Apéndice: Contemplando la aparición de Dios en Su juicio y Su castigo


Como los otros cientos de millones que siguen al Señor Jesucristo, nosotros acatamos las leyes y los mandamientos de la Biblia, gozamos la abundante gracia del Señor Jesucristo y nos reunimos, oramos, alabamos y servimos en el nombre del Señor Jesucristo, y todo esto lo hacemos bajo el cuidado y la protección del Señor. Muchas veces somos débiles y otras tantas también somos fuertes. Creemos que todas nuestras acciones están en conformidad con las enseñanzas del Señor. Se sobreentiende, entonces, que también creemos que nos encontramos en la senda de hacer la voluntad del Padre que está en el cielo. Anhelamos el regreso del Señor Jesús, Su glorioso descenso, el fin de nuestra vida en la tierra, la aparición del reino, y todo lo que se predijo en el Libro del Apocalipsis: el Señor llega, Él trae el desastre, recompensa a los buenos y castiga a los malvados, y se lleva en los aires a los que lo siguen y acogen Su regreso para que se encuentren con Él. Cuando pensamos en esto, no podemos evitar que nos embargue la emoción y nos llenemos de gratitud por haber nacido en los últimos días y tener la buena fortuna de ser testigos de la venida del Señor. Aunque hayamos sufrido persecución, hemos recibido a cambio “un peso de gloria que supera a todo y es eterno”. ¡Qué bendición! Todo este anhelo y la gracia que otorga el Señor constantemente nos hace más serios en la oración y nos vuelve más diligentes para reunirnos. Tal vez el año que entra, tal vez mañana y tal vez incluso en un lapso más corto del que puede concebir el hombre, el Señor descenderá de repente y aparecerá entre un grupo de personas que han estado esperándolo con ansiosa inquietud. Nos apresuramos para adelantarnos a los demás, nadie está dispuesto a quedarse atrás, todo con el fin de poder ser del primer grupo en contemplar la aparición del Señor, de estar entre aquellos que sean arrebatados. Lo hemos dado todo, sin importar el costo, para la venida de este día. Algunos han abandonado sus trabajos; otros han abandonado sus familias; algunos han renunciado al matrimonio; y otros hasta han donado todos sus ahorros. ¡Qué actos de devoción tan desinteresados! ¡Semejante sinceridad y lealtad incluso superan la de los santos de eras pasadas! Así como el Señor concede gracia sobre quien Él desea, y muestra misericordia a quien Él le place, nuestros actos de devoción y nuestro esfuerzo, creemos, Sus ojos ya los han contemplado hace mucho. Así, también, nuestras sentidas oraciones han alcanzado Sus oídos, y confiamos en que el Señor nos recompensará por nuestra dedicación. Además, Dios ha sido misericordioso para con nosotros antes de crear el mundo, y nadie nos quitará Sus bendiciones y Sus promesas. Todos estamos planeando para el futuro y damos por sentado que nuestra dedicación y esfuerzo son moneda de cambio o capital que intercambiar para ser arrebatado para encontrarnos con el Señor en el aire. Es más, sin el menor titubeo, nos ubicamos en el trono del futuro, para presidir sobre todas las naciones y pueblos o reinar como reyes. Todo esto lo damos por hecho, como algo que se espera.

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Escuchar música cristiana | Dios encarnado es muy importante para la humanidad

Escuchar música cristiana | Dios encarnado es muy importante para la humanidad

I
Dios encarnado puede hacer la obra
que ningún hombre puede,
porque Su esencia no es como la del hombre.
Él puede salvar al hombre
porque Su identidad es diferente a la del hombre.
Esta carne es muy importante para la humanidad,
porque Él es hombre y, aún más, es Dios.
Él puede hacer la obra que
ningún hombre ordinario de carne puede hacer,
y porque Él puede salvar al hombre corrupto,
que vive junto a Él en la tierra.
Aunque es idéntico al hombre,
el Dios encarnado es más importante
para la humanidad que cualquier persona de valor,
porque Él puede hacer la obra
que no puede ser hecha por el Espíritu de Dios.
II
Es más capaz de dar testimonio de Dios mismo,
y más capaz que el Espíritu de Dios
para ganar a la humanidad.
Como resultado, aunque esta carne es normal y ordinaria,
Su contribución a la humanidad
y Su significado para la existencia de la humanidad
la hacen sumamente valiosa.
Y el valor real y el significado de esta carne
es inconmensurable para cualquier hombre.
Aunque esta carne no puede
destruir directamente a Satanás,
Él puede usar Su obra para
conquistar al hombre y vencer a Satanás,
y hacer que se someta completamente a Su dominio.
Eso es porque Dios está encarnado,
Él puede vencer a Satanás
y es capaz de salvar a la humanidad.
III
Directamente Él no destruye a Satanás,
pero se convierte en carne para hacer la obra
de conquistar a la humanidad,
que ha sido corrompida por Satanás.
De esta manera, Él es más capaz de
dar testimonio de sí mismo entre las criaturas,
y es más capaz de salvar al hombre corrupto.
La derrota de Satanás por Dios encarnado
muestra un testimonio más grande,
y es más persuasivo
que la destrucción directa de Satanás
hecha por el Espíritu de Dios.
Dios en la carne es más capaz
de ayudar al hombre a conocer al Creador,
y es más capaz de dar testimonio
de sí mismo entre las criaturas.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Entender más: ¿Qué es la encarnación?

Cómo vendrá el Señor Jesús

Explicación del Mateo 24:36 – El verdadero significado dePero de aquel día y hora nadie sabe

Han aparecido las cuatro lunas de sangre y cada vez son más habituales los desastres como terremotos, hambre y epidemias. Las profecías del regreso del Señor se han cumplido fundamentalmente y, en la red, algunos han dado testimonio público de que el Señor ya ha llegado. Algunos hermanos y hermanas están perplejos, ya que lo siguiente está escrito en la Biblia: “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Mateo 24:36). ¿Cómo pueden saber que el Señor ha regresado? ¿Ha vuelto realmente? ¿Qué deberíamos hacer para recibirlo? Vamos a hablar de esta misma cuestión.

“Pero de aquel día y hora nadie sabe”. ¿Qué significa esto?

Algunos hermanos y hermanas creen que cuando el Señor regrese, nadie lo sabrá y para ello se basan en el siguiente versículo de la Biblia: “Pero de aquel día y hora nadie sabe”. Por esta razón ninguno de ellos da crédito o consideración a las afirmaciones de la gente que difunde la noticia del regreso del Señor. ¿Es esta opinión correcta o no? ¿Concuerda con la voluntad del Señor? El Señor Jesús profetizó: “Pero a medianoche se oyó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo’” (Mateo 25:6). “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Estas líneas de la escritura nos demuestran que, cuando el Señor haya regresado en los últimos días, llamará a nuestra puerta con Sus palabras e incluso nos hará salir a recibirle con un grito humano que diga: “Aquí está el novio”. Hay personas que nos están contando la noticia del regreso del Señor y esto demuestra que cuando haya venido, sin duda Él se lo comunicará a la gente. Obviamente, es completamente erróneo interpretar “Pero de aquel día y hora nadie sabe” como que nadie se enterará de la venida del Señor cuando haya tenido lugar.

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Escuchar la voz de Dios y recibir al Señor

Por Mu Guang, Corea del Sur

Dios Todopoderoso dice: “Muchas personas pueden no preocuparse por lo que digo, pero aun así quiero decirle a cada uno de estos llamados santos que siguen a Jesús que, cuando lo veáis descendiendo del cielo sobre una nube blanca con vuestros propios ojos, esta será la aparición pública del Sol de justicia. Quizás será un momento de gran entusiasmo para ti, pero deberías saber que el momento en el que veas a Jesús descender del cielo será también el momento en el que irás al infierno a ser castigado. Ese será el momento del final del plan de gestión de Dios, y será cuando Él recompense a los buenos y castigue a los malos. Porque Su juicio habrá terminado antes de que el hombre vea señales, cuando sólo exista la expresión de la verdad. Aquellos que acepten la verdad y no busquen señales, y por tanto hayan sido purificados, habrán regresado ante el trono de Dios y entrado en el abrazo del Creador. Sólo aquellos que persisten en la creencia de que ‘El Jesús que no cabalgue sobre una nube blanca es un falso Cristo’ se verán sometidos al castigo eterno, porque sólo creen en el Jesús que exhibe señales, pero no reconocen al Jesús que proclama un juicio severo y manifiesta el camino verdadero de la vida. Y por tanto, sólo puede ser que Jesús trate con ellos cuando Él vuelva abiertamente sobre una nube blanca” (‘En el momento que contemples el cuerpo espiritual de Jesús, Dios ya habrá vuelto a crear el cielo y la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios revelan que el mayor error de los creyentes al recibir el Señor consiste en aferrarse al sentido literal de la Escritura y esperar que Él venga sobre una nube como imaginan. Aunque escuchen que Él regresó, que está expresando verdades y haciendo la obra de juicio en los últimos días, no buscan ni intentan escuchar la voz de Dios. Nadie se imagina que, cuando la gente vea al Señor Jesús descender sobre una nube, la obra de Dios de purificar y salvar a la humanidad ya habrá finalizado. Serán castigados y llorarán y rechinarán los dientes. ¡Es muy peligroso aferrarse a nociones sin buscar la verdad! Por aferrarme a mis nociones y fantasías, casi pierdo la oportunidad de recibir al Señor.

Era predicadora en una iglesia clandestina. Hacia 1996, me sentía espiritualmente seca y vacía, así que iba a escuchar otros sermones. Una vez, escuché que alguien decía que el Relámpago Oriental estaba dando testimonio de que el Señor Jesús había vuelto hecho carne, que estaba expresando verdades y haciendo la obra del juicio de los últimos días, y que varios hermanos ya se habían unido al Relámpago Oriental. Me sorprendí mucho y pensé: “¿El Señor ha vuelto? ¿Cómo podía ser posible? La Biblia dice: ‘Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo’ (Hechos 1:11). El Señor debería regresar sobre una nube en Su cuerpo spiritual resucitado y aparecer públicamente ante nosotros. Dado que no hemos visto tal cosa, ¿cómo podría decir alguien que Él ha regresado? La parte sobre la obra del juicio de Dios encarnado es aún menos creíble”. Así que jamás escuché los sermones del Relámpago Oriental.

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Palabras diarias de Dios | Fragmento 298 | «¿Existe la Trinidad?»

Devocional Palabras diarias de Dios | Fragmento 298 | «¿Existe la Trinidad

Esto puede traer a la mente de la mayoría de las personas las palabras de Dios en Génesis: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, a nuestra semejanza”. Dado que Dios dice “hagamos” al hombre a “nuestra” imagen, “nuestra” indica dos o más; como dijo “nuestra”, entonces no hay sólo un Dios. De esta forma, el hombre comenzó a pensar en el abstracto de personas distintas y, a partir de estas palabras, surgió la idea del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. ¿Cómo es entonces el Padre?, ¿cómo es el Hijo? y ¿cómo es el Espíritu Santo? ¿Podría ser que la humanidad de hoy fuera hecha a imagen de alguien unido de tres? Entonces, ¿es la imagen del hombre como la del Padre, la del Hijo o la del Espíritu Santo? ¿De cuál de las personas de Dios es la imagen del hombre? ¡Esta idea del hombre es simplemente incorrecta y sin sentido! Sólo puede dividir a un Dios en varios. La época en que Moisés escribió Génesis fue posterior a que la humanidad fuera creada tras la creación del mundo. Al principio, cuando el mundo empezó, Moisés no existía y no fue hasta mucho después cuando él escribió la Biblia; así que ¿cómo podía saber él lo que Dios habló en el cielo? No tenía ni idea de cómo creó Dios el mundo. En el Antiguo Testamento de la Biblia no se hace mención del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sino tan sólo del único Dios verdadero, Jehová, llevando a cabo Su obra en Israel. Se le llama con nombres diferentes conforme cambia la era, pero esto no puede demostrar que cada nombre se refiera a una persona diferente. De ser así, ¿no habría, pues, innumerables personas en Dios? Lo escrito en el Antiguo Testamento es la obra de Jehová, una etapa de la obra de Dios mismo para el comienzo de la Era de la Ley. Fue la obra de Dios, en la que como Él hablaba, así era, y como Él ordenaba, así ocurría. En ningún momento dijo Jehová que Él fuera el Padre que vino a llevar a cabo la obra ni profetizó nunca la venida del Hijo para redimir a la humanidad. En cuanto a la época de Jesús, sólo se dijo que Dios se había hecho carne para redimir a toda la humanidad, no que fuera el Hijo quien había venido. Como las eras no son iguales y la obra que Dios mismo hace también difiere, Él debe llevar a cabo Su obra en diferentes ámbitos. De esta forma, la identidad que Él representa también difiere. El hombre cree que Jehová es el Padre de Jesús, pero esto nunca lo reconoció Jesús realmente, pues dijo: “Nunca se nos distinguió como Padre e Hijo; Yo y el Padre en el cielo somos uno. El Padre está en Mí y Yo estoy en el Padre; cuando el hombre ve al Hijo, está viendo al Padre celestial”. Cuando se haya dicho todo, sea el Padre o el Hijo, Ellos son un Espíritu, no dividido en personas separadas. Una vez que el hombre intenta explicar esto, el asunto se complica con la idea de personas distintas, así como con la relación entre Padre, Hijo y Espíritu. Cuando el hombre habla de personas separadas, ¿no materializa esto a Dios? Incluso clasifica a las personas como primera, segunda y tercera; estas no son más que imaginaciones del hombre, que no son dignas de referencia, ¡y son totalmente ilusorias! Si le preguntaras: “¿Cuántos Dioses hay?”, él diría que Dios es la Trinidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: el único Dios verdadero. Si le preguntaras de nuevo: “¿Quién es el Padre?”, él diría: “El Padre es el Espíritu de Dios en el cielo; Él está a cargo de todo y es el Amo del cielo”. “¿Es Jehová entonces el Espíritu?”. Él diría: “¡Sí!”. Si le preguntaras entonces: “¿Quién es el Hijo?”, diría que Jesús es el Hijo, por supuesto. “¿Cuál es entonces la historia de Jesús? ¿De dónde vino Él?”. Él diría: “Jesús nació de María, por medio de la concepción del Espíritu Santo”. “¿No es, pues, Su esencia la del Espíritu también? ¿No es Su obra también una representación del Espíritu Santo? Jehová es el Espíritu, y también lo es la esencia de Jesús. Ahora, en los últimos días, sobra decir que el Espíritu sigue obrando; ¿cómo podrían ser Ellos personas diferentes? ¿Acaso no es simplemente el Espíritu de Dios llevando a cabo la obra del Espíritu desde perspectivas diferentes?”. Como tales, no hay distinción entre personas. Jesús fue concebido por el Espíritu Santo e, indudablemente, Su obra fue precisamente la del Espíritu Santo. En la primera etapa de la obra llevada a cabo por Jehová, Él no se hizo carne ni se apareció al hombre. Así pues, este nunca vio Su apariencia. Independientemente de cuán grande y alto fuera, Él seguía siendo el Espíritu, Dios mismo quien creó primero al hombre. Es decir, Él era el Espíritu de Dios. Cuando habló al hombre desde las nubes, Él era simplemente un Espíritu. Nadie presenció Su apariencia; sólo fue en la Era de la Gracia, cuando el Espíritu de Dios vino en la carne y se encarnó en Judea, que el hombre vio por primera vez la imagen de la encarnación como un judío. El sentimiento de Jehová no podía sentirse. Sin embargo, fue concebido por el Espíritu Santo, es decir, por el Espíritu del propio Jehová, y Jesús nació como la personificación del Espíritu de Dios. Lo que el hombre vio primero fue el Espíritu Santo descendiendo como una paloma sobre Jesús; no fue el Espíritu exclusivo de Jesús, sino más bien el Espíritu Santo. ¿Puede separarse entonces el Espíritu de Jesús del Espíritu Santo? Si Jesús es Jesús, el Hijo, y el Espíritu Santo es el Espíritu Santo, entonces ¿cómo podían ser uno? De ser así, la obra no se hubiese podido llevar a cabo. El Espíritu en Jesús, el Espíritu en el cielo y el Espíritu de Jehová son todos uno. Se le puede llamar el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, el Espíritu intensificado siete veces y el Espíritu que todo lo incluye. Sólo el Espíritu de Dios puede llevar a cabo tanta obra. Él es capaz de crear el mundo y destruirlo inundando la tierra; puede redimir a toda la humanidad y, además, conquistarla y destruirla. Dios mismo lleva a cabo esta obra y ninguna otra de Sus personas puede hacerlo en Su lugar. Su Espíritu puede llamarse por el nombre de Jehová y Jesús, así como el Todopoderoso. Él es el Señor y Cristo. También puede convertirse en el Hijo del Hombre. Él está en los cielos y también en la tierra; Él está en lo alto sobre los universos y entre la multitud. ¡Él es el único Señor de los cielos y la tierra! Desde la época de la creación hasta ahora, el Espíritu de Dios mismo ha llevado a cabo esta obra. Sea la obra en los cielos o en la carne, todo lo realiza Su propio Espíritu. Todas las criaturas, tanto en el cielo como en la tierra, están en la palma de Su mano todopoderosa; todo esto es la obra de Dios mismo y nadie más puede realizarla en Su lugar. En los cielos, Él es el Espíritu pero también es Dios mismo; entre los hombres, Él es carne pero sigue siendo Dios mismo. Aunque se le pueda llamar por cientos de miles de nombres, Él sigue siendo Él mismo, y toda la obra es la expresión directa de Su Espíritu. La redención de toda la humanidad a través de Su crucifixión fue la obra directa de Su Espíritu y también lo es la proclamación a todas las naciones y tierras durante los últimos días. En todas las épocas, sólo se puede llamar a Dios el Dios verdadero y todopoderoso, el Dios mismo que todo lo incluye. Las distintas personas no existen, ¡mucho menos esta idea del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo! ¡Sólo hay un Dios en el cielo y en la tierra!

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Recomendación: Cómo hacer un devocional

La verdad interna de la Biblia

Pablo dijo en 2 Timoteo 3:16: “Toda Escritura es inspirada por Dios […]”. Así que, lo que está escrito en la Biblia son todas las palabras de Dios. Pero algunos dicen que no todas ellas son palabras de Dios. ¿No están negando la Biblia y engañando a otros?

Respuesta: Respecto a “Toda Escritura es inspirada por Dios”, primero tenemos que conocer el trasfondo de la palabra de Pablo. Cuando Pablo escribió las cartas a Timoteo, solo existía el Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento no se había recopilado todavía. Y solo había docenas de cartas que se guardaban en las iglesias. Así pues, la palabra de Pablo se refiere al Antiguo Testamento, porque los israelitas solo consideraban como Escritura el Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento se creó después del 300 d. C. En aquel momento, los líderes de esas iglesias se reunieron. Pensaban que los últimos días estaban cerca, que debían reunir las palabras de Jesús y las cartas de los apóstoles, recopilarlas en un libro, como el Antiguo Testamento, y dárselo a todas las iglesias. Así pues, reunieron las cartas que habían escrito los discípulos y apóstoles de Jesús. Finalmente, mediante el estudio y la confirmación, seleccionaron 27 cartas como el canon del Nuevo Testamento. Más tarde las recopilaron junto con el Antiguo Testamento, y ese es el contenido completo de la Biblia. Así fue como nacieron el Antiguo y el Nuevo Testamento. Además, sobre la creación de la Biblia, tenemos que saber quién la había escrito y quién la había recopilado. La Biblia tiene muchos autores, pero ninguno de ellos dijo que todas sus letras fueran inspiradas por Dios. si Dios hubiera dicho que toda la Biblia estaba inspirada por él, lo habría dicho a través de los profetas. Pero no había nada de eso en los libros de los profetas. El Señor Jesús nunca lo dijo, y los apóstoles nunca dijeron que todas sus cartas y testimonios estuvieran inspirados por Dios, y mucho menos se atrevieron a decir que eran palabras de Dios. Pero después, todos los creyentes en Dios creyeron que Dios solo había dicho las palabras de la Biblia y que, aunque los Testamentos habían sido escritos por hombres, estaban inspirados por Dios. Entonces, ¿hemos valorado si esas palabras se basan en hechos?

La Biblia está inspirada por Dios, y todas las palabras de la Biblia son palabras de Dios. ¡Es un hecho reconocido por el cristianismo! Estos solo son puntos de vista del hombre. Los puntos de vista del hombre no pueden representar a Dios. Solo Dios habla claro sobre la Biblia. Veamos cómo lo dice la palabra de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “En realidad, aparte de los libros de profecía, la mayor parte del Antiguo Testamento es un registro histórico. Algunas de las epístolas del Nuevo Testamento provienen de las experiencias de las personas, y, otras, del esclarecimiento del Espíritu Santo. Las epístolas paulinas, por ejemplo, surgieron de la obra de un hombre; todas fueron resultado del esclarecimiento del Espíritu Santo y se escribieron para las iglesias, y fueron palabras de exhortación y aliento para los hermanos y hermanas de las mismas. No fueron palabras habladas por el Espíritu Santo; Pablo no podía hablar en nombre del Espíritu Santo ni era profeta, y, mucho menos, tuvo las visiones que tuvo Juan. Sus epístolas se escribieron para las iglesias de Éfeso, Filadelfia, Galacia, y otras” (‘Relativo a la Biblia (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”). “No todo en la Biblia es un registro de las palabras habladas personalmente por Dios. La Biblia simplemente documenta las dos etapas anteriores de la obra de Dios, de las cuales una parte es un registro de las predicciones de los profetas y, otra, las experiencias y el conocimiento escritos por personas usadas por Dios a lo largo de las eras. Las experiencias humanas están contaminadas con opiniones y conocimiento humanos, y esto es algo inevitable. En muchos de los libros de la Biblia hay nociones humanas, prejuicios humanos y el entendimiento absurdo de los humanos. Por supuesto, la mayoría de las palabras son resultado del esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo, y son entendimientos correctos, pero sigue sin poderse decir que son expresiones de la verdad totalmente precisas. Sus opiniones sobre ciertas cosas no son más que conocimiento derivado de la experiencia personal o el esclarecimiento del Espíritu Santo. Dios instruyó personalmente las predicciones de los profetas: las profecías de los semejantes a Isaías, Daniel, Esdras, Jeremías y Ezequiel vinieron de la instrucción directa del Espíritu Santo; estas personas eran profetas, habían recibido el Espíritu de profecía, y eran, todos, profetas del Antiguo Testamento. Durante la Era de la Ley, estas personas, que habían recibido las inspiraciones de Jehová, hablaron muchas profecías, que fueron instruidas directamente por Jehová” (‘Relativo a la Biblia (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios Todopoderoso lo han dejado muy claro. La Biblia no es un historial de las palabras pronunciadas personalmente por Dios, sino una narración de la obra de Dios. En la Biblia, las palabras de Jehová, las palabras de Jesús y las palabras que reveló Dios a los profetas son verdaderamente palabras de Dios, y el resto son principalmente el relato de la historia y las experiencias del hombre. Así que “Toda Escritura es inspirada por Dios” no se corresponde con los hechos históricos.

Extracto del guion de la película de “Revelar el misterio de la Biblia”

Leer más sobre Versículos bíblicos: Mateo 24:36

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

¿Qué significa la profecía bíblica “el juicio comience por la casa de Dios”?

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¿Qué significa la profecía bíblica “el juicio comience por la casa de Dios”?

“Porque es tiempo de que el juicio comience de la casa de Dios[…]” (1 Pedro 4:17)

Cuando se trata de la obra de juicio de Dios en los últimos días, ¿cree usted que el Señor se sentará en el gran trono blanco al final de la era para juzgar a todas las naciones, y que los incrédulos serán juzgados, condenados y castigados, mientras que los creyentes serán raptados al reino de los cielos para disfrutar de las bendiciones eternas? ¿Es coherente esa imaginación con la verdad? Si el Señor arrebata a los que creen y aún pecan a menudo directamente al reino celestial, entonces ¿cómo se cumplirá lo que predice la Biblia “[…] la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”, “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios”? ¿Es realmente tan sencillo el juicio del fin de los tiempos como creemos?

Dios Todopoderoso dice: «La obra de los últimos días es separar a todos según su especie, y concluir el plan de gestión de Dios, porque el tiempo está cerca y el día de Dios ha llegado. Dios trae a todos los que entran en Su reino, todos los que le son leales hasta el final, a la era de Dios mismo. Sin embargo, antes de la llegada de la era de Dios mismo, la obra de Dios no es la de observar las acciones del hombre ni la de indagar sobre la vida de este, sino la de juzgar la desobediencia del hombre, porque Dios purificará a todos los que vengan ante Su trono. Todos los que han seguido los pasos de Dios hasta el día de hoy son los que acuden ante el trono de Dios, y siendo esto así, cada persona que acepta la obra de Dios en su fase final es el objeto de Su purificación. En otras palabras, todo el que acepta la obra de Dios en su fase final es el objeto del juicio de Dios».

«En el juicio que comienza en la casa de Dios del que se habló en tiempos pasados, el “juicio” de estas palabras se refiere al juicio que Dios pronuncia hoy sobre aquellos que vienen ante Su trono en los últimos días. Tal vez hay quienes creen en imaginaciones sobrenaturales, como que cuando hayan llegado los últimos días, Dios erigirá una gran mesa en los cielos sobre la cual se extenderá un mantel blanco y, luego, sentado en un gran trono con todos los hombres de rodillas en el suelo, Él revelará los pecados de cada hombre y así determinará si van a ascender al cielo o a ser enviados al lago de fuego y azufre. No importa lo que imagine el hombre, no puede alterar la esencia de la obra de Dios. Las imaginaciones del hombre no son sino los constructos de sus pensamientos; provienen del cerebro del hombre, resumidas y juntadas a partir de lo que el hombre ha visto y oído. Digo, por lo tanto, que por más brillantes que sean las imágenes concebidas, no son más que representaciones y no pueden sustituir el plan de la obra de Dios. El hombre, a fin de cuentas, ha sido corrompido por Satanás, así que, ¿cómo podría comprender los pensamientos de Dios? El hombre concibe la obra de juicio por parte de Dios como algo fantástico. Cree que, puesto que es Dios mismo quien hace la obra de juicio, entonces esta obra debe ser de la más colosal escala e incomprensible para los mortales, y debe resonar a través de los cielos y sacudir la tierra; si no, ¿cómo podría ser la obra del juicio de Dios? Cree que como esta es la obra del juicio, entonces Dios debe ser particularmente imponente y majestuoso a medida que obra, y los que están siendo juzgados deben gritar con lágrimas y suplicar misericordia de rodillas. Tales escenas serían ciertamente espectaculares, y profundamente emotivas… Todos imaginan que la obra del juicio de Dios debe ser milagrosa. ¿Sabes, sin embargo, que en el momento que Dios ha comenzado hace tiempo Su obra de juicio entre los hombres, permaneces acurrucado en un sueño letárgico? ¿Que en el momento que creas que la obra del juicio de Dios ha comenzado formalmente, Dios ya habrá hecho de nuevo el cielo y la tierra? En ese momento, tal vez solo habrás acabado de entender el significado de la vida, pero la implacable obra de castigo de Dios te llevará, todavía profundamente dormido, al infierno. Solo entonces te darás cuenta repentinamente de que la obra del juicio de Dios ya habrá concluido».

Las palabras de Dios nos dicen que Su obra de juicio no es como lo que pensamos que es sobrenatural y que solo dirigida a los gentiles, en cambio, juzga a todos los que se presentan ante Él, para purificarlos de su naturaleza pecaminosa, salvarlos de su corrupción y llevarlos a Su reino. Aunque hemos sido redimidos por el Señor Jesús y hemos recibido el perdón del pecado, los caracteres satánicos corruptos todavía están arraigados profundamente en nosotros, como la arrogancia, la iniquidad y el falsedad, etc., y pecamos durante el día y confesamos por la noche, viviendo en el pecado sin ser capaces de despojarnos de él. Dios es justo y santo, ¿cómo es posible que los pecadores así estén calificados para entrar en el reino de los cielos? Por lo tanto, Dios ha hecho una etapa de la obra de juicio y castigo en los últimos días según nuestras necesidades, para eliminar completamente nuestra naturaleza pecaminosa, para que podamos alcanzar la purificación y ser dignos para entrar en él.

En los últimos días, la obra del juicio y la purificación de Dios es el juicio del gran trono blanco predicho por Apocalipsis. Se ha cumplido la profecía: “Porque es tiempo de que el juicio comience de la casa de Dios” (1 Pedro 4:17). Bienvenido a comunicarse y discutir con nosotros por el siguiente enlace, háganos conocer la obra de Dios juntos y seguir las huellas de Dios.

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Música cristiana | La identidad de Cristo es Dios mismo

Escuche música cristiana, le invitamos a descargar la aplicación cristiana.

Música cristiana | La identidad de Cristo es Dios mismo

I
Ya que Dios se hace carne, obra en la identidad de Su carne;
ya que viene en la carne,
entonces termina en la carne la obra que debía hacer.
Ya sea el Espíritu de Dios o Cristo, ambos son Dios mismo
y Él hace la obra que debe hacer
y desempeña el ministerio que debe desempeñar.
Independientemente de cómo lleve a cabo Su obra,
no actuaría de una manera en la que desobedeciera a Dios.
No importa qué pida Él del hombre,
ninguna demanda excede lo que el hombre puede lograr.
Todo lo que Él hace es hacer la voluntad de Dios
y es en aras de Su gestión.
II
La divinidad de Cristo está por encima de todos los hombres;
por lo tanto, Él es la autoridad suprema de todos los seres creados.
Esta autoridad es Su divinidad,
es decir, el carácter y el ser de Dios mismo,
que determina Su identidad.
Por lo tanto, no importa qué tan normal sea Su humanidad,
es innegable que tiene la identidad de Dios mismo;
no importa desde qué punto de vista hable
y la manera en la que Él obedezca la voluntad de Dios,
no puede decirse que no sea Dios mismo.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Escuchar más: Musica cristiana de alabanza 2021

Palabras diarias de Dios | Fragmento 96 | «Dios mismo, el único I»

La realidad del control y el dominio del Creador sobre todas las cosas y los seres vivos hablan de la verdadera existencia de Su autoridad

Se registra en el libro de Job la bendición que este recibió de Jehová. ¿Qué le concedió Dios a Job? “Entonces Jehová bendijo la situación actual de Job más que al comienzo, ya que él tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burras” (Job 42:12). Desde la perspectiva del hombre, ¿qué cosas se le dieron a Job? ¿Fueron posesiones del hombre? ¿Con estos bienes, habría sido Job muy rico durante aquella época? ¿Y cómo adquirió aquel patrimonio? ¿Qué produjo su riqueza? No es necesario decir que, gracias a la bendición de Dios, Job acabó poseyéndolas. No entraremos aquí en cómo veía Job estas posesiones ni en cómo consideraba las bendiciones de Dios. Cuando se trata de esto, todas las personas anhelan día y noche ser bendecidas por Dios, pero el hombre no tiene control sobre la cantidad de posesiones que puede ganar durante su vida, o si puede recibir bendiciones de Dios; ¡este es un hecho indiscutible! Dios tiene autoridad y poder para concederle al hombre cualquier posesión, para permitirle obtener cualquier bendición; pero existe un principio para ellas. ¿A qué tipo de personas bendice Dios? A las personas que le gustan, ¡por supuesto! Abraham y Job fueron ambos bendecidos por Dios, pero las bendiciones que recibieron no fueron las mismas. Dios bendijo a Abraham con descendientes tan numerosos como la arena y las estrellas. Cuando Dios bendijo a Abraham, hizo que los descendientes de un hombre, una nación, se volviesen poderosos y prósperos. En esto, la autoridad de Dios gobernaba a la humanidad, que respiraba el aliento de Dios entre todas las cosas y los seres vivos. Bajo la soberanía de Su autoridad de Dios, esta humanidad proliferó y existió a la velocidad y dentro del ámbito decididos por Dios. Específicamente, la viabilidad, el ritmo de expansión y la expectativa de vida de aquella nación formaban parte de las disposiciones de Dios, y el principio de todo ello se basaba por completo en la promesa de Dios a Abraham. Es decir, independientemente de las circunstancias, las promesas de Dios procederían sin impedimentos y se realizarían bajo la providencia de Su autoridad. En la promesa que Dios le hizo a Abraham, al margen de las turbulencias del mundo, de la época, de las catástrofes soportadas por la humanidad, los descendientes de Abraham no se enfrentarían al riesgo de la aniquilación, y su nación no moriría. La bendición de Job por parte de Dios, sin embargo, le hizo extremadamente rico. Lo que Dios le dio fue una variedad de criaturas vivientes, que respiraban y cuyos detalles particulares —su número, su velocidad de propagación, sus índices de supervivencia, la cantidad de grasa en ellos, etc.— también eran controlados por Dios. Aunque estos seres vivientes no poseían la capacidad de hablar, también formaban parte de las disposiciones del Creador, y el principio de las disposiciones de Dios estaba de acuerdo con la bendición que Él le prometió a Job. Aunque lo que Dios les prometió a Abraham y Job en Sus bendiciones era diferente, la autoridad con la que el Creador gobernaba todas las cosas y los seres vivientes era la misma. Cada detalle de la autoridad y del poder de Dios se expresa en Sus diferentes promesas y bendiciones a Abraham y Job; una vez más, le muestra a la humanidad que la autoridad de Dios está mucho más allá de la imaginación del hombre. Estos detalles le dicen, una vez más, a la humanidad que si desea conocer la autoridad de Dios, sólo puede lograrlo a través de Sus palabras y de la experiencia de Su obra.

La autoridad de la soberanía de Dios sobre todas las cosas le permite al hombre ver una realidad: la autoridad de Dios no sólo se expresa en las palabras “Y Dios dijo: Que haya luz, y hubo luz; y que haya firmamento, y hubo firmamento; y que haya tierra, y hubo tierra”, sino, además, en cómo Él hizo que la luz continuase, cómo evitó que el firmamento desapareciese, y cómo mantuvo siempre la tierra separada del agua, así como en los detalles de cómo gobernó y gestionó a las criaturas: luz, firmamento y tierra. ¿Qué otras cosas veis en la bendición de Dios a la humanidad? Sin duda, después de que bendijera a Abraham y a Job, los pasos de Dios no cesaron, porque Él sólo había comenzado a ejercer Su autoridad, e intentaba hacer una realidad de cada una de Sus palabras, hacer ciertos cada uno de los detalles de los que habló, y así, en los años venideros, siguió haciendo todo lo que pretendía. Debido a que Dios tiene autoridad, quizás le parezca al hombre que Dios sólo habla y que no necesita levantar un dedo para que todas las cosas se cumplan. ¡Debo decir que imaginar es ridículo! Si sólo tomas la visión parcial del establecimiento del pacto con el hombre y del cumplimiento de Dios de todas las cosas, sólo mediante palabras, y eres incapaz de ver las diversas señales y realidades de que la autoridad de Dios tiene dominio sobre la existencia de todas las cosas, ¡tienes un entendimiento demasiado vacío y ridículo de la autoridad de Dios! Si el hombre imagina que Dios es así, hay que decir que su conocimiento de Dios ha sido empujado a la última fosa, y ha llegado a un callejón sin salida, porque el Dios que el hombre imagina no es sino una máquina que emite órdenes, y no el Dios que posee autoridad. ¿Qué has visto a través de los ejemplos de Abraham y Job? ¿Has contemplado el lado práctico de la autoridad y del poder de Dios? Después de que Dios bendijese a Abraham y Job, no se quedó donde estaba ni puso a Sus mensajeros a trabajar mientras esperaba ver cuál sería el resultado. Por el contrario, tan pronto como Dios pronunció Sus palabras, bajo la dirección de Su autoridad, todas las cosas comenzaron a cumplir la obra que Dios pretendía hacer, y se prepararon las personas, las cosas, y los objetos que Dios requirió. Es decir, en cuanto las palabras salieron de la boca de Dios, Su autoridad comenzó a ejercerse por toda la tierra, y Él fijó un curso para realizar y cumplir las promesas hechas a Abraham y a Job, a la vez que hacía los planes y los preparativos apropiados para todo lo exigido en cada paso y cada etapa clave que Él planeó llevar a cabo. Durante ese tiempo, Dios no sólo manejó a sus mensajeros, sino también todas las cosas que Él había creado. Es decir que el ámbito dentro del cual se ejerció la autoridad de Dios no sólo incluía a los mensajeros, sino, además, todas las cosas manejadas con el fin de cumplir la obra que pretendía realizar; estas fueron las formas específicas en las que Dios ejerció Su autoridad. En vuestras imaginaciones, algunos pueden tener el siguiente entendimiento de la autoridad de Dios: Dios tiene autoridad y poder, y por tanto sólo necesita permanecer en el tercer cielo, o en un lugar fijo, sin tener que hacer ningún trabajo particular, y la totalidad de Su obra se completa dentro de Sus pensamientos. Algunos también pueden creer que, aunque Dios bendijo a Abraham, no tuvo que hacer nada, y que bastó con que pronunciara Sus palabras. ¿Es esto lo que realmente ocurrió? ¡Claro que no! Aunque Dios posee autoridad y poder, Su autoridad es verdadera y práctica, no está vacía. La autenticidad y la realidad de Su autoridad y Su poder se revelan y se plasman gradualmente en Su creación y Su control de todas las cosas, y en el proceso por el cual dirige y gestiona a la humanidad. Todo método, toda perspectiva y todo detalle de la soberanía de Dios sobre la humanidad, sobre todas las cosas y sobre toda la obra que Él ha cumplido, así como Su entendimiento de todas las cosas demuestran literalmente que Su autoridad y Su poder no son palabras vacías. Estos se demuestran y se revelan constantemente, y en todas las cosas. Estas manifestaciones y revelaciones hablan de la existencia real de la autoridad de Dios, porque Él la está usando junto con Su poder para continuar Su obra, para ordenar y gobernar todas las cosas en cada momento; los ángeles o los mensajeros de Dios no pueden sustituir Su poder y Su autoridad. Dios decidió qué bendiciones concedería a Abraham y a Job; era algo que le correspondía a Él. Aunque los mensajeros de Dios visitaron personalmente a Abraham y a Job, sus acciones fueron acordes a Sus mandamientos, bajo Su autoridad y también bajo Su soberanía. Aunque el hombre vea a los mensajeros de Dios visitar a Abraham, y no sea testigo de que Jehová Dios haga personalmente nada en los relatos de la Biblia, en realidad, el único que ejerce verdaderamente el poder y la autoridad es Dios mismo, ¡y esto no admite la duda de ningún hombre! Aunque tú hayas visto que los ángeles y los mensajeros poseen un gran poder, y han llevado a cabo milagros o han realizado algunas cosas comisionados por Dios, sus acciones son simplemente por el bien de la compleción de Su comisión, y no son en absoluto una manifestación de Su autoridad, porque ningún hombre u objeto tiene ni posee la autoridad del Creador para crear y gobernar todas las cosas. De este modo, ningún hombre u objeto puede ejercer ni mostrar la autoridad del Creador.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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El Señor Jesús ha regresado como Dios Todopoderoso y Él expresa toda la verdad que permitirá que las personas alcancen la purificación y sean salvas. Él está llevando a cabo actualmente Su obra de juicio, comenzando por la casa de Dios. Al mismo tiempo, mucha gente se hace pasar por el regreso del Señor Jesús. Se basan en malas interpretaciones de la Biblia, en la realización de señales y milagros para confundir a la gente. Entonces, ¿cómo podemos entender completamente la esencia malvada de los falsos Cristos y descartarlos? ¿Y cómo debemos conocer la esencia de Cristo y ser como las vírgenes prudentes que acogen al novio? Este vídeo te permitirá entender el aspecto de la verdad concerniente a la diferenciación entre el verdadero Cristo y los falsos Cristos, para que así puedas darle la bienvenida al regreso del Señor Jesús.

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