Palabras diarias de Dios | Fragmento 96 | «Dios mismo, el único I»

La realidad del control y el dominio del Creador sobre todas las cosas y los seres vivos hablan de la verdadera existencia de Su autoridad

Se registra en el libro de Job la bendición que este recibió de Jehová. ¿Qué le concedió Dios a Job? “Entonces Jehová bendijo la situación actual de Job más que al comienzo, ya que él tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burras” (Job 42:12). Desde la perspectiva del hombre, ¿qué cosas se le dieron a Job? ¿Fueron posesiones del hombre? ¿Con estos bienes, habría sido Job muy rico durante aquella época? ¿Y cómo adquirió aquel patrimonio? ¿Qué produjo su riqueza? No es necesario decir que, gracias a la bendición de Dios, Job acabó poseyéndolas. No entraremos aquí en cómo veía Job estas posesiones ni en cómo consideraba las bendiciones de Dios. Cuando se trata de esto, todas las personas anhelan día y noche ser bendecidas por Dios, pero el hombre no tiene control sobre la cantidad de posesiones que puede ganar durante su vida, o si puede recibir bendiciones de Dios; ¡este es un hecho indiscutible! Dios tiene autoridad y poder para concederle al hombre cualquier posesión, para permitirle obtener cualquier bendición; pero existe un principio para ellas. ¿A qué tipo de personas bendice Dios? A las personas que le gustan, ¡por supuesto! Abraham y Job fueron ambos bendecidos por Dios, pero las bendiciones que recibieron no fueron las mismas. Dios bendijo a Abraham con descendientes tan numerosos como la arena y las estrellas. Cuando Dios bendijo a Abraham, hizo que los descendientes de un hombre, una nación, se volviesen poderosos y prósperos. En esto, la autoridad de Dios gobernaba a la humanidad, que respiraba el aliento de Dios entre todas las cosas y los seres vivos. Bajo la soberanía de Su autoridad de Dios, esta humanidad proliferó y existió a la velocidad y dentro del ámbito decididos por Dios. Específicamente, la viabilidad, el ritmo de expansión y la expectativa de vida de aquella nación formaban parte de las disposiciones de Dios, y el principio de todo ello se basaba por completo en la promesa de Dios a Abraham. Es decir, independientemente de las circunstancias, las promesas de Dios procederían sin impedimentos y se realizarían bajo la providencia de Su autoridad. En la promesa que Dios le hizo a Abraham, al margen de las turbulencias del mundo, de la época, de las catástrofes soportadas por la humanidad, los descendientes de Abraham no se enfrentarían al riesgo de la aniquilación, y su nación no moriría. La bendición de Job por parte de Dios, sin embargo, le hizo extremadamente rico. Lo que Dios le dio fue una variedad de criaturas vivientes, que respiraban y cuyos detalles particulares —su número, su velocidad de propagación, sus índices de supervivencia, la cantidad de grasa en ellos, etc.— también eran controlados por Dios. Aunque estos seres vivientes no poseían la capacidad de hablar, también formaban parte de las disposiciones del Creador, y el principio de las disposiciones de Dios estaba de acuerdo con la bendición que Él le prometió a Job. Aunque lo que Dios les prometió a Abraham y Job en Sus bendiciones era diferente, la autoridad con la que el Creador gobernaba todas las cosas y los seres vivientes era la misma. Cada detalle de la autoridad y del poder de Dios se expresa en Sus diferentes promesas y bendiciones a Abraham y Job; una vez más, le muestra a la humanidad que la autoridad de Dios está mucho más allá de la imaginación del hombre. Estos detalles le dicen, una vez más, a la humanidad que si desea conocer la autoridad de Dios, sólo puede lograrlo a través de Sus palabras y de la experiencia de Su obra.

La autoridad de la soberanía de Dios sobre todas las cosas le permite al hombre ver una realidad: la autoridad de Dios no sólo se expresa en las palabras “Y Dios dijo: Que haya luz, y hubo luz; y que haya firmamento, y hubo firmamento; y que haya tierra, y hubo tierra”, sino, además, en cómo Él hizo que la luz continuase, cómo evitó que el firmamento desapareciese, y cómo mantuvo siempre la tierra separada del agua, así como en los detalles de cómo gobernó y gestionó a las criaturas: luz, firmamento y tierra. ¿Qué otras cosas veis en la bendición de Dios a la humanidad? Sin duda, después de que bendijera a Abraham y a Job, los pasos de Dios no cesaron, porque Él sólo había comenzado a ejercer Su autoridad, e intentaba hacer una realidad de cada una de Sus palabras, hacer ciertos cada uno de los detalles de los que habló, y así, en los años venideros, siguió haciendo todo lo que pretendía. Debido a que Dios tiene autoridad, quizás le parezca al hombre que Dios sólo habla y que no necesita levantar un dedo para que todas las cosas se cumplan. ¡Debo decir que imaginar es ridículo! Si sólo tomas la visión parcial del establecimiento del pacto con el hombre y del cumplimiento de Dios de todas las cosas, sólo mediante palabras, y eres incapaz de ver las diversas señales y realidades de que la autoridad de Dios tiene dominio sobre la existencia de todas las cosas, ¡tienes un entendimiento demasiado vacío y ridículo de la autoridad de Dios! Si el hombre imagina que Dios es así, hay que decir que su conocimiento de Dios ha sido empujado a la última fosa, y ha llegado a un callejón sin salida, porque el Dios que el hombre imagina no es sino una máquina que emite órdenes, y no el Dios que posee autoridad. ¿Qué has visto a través de los ejemplos de Abraham y Job? ¿Has contemplado el lado práctico de la autoridad y del poder de Dios? Después de que Dios bendijese a Abraham y Job, no se quedó donde estaba ni puso a Sus mensajeros a trabajar mientras esperaba ver cuál sería el resultado. Por el contrario, tan pronto como Dios pronunció Sus palabras, bajo la dirección de Su autoridad, todas las cosas comenzaron a cumplir la obra que Dios pretendía hacer, y se prepararon las personas, las cosas, y los objetos que Dios requirió. Es decir, en cuanto las palabras salieron de la boca de Dios, Su autoridad comenzó a ejercerse por toda la tierra, y Él fijó un curso para realizar y cumplir las promesas hechas a Abraham y a Job, a la vez que hacía los planes y los preparativos apropiados para todo lo exigido en cada paso y cada etapa clave que Él planeó llevar a cabo. Durante ese tiempo, Dios no sólo manejó a sus mensajeros, sino también todas las cosas que Él había creado. Es decir que el ámbito dentro del cual se ejerció la autoridad de Dios no sólo incluía a los mensajeros, sino, además, todas las cosas manejadas con el fin de cumplir la obra que pretendía realizar; estas fueron las formas específicas en las que Dios ejerció Su autoridad. En vuestras imaginaciones, algunos pueden tener el siguiente entendimiento de la autoridad de Dios: Dios tiene autoridad y poder, y por tanto sólo necesita permanecer en el tercer cielo, o en un lugar fijo, sin tener que hacer ningún trabajo particular, y la totalidad de Su obra se completa dentro de Sus pensamientos. Algunos también pueden creer que, aunque Dios bendijo a Abraham, no tuvo que hacer nada, y que bastó con que pronunciara Sus palabras. ¿Es esto lo que realmente ocurrió? ¡Claro que no! Aunque Dios posee autoridad y poder, Su autoridad es verdadera y práctica, no está vacía. La autenticidad y la realidad de Su autoridad y Su poder se revelan y se plasman gradualmente en Su creación y Su control de todas las cosas, y en el proceso por el cual dirige y gestiona a la humanidad. Todo método, toda perspectiva y todo detalle de la soberanía de Dios sobre la humanidad, sobre todas las cosas y sobre toda la obra que Él ha cumplido, así como Su entendimiento de todas las cosas demuestran literalmente que Su autoridad y Su poder no son palabras vacías. Estos se demuestran y se revelan constantemente, y en todas las cosas. Estas manifestaciones y revelaciones hablan de la existencia real de la autoridad de Dios, porque Él la está usando junto con Su poder para continuar Su obra, para ordenar y gobernar todas las cosas en cada momento; los ángeles o los mensajeros de Dios no pueden sustituir Su poder y Su autoridad. Dios decidió qué bendiciones concedería a Abraham y a Job; era algo que le correspondía a Él. Aunque los mensajeros de Dios visitaron personalmente a Abraham y a Job, sus acciones fueron acordes a Sus mandamientos, bajo Su autoridad y también bajo Su soberanía. Aunque el hombre vea a los mensajeros de Dios visitar a Abraham, y no sea testigo de que Jehová Dios haga personalmente nada en los relatos de la Biblia, en realidad, el único que ejerce verdaderamente el poder y la autoridad es Dios mismo, ¡y esto no admite la duda de ningún hombre! Aunque tú hayas visto que los ángeles y los mensajeros poseen un gran poder, y han llevado a cabo milagros o han realizado algunas cosas comisionados por Dios, sus acciones son simplemente por el bien de la compleción de Su comisión, y no son en absoluto una manifestación de Su autoridad, porque ningún hombre u objeto tiene ni posee la autoridad del Creador para crear y gobernar todas las cosas. De este modo, ningún hombre u objeto puede ejercer ni mostrar la autoridad del Creador.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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Palabras diarias de Dios | Fragmento 273 | «Relativo a la Biblia (3)»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 273 | «Relativo a la Biblia (3)»

El Evangelio de Mateo, en el Nuevo Testamento, documenta la genealogía de Jesús. Al principio, dice que Jesús era descendiente de Abraham y de David, e hijo de José; después dice que fue concebido por el Espíritu Santo, y nacido de una virgen; esto significaba que no era el hijo de José o un descendiente de Abraham ni de David. La genealogía, sin embargo, insiste en asociar a Jesús con José. Seguidamente, la misma comienza a relatar el proceso por medio del cual nació Jesús. Dice que fue concebido por el Espíritu Santo, que nació de una virgen, y no fue el hijo de José. Pero en la genealogía está escrito con claridad que Jesús fue el hijo de José; y como esta se escribe para Jesús, registra cuarenta y dos generaciones. Cuando llega a la generación de José, dice apresuradamente que era el marido de María, palabras que se dieron con el fin de demostrar que Jesús era descendiente de Abraham. ¿No es una contradicción? La genealogía documenta con nitidez el linaje de José, es obviamente su genealogía, pero Mateo insiste en que es la de Jesús. ¿No niega esto la realidad de la concepción de Jesús por el Espíritu Santo? Por tanto, ¿no es la genealogía escrita por Mateo una idea humana? ¡Es ridículo! Así es como puedes saber que este libro no vino totalmente del Espíritu Santo. Existen, quizás, algunas personas que piensen que Dios debe tener una genealogía en la tierra y, como consecuencia, clasifican a Jesús como la cuadragésimo segunda generación de Abraham. ¡Esto es realmente ridículo! Después de llegar a la tierra, ¿cómo podía Dios tener una genealogía? Si dices que Dios tiene una genealogía, ¿no lo estarías clasificando entre las criaturas de Dios? Y es que Dios no es de la tierra; Él es el Señor de la creación y, aunque es de carne, no es de la misma esencia que el hombre. ¿Cómo podrías clasificar a Dios como un ser del mismo tipo que una criatura suya? Abraham no puede representar a Dios; él fue el objeto de Su obra en ese momento, fue simplemente un fiel siervo que contó con la aprobación de Jehová, y era uno del pueblo de Israel. ¿Cómo podía ser un antepasado de Jesús?

¿Quién escribió la genealogía de Jesús? ¿Lo hizo Él mismo? ¿Les dijo Jesús personalmente: “Escribid Mi genealogía”? Mateo la escribió después de que Jesús fuera clavado en la cruz. En aquella época, Él había hecho mucha obra incomprensible para Sus discípulos, sin proveer explicación alguna. Después de que se marchó Él, los discípulos comenzaron a predicar y obrar en todas partes; a causa de esa etapa de la obra, comenzaron a escribir las epístolas y los libros del evangelio. Los correspondientes al Nuevo Testamento se escribieron entre veinte y treinta años después de la crucifixión de Jesús. Antes, el pueblo de Israel sólo leía el Antiguo Testamento. Es decir, al principio de la Era de la Gracia, las personas leían el Antiguo Testamento. El Nuevo sólo apareció durante la Era de la Gracia. No existía cuando Jesús obraba; las personas registraron Su obra después de que resucitara y ascendiera. Sólo entonces se materializaron los cuatro Evangelios y, además de estos, las epístolas de Pablo y Pedro, así como el libro de Apocalipsis. Más de trescientos años después de que Jesús ascendió al cielo, generaciones posteriores recopilaron estos documentos de manera selectiva, y solo entonces se produjo el Nuevo Testamento de la Biblia. Solo después de que esta obra se completó hubo un Nuevo Testamento; no existía previamente. Dios había hecho toda esa obra, y Pablo y los demás apóstoles habían escrito muchas epístolas a las iglesias en distintos lugares. Quienes vinieron después de ellos combinaron sus epístolas y anexaron la mayor visión registrada por Juan en la isla de Patmos, en la cual se profetizó la obra de Dios de los últimos días. Las personas hicieron esta secuencia, que es distinta a las declaraciones de hoy. Lo que se registra en la actualidad es acorde a los pasos de la obra de Dios; las personas se comprometen hoy con Su obra personal y con las palabras que Él mismo pronunció. Vosotros, la humanidad, no debéis interferir; las palabras, que vienen directamente del Espíritu, se han arreglado paso a paso, y son diferentes del arreglo de los registros del hombre. Puede decirse que lo que registraron fue acorde con su nivel de educación y calibre humano, que fueron las experiencias de los hombres, que cada uno tuvo sus propios medios de recopilar y conocer, y que cada registro era diferente. Por tanto, ¡si adoras la Biblia como si fuera Dios eres extremadamente ignorante y estúpido! ¿Por qué no buscas la obra del Dios de hoy? Sólo ella puede salvar al hombre. La Biblia no puede salvar al hombre; las personas podrían leerla por miles de años y aun así no experimentar ni el más mínimo cambio, y si la adoras, nunca obtendrás la obra del Espíritu Santo.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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Palabras diarias de Dios | Fragmento 297 | «¿Existe la Trinidad?»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 297 | «¿Existe la Trinidad?»


Si estas tres etapas de la obra se evaluaran según este concepto de la Trinidad, entonces debe haber tres Dioses ya que la obra llevada a cabo por cada uno de ellos no es la misma. Si alguien entre vosotros dice que la Trinidad en verdad existe, entonces explica qué es exactamente este Dios único en tres personas. ¿Qué es el Padre Santo? ¿Qué es el Hijo? ¿Qué es el Espíritu Santo? ¿Es Jehová el Padre Santo? ¿Es Jesús el Hijo? ¿Qué es entonces el Espíritu Santo? ¿No es el Padre un Espíritu? ¿No es la esencia del Hijo también un Espíritu? ¿No fue la obra de Jesús la obra del Espíritu Santo? ¿No fue la obra de Jehová llevada a cabo en ese momento por un Espíritu, la misma que la de Jesús? ¿Cuántos Espíritus puede tener Dios? Según tu explicación, las tres personas del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una; de ser así, hay tres Espíritus, pero tener tres Espíritus significa que hay tres Dioses. Esto significa que no hay un único Dios verdadero; ¿cómo puede esta clase de Dios seguir teniendo la esencia inherente de Dios? Si aceptas que sólo hay un Dios, entonces ¿cómo puede Él tener un hijo y ser un padre? ¿No son todas estas simplemente tus nociones? Sólo hay un Dios, sólo hay una persona en este Dios y sólo un Espíritu de Dios, así como está escrito en la Biblia que “sólo hay un único Espíritu Santo y un único Dios”. Independientemente de que el Padre y el Hijo de los que hablas existan, sólo hay un Dios después de todo y la esencia del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en los que creéis es la del Espíritu Santo. En otras palabras, Dios es un Espíritu, pero es capaz de hacerse carne y vivir entre los hombres, así como estar sobre todas las cosas. Su Espíritu lo incluye todo y es omnipresente. Él puede estar simultáneamente en la carne y por todo el universo. Como todas las personas dicen que Dios es el único Dios verdadero, ¡sólo hay un Dios y nadie lo puede dividir a voluntad! Dios es sólo un Espíritu y sólo una persona; y ese es el Espíritu de Dios. Si es como tú dices, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, ¿no son, pues, tres Dioses? El Espíritu Santo es una cuestión, el Hijo otra y el Padre otra. Son personas distintas de esencias diferentes, ¿cómo puede ser cada uno parte de un solo Dios? El Espíritu Santo es un Espíritu; esto es fácil de entender para el hombre. De ser así, entonces el Padre es aún más un Espíritu. Él nunca ha descendido a la tierra y nunca se ha hecho carne; Él es Jehová Dios en el corazón del hombre y, sin duda, también es un Espíritu. ¿Cuál es entonces la relación entre Él y el Espíritu Santo? ¿Es la relación entre el Padre y el Hijo? ¿O es la relación entre el Espíritu Santo y el Espíritu del Padre? ¿Es la esencia de cada Espíritu la misma? ¿O es el Espíritu Santo un instrumento del Padre? ¿Cómo puede explicarse esto? ¿Y cuál es entonces la relación entre el Hijo y el Espíritu Santo? ¿Es una relación entre dos Espíritus o entre un hombre y un Espíritu? ¡Todos estos son asuntos que no pueden tener explicación! Si son todos un Espíritu, entonces no puede hablarse de tres personas, porque Ellos poseen un solo Espíritu. Si fueran personas distintas, Sus Espíritus variarían en fuerza y simplemente no podrían ser un solo Espíritu. ¡Este concepto del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo es de lo más absurdo! Esto segmenta a Dios y lo divide en tres personas, cada una de ellas con un estatus y un Espíritu; ¿cómo puede entonces seguir siendo un Espíritu y un Dios? Dime, ¿quién creó los cielos y la tierra y todas las cosas, el Padre, el Hijo o el Espíritu Santo? Algunos dicen que ellos lo crearon juntos. ¿Quién redimió entonces a la humanidad? ¿Fue el Espíritu Santo, el Hijo o el Padre? Algunos dicen que fue el Hijo quien redimió a la humanidad. ¿Quién es entonces el Hijo en esencia? ¿Acaso no es Él la encarnación del Espíritu de Dios? La encarnación llama a Dios en el cielo por el nombre de Padre, desde la perspectiva de un hombre creado. ¿No eres consciente de que Jesús nació de la concepción por medio del Espíritu Santo? Dentro de Él está el Espíritu Santo; digas lo que digas, Él sigue siendo uno con Dios en el cielo, porque Él es la encarnación del Espíritu de Dios. Esta idea del Hijo es simplemente falsa. Es un Espíritu el que lleva a cabo toda la obra; sólo Dios mismo, es decir, el Espíritu de Dios, realiza Su obra. ¿Quién es el Espíritu de Dios? ¿No es el Espíritu Santo? ¿Acaso no es el Espíritu Santo que obra en Jesús? Si la obra no hubiera sido realizada por el Espíritu Santo (es decir, el Espíritu de Dios), ¿podría representar, entonces, Su obra a Dios mismo? Cuando Jesús llamaba a Dios en el cielo por el nombre de Padre al orar, sólo lo hacía desde la perspectiva de un hombre creado, sólo porque el Espíritu de Dios se había vestido como un hombre ordinario y normal y tenía el envoltorio exterior de un ser creado. Incluso si dentro de Él estaba el Espíritu de Dios, Su apariencia externa seguía siendo la de un hombre ordinario; en otras palabras, había pasado a ser el “Hijo del Hombre” del que todos los hombres, incluido el propio Jesús, hablaban. Dado que es llamado el Hijo del Hombre, Él es una persona (sea hombre o mujer, en cualquier caso una con el caparazón corporal de un ser humano) nacida en una familia normal de personas ordinarias. Por tanto, que Jesús llamara a Dios en el cielo por el nombre de Padre era lo mismo que cuando vosotros lo llamasteis Padre al principio; Él lo hizo desde la perspectiva de un hombre de la creación. ¿Recordáis todavía la oración del Señor que Jesús os enseñó para memorizar? “Padre nuestro que estás en los cielos…”. Él pidió a todos los hombres que llamaran a Dios en el cielo por el nombre de Padre. Y como Él también lo llamaba Padre, lo hacía desde la perspectiva de uno que está en igualdad de condiciones con todos vosotros. Como llamasteis a Dios en el cielo por el nombre de Padre, esto muestra que Jesús se consideraba estar en igualdad de condiciones con todos vosotros, como un hombre escogido por Dios (es decir, el Hijo de Dios) sobre la tierra. Si llamáis a Dios “Padre”, ¿no es porque sois un ser creado? Por muy grande que fuera la autoridad de Jesús en la tierra, antes de la crucifixión, Él era simplemente un Hijo del Hombre, dominado por el Espíritu Santo (es decir, Dios), y uno de los seres creados de la tierra, porque aún tenía que completar Su obra. Así pues, que llamara Padre a Dios en el cielo, era simplemente por Su humildad y obediencia. Que se dirigiera a Dios (es decir, al Espíritu en el cielo) de esa manera no demuestra, sin embargo, que Él sea el Hijo del Espíritu de Dios en el cielo. Más bien, Su perspectiva es diferente y no es que Él sea una persona distinta. ¡La existencia de personas diferentes es una falacia! Antes de Su crucifixión, Jesús era un Hijo del Hombre sujeto a las limitaciones de la carne, y Él no poseía la plena autoridad del Espíritu. Por esta razón, Él sólo podía buscar la voluntad de Dios Padre desde la perspectiva de un ser creado. Es como cuando oró tres veces en Getsemaní: “No sea Mi voluntad, sino la tuya”. Antes de que lo pusieran en la cruz, Él no era más que el Rey de los judíos; Él era Cristo, el Hijo del Hombre, y no un cuerpo de gloria. Esa es la razón por la que, desde el punto de vista de un ser creado, llamaba Padre a Dios. Ahora bien, no puedes decir que todo el que llame Padre a Dios sea el Hijo. De ser esto así, ¿no os habríais convertido todos en el Hijo cuando Jesús os enseñó la Oración del Señor? Si aún no estáis convencidos, entonces decidme, ¿quién es aquel a quien llamáis Padre? Si os estáis refiriendo a Jesús, entonces ¿quién es para vosotros Su Padre? Después de que Jesús partiera, esta idea del Padre y el Hijo desapareció; sólo fue apropiada para los años en los que Jesús se hizo carne. Bajo todas las demás circunstancias, cuando llamáis Padre a Dios, es una relación entre el Señor de la creación y un ser creado. No hay un momento en el que la idea de la Trinidad de Padre, Hijo y Espíritu Santo pueda sostenerse; ¡es una falacia que rara vez se ve a lo largo de las eras y no existe!

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios | Fragmento 16 | «Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 16 | «Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra»

La actitud de Dios hacia quienes huyen durante Su obra

Encontraréis este tipo de persona en todas partes: después de haber estado seguras respecto al camino de Dios, por diversas razones se marchan en silencio, sin despedirse, para ir y hacer lo que su corazón desea. Por el momento no nos detendremos en por qué lo hacen. Primero echaremos un vistazo a la actitud de Dios hacia este tipo de persona. ¡Está muy claro! Desde el momento en que se va, a los ojos de Dios su creencia ha llegado a su fin. No la ha acabado el individuo, sino Dios. Que esta persona le dejase significa que ya lo había rechazado, que ya no lo amaba. Significa que no acepta la salvación de Dios. Y si esta persona no quiere a Dios, ¿seguirá Él queriéndola? Además, cuando esta persona tiene esta actitud, esta opinión, y está decidida a abandonar a Dios, ya ha ofendido Su carácter. Aunque no estalló de ira ni maldijo a Dios ni se involucró en conducta vil o excesiva alguna, y aunque esta persona esté pensando: Si llega un día en que ya esté harto de divertirme fuera, o cuando siga necesitando a Dios para algo, volveré. O si Dios me lo pide, regresaré. O dice: Cuando me lastimen en el exterior, cuando vea que el mundo es allí demasiado oscuro y malvado, y ya no quiera seguir su corriente, retornaré a Dios. Aunque esta persona haya calculado en su mente el punto en el que va a volver, aunque haya dejado abierta la puerta para su regreso, no es consciente de que independientemente de cómo piense y planifique, todo esto no son más que ilusiones. Su mayor error es no tener claro cómo se siente Dios cuando ellos quieren marcharse. Empezando por el momento concreto en que la persona se decide a dejar a Dios, Él ya la ha abandonado; ya ha establecido su desenlace en Su corazón. ¿Y cuál es? Que esta persona es uno de los hámsteres, y perecerá con ellos. De modo que las personas ven a menudo este tipo de situación: alguien abandona a Dios, pero no recibe castigo. Dios opera según Sus propios principios. Las personas sólo pueden ver algunas cosas, pero otras sólo se deciden en el corazón de Dios, por lo que ellas no pueden ver el resultado. Lo que las personas ven no es necesariamente el lado verdadero de las cosas; pero el otro lado, el que tú no ves, son los verdaderos pensamientos y conclusiones del corazón de Dios.

Las personas que huyen durante la obra de Dios son los que abandonan el camino verdadero

¿Por qué puede Dios proporcionar un castigo tan grave a este tipo de persona? ¿Por qué está tan enfurecido con ellas? En primer lugar, sabemos que el carácter de Dios es majestad e ira. Él no es una oveja a la que cualquiera puede matar; más aún, no es un muñeco para que las personas lo controlen como quieran. Tampoco es aire que alguien pueda manejar a su antojo. Si crees realmente que Dios existe, debes tener un corazón que teme a Dios y debes saber que no se debe enojar a la esencia de Dios. Este enojo puede ser causado por una palabra, tal vez por un pensamiento o por cierto tipo de comportamiento vil; quizá por un comportamiento apacible, una conducta que sea aceptable a los ojos y a la ética del hombre; o quizás sea causado por una doctrina, una teoría. Sin embargo, una vez que enojas a Dios, has perdido tu oportunidad y han llegado tus últimos días. ¡Esto es algo terrible! Si no entiendes que no se puede ofender a Dios, es posible que no le tengas miedo, y le ofendas constantemente. Si no sabes cómo temer a Dios, eres incapaz de hacerlo, y desconocerás la forma de situarte en la senda para andar en Su camino: temer a Dios y apartarse del mal. Una vez que te das cuenta de ello, puedes tomar consciencia de que a Dios no se le puede ofender y entonces sabrás lo que es temer a Dios y apartarse del mal.

Andar en el camino de temer a Dios y apartarse del mal no tiene que ver necesariamente con la cantidad de verdad que conozcas, con cuántas pruebas hayas experimentado ni con cuánta disciplina hayas recibido. Más bien depende de la esencia de tu corazón respecto a Dios, y de tu actitud hacia Él. La esencia de las personas y sus actitudes subjetivas son muy importantes y fundamentales. En cuanto a quienes han renunciado y dejado a Dios, su actitud despreciable hacia Él y sus corazones que desprecian la verdad han ofendido el carácter de Dios; por tanto, en lo que a Él respecta nunca serán perdonados. Han sabido de la existencia de Dios, han recibido la información de que Él ya ha llegado, han experimentado Su nueva obra. Que ellos se hayan marchado no es un ejemplo de haber sido engañado ni de que se sientan confusos sobre ello. Y menos aún se les ha obligado a ello. Más bien, ellos han elegido dejar a Dios de forma consciente y con una mente clara. Su partida no se debe a que hayan perdido el rumbo ni a que hayan sido abandonados. A los ojos de Dios no son, pues, un cordero descarriado del rebaño, y mucho menos un hijo pródigo que ha perdido su rumbo. Se marcharon con impunidad, y esa condición, esa situación, ofende al carácter de Dios; a partir de esta ofensa, Él les da un desenlace sin esperanza. ¿No es terrible este tipo de resultado? De manera que, si las personas no conocen a Dios, lo pueden ofender. ¡Este no es un asunto baladí! Si alguien no se toma en serio la actitud de Dios, y sigue creyendo que Él está esperando su regreso —porque son uno de los corderos perdidos de Dios, y Él sigue esperando que experimenten un cambio de corazón— esta persona no dista mucho de su día de castigo. Dios no se limitará a negarse a admitirla. Es la segunda vez que ofende Su carácter; ¡es un tema aún más terrible! La actitud irreverente de esta persona ya ha ofendido el decreto administrativo de Dios. ¿Seguirá Él admitiéndola? Los principios de Dios respecto a este asunto son: si alguien ha tenido la certeza de cuál es el camino verdadero, pero sigue pudiendo rechazar a Dios conscientemente y con una mente clara, y distanciarse de Él, Dios bloqueará el camino a su salvación, y la puerta del reino se cerrará para ellos desde ese momento. Cuando esta persona venga a llamar una vez más, Dios no le abrirá de nuevo. La dejará fuera para siempre. Quizás algunos de vosotros hayáis leído la historia de Moisés en la Biblia. Después de que Dios lo ungiese, los 250 líderes no estaban satisfechos con él por sus actos y otras razones diversas. ¿A quién se negaron a obedecer? No fue a Moisés. Se negaron a obedecer las disposiciones de Dios, Su obra respecto a este asunto. Dijeron lo siguiente: “¡Vosotros os hacéis cargo de demasiadas cosas! Viendo que toda la congregación es santa, cada uno de ellos, y que Jehová está entre ellos…”. A los ojos del hombre, ¿son graves estas palabras? ¡No lo son! Al menos su significado literal no lo es. En un sentido legal, no quebrantan ley alguna, porque en apariencia no es un lenguaje, o un vocabulario, hostil, y mucho menos tiene un significado blasfemo. Sólo es una frase corriente, nada más. ¿Por qué desatan entonces semejante furia en Dios? Es porque no van dirigidas a personas, sino a Dios. La actitud y el carácter que expresan son precisamente lo que ofende el carácter de Dios, sobre todo aquello del carácter de Dios que no se debe ofender. Todos conocemos el desenlace final. Respecto a quienes abandonaron a Dios, ¿cuál es su punto de vista? ¿Cuál es su actitud? ¿Y por qué conducen a que Dios lidie con ellos de semejante forma? La razón es que saben claramente que Él es Dios pero siguen eligiendo traicionarlo. Por eso se les despoja por completo de su oportunidad de salvación. Como expresa la Biblia: “Ya que si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, no hay más sacrificio por los pecados”. ¿Os queda esto claro ahora?

Extracto de “La Palabra manifestada en carne

Palabras diarias de Dios – Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero: Capítulo 19

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Palabras diarias de Dios – Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero: Capítulo 19

En la imaginación de las personas, parece que Dios es muy altivo e insondable. Es como si Él no residiera entre la humanidad y desdeñara a las personas debido a su altivez. Sin embargo, Dios destruye las nociones de las personas, las elimina todas y las entierra en “tumbas”, donde se convierten en cenizas. La actitud de Dios hacia las nociones de la humanidad se parece a la que Él tiene hacia los muertos, definiéndolas a voluntad. Parece que las “nociones” no tienen reacciones; por tanto, Dios ha estado llevando a cabo esta obra desde la creación del mundo hasta hoy, y nunca se ha detenido. A causa de la carne, Satanás corrompe a los seres humanos, y a causa de las acciones de Satanás en la tierra, los seres humanos se forman todo tipo de nociones a lo largo de sus experiencias. A esto se le llama “formación natural”. Esta es la última etapa de la obra de Dios en la tierra, así que el método de Su obra ha llegado a su punto más alto y Él está intensificando Su entrenamiento de las personas para que puedan ser hechas completas en Su obra final y, por último, satisfagan la voluntad de Dios. Antes, solo existían el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo entre la humanidad, pero no había palabras pronunciadas por Dios mismo. Cuando Él habló con Su propia voz, todos quedaron asombrados y las palabras de hoy son incluso más desconcertantes. Su significado es todavía más difícil de desentrañar y los seres humanos parecen estar deslumbrados, pues cincuenta por ciento de Sus palabras vienen entrecomilladas. “Cuando hablo, las personas escuchan Mi voz, absortas; sin embargo, cuando guardo silencio, nuevamente comienzan sus propios ‘proyectos’”. Ese pasaje contiene una palabra entre comillas. Cuanto más humor utiliza Dios al hablar, como lo hace aquí, más atracción sienten las personas por leerlas. Las personas pueden aceptar ser tratadas cuando están relajadas. No obstante, lo primordial es evitar que más personas se desanimen o decepcionen cuando no han entendido las palabras de Dios. Esta es una táctica en la guerra de Dios contra Satanás. Solo de esta forma las personas seguirán interesadas en las palabras de Dios y seguirán prestándoles atención, aunque no puedan seguirles el hilo. Sin embargo, también existe un gran encanto en todas Sus palabras que no están entrecomilladas y, por tanto, son más evidentes y hacen que las personas amen más aún las palabras de Dios y sientan su dulzura en su corazón. Como las palabras de Dios se presentan en una gran variedad de formas, y son ricas y diversas, y como no hay repetición de sustantivos entre las muchas palabras de Dios, en su tercer sentido, las personas creen que Dios siempre es nuevo y nunca viejo. Por ejemplo: “No les pido a las personas que sean simples ‘consumidoras’; también les pido que sean ‘productoras’ que derrotan a Satanás”. Las palabras “consumidoras” y “productoras” en esta frase tienen sentidos parecidos a algunas palabras pronunciadas en tiempos anteriores, pero Dios no es inflexible; más bien, hace que las personas sean conscientes de Su frescura y, por tanto, atesoren Su amor. El humor en el discurso de Dios contiene Su juicio y Sus exigencias hacia la humanidad. Ya que todas las palabras de Dios tienen objetivos y ya que todas tienen significados, Su humor no solo tiene el propósito de aligerar el ambiente o hacer que las personas rían a carcajadas; tampoco tiene simplemente la intención de relajarles los músculos. Más bien, la intención del humor de Dios es liberar a los seres humanos de cinco mil años de esclavitud para que nunca vuelvan a estar atados, y sean más capaces de aceptar las palabras de Dios. El método de Dios consiste en utilizar una cucharada de azúcar para ayudar a pasar la medicina; Él no hace que las personas traguen por la fuerza la medicina amarga. Hay amargura en lo dulce y también dulzura en lo amargo.

“Cuando un débil rayo de luz comienza a aparecer en el Oriente, toda la gente en el universo le presta un poco más de atención. Al ya no estar inmersos en el sopor, los seres humanos se aventuran a salir a observar la fuente de esta luz oriental. Debido a su capacidad limitada, nadie ha podido todavía ser capaz de ver el lugar donde se origina la luz”. Esto es lo que está ocurriendo en todas partes del universo, no solo entre los hijos de Dios y Su pueblo. Todas las personas pertenecientes a los círculos religiosos y los incrédulos experimentan esta reacción. En el momento en el que brilla la luz de Dios, su corazón cambia gradualmente y, sin darse cuenta, comienzan a descubrir que su vida no tiene sentido, que la vida humana carece de valor. Los seres humanos no buscan un futuro, no toman en cuenta el mañana ni se preocupan por él, sino que se aferran a la idea de que deben comer y beber más mientras sean “jóvenes”, y que todo ello habrá merecido la pena una vez que llegue el día final. Los seres humanos no tienen ningún deseo de gobernar el mundo. El “diablo” robó por completo el vigor del amor de la humanidad por el mundo, pero nadie sabe cuál es la causa. Todo lo que pueden hacer es correr de aquí para allá, informándose los unos a los otros, pues el día de Dios aún no ha llegado. Un día, todos verán las respuestas a todos los misterios insondables. Esto es exactamente lo que Dios quiso decir cuando dijo: “Los seres humanos despiertan del reposo y el sueño y solo entonces se dan cuenta de que Mi día ha venido gradualmente sobre ellos”. Cuando llegue ese momento, todas las personas que pertenecen a Dios serán como hojas verdes “a la espera de desempeñar su papel para Mí mientras estoy en la tierra”. Muchos de entre el pueblo de Dios en China siguen recayendo después de que Dios habla, y, por eso, Dios dice: “[…] sin embargo, sin poder alterar los hechos, no pueden hacer nada más que esperar a que Yo dicte sentencia”. Entre ellos seguirá habiendo algunos que serán eliminados; no todos permanecerán sin cambios. Más bien, las personas solo pueden cumplir los estándares después de ser puestas a prueba, a través de lo cual se les emiten “certificados de calidad”; de lo contrario, se convertirán en basura en el vertedero. Dios señala constantemente el verdadero estado de la humanidad, así que las personas sienten cada vez más el misterio de Dios. “Si Él no fuera Dios, ¿cómo podría conocer tan bien nuestro verdadero estado?”. Sin embargo, a causa de la debilidad de la gente, “en el corazón de los humanos, Yo no soy ni altivo ni humilde. En lo que a ellos concierne, no hace diferencia si existo o no”. ¿No es este, precisamente, el estado de todas las personas que encaja mejor con la realidad? En lo que respecta a los seres humanos, Dios existe cuando ellos lo buscan y no existe cuando no lo buscan. En otras palabras, Dios existe en el corazón de los seres humanos en el instante en el que necesitan Su ayuda, pero cuando ya no lo necesitan, Él deja de existir. Esto es lo que hay en el corazón de las personas. En realidad, todos en la tierra piensan de esta forma, incluyendo todos los “ateos”, y la “impresión” que tienen de Dios también es vaga y opaca.

“Por tanto, las montañas se convierten en límites entre las naciones sobre la tierra; las aguas se vuelven barreras para separar a las personas de distintas tierras y el aire se convierte en aquello que fluye de persona a persona en los espacios arriba de la tierra”. Esta fue la obra que Dios realizó mientras creaba el mundo. Mencionar esto aquí es desconcertante para las personas: ¿será que Dios quiere crear otro mundo? Es justo decir esto: cada vez que Dios habla, Sus palabras contienen creación, gestión y la destrucción del mundo; es solo que, en algunas ocasiones, son claras y, en otras, vagas. Toda la gestión de Dios está encarnada en Sus palabras; es solo que las personas no pueden distinguirlas. Las bendiciones que Dios otorga a los seres humanos hacen que su fe crezca cien veces. Por fuera, parece como si Él estuviera haciéndoles una promesa, pero, en esencia, es la medida de las exigencias de Dios hacia las personas de Su reino. Quienes sean aptos para ser utilizados, permanecerán, mientras que aquellos que no lo sean serán engullidos en una calamidad que caiga del cielo. “El trueno, que recorre los cielos, golpeará a los seres humanos; cuando las altas montañas se derrumben, los enterrarán; como tienen hambre, las bestias salvajes los devorarán y los océanos crecientes se cerrarán sobre su cabeza. A medida que la humanidad se enfrasque en un conflicto fratricida, todos los seres humanos buscarán su propia destrucción en las calamidades que surjan de entre ellos”. Este es el “trato especial” que se administrará a los que no cumplan con el estándar y que, posteriormente, no recibirán la salvación en el reino de Dios. Cuanto más dice Dios cosas como “Con toda seguridad, bajo la guía de Mi luz, os abriréis paso entre el dominio de las fuerzas de la oscuridad. En medio de la oscuridad, ciertamente no perderéis la luz que os guía”, más conscientes se vuelven las personas de su propia respetabilidad; así, tienen más fe para buscar nueva vida. Dios provee a los seres humanos de acuerdo con lo que ellos le piden. Una vez que Dios los ha expuesto hasta cierto punto, Él cambia Su forma de hablar, usando un tono de bendición para obtener el mejor resultado. Exigirle a la humanidad de esta forma produce resultados más prácticos. Como todas las personas están dispuestas a hablar de negocios con sus congéneres —todos son expertos en negocios—, esto es exactamente en lo que Dios se está enfocando al decir esto. Así pues, ¿qué es “Sinim”? Aquí Dios no se refiere al reino en la tierra, que está corrompido por Satanás, sino, más bien, a la reunión de todos los ángeles que vinieron de Dios. Las palabras “firmes e inquebrantables” implican que los ángeles se abrirán camino entre todas las fuerzas de Satanás, estableciendo, así, Sinim en todo el universo. Por tanto, el verdadero significado de Sinim es una reunión de todos los ángeles sobre la tierra, y aquí se refiere a los que están en la tierra. Así pues, el reino que existirá posteriormente en la tierra se llamará “Sinim”, y no el “reino”. El “reino” en la tierra no tiene un significado real; en esencia, es Sinim. Por tanto, solo vinculándolo al sentido de Sinim se puede conocer el verdadero significado de las palabras “Con seguridad irradiaréis Mi gloria por todo el universo”. Esto demuestra la clasificación de todas las personas sobre la tierra en el futuro. Todos los habitantes de Sinim serán reyes que gobiernen a todos los pueblos de la tierra, después de haber sufrido el castigo. Todas las cosas en la tierra funcionarán normalmente a causa de la gestión del pueblo de Sinim. Esto no es más que un bosquejo aproximado de la situación. Todos los seres humanos permanecerán en el reino de Dios, lo cual significa que se les dejará dentro de Sinim. Los seres humanos en la tierra serán capaces de comunicarse con los ángeles. Por tanto, el cielo y la tierra estarán conectados o, en otras palabras, todas las personas en la tierra se someterán a Dios y lo amarán tal como lo hacen los ángeles en el cielo. En ese momento, Dios se aparecerá abiertamente a todas las personas en la tierra y les permitirá ver Su verdadero rostro a simple vista, y se les revelará en cualquier momento.

De «La Palabra manifestada en carne»

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Palabras diarias de Dios | Fragmento 70 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III»

Parábola de la oveja perdida

Mateo 18:12-14 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se ha descarriado, ¿no deja las noventa y nueve en los montes, y va en busca de la descarriada? Y si sucede que la halla, en verdad os digo que se regocija más por esta que por las noventa y nueve que no se han descarriado. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos.

Este pasaje es una parábola; ¿qué tipo de sentimiento produce en la gente? La forma de expresión usada aquí, la parábola, es una figura retórica del lenguaje humano y, como tal, está dentro de la esfera del conocimiento humano. Si Dios hubiera dicho algo parecido en la Era de la Ley, las personas habrían sentido que tales palabras no eran realmente congruentes con Su identidad; sin embargo, cuando el Hijo del hombre comunicó estas palabras en la Era de la Gracia, para las personas fue algo reconfortante, cálido e íntimo. Cuando Dios se hizo carne, cuando apareció en forma de hombre, usó una parábola muy apropiada que provenía de Su propia humanidad para expresar la voz de Su corazón. Esta representaba la propia voz de Dios y la obra que Él quería hacer en esa era. También simbolizaba una actitud que Dios tenía hacia las personas en la Era de la Gracia. Mirando desde la perspectiva de la actitud de Dios hacia las personas, comparó a cada una de ellas con una oveja. Si una oveja se perdiera, Él haría lo que hiciera falta para encontrarla. Esto representaba un principio de la obra de Dios en ese momento en medio de la humanidad, cuando estaba en la carne. Dios usó esta parábola para describir Su determinación y Su actitud en esa obra. Esta era la ventaja de Dios al hacerse carne: podía aprovecharse del conocimiento de la humanidad y usar el lenguaje humano para hablar a las personas y para expresar Su voluntad. Él le explicó o le “tradujo” al hombre Su profundo lenguaje divino, que resultaba difícil de entender para las personas en lenguaje humano, de forma humana. Esto ayudó a las personas a entender Su voluntad y a saber qué quería hacer Él. También pudo tener conversaciones con personas desde la perspectiva humana, usar el lenguaje humano y comunicarse con ellas de una forma en la que entenderían. Hasta podía hablar y obrar usando el lenguaje y el conocimiento humanos, de forma que las personas pudieran sentir la bondad y la cercanía de Dios, y ver Su corazón. ¿Qué veis en esto? ¿Hay alguna prohibición en las palabras y las acciones de Dios? Para las personas, Dios de ninguna manera podía usar el conocimiento, el lenguaje o las formas de comunicarse humanas para hablar sobre lo que Dios mismo quería decir, la obra que quería realizar, o para expresar Su propia voluntad. Pero estaban equivocados. Dios utilizó este tipo de parábola para que las personas pudieran sentir la realidad y la sinceridad de Dios, y para que vieran Su actitud hacia los demás durante ese período. Esta parábola despertó de un sueño a aquellas personas que habían estado viviendo bajo la ley durante mucho tiempo y también inspiró a una generación tras otra de personas que vivieron en la Era de la Gracia. Al leer el pasaje de esta parábola, se conoce la sinceridad de Dios al salvar a la humanidad y entienden el peso y la importancia que la humanidad tiene en Su corazón.

Echemos un vistazo a la última frase en este pasaje: “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos”. ¿Fueron estas las propias palabras del Señor Jesús, o las del Padre en el cielo? Superficialmente, parece que es el Señor Jesús el que habla, pero Su voluntad representa la de Dios mismo y por eso dijo: “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos”. Las personas de esa época solo reconocían como Dios al Padre del cielo y creían que esta persona que tenían ante sus ojos solo era un enviado Suyo y que no podía representarlo. Por esta razón, el Señor Jesús tuvo que agregar esa frase al final de la parábola, de forma que las personas pudiesen sentir realmente la voluntad de Dios para la humanidad, así como la autenticidad y de lo que Él afirmaba. Aunque esta frase era simple, fue pronunciada con cuidado y amor y reveló la humildad y la ocultación del Señor Jesús. Independientemente de que Dios se hiciera carne u obrara en la esfera espiritual, conocía muy bien el corazón humano y entendía perfectamente lo que las personas necesitaban; sabía lo que las preocupaba y lo que las confundía, por lo que añadió esta frase, que resaltaba un problema oculto en la humanidad: las personas eran escépticas ante lo que el Hijo del hombre decía. Por eso, cuando el Señor Jesús estaba hablando tuvo que añadir: “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos”. Sus palabras solo podían rendir fruto sobre esta premisa, para que las personas creyeran en su rigor y mejoraran su credibilidad. Esto muestra que cuando Dios se volvió Hijo normal del hombre, Él y la humanidad tuvieron una relación muy complicada, y la situación del Hijo del hombre era muy embarazosa. También muestra cuán insignificante era el estatus del Señor Jesús entre los humanos de la época. Cuando Él dijo esto, en realidad estaba diciendo a las personas: podéis descansar tranquilos, estas palabras no representan lo que hay en Mi corazón, sino que son la voluntad del Dios que está en vuestros corazones. ¿No era esto irónico para la humanidad? Aunque obrando en la carne, Dios tenía muchas ventajas que no tenía en Su persona, Él tuvo que resistir sus dudas y su rechazo, así como su insensibilidad y sosería. Podría decirse que el proceso de la obra del Hijo del hombre fue el proceso de experimentar el rechazo de la humanidad y su experiencia de competir contra Él. Más que eso, fue el proceso de obrar para continuamente ganar la confianza de la humanidad y conquistarla a través de lo que Él tiene y es, a través de Su propia esencia. No fue tanto que Dios encarnado estuviera librando una guerra sobre el terreno contra Satanás, sino que se convirtió en un hombre corriente e inició una lucha con los que lo seguían. En ella, el Hijo del hombre completó Su obra con Su humildad, con lo que Él tiene y es, y con Su amor y sabiduría. Consiguió a las personas que quería, obtuvo la identidad y el estatus que merecía, y “volvió” a Su trono.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Palabras diarias de Dios | Fragmento 87 | «Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 87 | «Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios»

¿A través de qué método se alcanza la perfección del hombre por parte de Dios? Se alcanza por medio de Su justo carácter. El carácter de Dios consiste principalmente de la justicia, la ira, la majestad, el juicio y la maldición y perfecciona al hombre principalmente por medio de Su juicio. Algunas personas no entienden y preguntan por qué es que Dios sólo puede perfeccionar al hombre por medio del juicio y la maldición. Dicen: “Si Dios maldijera al hombre, ¿no moriría el hombre? Si Dios juzgara al hombre, ¿el hombre no sería condenado? Entonces, ¿cómo puede todavía ser perfeccionado?”. Esas son las palabras de la gente que no conoce la obra de Dios. Lo que Dios maldice es la desobediencia del hombre y lo que Él juzga son los pecados del hombre. Aunque Él habla severamente y de manera implacable, Él revela todo lo que hay dentro del hombre y a través de estas palabras severas revela lo que es esencial dentro del hombre pero a través de ese juicio le da al hombre un conocimiento profundo de la esencia de la carne y, por lo tanto, el hombre se somete a Dios. La carne del hombre es del pecado y de Satanás, es desobediente y el objeto del castigo de Dios. Por tanto, para permitirle al hombre que se conozca a sí mismo, las palabras del juicio de Dios le deben suceder y todo tipo de refinamiento se debe emplear; sólo entonces puede ser efectiva la obra de Dios.

De las palabras que Dios ha hablado se puede ver que Él ya ha condenado la carne del hombre. ¿No son estas palabras, entonces, las palabras de maldición? Las palabras que Dios habló revelan lo que el hombre es en realidad y por medio de esa revelación es juzgado, y cuando ve que no puede satisfacer la voluntad de Dios, dentro de él siente aflicción y remordimiento, siente que está tan en deuda con Dios y que no puede alcanzar la voluntad de Dios. Hay veces en las que el Espíritu Santo te disciplina desde el interior, y esta disciplina procede del juicio de Dios; hay veces en las que Dios te reprende y esconde Su rostro de ti, cuando no te presta atención y no obra dentro de ti, castigándote silenciosamente con el propósito de refinarte. La obra que Dios hace en el hombre es principalmente para poner en claro Su justo carácter. ¿Qué testimonio de Dios da el hombre en última instancia? El hombre testifica que Dios es el Dios justo, que Su carácter es la justicia, la ira, el castigo y el juicio; el hombre da testimonio del justo carácter de Dios. Dios usa Su juicio para hacer perfecto al hombre, ha amado al hombre y salvado al hombre, pero, ¿cuánto está comprendido en Su amor? Hay juicio, majestad, ira y maldición. Aunque Dios maldijo al hombre en el pasado, no echó por completo al hombre en el abismo, sino que usó ese medio para refinar la fe del hombre; no hizo morir al hombre, sino que actuó con la intención de hacer perfecto al hombre. La esencia de la carne es aquello que es de Satanás, Dios lo dijo exactamente bien, pero los hechos que Dios lleva a cabo no se completan de acuerdo a Sus palabras. Te maldice para que lo ames y para que conozcas la esencia de la carne; te castiga con el propósito de que despiertes, para permitirte que conozcas las deficiencias que hay dentro de ti y para que conozcas la total indignidad del hombre. Por consiguiente, las maldiciones de Dios, Su juicio y Su majestad e ira, todo es con el fin de hacer perfecto al hombre. Todo lo que Dios hace en la actualidad, y el justo carácter que deja claro dentro de vosotros, todo es con el fin de hacer perfecto al hombre. Ese es el amor de Dios.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne»

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Palabras diarias de Dios | Fragmento 374 | «Declaraciones de Cristo en el principio: Capítulo 6»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 374 | «Declaraciones de Cristo en el principio: Capítulo 6»

Dios Todopoderoso, la Cabeza de todas las cosas, ejerce Su poder real desde Su trono. Él gobierna sobre el universo y sobre todas las cosas y nos está guiando en toda la tierra. Estaremos cerca de Él en todo momento, y vendremos delante de Él en quietud; sin perder nunca ni un solo momento, y con lecciones que aprender en cada instante. Todo, desde el ambiente que nos rodea hasta las personas, asuntos y cosas, existe con el permiso de Su trono. No dejes, bajo ninguna circunstancia, que surjan quejas en tu corazón, o Dios no concederá Su gracia sobre ti. Cuando la enfermedad llega, esto es el amor de Dios, y ciertamente alberga dentro Sus buenas intenciones. Aunque tu cuerpo padezca un poco de sufrimiento, no consideres las ideas de Satanás. Alaba a Dios en medio de la enfermedad y disfruta a Dios en medio de tu alabanza. No pierdas la esperanza ante la enfermedad, sigue buscando una y otra vez y nunca te rindas, y Dios te iluminará con Su luz. ¿Cómo era la fe de Job? ¡Dios Todopoderoso es un médico lleno de poder! Vivir en la enfermedad es estar enfermo, pero habitar en el espíritu es estar sano. Mientras tengas aliento, Dios no te dejará morir.
Dentro de nosotros tenemos la vida resucitada de Cristo. Indiscutiblemente, nos falta fe en la presencia de Dios: ojalá que Dios ponga la verdadera fe dentro de nosotros. ¡La palabra de Dios es verdaderamente dulce! ¡La palabra de Dios es medicina potente! ¡Avergüenza a los diablos y a Satanás! Comprender la palabra de Dios nos da apoyo. ¡Su palabra actúa rápidamente para salvar nuestros corazones! Disipa todas las cosas y pone todo en paz. La fe es como un puente de un solo tronco: aquellos que se aferran miserablemente a la vida tendrán dificultades para cruzarlo, pero aquellos que están dispuestos a sacrificarse pueden pasar sin preocupación. Si el hombre alberga pensamientos asustadizos y de temor es porque Satanás lo ha engañado por miedo a que crucemos el puente de la fe para entrar en Dios. Satanás está intentando por todos los medios posibles enviarnos sus pensamientos: debemos orar en todo momento para que Dios nos ilumine con Su luz, y siempre debemos confiar en Dios para purgar el veneno de Satanás que hay dentro de nosotros, practicar en nuestro espíritu en todo momento cómo acercarnos a Dios y dejar que Dios domine todo nuestro ser.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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Palabras diarias de Dios | Fragmento 278 | «¿Cómo puede el hombre que ha definido a Dios en sus conceptos recibir Sus revelaciones?»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 278 | «¿Cómo puede el hombre que ha definido a Dios en sus conceptos recibir Sus revelaciones?»

Los judíos de la época leían todos el Antiguo Testamento y conocían la profecía de Isaías de que un niño varón nacería en un pesebre. ¿Por qué, entonces, con este conocimiento, siguieron persiguiendo a Jesús? ¿No fue por su naturaleza rebelde y su ignorancia de la obra del Espíritu Santo? En ese momento, los fariseos creían que la obra de Jesús era diferente de lo que sabían del niño varón profetizado; el hombre actual rechaza a Dios porque la obra del Dios encarnado no se conforma a la Biblia. ¿No es la esencia de su rebeldía contra Dios la misma? ¿Puedes ser tal que aceptes sin cuestionarla toda la obra del Espíritu Santo? Si es la obra del Espíritu Santo, entonces es la corriente correcta. Deberías aceptarla sin los más mínimos recelos, en lugar de andarte con remilgos con lo que aceptas. Si adquieres algún conocimiento de Dios y ejerces alguna precaución en Su contra, ¿no es este un acto verdaderamente superfluo? Lo que deberías hacer es aceptar, sin la necesidad de más justificación bíblica, cualquier obra mientras esta sea del Espíritu Santo, porque crees en Dios para seguirlo, no debes investigarlo. No deberías buscar más pruebas para que Yo muestre que soy tu Dios. En su lugar, deberías discernir si soy beneficioso para ti; esa es la clave. Incluso si has encontrado muchas pruebas irrefutables en la Biblia, eso no puede llevarte totalmente delante de Mí. Eres alguien que vive dentro de los confines de la Biblia, y no delante de Mí; la Biblia no puede ayudarte a conocerme, ni puede profundizar tu amor por Mí. Aunque la Biblia profetizó que nacería un niño varón, nadie pudo saber cómo tendría lugar la profecía, porque el hombre no conocía la obra de Dios, y esto es lo que provocó que los fariseos se levantaran contra Jesús. Algunos saben que Mi obra es por el bien de los intereses del hombre, pero siguen creyendo que Jesús y Yo somos dos seres totalmente independientes que son mutuamente incompatibles. En su momento, Jesús sólo habló a Sus discípulos una serie de sermones en la Era de la Gracia, relativos a cómo practicar, cómo reunirse, cómo pedir en oración, cómo tratar a los demás, etc. La obra que llevó a cabo fue la de la Era de la Gracia, y sólo expuso cómo debían practicar los discípulos y los que le seguían. Él realizó únicamente la obra de la Era de la Gracia y ninguna de los últimos días. Cuando Jehová estableció la ley del Antiguo Testamento en la Era de la Ley, ¿por qué no realizó entonces la obra de la Era de la Gracia? ¿Por qué no dejó clara de antemano la obra de la Era de la Gracia? ¿No habría sido esto beneficioso para la aceptación del hombre? Él sólo profetizó que un niño varón nacería y asumiría el poder, pero no llevó a cabo de antemano la obra de la Era de la Gracia. La obra de Dios en cada era tiene límites claros; Él sólo realiza la obra de la era presente y nunca la de la siguiente etapa de antemano. Sólo de esta forma puede Su obra representativa de cada era ponerse de manifiesto. Jesús sólo había hablado de las señales de los últimos días, de cómo ser paciente y cómo ser salvo, de cómo arrepentirse y confesar, y de cómo cargar la cruz y soportar el sufrimiento; Él nunca habló de a qué el hombre debería entrar en los últimos días o de cómo buscar satisfacer la voluntad de Dios. Por tanto, ¿no sería un acto absurdo buscar en la Biblia la obra de Dios de los últimos días? ¿Qué puedes discernir simplemente sosteniendo la Biblia en tus manos? Ya sea un intérprete de la misma o un predicador, ¿quién puede conocer de antemano la obra de hoy?

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Vamos a leerlo juntos: Revelaciones de Dios

Palabras diarias de Dios | Fragmento 181 | «Dios mismo, el único IX»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 181 | «Dios mismo, el único IX»

Gracias a estos límites que Dios ha trazado, varios terrenos han producido diferentes entornos para la supervivencia y estos entornos para la supervivencia han sido convenientes para diversas clases de aves y animales, a la vez que han provisto un espacio para la supervivencia. A partir de esto se han desarrollado los límites de los entornos para la supervivencia de los diversos seres vivos. Esta es la segunda parte de la que vamos a hablar a continuación. En primer lugar, ¿dónde viven las aves, las bestias y los insectos? ¿Viven en los bosques y arboledas? Estos son sus hogares. Por tanto, además de establecer límites para los diversos entornos geográficos, Dios también trazó límites y estableció leyes para las aves y bestias diversas, peces, insectos y todas las plantas. Debido a las diferencias entre los diversos entornos geográficos y a la existencia de estos, los distintos tipos de aves y bestias, peces, insectos y plantas tienen diferentes entornos para sobrevivir. Las aves, las bestias y los insectos viven entre las diversas plantas, los peces viven en el agua y las plantas crecen en la tierra. La tierra incluye diversas zonas como las montañas, las llanuras y las colinas. Una vez que las aves y los animales tengan su propio espacio, no deambularán para ir a cualquier parte. Sus hogares son los bosques y las montañas. Si un día su hogar fuera destruido, este orden se transformaría en caos. Tan pronto como esto aconteciera, ¿cuáles serían las consecuencias? ¿Quiénes serían los primeros en sufrir daños? (La humanidad). Sería la humanidad. Dentro de estas leyes y estos límites que Dios ha establecido, ¿habéis visto algún fenómeno peculiar? Por ejemplo, elefantes caminando por el desierto. ¿Habéis visto algo así? Si ese realmente fuera el caso, sería un fenómeno muy extraño, porque los elefantes viven en el bosque y este es el entorno de sobrevivencia que Dios ha preparado para ellos. Tienen su propio entorno para la supervivencia y su propio hogar fijo, así que ¿por qué iban a ir de un lado al otro? ¿Ha visto alguien leones o tigres caminando por la orilla del océano? No. El hogar de los leones y los tigres es el bosque y las montañas. ¿Ha visto alguien a las ballenas o los tiburones del océano nadando por el desierto? No los has visto. Las ballenas y los tiburones tienen su hogar en el océano. En el entorno vital de los seres humanos, ¿existen personas que vivan junto a los osos pardos? ¿Hay personas siempre rodeadas de pavos reales u otras aves, dentro y fuera de sus hogares? ¿Ha visto alguien águilas o gansos salvajes jugando con monos? (No). Todos estos serían fenómenos peculiares. La razón por la que hablo de estas cosas que parecen tan peculiares a vuestros ojos es que entendáis que todos los seres creados por Dios —independientemente de que estén fijos en un lugar o puedan respirar por sus fosas nasales— tienen sus propias leyes para la supervivencia. Mucho antes de que creara estos seres vivos, Dios ya les había preparado sus propios hogares y entornos para la supervivencia. Estos seres vivos tenían sus propios entornos fijos para la supervivencia, sus propios alimentos y sus propios hogares fijos, y tenían sus propios lugares fijos apropiados para su supervivencia, lugares con temperaturas adecuadas para ella. De esa forma no vagarían por todas partes ni socavarían la supervivencia de la humanidad, ni afectarían a la vida de las personas. Así administra Dios todas las cosas, proporcionando a la humanidad el mejor entorno para la supervivencia. Los seres vivos entre todas las cosas tienen todos sus alimentos que sustentan la vida en sus propios entornos para la supervivencia. Con esa comida, están fijos en su entorno natural para sobrevivir. En ese tipo de entorno, siguen sobreviviendo, multiplicándose y saliendo adelante de conformidad con las leyes que Dios ha establecido para ellos. Gracias a este tipo de leyes, a la predestinación de Dios, todas las cosas viven en harmonía con la humanidad, y la humanidad coexiste en unión interdependiente con todos los seres.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne