En marzo de 2017, comencé a hacer trabajos de diseño gráfico para la iglesia, en su mayoría pósteres de películas y viñetas. Al comienzo no conocía bien el aspecto técnico, así que constantemente aprendía principios y habilidades de diseño. Con modestia, pedía ayuda a hermanas y hermanos y procuraba aplicar a mis diseños los consejos de los demás. Con el tiempo, ya manejaba mejor las destrezas que necesitaba para el deber. Mis viñetas se publicaban en línea y la tasa de clics era bastante buena. Un póster en particular, para un documental, fue muy elogiado por varios hermanos y hermanas. La gente me consultaba mucho sobre asuntos técnicos, así que sentía que tenía verdadero talento en el área de diseño gráfico. Sin darme cuenta me volví arrogante.
Luego, mientras diseñaba viñetas, algo más fácil que los pósteres de películas, sentí que estaba capacitada para terminarlas rápido. Así que comencé a hacerlas basándome en mis destrezas técnicas, sin pensarlas demasiado ni considerando los principios. Como resultado, en su devolución, los hermanos y hermanas dijeron que ni la luz ni el color iban con el tema. Ni consideré ni acepté su devolución, pero pensé: “¿Acaso no tienen buen gusto? Mi diseño es audazmente creativo. Consideré lo que dijeron pero no me pareció un problema. Sugieren cosas desde la ignorancia”. Mantuve mi postura firme e incluso me enfadé. Me negué a hacer modificaciones. Como resultado, algunas de mis viñetas fueron rechazadas por problemas con las imágenes. Supe luego que una hermana se sintió muy restringida por mí y temía hacerme más sugerencias. Me sentí un poco mal cuando me enteré, pero no reflexioné sobre mí misma a la luz de lo que había pasado.
Palabras diarias de Dios | Fragmento 297 | «¿Existe la Trinidad?»
Si estas tres etapas de la obra se evaluaran según este concepto de la Trinidad, entonces debe haber tres Dioses ya que la obra llevada a cabo por cada uno de ellos no es la misma. Si alguien entre vosotros dice que la Trinidad en verdad existe, entonces explica qué es exactamente este Dios único en tres personas. ¿Qué es el Padre Santo? ¿Qué es el Hijo? ¿Qué es el Espíritu Santo? ¿Es Jehová el Padre Santo? ¿Es Jesús el Hijo? ¿Qué es entonces el Espíritu Santo? ¿No es el Padre un Espíritu? ¿No es la esencia del Hijo también un Espíritu? ¿No fue la obra de Jesús la obra del Espíritu Santo? ¿No fue la obra de Jehová llevada a cabo en ese momento por un Espíritu, la misma que la de Jesús? ¿Cuántos Espíritus puede tener Dios? Según tu explicación, las tres personas del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una; de ser así, hay tres Espíritus, pero tener tres Espíritus significa que hay tres Dioses. Esto significa que no hay un único Dios verdadero; ¿cómo puede esta clase de Dios seguir teniendo la esencia inherente de Dios? Si aceptas que sólo hay un Dios, entonces ¿cómo puede Él tener un hijo y ser un padre? ¿No son todas estas simplemente tus nociones? Sólo hay un Dios, sólo hay una persona en este Dios y sólo un Espíritu de Dios, así como está escrito en la Biblia que “sólo hay un único Espíritu Santo y un único Dios”. Independientemente de que el Padre y el Hijo de los que hablas existan, sólo hay un Dios después de todo y la esencia del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en los que creéis es la del Espíritu Santo. En otras palabras, Dios es un Espíritu, pero es capaz de hacerse carne y vivir entre los hombres, así como estar sobre todas las cosas. Su Espíritu lo incluye todo y es omnipresente. Él puede estar simultáneamente en la carne y por todo el universo. Como todas las personas dicen que Dios es el único Dios verdadero, ¡sólo hay un Dios y nadie lo puede dividir a voluntad! Dios es sólo un Espíritu y sólo una persona; y ese es el Espíritu de Dios. Si es como tú dices, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, ¿no son, pues, tres Dioses? El Espíritu Santo es una cuestión, el Hijo otra y el Padre otra. Son personas distintas de esencias diferentes, ¿cómo puede ser cada uno parte de un solo Dios? El Espíritu Santo es un Espíritu; esto es fácil de entender para el hombre. De ser así, entonces el Padre es aún más un Espíritu. Él nunca ha descendido a la tierra y nunca se ha hecho carne; Él es Jehová Dios en el corazón del hombre y, sin duda, también es un Espíritu. ¿Cuál es entonces la relación entre Él y el Espíritu Santo? ¿Es la relación entre el Padre y el Hijo? ¿O es la relación entre el Espíritu Santo y el Espíritu del Padre? ¿Es la esencia de cada Espíritu la misma? ¿O es el Espíritu Santo un instrumento del Padre? ¿Cómo puede explicarse esto? ¿Y cuál es entonces la relación entre el Hijo y el Espíritu Santo? ¿Es una relación entre dos Espíritus o entre un hombre y un Espíritu? ¡Todos estos son asuntos que no pueden tener explicación! Si son todos un Espíritu, entonces no puede hablarse de tres personas, porque Ellos poseen un solo Espíritu. Si fueran personas distintas, Sus Espíritus variarían en fuerza y simplemente no podrían ser un solo Espíritu. ¡Este concepto del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo es de lo más absurdo! Esto segmenta a Dios y lo divide en tres personas, cada una de ellas con un estatus y un Espíritu; ¿cómo puede entonces seguir siendo un Espíritu y un Dios? Dime, ¿quién creó los cielos y la tierra y todas las cosas, el Padre, el Hijo o el Espíritu Santo? Algunos dicen que ellos lo crearon juntos. ¿Quién redimió entonces a la humanidad? ¿Fue el Espíritu Santo, el Hijo o el Padre? Algunos dicen que fue el Hijo quien redimió a la humanidad. ¿Quién es entonces el Hijo en esencia? ¿Acaso no es Él la encarnación del Espíritu de Dios? La encarnación llama a Dios en el cielo por el nombre de Padre, desde la perspectiva de un hombre creado. ¿No eres consciente de que Jesús nació de la concepción por medio del Espíritu Santo? Dentro de Él está el Espíritu Santo; digas lo que digas, Él sigue siendo uno con Dios en el cielo, porque Él es la encarnación del Espíritu de Dios. Esta idea del Hijo es simplemente falsa. Es un Espíritu el que lleva a cabo toda la obra; sólo Dios mismo, es decir, el Espíritu de Dios, realiza Su obra. ¿Quién es el Espíritu de Dios? ¿No es el Espíritu Santo? ¿Acaso no es el Espíritu Santo que obra en Jesús? Si la obra no hubiera sido realizada por el Espíritu Santo (es decir, el Espíritu de Dios), ¿podría representar, entonces, Su obra a Dios mismo? Cuando Jesús llamaba a Dios en el cielo por el nombre de Padre al orar, sólo lo hacía desde la perspectiva de un hombre creado, sólo porque el Espíritu de Dios se había vestido como un hombre ordinario y normal y tenía el envoltorio exterior de un ser creado. Incluso si dentro de Él estaba el Espíritu de Dios, Su apariencia externa seguía siendo la de un hombre ordinario; en otras palabras, había pasado a ser el “Hijo del Hombre” del que todos los hombres, incluido el propio Jesús, hablaban. Dado que es llamado el Hijo del Hombre, Él es una persona (sea hombre o mujer, en cualquier caso una con el caparazón corporal de un ser humano) nacida en una familia normal de personas ordinarias. Por tanto, que Jesús llamara a Dios en el cielo por el nombre de Padre era lo mismo que cuando vosotros lo llamasteis Padre al principio; Él lo hizo desde la perspectiva de un hombre de la creación. ¿Recordáis todavía la oración del Señor que Jesús os enseñó para memorizar? “Padre nuestro que estás en los cielos…”. Él pidió a todos los hombres que llamaran a Dios en el cielo por el nombre de Padre. Y como Él también lo llamaba Padre, lo hacía desde la perspectiva de uno que está en igualdad de condiciones con todos vosotros. Como llamasteis a Dios en el cielo por el nombre de Padre, esto muestra que Jesús se consideraba estar en igualdad de condiciones con todos vosotros, como un hombre escogido por Dios (es decir, el Hijo de Dios) sobre la tierra. Si llamáis a Dios “Padre”, ¿no es porque sois un ser creado? Por muy grande que fuera la autoridad de Jesús en la tierra, antes de la crucifixión, Él era simplemente un Hijo del Hombre, dominado por el Espíritu Santo (es decir, Dios), y uno de los seres creados de la tierra, porque aún tenía que completar Su obra. Así pues, que llamara Padre a Dios en el cielo, era simplemente por Su humildad y obediencia. Que se dirigiera a Dios (es decir, al Espíritu en el cielo) de esa manera no demuestra, sin embargo, que Él sea el Hijo del Espíritu de Dios en el cielo. Más bien, Su perspectiva es diferente y no es que Él sea una persona distinta. ¡La existencia de personas diferentes es una falacia! Antes de Su crucifixión, Jesús era un Hijo del Hombre sujeto a las limitaciones de la carne, y Él no poseía la plena autoridad del Espíritu. Por esta razón, Él sólo podía buscar la voluntad de Dios Padre desde la perspectiva de un ser creado. Es como cuando oró tres veces en Getsemaní: “No sea Mi voluntad, sino la tuya”. Antes de que lo pusieran en la cruz, Él no era más que el Rey de los judíos; Él era Cristo, el Hijo del Hombre, y no un cuerpo de gloria. Esa es la razón por la que, desde el punto de vista de un ser creado, llamaba Padre a Dios. Ahora bien, no puedes decir que todo el que llame Padre a Dios sea el Hijo. De ser esto así, ¿no os habríais convertido todos en el Hijo cuando Jesús os enseñó la Oración del Señor? Si aún no estáis convencidos, entonces decidme, ¿quién es aquel a quien llamáis Padre? Si os estáis refiriendo a Jesús, entonces ¿quién es para vosotros Su Padre? Después de que Jesús partiera, esta idea del Padre y el Hijo desapareció; sólo fue apropiada para los años en los que Jesús se hizo carne. Bajo todas las demás circunstancias, cuando llamáis Padre a Dios, es una relación entre el Señor de la creación y un ser creado. No hay un momento en el que la idea de la Trinidad de Padre, Hijo y Espíritu Santo pueda sostenerse; ¡es una falacia que rara vez se ve a lo largo de las eras y no existe!
Reflexion sobre la fe – ¿Qué diferencias hay entre creer en Dios y creer en la religión?
Las palabras relevantes de Dios:
¿Qué es la creencia en la religión? ¿Qué es la creencia en Dios? ¿Existe alguna diferencia? ¿Cuáles son las características comunes y destacadas de la religión? En general, ¿cómo define la gente la creencia en la religión? Esta consiste en cambios en el comportamiento, cambios en conductas tales como reñir con los demás o maldecirlos, malversar, explotar a los demás y aprovecharse de ellos, o cometer pequeños robos y hurtos. En general se refiere a los cambios de comportamiento. Cuando alguien cree en la religión, trata de comportarse bien, de ser una buena persona; estos son comportamientos externos. ¿Qué hay de la religión como muleta psicológica? ¿Qué sucede con el ámbito de la mente? Con la fe, uno tiene una muleta psicológica. Así puede definirse la creencia en la religión: comportarse bien y tener una muleta psicológica, nada más. En lo que se refiere a detalles como si existe realmente aquel en el que creen, qué es Él exactamente y qué exige de ellos, la gente usa la inferencia y la imaginación. A la creencia con tal base se le llama creencia en la religión. La creencia en la religión implica principalmente buscar un cambio de comportamiento y tener una muleta psicológica, pero ¿implica algún cambio en la senda de la vida de una persona? No se produce el más mínimo cambio en la senda, el propósito o la dirección de la vida de una persona, ni en la base sobre la que vive. ¿Y qué es creer en Dios? ¿Qué es lo que Dios define y requiere como creer en Él? (Creer en Su soberanía). Es creer que existe y creer en Su soberanía, eso es lo más fundamental. ¿Qué requiere Dios de las personas en lo referente a su creencia en Él? ¿Con qué está relacionado? (Con ser personas honestas, tener una humanidad normal, buscar la verdad, buscar la transformación del carácter y buscar conocer a Dios). ¿Y se le exige algo a las personas respecto a su comportamiento externo? (En cuanto a nuestro comportamiento externo, se requiere que seamos devotos y no disolutos, que vivamos una humanidad normal). Externamente, se te requiere que tengas una decencia básica de santidad y vivas una humanidad normal. ¿Y cuál es la definición de creer en Dios? Creer en Dios es obedecer las palabras de Dios; es existir, vivir y cumplir con el deber de acuerdo con las palabras pronunciadas por Dios, y participar en todas las actividades de la humanidad normal. Lo que esto implica es que creer en Dios es seguirle, hacer lo que Él quiere que hagas y vivir como Dios quiere que vivas. Creer en Dios es seguir Su camino. Y al hacerlo, ¿acaso el propósito y la dirección de la vida de las personas no son completamente diferentes a los de aquellos que creen en la religión? ¿Qué implica la creencia en Dios? La gente debería vivir una humanidad normal; debería obedecer las palabras de Dios, sin importar lo que Dios le pida que haga; y debería practicar de acuerdo con Sus palabras. Todo esto implica las palabras de Dios. ¿Qué son las palabras de Dios? (La verdad). Creer en Dios implica la verdad; es la fuente, y el camino correcto de vida; implica la senda por la que la gente camina en la vida. ¿Acaso la creencia en la religión implica algo de esto? No. Para creer en la religión, basta con comportarse bien externamente, contenerse, someterse a las reglas y tener una muleta psicológica. Si uno se comporta bien y tiene apoyo y muletas psíquicas, ¿cambia su camino en la vida? (No). Algunas personas dicen: “Creer en la religión y creer en Dios es lo mismo”. Creen en la religión, ¿pero siguen a Dios? La creencia en la religión es simplemente la búsqueda de un cambio de comportamiento, es solo la búsqueda de una muleta psicológica, y no implica ninguna verdad. A consecuencia de esto, no puede haber ningún cambio en el carácter de estas personas. Son incapaces de poner en práctica la verdad o de sufrir cualquier cambio sustancial, y no tienen verdadero conocimiento de Dios. Cuando alguien cree en la religión, sin importar lo bueno que sea su comportamiento, lo robusta que sea su muleta psicológica, ¿a quién sigue? ¿Sigue a Dios? (No). Entonces, ¿a quién siguen? Siguen a Satanás. ¿Y qué base tiene lo que viven, lo que buscan, desean y practican en sus vidas, aquello en lo que confían? Esa base es enteramente el carácter corrupto de Satanás y su esencia. El modo en que se comportan y tratan a los demás va en consonancia con la lógica y la filosofía de vida de Satanás; todo lo que dicen es una mentira desprovista de la más mínima verdad; no han logrado la menor transformación en su carácter satánico, y continúan siguiendo a Satanás. Su visión de la vida, sus valores, su forma de manejar las cosas y los principios de sus acciones son todas expresiones de su naturaleza satánica; solo ha habido una pequeña transformación en su comportamiento externo; no ha habido la más mínima alteración en su camino de vida, en su modo de vivir o en su perspectiva. Si crees de verdad en Dios, ¿qué cambios se han producido en ti después de creer en Él durante varios años? Los cimientos de tu vida sufren una transformación. ¿Sobre qué base vives? ¿Qué rige lo que haces y dices cada día? ¿En qué se basa todo esto? (Todo se basa en las palabras de Dios y en la verdad). Por ejemplo, tal vez ya no digas mentiras, ¿cuál es la base de esto? ¿Por qué ya no hablas de esa manera? (Porque a Dios no le gusta). Hay una base sobre la cual ya no hablas o actúas de esa manera, y esa base es la palabra de Dios, lo que Dios pide, y la verdad. Entonces, ¿tiene esa persona el mismo camino de vida? He aquí un resumen: ¿qué es la creencia en la religión? ¿Y qué es la creencia en Dios? Cuando la gente cree en la religión, sigue a Satanás; cuando cree en Dios, sigue a Dios. Esa es la diferencia. Actualmente cumples con el deber en la casa de Dios; ¿crees en la religión o en Dios? ¿Cuál es la diferencia? ¿De qué depende? Depende de la senda por la que vayas. Si aspiras a portarte bien, a tener apoyo psicológico, a cumplir las normas y urdir tramas en tu beneficio y no buscas la verdad lo más mínimo, sino que simplemente quieres ser aparentemente agradable y no se produce la menor transformación de tu esencia-naturaleza ni de tu carácter corrupto, entonces crees en la religión. Los que creen en Dios son capaces de aceptar todas las verdades que expresa Dios; son capaces de hacer introspección y llegar a conocerse a sí mismos de acuerdo con la verdad y de arrepentirse sinceramente y, al final, logran vivir de acuerdo con las palabras de Dios, obedecer a Dios y adorarlo; estas personas son los únicos creyentes verdaderos en Dios.
Música evangélica | El método y el principio de la obra de Dios en la humanidad
I Cuando Dios no era carne, el hombre no entendía mucho de lo que decía, pues venía de Su divinidad. Su perspectiva y contexto, inalcanzables al hombre. Provenía de la esfera espiritual que el hombre no podía ver ni experimentar. Cuando Dios se hizo carne, habló como humano, mostrando Su carácter y voluntad divinos mediante cosas que los hombres veían o imaginaban, formas y lenguas que comprendían. Así conocieron a Dios, Sus estándares e intención. Ese fue el método y el principio de la obra de Dios en la humanidad. II Cuando Dios obró en la humanidad, expresó muchas verdades y muchos de Sus métodos de una forma humana. Su carácter y Su voluntad, lo que Él tiene y es, se expresaron para que las personas los conozcan también. Entendieron Su esencia, lo que Él tiene y es, que representan Su identidad y Su lugar como el mismo Dios. Cuando Dios se hizo carne, habló como humano, mostrando Su carácter y voluntad divinos mediante cosas que los hombres veían o imaginaban, formas y lenguas que comprendían. Así conocieron a Dios, Sus estándares e intención. Ese fue el método y el principio de la obra de Dios en la humanidad. III El Hijo del hombre en la carne expresaba el carácter de Dios y Su esencia con mucha claridad. Su humanidad no fue una barrera para que el hombre hablara con Dios, sino que fue la única forma de conectarse el hombre con el Creador. Cuando Dios se hizo carne, habló como humano, mostrando Su carácter y voluntad divinos mediante cosas que los hombres veían o imaginaban, formas y lenguas que comprendían. Así conocieron a Dios, Sus estándares e intención. Este fue el método y el principio de la obra de Dios en la humanidad.
Descubrí la fe en el Señor en 2012. Solía oír al pastor en las reuniones, que decía: “La Biblia dice: ‘Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo’ (Hechos 1:11). ‘Y entonces verán al Hijo del Hombre que viene en una nube con poder y gran gloria’ (Lucas 21:27). El Señor Jesús subió al cielo sobre una nube en Su cuerpo espiritual, por lo que es seguro que regresará de la misma manera y se presentará ante nosotros sobre una nube. Ya se han cumplido muchas profecías bíblicas, el Señor volverá pronto. Debemos creer que volverá sobre una nube. Si nos dicen que el Señor se ha encarnado, es mentira y no debemos creerlo. De lo contrario, nos engañarán y perderemos nuestra oportunidad de entrar en el cielo”. Nunca olvidé las palabras de nuestro pastor. Más adelante, serví en la iglesia. Me recordaba a mí misma que debía ser una buena sierva y cuidar del rebaño del Señor.
Un día en junio de 2018, fui con otras dos hermanas a leer la Biblia en casa de la hermana Li. Su sobrina, la hermana Jin, también estaba allí. Nos sumergimos en la Escritura todas juntas. La hermana Jin habló sobre estas profecías del retorno del Señor: “Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo” (Juan 5:22). “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17). Dijo que el Señor hará la obra del juicio cuando regrese. Separará el grano de la paja, a las ovejas de las cabras, a los sirvientes buenos de los malos mediante la obra del juicio. La enseñanza de la hermana Jin fue novedosa e ilustrativa, la disfruté y aprendí mucho. Cuando ya nos estábamos yendo, la hermana Jin dijo: “El Señor Jesús ya ha regresado. Él es Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días. Dios se ha hecho carne y ha venido a la tierra para expresar la verdad y hacer la obra del juicio, empezando por la casa de Dios…”. En cuando dijo eso, se me borró la sonrisa de la cara. ¿Que el Señor Jesús ha vuelto y está obrando en la carne? ¿Cómo puede ser verdad? El pastor siempre decía que el Señor volvería en Su forma espiritual y que las noticias de Su encarnación eran falsas. Entonces me puse a la defensiva con la hermana Jin. No quería oír nada más. Cuando nos íbamos, me dio un ejemplar de El rollo abierto por el Cordero y me insistió en que lo leyese atentamente. Acepté el libro solo para guardar las apariencias.
¿Sabes por qué sólo los ocho miembros de la familia de Noé fueron protegidos por Dios y otros murieron en el diluvio?
Fue porque no escucharon ni creyeron la Palabra de Dios, incluso cuando les transmitió Noé la advertencia de Dios, no la prestaron atención, siguieron centrándose en comer, beber y disfrutar de los placeres carnales, y finalmente ofendieron el carácter de Dios y fueron destruidos.
Ahora ya estamos en los últimos días, los desastres son frecuentes, y las profecías de la venida del Señor se han cumplido básicamente. Algunas personas están testificando que el Señor ha regresado para salvarnos, pero mucha gente lleva una vida similar a la de los humanos en los días de Noé, -no busca ni investiga la noticia de la venida del Señor-. Actualmente, Dios aún nos muestra Su misericordia y espera nuestro regreso, advirtiéndonos a través de los desastres para despertar nuestros corazones adormecidos. Sólo tenemos la ocasión de ser protegidos por Dios si apreciamos esta oportunidad, tomando la iniciativa para buscar Sus pasos, presentándonos ante Él para escuchar Sus palabras y aceptar Su nueva obra en los últimos días.
Dios dice: “Ahora, mira la era presente: los hombres justos como Noé, que podían adorar a Dios y apartarse del mal, han dejado de existir. Aun así Dios sigue siendo misericordioso con esta humanidad y todavía la absuelve durante esta era final. Dios busca a aquellos que anhelan que Él aparezca. Busca a aquellos que son capaces de oír Sus palabras, los que no han olvidado Su comisión y le ofrecen su corazón y su cuerpo. Él busca a aquellos que son obedientes como bebés ante Él y que no se le resisten”.
De «La Palabra manifestada en carne»
El Señor Jesús dijo: “Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37). Hoy en día, el Señor ya ha descendido en secreto y comenzado la obra de purificación y salvación al hombre. Si creemos en el regreso del Señor y comenzamos a buscar las huellas de Dios solo al ver las señales grandes y la caída de todos los desastres, será demasiado tarde en ese momento y solo podremos caer en el desastre y ser castigados. Entonces ¿cómo damos la bienvenida al Señor? Bienvenidos a discutir y comunicarse con nosotros a través del medios de contacto abajo.
Dios Todopoderoso dice: “He hecho mucho trabajo entre vosotros y, por supuesto, también he hablado. Sin embargo, siento que Mis palabras y Mi trabajo no han cumplido en su totalidad con el propósito de Mi obra destinada para los últimos días. Porque en los últimos días, Mi trabajo no es para el bien de una determinada persona o gente, sino para demostrar Mi carácter inherente. Sin embargo, por una infinidad de razones —tal vez por la escasez de tiempo o una agitada agenda de trabajo— Mi carácter no ha permitido al hombre llegar a conocerme en lo más mínimo. Por tanto, Yo avanzo de lleno con Mi nuevo plan, con Mi obra final, para desplegar una nueva página para que todos los que me ven, golpeen su pecho y lloren sin cesar por Mi existencia. Porque traigo el fin de la humanidad al mundo, y a partir de ahí, pongo al descubierto todo Mi carácter ante la humanidad para que todos los que me conocen y los que no, deleiten su vista y vean que en verdad he venido entre los hombres, sobre la tierra, donde todas las cosas se multiplican. Este es Mi plan, Mi única ‘confesión’, desde Mi creación de la humanidad. Deseo que vosotros podáis contemplar con todo vuestro corazón todos Mis movimientos, porque Mi vara otra vez se acerca a la humanidad, cerca de todos aquellos que se oponen a Mí” (“Deberías preparar suficientes buenas obras para tu destino”).
He hecho mucho trabajo entre vosotros y, por supuesto, también he pronunciado muchas declaraciones. Sin embargo, no puedo evitar sentir que Mis palabras y Mi obra no han cumplido en su totalidad con el propósito de Mi obra en los últimos días. Porque, en los últimos días, Mi trabajo no es para el bien de una determinada persona o de cierta gente, sino para demostrar Mi carácter inherente. Sin embargo, por una infinidad de razones —tal vez por la escasez de tiempo o una agitada agenda de trabajo— la gente no ha obtenido ningún conocimiento de Mí a partir de Mi carácter. Por tanto, Yo me embarco en Mi nuevo plan, Mi obra final, y paso una nueva página para que todos los que me ven, golpeen su pecho y lloren sin cesar por Mi existencia. Porque traigo el fin de la humanidad al mundo, y a partir de ahí, pongo al descubierto todo Mi carácter ante la humanidad para que todos los que me conocen, y los que no, deleiten su vista y vean que en verdad he venido al mundo humano, a la tierra, donde todas las cosas se multiplican. Este es Mi plan, y Mi única “confesión” desde Mi creación de la humanidad. Deseo que vosotros podáis contemplar con todo vuestro corazón todos Mis movimientos, porque Mi vara otra vez se acerca a la humanidad, cerca de todos aquellos que se oponen a Mí.
Peliculas cristianas gratis «Segué con gritos de júbilo en medio del sufrimiento» | Tráiler (Español Latino)
Zhong Xinming es una líder de la iglesia capaz de soportar el sufrimiento por el deber, a la par que diligente y responsable. Aunque tiene problemas de espalda, continúa cumpliendo con el deber pese al dolor. El problema empeora, no obstante, y un chequeo en el hospital revela que tiene una hernia discal en las lumbares 4 y 5. Si no recibe tratamiento inmediato, podría terminar encamada. Esto le preocupa un poco, pero cree que este problema le ha sucedido con el permiso de Dios, que la prueba evaluando su fe y devoción. Cree que, mientras colabore con el tratamiento y siga cumpliendo con el deber, sin duda Dios la protegerá. Sin embargo, con el paso del tiempo, su problema va cada vez a más y corre el riesgo de quedarse paralítica en cualquier momento. ¿Cómo supera la prueba de esta enfermedad? ¿Y cómo siega con gritos de júbilo al final? Averígualo viendo Segué con gritos de júbilo en medio del sufrimiento.
Juan 20:26-29 Ocho días después, sus discípulos estaban otra vez dentro, y Tomás con ellos. Y estando las puertas cerradas, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Acerca aquí tu dedo, y mira mis manos; extiende aquí tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Respondió Tomás y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío! Jesús le dijo: ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyeron.
Juan 21:16-17 Y volvió a decirle por segunda vez: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro le dijo: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo por tercera vez: Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro se entristeció porque la tercera vez le dijo: ¿Me quieres? Y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.
Estos pasajes narran ciertas cosas que el Señor Jesús hizo y les dijo a Sus discípulos después de Su resurrección. En primer lugar, echemos un vistazo a las posibles diferencias que podrían existir en el Señor Jesús antes y después de resucitar. ¿Seguía siendo el mismo que en el pasado? Las Escrituras contienen el siguiente versículo que le describe después de aquel acontecimiento: “Y estando las puertas cerradas, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y dijo: Paz a vosotros”. Es evidente que, en aquel tiempo, el Señor Jesús ya no habitaba un cuerpo de carne, sino uno espiritual. Esto se debía a que Él había trascendido los límites físicos; aunque la puerta estuviera cerrada, Él aún pudo estar entre los hombres y permitirles que lo vieran. Esta es la mayor diferencia entre el Señor Jesús posterior a la resurrección y el que vivió en la carne antes de ella. Aunque no había diferencia entre el aspecto del cuerpo espiritual de aquel momento y cómo era Él antes, ahora era un extraño para las personas, porque se había convertido en un cuerpo espiritual después de resucitar de entre los muertos; comparado con Su cuerpo anterior de carne, este cuerpo espiritual era más desconcertante y confuso para las personas. Y creaba más distancia entre el Señor Jesús y las personas, que sentían en su corazón que se había vuelto más misterioso. Esta noción y sensación, de repente, devolvió a las personas a la era en la que se creía en un Dios que no podía verse ni tocarse. Por tanto, lo primero que Él hizo tras Su resurrección fue permitir que todos lo vieran, confirmar Su existencia y el hecho de Su resurrección. Además, este acto restableció la relación con las personas y todo volvió a ser como cuando Él obraba en la carne y era el Cristo que podían ver y tocar. Uno de los resultados de esto fue que nadie tuvo ninguna duda de que Él hubiera resucitado de la muerte después de haber sido clavado en la cruz y que no se dudara de la obra del Señor Jesús para redimir a la humanidad. Otro resultado fue que, al aparecerse tras la resurrección y permitir que lo vieran y lo tocaran aferraba a la humanidad a la Era de la Gracia, asegurando que, de allí en más, no regresarían a la era precedente, la Era de la Ley, sobre la presunta base de que el Señor Jesús había “desaparecido” o que se había “marchado sin decir una palabra”. De esta manera, Él se aseguró de que seguirían avanzando, siguiendo las enseñanzas del Señor Jesús y la obra que Él había realizado. Una nueva fase se había abierto, pues, formalmente en la obra de la Era de la Gracia y, a partir de ese momento, quienes habían estado viviendo bajo la ley dejaron formalmente de hacerlo y entraron a una nueva era, un nuevo comienzo. Estos son los multifacéticos significados de la aparición del Señor Jesús ante la humanidad, después de Su resurrección.
Palabras diarias de Dios | Fragmento 16 | «Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra»
La actitud de Dios hacia quienes huyen durante Su obra
Encontraréis este tipo de persona en todas partes: después de haber estado seguras respecto al camino de Dios, por diversas razones se marchan en silencio, sin despedirse, para ir y hacer lo que su corazón desea. Por el momento no nos detendremos en por qué lo hacen. Primero echaremos un vistazo a la actitud de Dios hacia este tipo de persona. ¡Está muy claro! Desde el momento en que se va, a los ojos de Dios su creencia ha llegado a su fin. No la ha acabado el individuo, sino Dios. Que esta persona le dejase significa que ya lo había rechazado, que ya no lo amaba. Significa que no acepta la salvación de Dios. Y si esta persona no quiere a Dios, ¿seguirá Él queriéndola? Además, cuando esta persona tiene esta actitud, esta opinión, y está decidida a abandonar a Dios, ya ha ofendido Su carácter. Aunque no estalló de ira ni maldijo a Dios ni se involucró en conducta vil o excesiva alguna, y aunque esta persona esté pensando: Si llega un día en que ya esté harto de divertirme fuera, o cuando siga necesitando a Dios para algo, volveré. O si Dios me lo pide, regresaré. O dice: Cuando me lastimen en el exterior, cuando vea que el mundo es allí demasiado oscuro y malvado, y ya no quiera seguir su corriente, retornaré a Dios. Aunque esta persona haya calculado en su mente el punto en el que va a volver, aunque haya dejado abierta la puerta para su regreso, no es consciente de que independientemente de cómo piense y planifique, todo esto no son más que ilusiones. Su mayor error es no tener claro cómo se siente Dios cuando ellos quieren marcharse. Empezando por el momento concreto en que la persona se decide a dejar a Dios, Él ya la ha abandonado; ya ha establecido su desenlace en Su corazón. ¿Y cuál es? Que esta persona es uno de los hámsteres, y perecerá con ellos. De modo que las personas ven a menudo este tipo de situación: alguien abandona a Dios, pero no recibe castigo. Dios opera según Sus propios principios. Las personas sólo pueden ver algunas cosas, pero otras sólo se deciden en el corazón de Dios, por lo que ellas no pueden ver el resultado. Lo que las personas ven no es necesariamente el lado verdadero de las cosas; pero el otro lado, el que tú no ves, son los verdaderos pensamientos y conclusiones del corazón de Dios.
Las personas que huyen durante la obra de Dios son los que abandonan el camino verdadero
¿Por qué puede Dios proporcionar un castigo tan grave a este tipo de persona? ¿Por qué está tan enfurecido con ellas? En primer lugar, sabemos que el carácter de Dios es majestad e ira. Él no es una oveja a la que cualquiera puede matar; más aún, no es un muñeco para que las personas lo controlen como quieran. Tampoco es aire que alguien pueda manejar a su antojo. Si crees realmente que Dios existe, debes tener un corazón que teme a Dios y debes saber que no se debe enojar a la esencia de Dios. Este enojo puede ser causado por una palabra, tal vez por un pensamiento o por cierto tipo de comportamiento vil; quizá por un comportamiento apacible, una conducta que sea aceptable a los ojos y a la ética del hombre; o quizás sea causado por una doctrina, una teoría. Sin embargo, una vez que enojas a Dios, has perdido tu oportunidad y han llegado tus últimos días. ¡Esto es algo terrible! Si no entiendes que no se puede ofender a Dios, es posible que no le tengas miedo, y le ofendas constantemente. Si no sabes cómo temer a Dios, eres incapaz de hacerlo, y desconocerás la forma de situarte en la senda para andar en Su camino: temer a Dios y apartarse del mal. Una vez que te das cuenta de ello, puedes tomar consciencia de que a Dios no se le puede ofender y entonces sabrás lo que es temer a Dios y apartarse del mal.
Andar en el camino de temer a Dios y apartarse del mal no tiene que ver necesariamente con la cantidad de verdad que conozcas, con cuántas pruebas hayas experimentado ni con cuánta disciplina hayas recibido. Más bien depende de la esencia de tu corazón respecto a Dios, y de tu actitud hacia Él. La esencia de las personas y sus actitudes subjetivas son muy importantes y fundamentales. En cuanto a quienes han renunciado y dejado a Dios, su actitud despreciable hacia Él y sus corazones que desprecian la verdad han ofendido el carácter de Dios; por tanto, en lo que a Él respecta nunca serán perdonados. Han sabido de la existencia de Dios, han recibido la información de que Él ya ha llegado, han experimentado Su nueva obra. Que ellos se hayan marchado no es un ejemplo de haber sido engañado ni de que se sientan confusos sobre ello. Y menos aún se les ha obligado a ello. Más bien, ellos han elegido dejar a Dios de forma consciente y con una mente clara. Su partida no se debe a que hayan perdido el rumbo ni a que hayan sido abandonados. A los ojos de Dios no son, pues, un cordero descarriado del rebaño, y mucho menos un hijo pródigo que ha perdido su rumbo. Se marcharon con impunidad, y esa condición, esa situación, ofende al carácter de Dios; a partir de esta ofensa, Él les da un desenlace sin esperanza. ¿No es terrible este tipo de resultado? De manera que, si las personas no conocen a Dios, lo pueden ofender. ¡Este no es un asunto baladí! Si alguien no se toma en serio la actitud de Dios, y sigue creyendo que Él está esperando su regreso —porque son uno de los corderos perdidos de Dios, y Él sigue esperando que experimenten un cambio de corazón— esta persona no dista mucho de su día de castigo. Dios no se limitará a negarse a admitirla. Es la segunda vez que ofende Su carácter; ¡es un tema aún más terrible! La actitud irreverente de esta persona ya ha ofendido el decreto administrativo de Dios. ¿Seguirá Él admitiéndola? Los principios de Dios respecto a este asunto son: si alguien ha tenido la certeza de cuál es el camino verdadero, pero sigue pudiendo rechazar a Dios conscientemente y con una mente clara, y distanciarse de Él, Dios bloqueará el camino a su salvación, y la puerta del reino se cerrará para ellos desde ese momento. Cuando esta persona venga a llamar una vez más, Dios no le abrirá de nuevo. La dejará fuera para siempre. Quizás algunos de vosotros hayáis leído la historia de Moisés en la Biblia. Después de que Dios lo ungiese, los 250 líderes no estaban satisfechos con él por sus actos y otras razones diversas. ¿A quién se negaron a obedecer? No fue a Moisés. Se negaron a obedecer las disposiciones de Dios, Su obra respecto a este asunto. Dijeron lo siguiente: “¡Vosotros os hacéis cargo de demasiadas cosas! Viendo que toda la congregación es santa, cada uno de ellos, y que Jehová está entre ellos…”. A los ojos del hombre, ¿son graves estas palabras? ¡No lo son! Al menos su significado literal no lo es. En un sentido legal, no quebrantan ley alguna, porque en apariencia no es un lenguaje, o un vocabulario, hostil, y mucho menos tiene un significado blasfemo. Sólo es una frase corriente, nada más. ¿Por qué desatan entonces semejante furia en Dios? Es porque no van dirigidas a personas, sino a Dios. La actitud y el carácter que expresan son precisamente lo que ofende el carácter de Dios, sobre todo aquello del carácter de Dios que no se debe ofender. Todos conocemos el desenlace final. Respecto a quienes abandonaron a Dios, ¿cuál es su punto de vista? ¿Cuál es su actitud? ¿Y por qué conducen a que Dios lidie con ellos de semejante forma? La razón es que saben claramente que Él es Dios pero siguen eligiendo traicionarlo. Por eso se les despoja por completo de su oportunidad de salvación. Como expresa la Biblia: “Ya que si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, no hay más sacrificio por los pecados”. ¿Os queda esto claro ahora?