Por qué no vino el Señor como dice la Biblia? ¿Qué tiene que ver la obra de juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días con que seamos llevados al reino de los cielos?

Dijeron que el Señor regresó y apareció y obró en China, y yo lo creo, porque es lo que el Señor Jesús profetizó en la Biblia: “Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:27). Pero pensamos que el Señor regresará en los últimos días para llevarnos al reino de los cielos, o al menos, que nos elevará a las nubes para encontrarlo en el aire. Como dijo Pablo en la Biblia: “Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre” (1 Tesalonicenses 4:17). ¿Entonces, por qué no vino el Señor como dice la Biblia? ¿Qué tiene que ver la obra de juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días con que seamos llevados al reino de los cielos?

Respuesta: Muchos creen que cuando el Señor regrese, levantará a los creyentes y se encontrará con ellos en el aire. Muchos lo creen. Pero eso se basa en la palabra de Pablo, no del Señor. No podemos saber si la palabra de Pablo provenía de la imaginación del hombre o la iluminación del Espíritu Santo. Esto es lo que el Señor Jesús dijo sobre Su regreso: “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Mateo 24:36). Cuando Él regrese, nadie lo sabrá. Ni siquiera los ángeles lo sabrán. Solo Dios lo sabrá, Según su idea, quienes creen en el Señor serán levantados en el aire para encontrarse con Él en las nubes. ¿Esto se basa en la palabra de Dios? Hermanos y hermanas, si se guían por la palabra de Pablo y no por la del Señor, están totalmente equivocados. Pablo era solo un hombre, no representaba al Señor Jesús. ¿Cómo podría saber Pablo que el Señor levantaría a Sus creyentes hasta las nubes a Su regreso? ¿En qué se basaban las palabras de Pablo? ¿Debemos esperar el regreso del Señor según las palabras de Pablo? ¿Por qué no recibimos al Señor de acuerdo a la palabra del Señor Jesús? Esto es lo que dijo el Señor Jesús al profetizar Su regreso: “Por tanto, si no velas, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti” (Apocalipsis 3:3). ¿Qué significa que alguien se guíe solo por la palabra de Pablo y no por la del Señor Jesús al creer en el Señor? ¿Significa que Pablo era el Señor y Cristo? ¿Ustedes creen en Pablo o en el Señor Jesús? ¿No amerita que reflexionemos seriamente? La segunda venida del Señor es para recibir a los santos en el reino de los cielos. Pero nadie puede adivinar cómo recibirá el Señor a sus seguidores en el reino de los cielos. Guiarnos por las ideas y la imaginación del hombre para entenderlo, suponiendo que el Señor levantará gente para encontrarse con ella en el aire, sería muy poco realista. Todos vimos y creemos que Dios Todopoderoso aparece en China en los últimos días y expresa todas las verdades para la purificación y salvación del hombre. Está purificando y perfeccionando a todas las vírgenes prudentes llevadas ante Su trono. Dios está decidido a hacerlas vencedoras antes de la catástrofe. Después de hacerlas vencedoras, Dios desata la catástrofe para destruir a esta humanidad malvada que se resiste a Él. Después de la catástrofe, Dios se aparecerá a todos los pueblos y naciones. ¿No es realmente así como el Señor llevará a Sus seguidores al reino de Cristo cuando regrese? La obra de Dios Todopoderoso en los últimos días cumplió las profecías del Señor Jesús. “porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros” (Juan 14:2-3). Como el Señor ya está en la tierra, si seguimos queriendo ir al cielo, ¿no vamos en la dirección equivocada? Como el Señor vino a la tierra, Dios también predestinó que nosotros naciéramos en los últimos días, que seamos llevados ante Su trono, recibamos Su obra de juicio en los últimos días, seamos purificados y hechos perfectos por Él y entremos al reino de Cristo. ¿Qué tipo de lugar nos preparó el Señor? Esto se refiere al reino de Cristo materializado en la tierra, cumpliendo la profecía: “para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros”. Esto prueba que cuando el Señor regrese en los últimos días, vendrá a Su reino. La obra de juicio de Dios que comienza por la casa de Dios es para hacer un grupo de vencedores de las vírgenes prudentes, las primeras en recibir la obra de Dios en los últimos días, y luego aparecerá públicamente descendiendo en una nube. Así se materializa el reino de Cristo en la tierra. Los hechos de la obra de Dios en los últimos días cumplen completamente las profecías del Señor Jesús. Solo experimentando la obra de juicio de Dios en los últimos días, podemos ver que se cumplen las profecías bíblicas. Confiar en las ideas e imaginación del hombre para especular sobre las profecías es tonto y absurdo. Debemos guiarnos por la palabra de Dios y no la del hombre para recibir el regreso del Señor. Si nos guiamos por la palabra del hombre, no podremos ser arrebatados en la venida del Señor ni encontrarnos con Él. Y nosotros tendremos la culpa.

Extracto del guion de la película de “Mi sueño del reino celestial”

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Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

He sido arrebatado delante de Dios

Por Zhang Yue, Indonesia

A los 20 años, me bauticé y me volví al Señor Jesús. Los sermones del pastor sobre el amor y las enseñanzas del Señor Jesús abrigaban mi corazón, y todos mis hermanos y hermanas de la iglesia se ayudaban mucho entre sí, así que disfrutaba mucho de asistir a esa iglesia. A menudo, el pastor decía: “El Señor Jesús fue crucificado para redimirnos, resucitó y ascendió al cielo para prepararnos un lugar. Cuando finalice Sus preparativos, vendrá por nosotros y nos acompañará al cielo. El Señor Jesús prometió: ‘Porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros’ (Juan 14:2-3). Y, de nuevo, en 1 Tesalonicenses 4:17: ‘Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre’”. El pastor nos decía con frecuencia: “Mientras confiemos en el Señor, cuando Él venga, nos llevará al cielo y estaremos con Él para siempre. En el cielo no hay tristeza, enfermedad ni lágrimas. Solo hay alegría y paz”. Estos versículos me daban esperanza y apoyo. Creía que, mientras siguiera al Señor y resistiera hasta el final, seguramente sería arrebatado al cielo y disfrutaría de las bendiciones del Señor. Siempre tuve la esperanza de que el Señor vendría pronto para arrebatarme al cielo.

Hasta que un día de septiembre de 2017 conocí al hermano Wang a través de Facebook. Me dijo: “El Señor Jesús ya ha regresado como Dios Todopoderoso para expresar la verdad y hacer la obra de juicio y de purificación en los últimos días”. Cuando me enteré de esto, quedé desconcertado: ¿El Señor Jesús ya ha regresado? ¿Cómo es posible? Si la promesa del Señor aún no se ha cumplido, ¿cómo podría haber regresado ya? Antes de que el hermano Wang terminara de hablar, lo interrumpí y dije: “Cuando el Señor Jesús regrese, todos seremos arrebatados a las nubes para encontrarnos con el Señor. Pero todavía estamos aquí en la tierra, ninguno de nosotros ha sido arrebatado. ¿Cómo podría haber regresado el Señor Jesús?”. El hermano Wang me aconsejó que buscara e investigara la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días. También me dijo que compartiría sus enseñanzas conmigo si tenía alguna pregunta. Pero, como lo que dijo era diferente a lo que yo había entendido, y también porque estaba bastante ocupado con el trabajo, no volví a hablar con el hermano Wang.

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Música cristiana | Lleva una carga más grande para ser más fácilmente perfeccionado por Dios

Música cristiana | Lleva una carga más grande para ser más fácilmente perfeccionado por Dios

I
Cuanto más consciente seas de la voluntad de Dios,
mayor será la carga que lleves a cuestas,
y cuanto mayor sea la carga que llevas a cuestas, más rica será tu experiencia.
Cuando seas consciente de la voluntad de Dios, Él pondrá una carga sobre ti
y luego te esclarecerá sobre las tareas que te ha confiado.
Cuando Dios te dé esta carga,
prestarás atención a todas las verdades relacionadas
mientras comes y bebes las palabras de Dios.
II
Si tienes una carga
relacionada con las condiciones de vida de tus hermanos y hermanas,
entonces se trata de una carga que Dios te ha confiado
y siempre llevarás esta carga contigo en tus oraciones diarias.
Se te ha dado como carga lo que Dios hace,
y estás dispuesto a llevar a cabo lo que Él quiere hacer;
esto es lo que significa hacer tuya la carga de Dios,
esto es lo que significa hacer tuya la carga de Dios.
III
Cuando comes y bebes las palabras de Dios mientras llevas a cuestas una carga,
puedes comprender la esencia de dichas palabras, encontrar tu camino
y ser consciente de la voluntad de Dios.
Deberías desear en tus oraciones que Dios ponga más cargas sobre ti
y te confíe tareas mayores
de modo que puedas tener delante de ti una mayor senda donde practicar,
para que tenga un mayor efecto que comas y bebas las palabras de Dios,
para que cada vez seas más capaz de captar la esencia de Sus palabras
y de ser conmovido por el Espíritu Santo.
Comer y beber las palabras de Dios, practicar la oración,
aceptar la carga de Dios y las tareas que Él te confía,
todo esto es para que pueda haber una senda delante de ti.
Cuanto más pese sobre ti la carga de lo que Dios te ha confiado,
más fácil será que seas perfeccionado por Él.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Recomendación: Adorar en espiritu y en verdad

Palabras diarias de Dios | Fragmento 70 | «La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III»

Parábola de la oveja perdida

Mateo 18:12-14 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se ha descarriado, ¿no deja las noventa y nueve en los montes, y va en busca de la descarriada? Y si sucede que la halla, en verdad os digo que se regocija más por esta que por las noventa y nueve que no se han descarriado. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos.

Este pasaje es una parábola; ¿qué tipo de sentimiento produce en la gente? La forma de expresión usada aquí, la parábola, es una figura retórica del lenguaje humano y, como tal, está dentro de la esfera del conocimiento humano. Si Dios hubiera dicho algo parecido en la Era de la Ley, las personas habrían sentido que tales palabras no eran realmente congruentes con Su identidad; sin embargo, cuando el Hijo del hombre comunicó estas palabras en la Era de la Gracia, para las personas fue algo reconfortante, cálido e íntimo. Cuando Dios se hizo carne, cuando apareció en forma de hombre, usó una parábola muy apropiada que provenía de Su propia humanidad para expresar la voz de Su corazón. Esta representaba la propia voz de Dios y la obra que Él quería hacer en esa era. También simbolizaba una actitud que Dios tenía hacia las personas en la Era de la Gracia. Mirando desde la perspectiva de la actitud de Dios hacia las personas, comparó a cada una de ellas con una oveja. Si una oveja se perdiera, Él haría lo que hiciera falta para encontrarla. Esto representaba un principio de la obra de Dios en ese momento en medio de la humanidad, cuando estaba en la carne. Dios usó esta parábola para describir Su determinación y Su actitud en esa obra. Esta era la ventaja de Dios al hacerse carne: podía aprovecharse del conocimiento de la humanidad y usar el lenguaje humano para hablar a las personas y para expresar Su voluntad. Él le explicó o le “tradujo” al hombre Su profundo lenguaje divino, que resultaba difícil de entender para las personas en lenguaje humano, de forma humana. Esto ayudó a las personas a entender Su voluntad y a saber qué quería hacer Él. También pudo tener conversaciones con personas desde la perspectiva humana, usar el lenguaje humano y comunicarse con ellas de una forma en la que entenderían. Hasta podía hablar y obrar usando el lenguaje y el conocimiento humanos, de forma que las personas pudieran sentir la bondad y la cercanía de Dios, y ver Su corazón. ¿Qué veis en esto? ¿Hay alguna prohibición en las palabras y las acciones de Dios? Para las personas, Dios de ninguna manera podía usar el conocimiento, el lenguaje o las formas de comunicarse humanas para hablar sobre lo que Dios mismo quería decir, la obra que quería realizar, o para expresar Su propia voluntad. Pero estaban equivocados. Dios utilizó este tipo de parábola para que las personas pudieran sentir la realidad y la sinceridad de Dios, y para que vieran Su actitud hacia los demás durante ese período. Esta parábola despertó de un sueño a aquellas personas que habían estado viviendo bajo la ley durante mucho tiempo y también inspiró a una generación tras otra de personas que vivieron en la Era de la Gracia. Al leer el pasaje de esta parábola, se conoce la sinceridad de Dios al salvar a la humanidad y entienden el peso y la importancia que la humanidad tiene en Su corazón.

Echemos un vistazo a la última frase en este pasaje: “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos”. ¿Fueron estas las propias palabras del Señor Jesús, o las del Padre en el cielo? Superficialmente, parece que es el Señor Jesús el que habla, pero Su voluntad representa la de Dios mismo y por eso dijo: “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos”. Las personas de esa época solo reconocían como Dios al Padre del cielo y creían que esta persona que tenían ante sus ojos solo era un enviado Suyo y que no podía representarlo. Por esta razón, el Señor Jesús tuvo que agregar esa frase al final de la parábola, de forma que las personas pudiesen sentir realmente la voluntad de Dios para la humanidad, así como la autenticidad y de lo que Él afirmaba. Aunque esta frase era simple, fue pronunciada con cuidado y amor y reveló la humildad y la ocultación del Señor Jesús. Independientemente de que Dios se hiciera carne u obrara en la esfera espiritual, conocía muy bien el corazón humano y entendía perfectamente lo que las personas necesitaban; sabía lo que las preocupaba y lo que las confundía, por lo que añadió esta frase, que resaltaba un problema oculto en la humanidad: las personas eran escépticas ante lo que el Hijo del hombre decía. Por eso, cuando el Señor Jesús estaba hablando tuvo que añadir: “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos”. Sus palabras solo podían rendir fruto sobre esta premisa, para que las personas creyeran en su rigor y mejoraran su credibilidad. Esto muestra que cuando Dios se volvió Hijo normal del hombre, Él y la humanidad tuvieron una relación muy complicada, y la situación del Hijo del hombre era muy embarazosa. También muestra cuán insignificante era el estatus del Señor Jesús entre los humanos de la época. Cuando Él dijo esto, en realidad estaba diciendo a las personas: podéis descansar tranquilos, estas palabras no representan lo que hay en Mi corazón, sino que son la voluntad del Dios que está en vuestros corazones. ¿No era esto irónico para la humanidad? Aunque obrando en la carne, Dios tenía muchas ventajas que no tenía en Su persona, Él tuvo que resistir sus dudas y su rechazo, así como su insensibilidad y sosería. Podría decirse que el proceso de la obra del Hijo del hombre fue el proceso de experimentar el rechazo de la humanidad y su experiencia de competir contra Él. Más que eso, fue el proceso de obrar para continuamente ganar la confianza de la humanidad y conquistarla a través de lo que Él tiene y es, a través de Su propia esencia. No fue tanto que Dios encarnado estuviera librando una guerra sobre el terreno contra Satanás, sino que se convirtió en un hombre corriente e inició una lucha con los que lo seguían. En ella, el Hijo del hombre completó Su obra con Su humildad, con lo que Él tiene y es, y con Su amor y sabiduría. Consiguió a las personas que quería, obtuvo la identidad y el estatus que merecía, y “volvió” a Su trono.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne

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Palabras diarias de Dios | Fragmento 87 | «Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 87 | «Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios»

¿A través de qué método se alcanza la perfección del hombre por parte de Dios? Se alcanza por medio de Su justo carácter. El carácter de Dios consiste principalmente de la justicia, la ira, la majestad, el juicio y la maldición y perfecciona al hombre principalmente por medio de Su juicio. Algunas personas no entienden y preguntan por qué es que Dios sólo puede perfeccionar al hombre por medio del juicio y la maldición. Dicen: “Si Dios maldijera al hombre, ¿no moriría el hombre? Si Dios juzgara al hombre, ¿el hombre no sería condenado? Entonces, ¿cómo puede todavía ser perfeccionado?”. Esas son las palabras de la gente que no conoce la obra de Dios. Lo que Dios maldice es la desobediencia del hombre y lo que Él juzga son los pecados del hombre. Aunque Él habla severamente y de manera implacable, Él revela todo lo que hay dentro del hombre y a través de estas palabras severas revela lo que es esencial dentro del hombre pero a través de ese juicio le da al hombre un conocimiento profundo de la esencia de la carne y, por lo tanto, el hombre se somete a Dios. La carne del hombre es del pecado y de Satanás, es desobediente y el objeto del castigo de Dios. Por tanto, para permitirle al hombre que se conozca a sí mismo, las palabras del juicio de Dios le deben suceder y todo tipo de refinamiento se debe emplear; sólo entonces puede ser efectiva la obra de Dios.

De las palabras que Dios ha hablado se puede ver que Él ya ha condenado la carne del hombre. ¿No son estas palabras, entonces, las palabras de maldición? Las palabras que Dios habló revelan lo que el hombre es en realidad y por medio de esa revelación es juzgado, y cuando ve que no puede satisfacer la voluntad de Dios, dentro de él siente aflicción y remordimiento, siente que está tan en deuda con Dios y que no puede alcanzar la voluntad de Dios. Hay veces en las que el Espíritu Santo te disciplina desde el interior, y esta disciplina procede del juicio de Dios; hay veces en las que Dios te reprende y esconde Su rostro de ti, cuando no te presta atención y no obra dentro de ti, castigándote silenciosamente con el propósito de refinarte. La obra que Dios hace en el hombre es principalmente para poner en claro Su justo carácter. ¿Qué testimonio de Dios da el hombre en última instancia? El hombre testifica que Dios es el Dios justo, que Su carácter es la justicia, la ira, el castigo y el juicio; el hombre da testimonio del justo carácter de Dios. Dios usa Su juicio para hacer perfecto al hombre, ha amado al hombre y salvado al hombre, pero, ¿cuánto está comprendido en Su amor? Hay juicio, majestad, ira y maldición. Aunque Dios maldijo al hombre en el pasado, no echó por completo al hombre en el abismo, sino que usó ese medio para refinar la fe del hombre; no hizo morir al hombre, sino que actuó con la intención de hacer perfecto al hombre. La esencia de la carne es aquello que es de Satanás, Dios lo dijo exactamente bien, pero los hechos que Dios lleva a cabo no se completan de acuerdo a Sus palabras. Te maldice para que lo ames y para que conozcas la esencia de la carne; te castiga con el propósito de que despiertes, para permitirte que conozcas las deficiencias que hay dentro de ti y para que conozcas la total indignidad del hombre. Por consiguiente, las maldiciones de Dios, Su juicio y Su majestad e ira, todo es con el fin de hacer perfecto al hombre. Todo lo que Dios hace en la actualidad, y el justo carácter que deja claro dentro de vosotros, todo es con el fin de hacer perfecto al hombre. Ese es el amor de Dios.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne»

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Por qué el PCCh salvajemente persigue y reprime a Dios Todopoderoso y la Iglesia de Dios Todopoderoso

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Por qué el PCCh salvajemente persigue y reprime a Dios Todopoderoso y la Iglesia de Dios Todopoderoso

Versículos bíblicos como referencia:

“Esta generación es una generación perversa” (Lucas 11:29).

“Todo el mundo yace bajo el poder del maligno” (1 Juan 5:19).

“Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas. Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas” (Juan 3:19-20).

“Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero” (Apocalipsis 12:9).

Las palabras relevantes de Dios:

Las manifestaciones del gran dragón rojo son: la resistencia a Mí, la falta de entendimiento y comprensión del significado de Mis palabras, la persecución frecuente de Mí y el buscar usar maquinaciones para interrumpir Mi gestión. Satanás se manifiesta de la siguiente manera: lucha conmigo por poder, quiere poseer a Mi pueblo escogido y lanza palabras negativas para engañar a Mi pueblo. Las manifestaciones del diablo (los que no aceptan Mi nombre, los que no creen, todos ellos son diablos) son las siguientes: codiciar los placeres de la carne, entregarse al mal de la lujuria, vivir bajo la esclavitud de Satanás, algunos resistiéndose a Mí y otros apoyándome (pero sin demostrar que son Mis hijos amados). Las manifestaciones del arcángel son las siguientes: hablar insolentemente, ser impío, adoptar a menudo Mi tono para sermonear a las personas, centrarse únicamente en imitarme por fuera, comer lo que Yo como y usar lo que Yo uso; en resumen, querer estar al mismo nivel que Yo, ser ambicioso pero carecer de Mi calibre y no tener Mi vida, y ser un desecho. Satanás, el diablo y el arcángel son demostraciones típicas del gran dragón rojo, por lo que todos los que no son predestinados ni escogidos por Mí son hijos del gran dragón rojo: ¡eso es rotundamente así! Todos ellos son Mis enemigos. (Sin embargo, todas las alteraciones de Satanás están excluidas. Si tu naturaleza es Mi cualidad, nadie puede cambiarla. Como ahora sigues viviendo en la carne, ocasionalmente te enfrentarás a las tentaciones de Satanás —esto es inevitable—, pero siempre debes tener cuidado). Por tanto, Yo abandonaré a todos los descendientes del gran dragón rojo fuera de Mis hijos primogénitos. Su naturaleza nunca puede cambiar, esta es la cualidad de Satanás. Ellos manifiestan al diablo y viven al arcángel. Esto es completamente cierto. El gran dragón rojo del que hablo no es un dragón rojo grande; más bien es el espíritu malo que se opone a Mí, del cual “gran dragón rojo” es sinónimo. Así que todos los espíritus aparte del Espíritu Santo son espíritus malos y también se puede decir que son la prole del gran dragón rojo. Todo esto debe quedar claro como el cristal para todos.

Extracto de ‘Capítulo 96’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne

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Escuchar la voz de Dios Contemplar la aparición de Dios

Pregunta 2: Aunque quienes creen en el Señor saben que el Señor Jesús era Dios encarnado, muy pocas personas entienden la verdad de la encarnación. Cuando el Señor vuelva, si aparece justo como lo hizo el Señor Jesús, convirtiéndose en el Hijo del Hombre y obrando, las personas no tendrán realmente forma de reconocer al Señor Jesús ni de darle la bienvenida a Su retorno. Por tanto, ¿qué es en verdad la encarnación? ¿Cuál es la esencia de la encarnación?

Respuesta:

En cuanto a la pregunta: ¿qué es la encarnación y qué es Cristo? se puede decir que es un misterio de la verdad que no comprendemos creyentes. Aunque durante miles de años, los creyentes han sabido que el Señor Jesús era Dios encarnado, nadie comprende la encarnación ni su verdadera esencia. Sólo hasta que Dios Todopoderoso de los últimos días ha llegado, se ha revelado al hombre este aspecto del misterio de la verdad.

[…]

La encarnación es el Espíritu de Dios revestido de carne; o sea, el Espíritu de Dios se materializa en la carne con una humanidad y un pensamiento normales, y así se convierte en una persona normal y corriente, que obra y habla entre los hombres. Esta carne tiene una humanidad normal, pero también posee plena divinidad. Aunque en apariencia Su carne parezca normal y corriente, Él puede asumir la obra de Dios, expresar la voz de Dios y guiar y salvar a la humanidad. Esto es porque tiene plena divinidad. La plena divinidad significa que todo lo que posee el Espíritu de Dios —el carácter inherente de Dios—, la esencia santa y justa de Dios, todo lo que Dios tiene y es, Su omnipotencia y sabiduría, y Su autoridad y poder, todo esto se ha materializado en la carne. Esta carne es Cristo, el Dios práctico que ha venido a la tierra para obrar y salvar a la humanidad. En apariencia, Cristo es un Hijo del hombre normal y corriente, pero es sustancialmente distinto de nosotros, los seres humanos creados. El hombre creado sólo tiene humanidad, no posee ni el menor rastro de esencia divina. Cristo, sin embargo, no sólo posee una humanidad normal, sino que, sobre todo, tiene plena divinidad. Así pues, Él tiene la esencia de Dios, puede representarlo plenamente, expresar todas las verdades como Dios mismo, expresar el carácter de Dios y todo lo que Dios tiene y es, y otorgarnos la verdad, el camino y la vida. Ningún hombre creado puede realizar tales proezas. Cristo obra y habla, expresa el carácter de Dios y todo lo que Dios tiene y es en Su carne. No importa de qué forma expresa la palabra de Dios y realiza la obra de Dios, Él siempre lo hace mediante la humanidad normal. Él tiene una carne normal, no tiene nada de sobrenatural. Esto demuestra que Dios se ha hecho carne, que se ha convertido en un ser humano corriente. Esta carne normal y corriente ha cumplido los hechos de “La Palabra manifestada en carne”. Es el Dios práctico encarnado. Cristo tiene plena divinidad y por ello puede representar a Dios, expresar la verdad y salvar a la humanidad. Gracias a que Cristo tiene plena divinidad, Él puede expresar directamente la palabra de Dios, no sólo enviarla o pasarla. Él puede expresar la verdad en cualquier momento y lugar, proveyendo, regando y pastoreando al hombre, guiando a toda la humanidad. Únicamente debido a que Cristo tiene plena divinidad y posee la identidad y esencia de Dios podemos decir que Él es la encarnación de Dios, el propio Dios práctico.

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Música cristiana | Sólo cuando Dios se vuelve carne el hombre puede ser Su confidente

Música cristiana | Sólo cuando Dios se vuelve carne el hombre puede ser Su confidente

I
Sólo cuando Dios se humilla en cierta medida
al encarnar y entre los hombres morar,
entonces pueden ser Su confidente y así amigos íntimos ser.
¿Cómo el hombre será Su confidente
si Dios es del espíritu, excelso e impenetrable?
Sólo al ser la misma carne, como es la del hombre,
comprenderá Su voluntad y Dios lo ganará.
II
Dios habla y obra en la carne,
junto al hombre en gozo, penas y aflicciones,
vive en su mundo, lo protege y lo guía,
lo purifica y le da bendición y salvación.
¿Cómo el hombre será Su confidente
si Dios es del espíritu, excelso e insondable?
Sólo al ser la misma carne, como es la del hombre,
comprenderá Su voluntad y Dios lo ganará.
III
Por esto, puede entender la voluntad de Dios
y ser Su confidente; sólo esto es práctico.
Si Dios fuera invisible e intangible al hombre,
¿cómo sería Su confidente?
¿No es esta doctrina ociosa?
¿Cómo el hombre será Su confidente
si Dios es del espíritu, excelso e insondable?
Sólo al ser la misma carne, como es la del hombre,
comprenderá Su voluntad y Dios lo alcanzará.
Sólo cuando Dios se vuelve carne el hombre puede ser Su confidente.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Escuchar más: Canciones cristianas

Bendecida por medio de una desgracia

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Testimonio de fe – Bendecida por medio de una desgracia

Por Du Juan, Japón

Dios Todopoderoso dice: “Cuando uno mira atrás el camino que ha recorrido, cuando uno rememora cada fase de su viaje, ve que, en cada paso, ya fuera el camino arduo o liso, Dios estaba dirigiendo su senda y planificándola. Fueron los arreglos meticulosos de Dios, Su planificación cuidadosa, los que llevaron a uno, inconscientemente, hasta hoy. Poder aceptar la soberanía del Creador, recibir Su salvación, ¡qué gran suerte! […] Cuando uno no tiene a Dios, cuando no puede verlo, cuando no puede reconocer claramente la soberanía de Dios, cada día carece de sentido, es vano, miserable. Allí donde uno esté, cualquiera que sea su trabajo, sus medios de vida y la persecución de sus objetivos no le traen otra cosa que una angustia infinita y un sufrimiento que no se pueden aliviar, de forma que uno no puede soportar mirar atrás. Sólo cuando uno acepta la soberanía del Creador, se somete a Sus orquestaciones y arreglos, y busca la verdadera vida humana, se librará gradualmente de toda angustia y sufrimiento, se deshará de todo el vacío de la vida” (“La Palabra manifestada en carne”). Estas palabras de Dios me conmueven de verdad, pues son un retrato exacto de mi propia vida.

Nací en una familia rural pobre y la gente me ha menospreciado toda la vida. Como mi familia era pobre, a veces no sabía de dónde saldría la siguiente comida y siempre llevaba ropa heredada de mi hermana, que me quedaba grande. Todos mis compañeros de clase se reían de mí y no querían juntarse conmigo. Tuve una infancia muy dolorosa. Desde entonces decidí que, sí o sí, de mayor iba a ganar mucho dinero, iba a vivir bien y nadie me volvería a menospreciar. Puesto que mi familia no tenía dinero, tuve que dejar los estudios antes de terminar secundaria para ir a trabajar a la industria farmacéutica del condado. Trabajaba más horas, hasta las 10 de la noche, para poder ganar un poco más. Luego supe que mi hermana mayor podía ganar mi salario mensual vendiendo verdura cinco días. Dejé inmediatamente el trabajo en la industria farmacéutica para vender verdura. Cuando me casé, mi esposo y yo abrimos un restaurante. Creía que ganaría más dinero llevando un restaurante y entonces podría vivir estupenda y dignamente, envidiada y admirada por los demás. Sin embargo, había una competencia feroz en el sector y solo contratamos a un mesero para ahorrar dinero. Yo lo hacía todo, corriendo entre la cocina y el comedor. A veces no me sostenía en pie del cansancio. Venían algunos funcionarios, pero nunca pagaban, y luego había que abonar todo tipo de multas e impuestos. En ocasiones nos multaban con cualquier pretexto y se iban con la ganancia de un día. Esto me enojaba enormemente, pero no se puede hacer nada al respecto en China. Solo tienes que agachar la cabeza. Ni trabajando tanto como lo hacíamos ganábamos mucho dinero. Empecé a preocuparme tras un tiempo de actividad, y pensé: “¿Cuándo viviré bien con mucho dinero?”.

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Recibir el regreso del Señor

Después de comprender la verdad de distinguir entre el verdadero Cristo y los falsos cristos, ya no subo la guardia ciegamente

Por Xiangwang, Malasia

Desde pequeña he seguido a mi madre —una diaconisa de la Iglesia y maestra de escuela dominical— en la creencia en el Señor. Asistía con frecuencia a las reuniones y leía la Biblia con ella y, conforme fui creciendo, pasé del grupo de los niños al de los adolescentes.

El pastor responsable de impartir sermones al grupo de adolescentes era doctor en teología. A menudo nos decía que ser pastor no era fácil y que, sin la inspiración del Espíritu Santo, era muy difícil perseverar en la obra de pastoreo. Por tal motivo lo idolatrábamos y creíamos que era alguien en quien Dios se deleitaba y que recibía la inspiración del Espíritu Santo. Cuando nos predicaba, frecuentemente echaba mano de dos versículos de la Biblia: “Entonces, si alguno os dice: ‘Mirad, aquí está el Cristo’, o: ‘Mirad, allí está’, no le creáis. Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán señales y prodigios a fin de extraviar, de ser posible, a los escogidos” (Marcos 13:21-22). Nos decía que habría muchos falsos cristos que aparecerían en los últimos días y nos exhortaba a que siempre tuviéramos cuidado y a que no simplemente fuéramos y escucháramos otros sermones ocasionalmente. Especialmente a quienes todavía no contábamos con bases sólidas en lo referente a la Biblia y a aquellos cuya estatura era muy pequeña, nos decía que era mejor que no escucháramos, leyéramos ni estudiáramos ningún sermón que predicara alguna persona de otra denominación, con el fin de evitar que fuéramos engañados.

Además de esto, el pastor a menudo mencionaba a ciertas iglesias que, definitivamente, teníamos que evitar a toda costa, incluyendo el Relámpago Oriental, y nos hablaba sobre una parte de la publicidad negativa que circulaba sobre él. Cuando los miembros de mi grupo escucharon esto, todos dijeron que evitarían esa Iglesia. El pastor con frecuencia nos predicaba que, siempre que leyéramos frecuentemente la Biblia, asistiéramos regularmente a las reuniones y lleváramos a cabo con regularidad nuestras devociones espirituales, nos confesáramos y nos arrepintiéramos de nuestros pecados ante el Señor todos los días y mantuviéramos una vigilancia paciente en todo momento, entonces, cuando el Señor viniera seríamos arrebatados al reino de los cielos. Yo creía firmemente en lo que él decía, no me atrevía a escuchar ocasionalmente los sermones que predicaban en otras iglesias y actuaba totalmente acorde con las instrucciones del pastor. Así pues, sentía que ya me había asegurado un lugar entre quienes esperan el regreso del Señor.

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