Mira, ¡cuán gran bendición reciben aquellos que conocen a Dios!

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Prédicas cristianas – Mira, ¡cuán gran bendición reciben aquellos que conocen a Dios!

Nos gustaría hacer una pregunta a todos: “¿Qué tipo de personas son las más benditas? ¿La gente rica, los que tienen influencias, o aquellos que conocen a Dios?”. La respuesta correcta es «los que conocen a Dios», porque el dinero y el estatus solo pueden dar al hombre los placeres carnales temporales, y se esfumarán como el humo en unas pocas décadas, y solo los que tienen conocimiento de Dios son bendecidos por Él y vivirán por siempre en el reino. Al igual que el discípulo Pedro, cuando seguía al Señor Jesús, se concentraba en escuchar Sus palabras y por eso terminó reconociendo que Él era Cristo, el Hijo de Dios viviente. Por lo tanto, fue aprobado por el Señor, y le dio las llaves del reino de los cielos. Como Dios dice: “Bienaventurados quienes me conocen, pues ellos con seguridad ejercerán poder en Mi reino”.

El Señor Jesús dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3). Al Señor le gustan los pobres de espíritu y los bendice, y de ellos es el reino de los cielos. Pero ¿qué tipo de personas son los pobres de espíritu? ¿Son los pobres de espíritu los que parecen por fuera ser humildes, gentiles y amorosos con los demás? Puede hacer clic en medios de contacto de abajo para discutir y comunicarse con nosotros.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

¿Quiere tener más conocimiento de Dios?

Prédica cristiana escrita – ¿Quiere tener más conocimiento de Dios?

Al ver este tema, muchos hermanos y hermanas que genuinamente creen en Dios responderán: “¡Por supuesto que sí!”. Porque los que conocen a Dios son los que agradan a Él, y la bendición que recibirán es muy grande.

Dios Todopoderoso dice: “Si puedes llegar a ser de verdad uno de los primeros de los que conocen a Dios, ¿no sería el mayor honor entre todas las criaturas? ¿Elogiaría Dios más a cualquier criatura entre la humanidad? Semejante obra no es fácil de conseguir, pero seguirá cosechando recompensas en última instancia. Independientemente de su género o nacionalidad, todos aquellos capaces de lograr el conocimiento de Dios recibirán al final Su mayor honra, y serán los únicos que posean Su autoridad. Esta es la obra de hoy, y también la del futuro; es la última y más elevada que debe cumplirse en 6000 años de obra, y es una forma de obrar que revela cada categoría de hombre. A través de la obra de hacer que el hombre conozca a Dios, se revelan las diferentes clases de hombre: los que conocen a Dios son aptos para recibir Sus bendiciones y aceptar Sus promesas, mientras que quienes no lo hacen no son aptos para ello. Los que conocen a Dios son Sus íntimos y los que no conocen a Dios no pueden ser llamados así; los íntimos de Dios pueden recibir cualquiera de Sus bendiciones, pero los que no lo son no son dignos de ninguna de Sus obras. Ya sea por tribulaciones, refinamiento o juicio, todas estas cosas se producen en aras de permitir al hombre obtener, en última instancia, un conocimiento de Dios y para que pueda someterse a Él. Este es el único efecto que se conseguirá finalmente”.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Recordando que hace dos mil años, cuando el discípulo Pedro estuvo en contacto con el Señor Jesús, tuvo un verdadero conocimiento de Él, más adelante, dio un testimonio de amar a Dios y fue crucificado de cabeza por Dios, acabó disfrutando de las bendiciones del reino de los cielos dadas por Él. ¿Admira usted a Pedro que tenía un conocimiento verdadero de Dios y era perfeccionado por Dios como una persona que ama a Dios? De hecho, hoy, en los últimos días, el Señor ha regresado, es Dios Todopoderoso encarnado, quien ha expresado las palabras que el Espíritu Santo dice a las iglesias, y nos ha dado una oportunidad única de conocer a Dios. ¿Quiere convertirse en una persona que conoce a Dios y ser alabado por Él?

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Deja tus imaginaciones y nociones a un lado para recibir el regreso del Señor

Por Renshi, EUA

Toda mi familia cree en Dios. Asistí a misa con mi mamá desde que era una niñita y Dios nos otorgó tanta gracia, estábamos llenas de gratitud hacia Él y también anhelábamos el regreso del Señor. Pero nunca imaginé que cuando el Señor realmente regresara a obrar y a salvarnos, no reconocería Su obra sino que más bien confiaría en mi naturaleza arrogante y me aferraría a mis antiguas nociones, casi perdiendo la salvación del Señor. Cada vez que pienso en esto siento remordimiento pero también me regocijo. El Señor Jesús tuvo misericordia de mí y, a través de la paciente enseñanza de los hermanos y hermanas sobre las nuevas palabras del Señor, he obtenido un entendimiento de Su nueva obra, siendo así capaz de seguir Sus pasos. Estoy agradecida por la salvación del Señor para mí que me permitió tomar el último tren para la Era del Reino. Ahora todo tipo de escenas de mí aceptando al Señor se están interpretando en mi cabeza. (…)

Un día la amiga de mi mamá de la iglesia, la tía Li, llevó a varios amigos de la iglesia a nuestra casa para compartir el evangelio de Dios de los últimos días. Pensé que venían a convertirnos al cristianismo así que no fui muy receptiva con ellos pero la tía Li dijo: “El Señor ya ha regresado; Él es Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días. Dios Todopoderoso ha expresado verdades y ha hecho la obra de juicio comenzando con la casa de Dios. La Era de la Gracia ha terminado y ahora estamos en la Era del Reino. Cuando pecamos ya no necesitamos ir con un sacerdote a confesarnos sino que podemos leer directamente las palabras de Dios Todopoderoso y aceptar su juicio y castigo, de Sus palabras reflexionar sobre nuestras propias inclinaciones corruptas y conocerlas y conducirnos de acuerdo con los requisitos de Dios. De esta manera podemos gradualmente ser liberados de los lazos del pecado, ser purificados y convertirnos en personas conforme el corazón de Dios”. Al escuchar todo esto, me asusté y pensé: “¿Dios Todopoderoso es la aparición del Señor? Pero he creído en el Señor todos estos años y he disfrutado mucho de Su gracia. Si aceptara la nueva obra de Dios Todopoderoso, ¿no sería eso abandonar al Señor Jesús?”. Estaba un poco confundida. No expresé nada de eso, así que después de ver cuál era mi actitud no dijeron nada más.

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Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él

Creer en Dios y conocerle es ley del Cielo y principio de la tierra y, hoy, durante una era en la que el Dios encarnado hace personalmente Su obra, es un momento oportuno para conocer a Dios. Satisfacerle es algo que se consigue sobre el fundamento de entender Su voluntad y, para ello, es necesario conocerle. Este conocimiento de Dios es la visión que el creyente debe tener; es la base de la creencia del hombre en Dios. Si no posee este conocimiento, su creencia en Dios es imprecisa y se basa en una teoría vacía. Aunque este tipo de persona está decidida a seguirle, no consigue nada. Todos aquellos que no logran nada por este camino son los que serán eliminados, y son personas que se limitan a hacer estrictamente lo mínimo. Cualquiera que sea el paso de la obra de Dios que experimentes, debería acompañarte una poderosa visión. Sin ella, te resultaría difícil aceptar cada paso de la nueva obra, porque el hombre es incapaz de imaginarla, es algo que supera su mente. Por tanto, sin un pastor que lo apaciente, que comparta sobre las visiones, el ser humano es incapaz de aceptar esta nueva obra. Si el hombre no puede recibir las visiones, no podrá recibir la nueva obra de Dios, y si no puede obedecerla, será incapaz de entender Su voluntad y su conocimiento de Él equivale a nada. Antes de que el hombre obedezca las palabras de Dios, debe conocerlas, es decir, comprender Su voluntad; sólo así podrá llevar a cabo lo que Él le pide con precisión y según Su corazón. Todo aquel que busca la verdad debe poseer esto, y es el proceso que todo el que procura conocer a Dios debe experimentar. El proceso de conocer las palabras de Dios es el de conocerle a Él, y también el de conocer Su obra. Por tanto, conocer las visiones no sólo alude a conocer la humanidad del Dios encarnado, sino que también incluye conocer las palabras y la obra de Dios. De Sus palabras, las personas llegan a entender Su voluntad y, a partir de la obra de Dios, a conocer Su carácter y lo que Él es. Creer en Dios es el primer paso para conocerle. El proceso de avanzar desde la creencia inicial en Dios hasta llegar a una más profunda es el proceso de conocerle y de experimentar Su obra. Si te limitas a creen en Él por creer, y no lo haces para conocerle, no habrá realidad en tu creencia, que no podrá llegar a ser pura; de esto no cabe la menor duda. Si, durante el proceso por el cual experimenta a Dios, el hombre llega progresivamente a conocer a Dios, su carácter irá cambiando de igual modo y su creencia será cada vez más verdadera. De este modo, cuando el hombre logra el éxito en su creencia en Dios, le habrá ganado por completo. Dios llegó a tales extremos que se hizo carne por segunda vez y llevó a cabo Su obra de forma personal, para que el hombre fuera capaz de conocerle y de verle. Conocer a Dios[a] es el efecto final que debe lograrse al final de Su obra; es el requisito final de Dios para la humanidad. Lo hace por amor a Su testimonio final y para que el hombre pueda, por fin y por completo, volverse a Él. El ser humano sólo puede amar a Dios conociéndolo, y para amarle debe conocerle. Independientemente de cómo lo busque, o de lo que procure ganar, debe ser capaz de obtener el conocimiento de Dios. Sólo así puede satisfacer Su corazón. Sólo conociendo a Dios puede el hombre creer de verdad en Él, reverenciarlo y obedecerle de verdad. Los que no conocen a Dios no le obedecerán nunca de verdad ni lo reverenciarán. Conocer a Dios incluye conocer Su carácter, entender Su voluntad y saber lo que Él es. A pesar de ello, cualquiera que sea el aspecto de conocer a Dios, cada uno de ellos requiere que el hombre pague un precio y exige la voluntad de obedecer, sin la cual nadie sería capaz de seguir hasta el final. La obra de Dios es demasiado incompatible con los conceptos humanos; el carácter de Dios y lo que Él es, son cosas demasiado difíciles para la capacidad del hombre, y todo lo que Dios dice y hace le resulta incomprensible por demás al ser humano; si el hombre desea seguir a Dios, pero no está dispuesto a obedecerlo, no conseguirá nada. Desde la creación del mundo hasta hoy, Dios ha realizado mucha obra que es incomprensible para el hombre y que le ha resultado difícil aceptar, y Dios ha dicho muchas cosas que hacen que sus conceptos sean complicados de sanar. Con todo, las muchas dificultades que representa Su obra para el hombre, Él no la ha dejado nunca, sino que ha seguido obrando y hablando; y aunque un gran número de “guerreros” han ido cayendo a los lados del camino, Él sigue realizando Su obra y sigue escogiendo a un grupo de personas tras otro que esté dispuesto a obedecer Su nueva obra. No se compadece de esos “héroes” caídos, sino que atesora a aquellos que aceptan Su nueva obra y Sus palabras. ¿Pero con qué fin obra de esta forma, paso a paso? ¿Por qué está siempre eliminando y escogiendo a personas? ¿Por qué emplea siempre un método así? El objetivo de Su obra es que el hombre le conozca y, así, poder ganarlo. El principio de Su obra es trabajar en aquellos que son capaces de obedecer la obra que Él hace hoy, y no obra en los que obedecieron Su obra pasada y se oponen a la presente. Esta es la exactamente la razón por la que ha eliminado a tantas personas.

Los efectos de la lección de conocer a Dios no pueden obtenerse en uno o dos días: el hombre tiene que acumular experiencias, soportar sufrimiento y tener una obediencia verdadera. Lo primero es empezar desde la obra y las palabras de Dios. Debes entender lo que incluye conocer a Dios, cómo lograr el conocimiento de Él y cómo verle durante tus experiencias. Esto es lo que todos deben hacer cuando todavía tienen que conocer a Dios. Nadie comprende la obra y las palabras de Dios al momento, y nadie logra el conocimiento de la totalidad de Dios en un tiempo breve. Lo que se requiere es el proceso necesario de la experiencia, sin el cual nadie sería capaz de conocer a Dios y seguirle de verdad. Cuanta más obra realiza Dios, más conoce el hombre de Él. Cuanto más en desacuerdo esté la obra de Dios con los conceptos humanos, más renovado y profundo será el conocimiento que el hombre tenga de Él. Si la obra de Dios tuviera que permanecer inmutable para siempre, el hombre sólo tendría un pequeño conocimiento de Él. Desde la creación del mundo hasta nuestros días, debéis conocer con claridad las visiones de lo que Dios hizo durante la Era de la Ley, durante la Era de la Gracia y lo que ahora está haciendo durante la Era del Reino. Debéis conocer la obra de Dios. Sólo después de seguir a Jesús fue conociendo Pedro, poco a poco, gran parte de la obra que el Espíritu hizo en Él. Declaró: “Apoyarse en las experiencias del hombre no basta para conseguir un conocimiento completo de Dios; tiene que haber muchas cosas nuevas en la obra de Dios que nos ayuden a conocerle”. Al principio, Pedro creyó que Jesús fue enviado por Dios, como apóstol, y no le vio como el Cristo. Aunque fue llamado a seguirle[b], Jesús le preguntó: “Simón, hijo de Jonás, ¿me seguirás?”. Pedro le respondió: “Debo seguir a aquel que es enviado por el Padre celestial. Debo reconocer a aquel que el Espíritu Santo ha escogido. Te seguiré”. Por sus palabras se puede ver que, sencillamente, Pedro no poseía conocimiento alguno de Jesús; había experimentado las palabras de Dios, había tratado consigo mismo, y había sufrido dificultades por Dios, pero no conocía Su obra. Tras un periodo de experiencia, Pedro vio en Jesús muchas de las obras de Dios, vio la hermosura de Dios y vio mucho del ser de Dios en Jesús. Por consiguiente, también vio que las palabras de Jesús no podían ser palabras de hombre, y que la obra que Él hizo no podría haberla realizado un hombre. En las palabras y los hechos de Jesús, Pedro vio además gran parte de la visión de Dios y mucha obra divina. Durante sus experiencias, no llegó simplemente a conocerse a sí mismo, sino que también se centró en observar las acciones de Jesús, de las que descubrió muchas cosas nuevas; es decir, que eran muchas expresiones del Dios práctico en la obra que Él hizo por medio de Jesús, y que las palabras y los actos de este, las formas en que pastoreó a las iglesias y la obra que realizó diferían de los de un hombre corriente. Así, de Jesús aprendió muchas lecciones que se suponía que debía de aprender y para cuando Jesús estaba a punto de ser clavado en la cruz, había obtenido algún conocimiento de Él, un conocimiento que fue la base de su lealtad de por vida a Él, y de su crucifixión boca abajo por amor a Él. Algunos conceptos se apoderaron de él y, al principio, no tenía un conocimiento claro de Jesús, pero esas cosas son inevitables en el hombre corrupto. Cuando estaba a punto de partir, Jesús le dijo a Pedro que Su crucifixión era la obra que había venido a realizar; aquella era tenía que renegar de Él, aquella era impura tenía que clavarlo en la cruz y Él había venido a completar la obra de la redención; una vez acabada, Su ministerio llegaría a su fin. Cuando Pedro oyó esto, la tristeza lo embargó y sintió aún más devoción por Jesús. Cuando fue crucificado, Pedro lloró amargamente en privado. Antes de esto, le había preguntado a Jesús: “¡Mi Señor! Dices que vas a ser crucificado. Después de irte, ¿cuándo volveremos a verte?”. ¿Acaso no hay mezcla en las palabras que pronunció? ¿No son sus propios conceptos? En su corazón sabía que Jesús había venido a acabar parte de la obra de Dios y que después de Su partida el Espíritu estaría con él; aunque fuera crucificado y ascendiera al cielo, el Espíritu de Dios estaría con él. En aquel momento poseía cierto conocimiento de Jesús y sabía que había sido enviado por el Espíritu de Dios y que este estaba en Él, que Jesús era Dios mismo, que era el Cristo. A pesar de su amor por Jesús y a causa de la debilidad del hombre, Pedro dijo aún estas palabras. Si puedes observar y pasar por experiencias meticulosas en cada paso de la obra de Dios, serás capaz de ir descubriendo poco a poco la hermosura de Dios. ¿Y cuál fue la visión de Pablo? Cuando Jesús se le apareció, preguntó: “¡Señor mío! ¿Quién eres?”. Jesús respondió: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”. Esta fue la visión de Pablo. Pedro usó la resurrección de Jesús y Sus apariciones durante 40 días, y Sus enseñanzas durante el tiempo que Él vivió, como visión hasta que llegó al final de su viaje.

El hombre experimenta a Dios, se conoce a sí mismo, se despoja de su carácter corrupto y busca el crecimiento en la vida, todo ello por conocer a Dios. Si sólo buscas conocerte a ti mismo y tratar con tu propio carácter corrupto, sin tener conocimiento de la obra que Dios hace en el hombre, de lo grande que es Su salvación o de cómo experimentas a Dios y das testimonio de Sus hechos, tu experiencia es absurda. Si crees que ser capaz de poner la verdad en práctica y que ser capaz de soportar significa que la vida propia ha crecido, esto indica que sigues sin comprender el verdadero sentido de la vida y que todavía no entiendes el propósito de que Dios obre en el hombre. Un día, cuando estés en las iglesias religiosas, entre miembros de la Iglesia del Arrepentimiento o la Iglesia de la Vida, encontrarás a muchos devotos cuyas oraciones contienen visiones y que se sienten tocados y tienen palabras que los guían en su búsqueda de vida. Y, lo que es más, en muchos asuntos son capaces de soportar y renunciar a sí mismos, y no son guiados por la carne. En ese tiempo no serás capaz de ver la diferencia: creerás que todo lo que hacen es correcto, que es la expresión natural de la vida, y qué pena que crean en el nombre equivocado. ¿No son necias tales creencias? ¿Por qué se dice que muchas personas no tienen vida? Porque no conocen a Dios, y por ello se dice que no tienen a Dios ni tienen vida. Si tu creencia en Dios ha alcanzado un cierto punto en el que eres capaz de conocer a conciencia los hechos de Dios, Su realidad y cada fase de Su obra, entonces la verdad te ha poseído. Si desconoces la obra y el carácter de Dios, tu experiencia sigue siendo carente. La forma en que Jesús llevó a cabo aquella etapa de Su obra, cómo se está realizando esta fase, cómo hizo Dios Su obra en la Era de la Gracia, qué obra se hizo, cuál se está haciendo en esta fase, si no posees un conocimiento profundo de estas cosas, jamás te sentirás persuadido ni seguro. Si tras un periodo de experiencia eres capaz de conocer la obra hecha por Dios y cada etapa de Su obra, y posees un conocimiento concienzudo de los objetivos de las palabras de Dios y de por qué tantas palabras que Él pronunció no se han cumplido, puedes estar tranquilo y perseguir con valentía el camino que tienes por delante, libre de preocupación o refinamiento. Deberíais ver lo que Dios usa para realizar tan gran parte de Su obra. Usa las palabras que Él pronuncia, refina al hombre y trasforma sus conceptos por medio de muchas clases de palabras. Todo el sufrimiento que habéis soportado, todo el refinamiento que habéis experimentado, el trato que habéis aceptado en vuestro interior, el esclarecimiento que habéis percibido, todo ello se ha logrado mediante el uso de las palabras pronunciadas por Dios. ¿Por qué sigue el hombre a Dios? ¡Por Sus palabras! Las palabras de Dios son profundamente misteriosas, y pueden tocar el corazón del hombre, revelar cosas profundas dentro de su corazón, hacerle saber cosas que ocurrieron en el pasado y permitirle ver en el futuro. Y el hombre soporta el sufrimiento por las palabras divinas, y estas lo perfeccionan; sólo entonces sigue el hombre a Dios. Lo que el hombre debería hacer en esta fase es aceptar las palabras de Dios, e independientemente de que sea perfeccionado o refinado, la clave está en las palabras de Dios; esta es Su obra y la visión que el hombre debería conocer hoy.

¿Cómo perfecciona Dios al hombre? ¿Cuál es el carácter de Dios? ¿Y qué está contenido dentro de Su carácter? Todo esto debe entenderse; es la propagación del nombre de Dios, dar testimonio de Él y exaltar; el hombre logrará, en última instancia, cambios en el carácter de su vida sobre el cimiento del conocimiento de Dios. Cuanto más trato y refinamiento supere el hombre, mayor será su fuerza; y cuanto más numerosos sean los pasos de la obra de Dios, más perfeccionado será el hombre. Hoy, en la experiencia del hombre, cada paso de la obra de Dios contraataca los conceptos del hombre y cada paso es inimaginable para el intelecto humano y supera sus expectativas. Dios provee todo lo que el ser humano necesita, y en todos los sentidos está en desacuerdo con los conceptos del hombre; y cuando eres débil, Dios pronuncia Sus palabras. Sólo así puede proveerte vida. Contraatacando tus conceptos, llegas a aceptar el trato de Dios, y sólo así puedes despojarte de tu corrupción. Hoy, en un aspecto, las obras del Dios encarnado obra en divinidad, y en otro lo hace en humanidad normal. No deberías negar ninguna de las obras que Dios realiza y deberías obedecer cualquier cosa que Él diga o haga en humanidad normal; independientemente de lo normal que Él sea, deberías obedecer y entender. Sólo cuando tengas una experiencia práctica podrás saber con seguridad que Él es Dios, y entonces dejarás de producir conceptos y le seguirás hasta el final. En la obra de Dios hay sabiduría, y Él sabe cómo el hombre constituye un testimonio. Sabe dónde está su debilidad vital y las palabras que Él habla pueden golpearte justo ahí, pero también usa Sus palabras majestuosas y sabias para que seas un testimonio de Él. Así de milagrosos son los hechos de Dios. La obra que Él realiza es inimaginable para el intelecto del hombre. El juicio de Dios revela las clases de corrupción que poseen al hombre, siendo carne, y las cosas que conforman su esencia y lo dejan sin un lugar donde esconderse de su vergüenza.

Dios realiza la obra de juicio y castigo para que el hombre pueda conocerle, y por amor a Su testimonio. Sin Su juicio sobre el carácter corrupto del ser humano, el hombre no conocería Su carácter justo que no permite ofensa alguna, y no podría apartarse de su viejo conocimiento de Dios para adoptar el nuevo. Por amor a Su testimonio y a Su gestión, Él hace pública Su totalidad, capacitando así al hombre para lograr el conocimiento de Dios, cambiar su carácter y dar un resonante testimonio de Él por medio de Su aparición pública. El cambio se logra en el carácter del hombre a través de distintos tipos de la obra de Dios; sin estos cambios en el carácter del hombre, este sería incapaz de dar testimonio de Dios y no podría ser conforme a Su corazón. Los cambios en el carácter del hombre significan que se ha liberado de la atadura de Satanás, de la influencia de la oscuridad, y que se ha convertido de verdad en un modelo y una muestra de la obra de Dios, que de verdad ha llegado a ser un testigo suyo y alguien que es conforme a Su corazón. Hoy, el Dios encarnado ha venido a hacer Su obra en la tierra, y exige que el hombre logre conocerle, obedecerle, y dé testimonio de Él; que conozca Su obra práctica y normal, que obedezca todas Sus palabras y Su obra que no concuerdan con los conceptos del hombre, y dé testimonio de toda Su obra de salvación del hombre, y todos los hechos que Él hace y que vencen al hombre. Los que dan testimonio de Dios tienen que poseer un conocimiento de Él; sólo este tipo de testimonio es preciso, práctico y el único que puede avergonzar a Satanás. Dios usa a aquellos que han llegado a conocerle pasando por Su juicio y Su castigo, por Su trato y Su poda, para que lleven testimonio de Él; Él usa a los que han sido corrompidos por Satanás para que den testimonio de Él; así también usa a aquellos cuyo carácter ha cambiado y que se han ganado, así, Sus bendiciones, para que den testimonio de Él. No necesita que el hombre lo alabe sólo de palabras ni la alabanza y el testimonio del tipo de Satanás, que no ha sido salvada por Él. Sólo aquellos que conocen a Dios, y cuyo carácter ha cambiado, están cualificados para dar testimonio de Él, y Él no permitirá que el hombre acarree vergüenza deliberadamente sobre Su nombre.

De «La Palabra manifestada en carne»

Notas al pie:

a. El texto original dice: “La obra de conocer a Dios”.

b. El texto original dice “estaba siguiendo”.

Vídeos cristianos de reflexión | «El misterio del nombre de Dios» ¿Se llamará Jesús cuando el Señor regrese?

Vídeos cristianos de reflexión | «El misterio del nombre de Dios» ¿Se llamará Jesús cuando el Señor regrese?

A lo largo de 2000 años, los cristianos siempre han orado e implorado en el nombre del Señor Jesús, creyendo que el único nombre de Dios será por siempre el de Jesús. Sin embargo, el Libro del Apocalipsis, capítulo 3, versículo 12, profetiza que el Señor tendrá un nombre nuevo a Su regreso. Entonces, ahora que el Señor ha regresado en los últimos días, ¿podemos seguir llamándolo Jesús? ¿Qué misterios oculta el nombre de Dios? El diálogo cómico “El misterio del nombre de Dios” combina los estilos interpretativos del canto y el recital con el objetivo de guiarnos para que entendamos la relevancia de por qué Dios adopta nombres distintos en eras distintas.

Recomendación: Película cristiana de reflexión

Prédica cristiana escrita 2020: Cómo diferenciar al verdadero Cristo de los falsos cristos

Prédica cristiana escrita 2020: Cómo diferenciar al verdadero Cristo de los falsos cristos

En la actualidad están teniendo lugar todo tipo de desastres y las profecías bíblicas de la venida del Señor se han cumplido en su mayor parte. Muchos hermanos y hermanas sienten en su corazón que el Señor puede haber regresado y todos ellos están buscándole. No obstante, hay muchos que piensan en estos versículos de la Biblia: “Entonces si alguno os dice: ‘Mirad, aquí está el Cristo’, o ‘Allí está’, no le creáis. Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos” (Mateo 24:23-24). Aunque escuchen a alguien dar testimonio de que el Señor ha regresado, no buscan ni investigan esta afirmación, sino que siguen al mundo religioso y se aferran a la noción de que “cualquier mensaje que predique que el Señor ha regresado en la carne es falso”. Si hacemos esto, ¿podremos recibir el regreso del Señor? El Señor Jesús profetizó muchas veces que regresaría, así que si interpretásemos Sus palabras como que cualquier mensaje que predique que el Señor ha regresado en la carne es falso, ¿no estaríamos entonces rechazando el regreso del Señor? Así estaríamos oponiéndonos a Dios y esto sería un grave error sin duda. Cuando se trata de esperar el regreso del Señor, no podemos quedarnos en un estado de cautela pasiva, ya que así nos perderemos el regreso del Señor. Para recibirle debemos tratar de escuchar la voz de Dios de manera activa, como dice la Biblia: “Pero a medianoche se oyó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo’” (Mateo 25:6). El Libro del Apocalipsis también profetizó lo siguiente: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20), y “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:7). La voluntad del Señor es que estemos atentos y nos concentremos en escuchar la voz de Dios. En el momento en que alguien testifique que el Señor ha regresado, debemos ser las vírgenes prudentes que buscan activamente la voz del Señor, porque solo de este modo podremos recibirle. Si todo lo que hacemos es protegernos de los falsos cristos y acabamos cerrándole las puertas al Señor también cuando regrese, ¿no sería como dejar de comer completamente por miedo a ahogarnos? ¿Y entonces no seríamos como las vírgenes insensatas sin poder recibir al Señor, abandonados y descartados? Las ovejas de Dios escuchan Su voz. Los que de verdad tienen calibre y discernimiento escucharán la voz de Dios y pueden buscar la verdad y diferenciar al verdadero Cristo de los falsos cristos. No serán engañados por estos últimos. Por tanto, lo que deberíamos entender ahora, más que nada, es cómo diferenciar al Cristo verdadero de los falsos cristos. Esta es la única manera de protegernos de los engaños de los falsos cristos y de poder recibir el regreso del Señor. Las palabras siguientes tratan de este aspecto de la verdad.

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Palabras diarias de Dios | Fragmento 67 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 67 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III»

La frase “el Hijo del Hombre es el Señor aún en el día de reposo” les dice a las personas que todo lo de Dios es inmaterial, y aunque Dios pueda suplir todas tus necesidades materiales, una vez satisfechas estas, ¿puede la satisfacción que proporcionan estas cosas sustituir tu búsqueda de la verdad? ¡Es evidente que no es posible! El carácter de Dios y lo que Él tiene y es, sobre los que hemos estado comunicando, son la verdad. No se pueden medir con el alto precio de los objetos materiales ni su valor se puede cuantificar con dinero, porque no es algo material y suple las necesidades del corazón de todas y cada una de las personas. Para cada persona, el valor de estas verdades intangibles debería ser mayor que el de cualquier cosa material que te parezca hermosa, ¿verdad? Esta declaración es algo a lo que tenéis que dedicarle tiempo. La idea clave de lo que he dicho es que lo que Dios tiene y es, y todo lo suyo, son los más importantes para cada persona y no pueden ser sustituidos por ningún objeto material. Te daré un ejemplo: cuando tienes hambre, necesitas comida. Esta puede ser relativamente buena o deficiente, pero en cuanto te hartas, esa desagradable sensación de estar hambriento ya no existe; habrá desaparecido. Puedes estar aquí sentado en paz y tu cuerpo estará en reposo. El hambre de las personas puede resolverse con comida, pero cuando estás siguiendo a Dios y sintiendo que no tienes una comprensión de Él, ¿cómo puedes solucionar el vacío de tu corazón? ¿Puedes remediarlo con comida? O cuando estás siguiendo a Dios y no entiendes Su voluntad, ¿qué puedes usar para saciar esa hambre de tu corazón? En el proceso de tu experiencia de salvación por medio de Dios, aunque busques un cambio en tu carácter, si no comprendes Su voluntad o no sabes cuál es la verdad, si no entiendes el carácter de Dios, ¿no te sientes muy incómodo? ¿No sientes en tu corazón una fuerte hambre y sed? ¿No te impiden estos sentimientos sentir paz en tu corazón? ¿Cómo se puede, pues, saciar esa hambre del corazón? ¿Existe alguna forma de resolverlo? Algunos van a comprar, otros van en busca de sus amigos para confiarse a ellos, otros duermen hasta hartarse, otros leen más palabras de Dios o trabajan más duro y dedican más esfuerzo para cumplir con sus deberes. ¿Pueden estas cosas solucionar tus dificultades prácticas? Todos vosotros entendéis por completo estos tipos de prácticas. Cuando te sientes impotente, o tienes un fuerte deseo de obtener esclarecimiento de Dios que te permita conocer la realidad de la verdad y Su voluntad, ¿qué es lo que más necesitas? No es una comida completa, ni unas pocas palabras amables. Además, no se trata del consuelo y la satisfacción pasajeros de la carne; lo que necesitas es que Dios te diga de un modo directo y claro lo que deberías hacer y cómo hacerlo; indicarte con claridad cuál es la verdad. Después de entender esto, aunque sólo sea una parte ínfima, ¿no te sientes más satisfecho en tu corazón que si hubieras comido una buena comida? Cuando tu corazón está colmado, ¿no gana verdadera paz y toda tu persona también? A través de esta analogía y análisis, ¿entendéis ahora por qué quería Yo comunicar con vosotros esta frase “el Hijo del Hombre es el Señor aún en el día de reposo”? Su significado es que lo que procede de Dios, lo que Él tiene y es, y Su todo son mayores que cualquier otra cosa, incluido aquello o a aquella persona que una vez creíste valorar más. Esto significa que si una persona no puede tener las palabras de la boca de Dios o no entiende Su voluntad, no puede lograr la paz. En vuestras experiencias futuras comprenderéis por qué quería que vierais este pasaje hoy; esto es muy importante. Todo lo que Dios hace es verdad y vida. Para la humanidad, la verdad es algo de lo que no puede carecer en su vida, algo de lo que no puede pasarse; también podrías decir que es lo más grande. Aunque no puedas verlo ni tocarlo, no puedes ignorar la importancia que tiene para ti; es lo único que puede traer paz a tu corazón.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne

Palabras diarias de Dios | Fragmento 66 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 66 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III»

“Pero Yo os digo que en este lugar hay uno que es más grande que este templo. Pero si vosotros hubierais sabido lo que esto significa, Yo recibiría misericordia y no sacrificio, vosotros no condenaríais a los inocentes. Porque el Hijo del Hombre es el Señor aún en el día de reposo” (Mateo 12:6-8). ¿A qué se refiere “templo” aquí? Por decirlo de un modo sencillo, “templo” alude a un edificio magnífico, alto, y en la Era de la Ley, era un lugar donde los sacerdotes adoraban a Dios. Cuando el Señor Jesús declaró “en este lugar hay uno que es más grande que este templo”, ¿a quién se refería ese “uno”? Claramente, se trata del Señor Jesús en la carne, porque sólo Él era mayor que el templo. ¿Qué transmiten esas palabras a las personas? Les indica que salgan del templo; Dios ya lo había abandonado y no obraba más allí, así que las personas deberían buscar las huellas de Dios fuera de él y seguirlas en Su nueva obra. El trasfondo de esta afirmación del Señor Jesús es que bajo la ley, los seres humanos habían llegado a considerar el templo como algo mayor que Dios mismo. Es decir, las personas adoraban el templo en lugar de a Dios, así que el Señor Jesús les advierte que no adoren a los ídolos, sino a Dios porque Él es supremo. Por consiguiente, Él dijo: “Yo recibiría misericordia y no sacrificio”. Es evidente que, a los ojos del Señor Jesús, la mayoría de las personas que estaban bajo la ley ya no adoraban a Jehová, sino que llevaban a cabo el proceso del sacrificio, y determinó que esto era adorar a los ídolos. Estos adoradores de ídolos veían el templo como algo mayor y más elevado que Dios. En sus corazones sólo figuraba el templo, Dios no; si lo perdían, con él perdían también su morada. Sin él no tenían donde adorar y no podrían llevar a cabo sus sacrificios. Su pretendida morada era donde ellos operaban bajo el estandarte de la adoración a Jehová Dios, algo que les permitía permanecer en el templo y llevar a cabo sus propios negocios. Los pretendidos sacrificios que realizaban eran sólo para efectuar sus propios tratos personales y vergonzosos bajo el disfraz de cumplir con su servicio en el templo. Por esta razón, las personas de aquella época consideraban que el templo era mayor que Dios, porque lo usaban como tapadera, y los sacrificios como pretexto para engañar a otros y a Dios; el Señor Jesús declaró esto para advertir a las personas. Si se aplican estas palabras al presente, siguen siendo igual de válidas y pertinentes. Aunque las personas de hoy han experimentado una obra de Dios distinta a la de quienes vivieron en la Era de la Ley, la esencia de su naturaleza es la misma. En el contexto de la obra hoy, las personas seguirán haciendo las mismas cosas como “el templo es mayor que Dios”. Por ejemplo, los seres humanos consideran que cumplir con su deber es su trabajo; que dar testimonio de Dios y luchar contra el gran dragón rojo como movimientos políticos en la defensa de los derechos humanos, por la democracia y la libertad; voltean su deber para utilizar sus aptitudes en profesiones, pero tratan el temer a Dios y apartarse del mal como un mero pedazo de doctrina religiosa a observar, y así sucesivamente. ¿No son estas expresiones de los seres humanos básicamente las mismas que “el templo es mayor que Dios”? Sólo que hace dos mil años, las personas llevaban a cabo sus negocios personales en el templo físico, pero actualmente los realizan en templos intangibles. Los que valoran las normas las consideran mayores que Dios; quienes aman el estatus lo ven mayor que Dios; los que aman su profesión la consideran mayor que Dios, etc.; todas sus expresiones me llevan a afirmar: “Las personas alaban a Dios como el más grande por medio de sus palabras, pero a través de sus ojos todo es mayor que Él”. Esto se debe a que tan pronto como las personas encuentran una oportunidad a lo largo de su camino de seguir a Dios para exhibir sus propios talentos, o para llevar a cabo sus propios asuntos o su profesión, se distancian de Dios y se echan en brazos de la profesión que aman. En cuanto a lo que Dios les ha confiado y Su voluntad, hace tiempo ya que lo han descartado. En este escenario, ¿qué es distinto respecto a estas personas y las que llevaban a cabo su propio negocio en el templo, hace dos mil años?

Extracto de “La Palabra manifestada en carne

Palabras diarias de Dios | Fragmento 63 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 63 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III»

Aunque aquello de lo que las personas escuchan hablar o sobre lo que ganan entendimiento es el carácter de Dios, lo que Él tiene y es, lo que obtienen es vida que procede de Dios. Una vez que esta se haya forjado en ti, tu temor de Dios se hará cada vez mayor, y cosechar esta cosecha sucede de manera muy natural. Si no quieres comprender el carácter o la esencia de Dios ni saber de ellos; si ni siquiera deseas reflexionar ni concentrarte en estas cosas, puedo decirte con seguridad que la forma en que estás buscando hoy tu fe en Dios no puede permitirte jamás satisfacer Su voluntad ni conseguir Su elogio. Además, no podrás alcanzar verdaderamente la salvación; estas son las consecuencias finales. Cuando las personas no comprenden a Dios y no conocen Su carácter, su corazón no podrá abrirse jamás de veras a Él. Una vez que ellas hayan entendido a Dios, empezarán a comprender y a saborear, con interés y fe, lo que hay en Su corazón. Y cuando esto sucede, tu corazón se abrirá a Él progresivamente, poco a poco. Al hacerlo, sentirás lo vergonzosos y despreciables que eran tus intercambios con Dios, lo que le exiges y tus propios deseos extravagantes. Cuando tu corazón se abra de verdad a Dios, verás que el suyo es un mundo tan infinito, y entrarás en una esfera que nunca antes has experimentado. Allí no hay engaño, astucia, oscuridad ni maldad. Sólo hay sinceridad y fidelidad; sólo luz y rectitud; sólo justicia y amabilidad. Está llena de amor y cuidado, de compasión y tolerancia, y a través de ella sientes la felicidad y el gozo de estar vivo. Estas cosas son las que Él te revela cuando abres tu corazón a Él. Ese mundo infinito está lleno de la sabiduría de Dios y de Su omnipotencia; de Su amor y de Su autoridad. Aquí puedes ver cada aspecto de lo que Dios tiene y es, de lo que le produce gozo, de por qué se preocupa y se entristece, de por qué se enoja… Esto es lo que puede ver cada persona que abre su corazón y le permite entrar. Él sólo puede entrar en tu corazón si tú se lo abres. Sólo puedes ver lo que Dios tiene y es, y cuál es Su voluntad para ti si ha entrado. En ese momento descubrirás que todo lo que tiene que ver con Dios es tan precioso, que lo que Él tiene y es, es tan digno de valorar. Comparados con ello, las personas que te rodean, los objetos y los acontecimientos de tu vida y hasta tus seres queridos, tu pareja y las cosas que amas, apenas merecen ser mencionados. Son tan pequeños y tan pobres; sentirás que no hay objeto material que pueda ser capaz de volver a atraerte y no pueden hacer que pagues precio alguno por ellos otra vez. En la humildad de Dios verás Su grandeza y Su supremacía; además, en algo que Él haya hecho y que te pareció bastante pequeño, verás Su infinita sabiduría y Su tolerancia, y contemplarás la paciencia, la indulgencia y la comprensión que tiene contigo. Esto producirá en ti amor hacia Él. En ese día, sentirás que la humanidad está viviendo en un mundo tan sucio que las personas que están a tu lado y las cosas que suceden en tu vida, y hasta en aquellos a quienes amas, el amor de ellos por ti y su pretendida protección o su preocupación por ti ni siquiera son dignas de mencionar; sólo Dios es tu amado y sólo a Él es a quien más valoras. Cuando llegue el día, creo que habrá algunos que digan: ¡El amor de Dios es tan grande y Su esencia tan santa! En Dios no hay astucia ni maldad, ni envidia, ni lucha, sino sólo justicia y autenticidad, y los seres humanos deberían anhelar todo lo que Dios tiene y es. Tendrían que luchar por ello y aspirar a ello. ¿Sobre qué base se fundamenta la capacidad de la humanidad para lograr esto? Se apoya sobre la comprensión que los seres humanos tienen del carácter de Dios y de Su esencia. Por tanto, entender el carácter de Dios y lo que Él tiene y es supone una lección de vida para cada persona y un objetivo de vida a ser logrado por cada persona que se esfuerza por cambiar su carácter y por conocer a Dios.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne

Palabras diarias de Dios | Fragmento 58 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 58 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II»

No tengáis recelos hacia las pruebas de Dios

Tras recibir el testimonio de Job al finalizar sus pruebas, Dios decidió ganar un grupo o más de un grupo de personas como él, pero nunca más permitiría que Satanás atacara o maltratara a otra persona con los medios utilizados para tentar, atacar y maltratar a Job, apostando con Él; Dios no volvería a permitir que Satanás hiciera algo así al hombre, que es débil, insensato e ignorante. ¡Era suficiente con que hubiera tentado a Job! No consentirle a Satanás que maltrate a las personas como él quiera es la misericordia de Dios. Para Él fue suficiente con que Job sufriera la tentación y el maltrato de Satanás. Dios no le autorizó a repetir estas cosas nunca más, porque Él gobierna y orquesta la vida y todo lo relativo a quienes le siguen; Satanás no tiene derecho a manipular a su antojo a los escogidos de Dios. ¡Esto es algo que deberíais tener claro a estas alturas! Dios se preocupa de las debilidades del hombre, y entiende su insensatez e ignorancia. Aunque, para que pueda salvarse por completo, Él tiene que entregarlo a Satanás, no está dispuesto a ver que este juegue con él como si fuera un juguete o lo maltrate ni quiere verle sufrir siempre. Dios creó al hombre, y está perfectamente justificado que Él gobierne y disponga todo lo que tiene que ver con él; ¡esta es la responsabilidad de Dios, y la autoridad por la que domina todas las cosas! Él no permite que Satanás abuse del hombre ni que lo maltrate a su antojo, Él no permite que Satanás emplee diversos medios para extraviar al hombre, y además no permite que intervenga en Su soberanía sobre él, ni que pisotee y destruya las leyes por las que Dios gobierna todas las cosas; ¡esto, por no hablar de Su gran obra de gestión y salvación de la humanidad! Aquellos a quienes Dios desea salvar, y los que son capaces de dar testimonio de Él, son el núcleo y la cristalización de la obra del plan divino de gestión de seis mil años, así como el precio de Sus esfuerzos en todo ese tiempo de obra. ¿Cómo iba Dios a entregar, con indiferencia, estas personas a Satanás?

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