunas palabras de esta película: Creemos que cada nueva etapa de la obra de Dios requiere una base bíblica, ¿hubo alguna base bíblica para la obra de Dios en la Era de la Ley? No había Biblia en ese momento. … Dios realiza la obra nunca ha sido restringida por la Biblia, la obra del Señor Jesús no se ha basado en el Antiguo Testamento, la obra de Dios nunca se ha basado en la Biblia. Estas palabras despertaron mi profundo pensamiento: ¿Por qué Dios puede realizar la obra y no hace falta se base en la Biblia? ¿Cuál es la relación entre la Biblia y Dios? Por favor vea la Película religiosa «Revelando la relación entre la Biblia y Dios».
Las películas cristianas aquí te traen la última información sobre Dios, revela los misterios de la Biblia y trae noticias de la venida de Cristo. Vale la pena recomendar y mirar. Puede hacer clic en medios de contacto debajo para discutir y comunicarse con nosotros en línea, y alguien le responderá en línea.
Los principios del cristianismo tienen su origen en la Biblia y los principios de la Iglesia de Dios Todopoderoso tienen su origen en todas las verdades que Dios ha expresado desde los tiempos de la creación durante la obra de la Era de la Ley, la Era de la Gracia y la Era del Reino. Es decir, el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y la Biblia de la Era del Reino, “La Palabra manifestada en carne”, expresada por el Señor Jesús retornado de los últimos días, Dios Todopoderoso, son las creencias básicas y los principios de la Iglesia de Dios Todopoderoso. El Antiguo Testamento registra la obra de Jehová Dios de decretar leyes y mandamientos y guiar la vida del hombre durante la Era de la Ley; el Nuevo Testamento registra la obra de redención llevada a cabo por el Señor Jesús durante la Era de la Gracia, y “La Palabra manifestada en carne” recoge todas las verdades para la purificación y salvación de la humanidad expresadas por Dios Todopoderoso durante la Era del Reino, así como un relato de la obra de juicio de Dios durante los últimos días. La verdadera Biblia es la totalidad de las declaraciones de Dios durante las tres etapas de la obra, y las creencias fundamentales de la Iglesia de Dios Todopoderoso son todas las declaraciones de Dios durante las tres etapas de la obra; es decir, todas las verdades expresadas por Dios durante estas tres etapas de la obra. Las tres Sagradas Escrituras son las creencias básicas y los principios de la Iglesia de Dios Todopoderoso.
“El objetivo de las tres etapas de la obra es la salvación de toda la humanidad, que significa la salvación completa del hombre del campo de acción de Satanás. Aunque cada una de las tres etapas de la obra tiene un objetivo y un sentido diferentes, son parte de la obra de salvación de la humanidad, y distintas obras de salvación llevadas a cabo de acuerdo a los requisitos de la humanidad. Una vez que seas consciente del objetivo de estas tres etapas de la obra, sabrás cómo recibir el sentido de cada una de ellas, y reconocerás cómo actuar con el fin de satisfacer el deseo de Dios. Si puedes alcanzar este punto, entonces esta, la mayor de todas las visiones, se convertirá en la base de tu creencia en Dios”.
“Si tienes un conocimiento claro de las tres etapas de la obra —es decir, de todo el plan de gestión de Dios— y si puedes correlacionar totalmente las dos etapas anteriores de la obra de Dios con la etapa presente, y puedes ver que es obra llevada a cabo por un Dios, no tendrás fundamento más firme. Un solo Dios realizó las tres etapas de la obra; esta es la visión más grande, y la única senda para conocer a Dios. Las tres etapas de la obra sólo pudieron haber sido hechas por Dios mismo, y ningún hombre podía hacer semejante obra en Su nombre, es decir que sólo Dios mismo podía haber hecho Su propia obra desde el principio hasta hoy. Aunque las tres etapas de la obra de Dios se han llevado a cabo en diferentes eras y lugares, y aunque la obra de cada una de ellas es diferente, todas ellas son una obra realizada por un Dios. De todas las visiones, esta es la más grande que el hombre debería conocer, y si el hombre puede entenderla por completo, será capaz de mantenerse firme”.
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Nota del editor: Respecto a la pregunta “¿tiene Dios un género específico?”, creo que muchos cristianos alegarán: “La Biblia relata claramente que, cuando el Señor Jesús estaba siendo bautizado, una voz de los cielos dijo: ‘Este es mi Hijo amado en quien me he complacido’ (Mateo 3:17). Asimismo, cuando el Señor Jesús oraba, llamaba Padre al Dios del cielo y, ciertamente, estas palabras, ‘Padre’ e ‘Hijo’ demuestran que Dios es masculino”. Por tanto, cuando oímos testimonios de que el Señor Jesús ha regresado y se ha encarnado en forma femenina, muchos hermanos y hermanas no le encuentran sentido a esto. Les resulta evidente que el Señor Jesús era un hombre, así que ¿cómo podría ser mujer la segunda venida del Señor? El hermano Bao’en, de Brasil, también se aferraba a esta opinión, hasta que oyó un sermón y fue capaz de lograr una nueva interpretación de este asunto…
La oscuridad impregna mi espíritu, pero encuentro nueva luz en las reuniones virtuales
En la primavera de 2014, vine a Brasil por negocios. No conocía absolutamente a nadie en Brasil y, justo cuando me sentía perdido y desamparado, la salvación del Señor Jesús vino a mí. En 2017 encontré una iglesia china y comencé a asistir a sus reuniones cada semana. Sin embargo, tras asistir a ellas durante un tiempo, descubrí que, aparte de predicar el camino de la ayuda y el amor mutuos, el pastor simplemente exhortaba a la gente a que hiciera donaciones. Mi espíritu no estaba recibiendo provisión alguna y mi fe se enfrió de manera significativa. Así pues, pese a ser una iglesia tan grande, aproximadamente sólo una docena de hermanos y hermanas asistían a cada reunión.
Un día, una de mis buenas amistades de Facebook, la hermana Chen, quedó conmigo para que escucháramos juntos un sermón y, al asistir a él, conocí al hermano Xiao, de Japón. El hermano Xiao conocía muy bien la Biblia y la entendía de manera admirable. Nos predicó sobre la causa de la desolación de la iglesia y nos habló de la manera en que el Señor vendrá a llamar a nuestra puerta. Nos comentó profecías tales como: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:7) y “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). También nos enseñó que el Señor declarará Sus palabras y con ellas llamará a la puerta de nuestro corazón cuando regrese en los últimos días. Asimismo, el hermano Xiao nos leyó la parábola de las diez vírgenes (Mateo 25:1-13) y nos dijo que, cuando oigamos la buena nueva de que el Señor ha regresado, debemos ir a buscarlo activamente, pues sólo aquellos capaces de reconocer la voz de Dios son vírgenes prudentes. Aparte de esto, el hermano Xiao también afirmó que, cuando el Señor Jesús regrese en los últimos días, llevará a cabo una obra con la que juzgará y purificará al hombre con palabras, cumpliendo así con precisión profecías tales como “Porque estiempo de que el juicio comiencepor la casa de Dios” (1 Pedro 4:17) y “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final” (Juan 12:48). El sermón del hermano Xiao fue puro y clarificador, de él obtuve gran gozo y, por ello, le escuché predicar cinco días seguidos.
Me entero de que el Señor ha regresado, pero mis conceptos me estorban y mi espíritu está oscurecido
El sexto día de nuestra reunión virtual, el hermano Xiao nos dijo: “Hermanos y hermanas, el Señor Jesús, a quien durante tanto tiempo hemos anhelado, ha regresado como Dios Todopoderoso encarnado. Dios no repite Su obra. La primera encarnación fue un hombre y ahora Dios se ha encarnado en una mujer, pero se encarne en un hombre o en una mujer, Su esencia siempre es la del propio Dios y la obra que lleva a cabo siempre es la obra del propio Dios…”. En el momento en que oí que Dios se había encarnado ahora en una mujer, pensé: “¿Cómo es posible? La Biblia relata claramente que, cuando el Señor Jesús fue bautizado en el río Jordán, se abrieron los cielos y una voz de los cielos dijo: ‘Este es mi Hijo amado en quien me he complacido’ (Mateo 3:17). Además, cuando el Señor Jesús oraba, llamaba Padre al Dios del cielo. Sin duda, estas palabras, ‘Padre’ e ‘Hijo’ aluden a la masculinidad de Dios, así que ¿cómo puede afirmar el hermano Xiao que el Señor ha regresado encarnado en una mujer? Es más, esa profecía no está en la Biblia”. Según lo estaba pensando, mi corazón estaba lleno de contradicciones y no quise oír más. Al día siguiente por la tarde, la hermana Chen me pidió que asistiera a otra reunión virtual, pero le puse una excusa para no hacerlo y no asistí a más reuniones virtuales.
En vista de que ya no asistía a reuniones virtuales, mis hermanos y hermanas se preocuparon mucho y todos ellos me enviaron mensajes para preguntarme qué me pasaba y si había experimentado alguna dificultad, pero no respondí a ninguno. Durante más de un mes desde que corté todo contacto con mis hermanos y hermanas, mis oraciones no me conmovían y sentía oscuridad y dolor en mi espíritu. Desamparado, oraba al Señor: “¡Oh, Señor! ¿De verdad has regresado? ¿Es Dios Todopoderoso Tu segunda venida? ¡Oh, Señor! Si de verdad Dios Todopoderoso es Tu segunda venida, te pido guía y esclarecimiento y que movilices a los hermanos y hermanas para que vuelvan a transmitirme sus enseñanzas. Si Dios Todopoderoso no es Tu regreso, te pido que me guíes…”.
Posteriormente, los hermanos y hermanas siguieron enviándome muchos mensajes, en los que me pedían que me amparara en Dios, lo buscara en todas las cosas y le orara de buena fe en cualquier dificultad. El amor proveniente de Dios me conmovió y pensé: “Estos hermanos y hermanas y yo solamente nos conocemos porque todos creemos en Dios. Aunque no les he hecho caso adrede, siguen siendo muy cariñosos; ¿quién podría ser así sin tener la obra del Espíritu Santo? Es más, si de verdad Dios Todopoderoso es el Señor Jesús retornado, ¿no me abandonará Dios si continúo rechazándolo sin buscarlo?”. Recordé la época en que había estado en contacto con mis hermanos y hermanas. Todos los sermones que me habían dado coincidían con las palabras del Señor, eran clarificadores, me fueron muy útiles en la vida y yo percibía nítidamente la obra del Espíritu Santo cada vez que asistía a reuniones con ellos. El Señor Jesús nos enseña: “Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3) y “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). El Señor Jesús nos pide que busquemos con un corazón abierto, pues sólo quienes lo hacen pueden recibir esclarecimiento y guía de Dios y ser bendecidos por Él. Sin embargo, yo había evitado a mis hermanos y hermanas simplemente porque no entendía este asunto particular del género de Dios; ¿no estaba siendo demasiado inflexible? Al meditar estas cosas, experimenté remordimiento y autorreproche y me decidí a buscar e investigar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días.
Dios es el Soberano de todas las cosas; entonces, ¿debe fundamentar Su obra en las profecías?
Así, seguí escuchando sermones en línea y hablaba de lo que me confundía. “Hermano, vosotros dais testimonio de que el Señor Jesús ha regresado y se ha encarnado en una mujer. ¿Tiene esto algún fundamento bíblico?”. El hermano Xiao me dijo: “Hermano, ¿necesita fundamento bíblico la obra de Dios? ¿No puede obrar Dios sin un fundamento bíblico? Dios creó el cielo, la tierra y todas las cosas, destruyó el mundo con un diluvio y Sodoma con fuego y todo eso, pero ¿fundamentó todas estas obras en profecías? Todos sabemos a la perfección que no. Dios es el Creador y obra según Su plan para gestionar la salvación de la humanidad y según nuestras necesidades como humanidad corrupta. En absoluto se lo impide ninguna persona, circunstancia o cosa, y ni mucho menos lo limitan las profecías bíblicas. Dios lleva a cabo Su obra haya o no una profecía al respecto en la Biblia. En la Era de la Ley, por ejemplo, Dios inspiró a Moisés para que sacara a los israelitas de Egipto, lo utilizó para dictar Su ley, Sus mandamientos y demás, y no profetizó estas obras por adelantado. En la Era de la Gracia, el Señor Jesús expresó el camino de ‘Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado’ (Mateo 4:17), obraba milagros, sanaba a los enfermos, expulsaba demonios y tampoco estas obras estaban profetizadas en la Biblia. Por consiguiente, tampoco es necesaria una profecía previa para que Dios se encarne en una mujer en los últimos días. Dios es el Creador, Soberano de todas las cosas, y tiene pleno derecho a trascender la Biblia para realizar Su obra. Respecto a este asunto, leamos las palabras de Dios para entenderlo mejor. Dice Dios Todopoderoso: ‘¿Debe aplicarse la doctrina a la obra de Dios? ¿Y debe ser acorde con las predicciones de los profetas? Después de todo, ¿quién es más grande: Dios o la Biblia? ¿Por qué debe ser la obra de Dios acorde con la Biblia? ¿Podría ser que Dios mismo no tuviera derecho de sobrepasar la Biblia? ¿No puede salirse Dios de la Biblia y hacer otra obra? ¿Por qué no guardaban el día de reposo Jesús y Sus discípulos? Si debía guardar el día de reposo y practicar según los mandamientos del Antiguo Testamento, ¿por qué no lo hizo Jesús después de venir, sino que en su lugar lavó pies, cubrió cabezas, partió pan y bebió vino? ¿No está todo esto ausente de los mandamientos del Antiguo Testamento? Si Jesús honraba el Antiguo Testamento, ¿por qué desafió estas doctrinas? Deberías saber qué vino primero, ¡Dios o la Biblia! Si era el Señor del día de reposo, ¿no podría ser también el de la Biblia?’ (‘Relativo a la Biblia (1)’ en “La palabra manifestada en carne”).
“En las palabras de Dios Todopoderoso entendemos que Dios no sigue ninguna norma ni limitación en Su obra, pues es Señor del día de reposo, Señor de la Biblia y Señor de todo lo creado, y nosotros, la humanidad corrupta, no somos aptos para exigirle que nos anticipe profecías de ninguna obra que pueda llevar a cabo. De hecho, incluso cuando la obra de Dios viene precedida por una profecía, si nos empeñamos en aferrarnos a nuestros conceptos, si no tenemos un corazón sediento de la verdad y que la busque y si no investigamos la obra y las palabras de Dios, jamás conoceremos a Dios. Tomemos el ejemplo de los fariseos de la época de Jesús. Sabían perfectamente que, según una profecía, ‘un hijo nos ha sido dado’ (Isaías 9:6); entonces, ¿por qué, pese a ello, crucificaron al Señor Jesús? Porque los fariseos eran demasiado arrogantes e hipócritas, su naturaleza odiaba la verdad y estaba cansada de ella y no tenían un corazón mínimamente temeroso de Dios. Los fariseos se guiaban por su comprensión del sentido literal de la profecía y se aferraban con fuerza a sus nociones y fantasías. Creían que el Señor Jesús no era el Mesías y, como no había nacido de familia noble en un palacio ni tenía un aspecto alto y fuerte, no podía ser Dios mismo, por lo que se opusieron a Él y lo condenaron frenéticamente. Acabaron crucificándolo, de modo que ofendieron el carácter de Dios y sufrieron Su castigo y maldición. Así pues, ¿no fueron las nociones y fantasías de los fariseos su perdición? Los discípulos que siguieron al Señor Jesús, sin embargo, no habían comparado las palabras proféticas del Antiguo Testamento con las palabras y la obra del Señor Jesús, sino que se habían centrado en oír las palabras del Señor, en cuyas palabras y obras reconocieron que, efectivamente, Él era el Mesías anunciado, por lo que lo siguieron. En consecuencia, si queremos conocer a Dios y aceptar Su nueva obra, no debemos pensar en si Su obra tiene o no fundamento bíblico; la clave, en cambio, radica en si nosotros tenemos o no la capacidad de buscar la verdad con un corazón abierto y de centrarnos en oír la voz de Dios, pues si somos capaces de buscar e investigar con un corazón así, Dios nos dará esclarecimiento y guía para que recibamos el regreso del Señor”.
Tras escuchar las palabras de Dios Todopoderoso y del hermano, se me agitó el corazón y pensé: “¡Claro! ¿Cómo podría limitar una profecía la obra de Dios? Dios creó los cielos, la tierra y todas las cosas, utilizó a Moisés para proclamar los mandamientos y la ley; el Señor Jesús obraba milagros, sanaba a los enfermos y expulsaba demonios, y nada de esto fue profetizado. Aunque en la Biblia hubiera profecías de estas cosas, eso no nos valdría para no buscar la verdad. Por ejemplo, el Antiguo Testamento profetizó que vendría el Mesías, pero los fariseos simplemente se tomaron la profecía al pie de la letra, se aferraron a sus nociones y fantasías y no aceptaron la obra y las palabras del Señor Jesús. Al final lo crucificaron, de modo que perdieron por completo la salvación de Dios. Por lo que parece, el que podamos recibir al Señor no depende de si Su venida tiene o no fundamento bíblico, sino de si nosotros tenemos o no un corazón que busque la verdad”.
Continuara…
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