Palabra de Dios | Fragmento 383 | «Lo que se debe saber sobre cómo transformar el propio carácter»

La transformación del carácter propio no es un cambio en la conducta, ni un cambio externo fingido, ni una entusiasta transformación temporal, sino una transformación verdadera del carácter que provoca un cambio en la conducta. Tal cambio de conducta es diferente de los cambios manifestados en la conducta y las acciones externas de una persona. Una transformación de carácter indica que has entendido y experimentado la verdad, y que esa verdad se ha convertido en tu vida. En el pasado, entendías la verdad relativa a este asunto, pero eras incapaz de ponerla en práctica; la verdad solo era para ti una doctrina que no permanece. Ahora, tu carácter se ha transformado, y no solo entiendes la verdad, sino que también practicas en conformidad con ella. Ahora eres capaz de librarte de las cosas a las que tenías cariño en el pasado, las cosas que estabas dispuesto a hacer, tus imaginaciones y tus nociones personales. Ahora eres capaz de abandonar las cosas a las que no eras capaz de renunciar en el pasado. Esto es una transformación del carácter y es el proceso de transformarlo. Puede sonar bastante simple, pero, en realidad, alguien que está en medio de este proceso debe sufrir muchas dificultades, vencer a su cuerpo y abandonar los aspectos de la carne que son parte de su naturaleza. Una persona así debe pasar por el trato y la poda, por el castigo y el juicio y las pruebas y el refinamiento. Solo después de experimentar todo esto puede una persona entender algo de su propia naturaleza. Aunque poseer algún entendimiento no significa ser capaz de cambiar inmediatamente, hay que soportar dificultades en el proceso. De igual manera, ¿puedes simplemente empezar a practicar la verdad inmediatamente después de obtener cierto entendimiento acerca de un asunto? No puedes empezar a practicarlo de inmediato. Mientras posees entendimiento, otros te podan y tratan contigo, y luego tu entorno te obliga y te fuerza a actuar de acuerdo con los principios-verdad. Algunas veces, las personas no están dispuestas a pasar por esto y dicen: “¿Por qué no puedo hacerlo de esa manera? ¿Tengo que hacerlo de esta otra manera?”. Otros dicen: “Si crees en Dios, entonces deberías hacerlo de esta manera. Hacerlo de esta manera es acorde con la verdad”. Cuando las personas lleguen a un determinado punto en el que hayan pasado por algunas pruebas y hayan terminado comprendiendo la voluntad de Dios y algunas verdades, en ese momento estarán en cierto modo feliz y dispuestas a actuar de acuerdo con los principios-verdad. Al inicio, las personas son reacias a practicar la verdad. Tomemos como ejemplo el cumplimiento de los deberes propios con lealtad: tienes cierto entendimiento acerca de cumplir tus deberes y ser leal a Dios, y también entiendes las verdades relacionadas, pero ¿cuándo podrás dedicarte por completo a Dios? ¿Cuándo podrás cumplir tus deberes tanto de palabra como de obra? Esto requerirá un proceso. Durante este proceso podrías padecer muchas dificultades. Tal vez algunas personas te traten y otras te critiquen. Todo el mundo tendrá sus ojos puestos en ti y será entonces cuando empieces a comprender que te equivocas, que, a decir verdad, eres tú quien lo ha hecho mal, que es inaceptable la ausencia de devoción en el cumplimiento de tu deber y que no has de ser descuidado ni superficial. El Espíritu Santo te esclarecerá desde dentro y te reprochará cuando cometas un error. Durante este proceso, comprenderás algunas cosas sobre ti mismo y sabrás que eres demasiado impuro, que albergas demasiados motivos personales y que tienes demasiados deseos inmoderados cuando cumples tus deberes. Una vez que hayas entendido la esencia de estas cosas, puedes ir delante de Dios en oración y arrepentirte verdaderamente; de esta manera podrán ser purificadas esas impurezas. Si frecuentemente buscas la verdad de esta manera para resolver tus propios problemas prácticos, poco a poco pondrás los pies en la senda correcta en tu fe. Cuanto más sea purificado el carácter corrupto de alguien, más se transformará su carácter de vida.

En esencia, ¿cuánto estáis cumpliendo con vuestro deber de manera sincera? ¿Cuánto cumplís con vuestro deber de acuerdo con la verdad después de que se haya transformado vuestro carácter? Al reflexionar sobre esto, puedes saber cuánto se ha transformado de verdad tu carácter. No es sencillo lograr la transformación del propio carácter; no supone simplemente algunos cambios de conducta, adquirir algo de conocimiento de la verdad, saber hablar algo sobre la experiencia propia con cada aspecto de la verdad ni cambiar algo o volverse un poco obedientes después de haber sido disciplinados. Estas cosas no constituyen una transformación del carácter de vida. ¿Por qué digo esto? Aunque puedas dejar de lado algunas cosas, lo que practicas no ha alcanzado todavía la categoría de auténtica práctica de la verdad. O tal vez te comportas así porque estás en un entorno adecuado durante un tiempo y en una situación favorable, o porque tus circunstancias actuales te han apremiado. Además, cuando tu estado de ánimo es estable y el Espíritu Santo está obrando, eres capaz de practicar. Si estuvieras pasando por pruebas y sufrieras en ellas como Job o como Pedro, a quien Dios pidió que muriera, ¿podrías decir: “Aunque muriera después de conocerte, estaría bien”? La transformación del carácter no tiene lugar de la noche a la mañana, y una vez que entiendes la verdad no sabes ponerla en práctica necesariamente en cada entorno. Esto atañe a la naturaleza del hombre. A veces puede parecer que pones en práctica la verdad, pero, en realidad, la naturaleza de tus actos no lo demuestra. Mucha gente tiene determinadas conductas externas; por ejemplo, es capaz de abandonar familia y profesión y cumplir con el deber y, por tanto, cree estar practicando la verdad. Sin embargo, Dios no reconoce que esté practicándola. Si todo lo que haces tiene una motivación personal y está adulterado, no estás practicando la verdad; simplemente exhibes una conducta superficial. En sentido estricto, es probable que Dios condene tu conducta; no la elogiará ni recordará. Si se analiza esto con mayor profundidad, estás haciendo el mal y tu conducta se opone a Dios. Visto desde fuera, no estás interrumpiendo ni perturbando nada y no has hecho ningún daño real ni has violado ninguna verdad. Parece ser lógico y razonable, pero la esencia de tus acciones corresponde a hacer el mal y resistirse a Dios. Por lo tanto, deberías determinar si ha habido un cambio en tu carácter y si estás poniendo en práctica la verdad al ver los motivos que están detrás de tus acciones a la luz de las palabras de Dios. No depende de una perspectiva humana sobre si tus actos se adecúan a la imaginación y las intenciones humanas o se adaptan a tus gustos; esas cosas no son importantes. Más bien depende de que Dios diga si te estás ajustando o no a Su voluntad, si tus acciones poseen o no la realidad-verdad y si cumplen o no con Sus requisitos y estándares. Medirse con los requisitos de Dios es lo único exacto. La transformación del carácter y la práctica de la verdad no son tan fáciles y sencillas como las personas imaginan. ¿Entendéis esto ahora? ¿Tenéis alguna experiencia con esto? Cuando se trata de la esencia de un problema, puede que no la entendáis; vuestra entrada ha sido excesivamente superficial. Corréis de acá para allá todo el día del amanecer al ocaso, os levantáis temprano y os acostáis tarde, pero ni habéis logrado la transformación de vuestro carácter de vida ni podéis captar lo que implica dicha transformación. Esto significa que vuestra entrada es demasiado superficial, ¿no es cierto? Independientemente de cuánto tiempo llevéis creyendo en Dios, puede que no percibáis la esencia y las cosas profundas que tengan que ver con conseguir la transformación del carácter. ¿Cómo sabes si Dios te alaba o no? Como mínimo, te sentirás excepcionalmente firme en tu corazón con respecto a todo lo que haces, sentirás que el Espíritu Santo te guía, te esclarece, y obra en ti cuando cumples con tus deberes, cuando llevas a cabo cualquier obra en la casa de Dios, o en momentos normales; tu conducta va de la mano de las palabras de Dios, y cuando poseas cierto grado de experiencia, sentirás que lo que hiciste en el pasado era relativamente adecuado. Si después de ganar experiencia durante un período de tiempo sientes que algunas de las cosas que hiciste en el pasado no fueron adecuadas, si estás insatisfecho con ellas, y si en realidad no hubo verdad en las cosas que realizaste, esto demuestra que lo único que hiciste fue resistirte a Dios. Demuestra que tu servicio estuvo lleno de rebeldía, de resistencia y de conductas humanas.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

Los desastres son cada vez más mayores, tenemos que encontrar la forma de ser protegidos sin dilación

Los desastres como la pandemia, la inundación, el incendio y el terremoto, etc., ocurren con frecuencia en todas las partes. Entonces, ¿qué debemos hacer para ser protegidos por Dios durante este período de frecuentes desastres? Sigamos leyendo para encontrar la respuesta a partir de la Palabra de Dios.

El Señor Jesús dijo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2).
Dios Todopoderoso dice: “Si [la humanidad] desea tener un buen destino, si un país desea un buen destino, entonces el hombre debe postrarse ante Dios y adorarlo, arrepentirse y confesarse ante Él, si no, la suerte y el destino del hombre serán una catástrofe inevitable”.

De las palabras de Dios, podemos ver que si queremos tener un buen destino y ser protegidos por Dios en los desastres, la única forma es arrepentirnos de verdad ante Él. Al hablar de esto, algunas personas podrían preguntar: “¿Qué es el verdadero arrepentimiento? ¿Cómo poder lograrlo?

Ahora que los desastres son cada vez más graves, en algunos países hay muchos hermanos y hermanas que no pueden ir a la iglesia para adorar a Dios, pero podemos explorar y hablar sobre el tema de la fe en Dios en el blog, hagan clic en el siguiente botón para adorar a Dios juntos.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Palabras diarias de Dios | Fragmento 90 | «Cómo se logran los efectos del segundo paso de la obra de conquista»

Palabras diarias de Dios | Fragmento 90 | «Cómo se logran los efectos del segundo paso de la obra de conquista»

Dios se hizo carne en el lugar más atrasado y sucio de todos, y solo así puede mostrar claramente la totalidad de Su santo y justo carácter. ¿Y cómo se muestra Su justo carácter? Se muestra cuando juzga los pecados del hombre, cuando juzga a Satanás, cuando aborrece el pecado y desprecia a los enemigos que se oponen y se rebelan contra Él. Las palabras que digo hoy son para juzgar los pecados del hombre, para juzgar la injusticia del hombre, para maldecir su desobediencia. La tortuosidad y el engaño del hombre, sus palabras y actos; todo lo que está en desacuerdo con la voluntad de Dios debe ser sometido a juicio, y la desobediencia del hombre denunciada como pecado. Sus palabras giran en torno a los principios del juicio; Él utiliza el juicio de la injusticia del hombre, la maldición de su rebeldía y la exposición de los más feos rostros del hombre para manifestar Su propio carácter justo. La santidad es una representación de Su justo carácter, y de hecho esa santidad de Dios es en realidad Su justo carácter. Sus actitudes corruptas son el contexto de las palabras actuales, las uso para hablar y juzgar, y para llevar a cabo la obra de conquista. Solo esto es la verdadera obra y solo esto hace que brille por completo la santidad de Dios. Si no hay rastro de carácter corrupto en ti, entonces Dios no te juzgará ni te mostrará Su justo carácter. Dado que tienes un carácter corrupto, Dios no te abandonará y es así cómo demuestra Su santidad. Si Dios viera que la inmundicia y rebeldía del hombre es demasiado grande y sin embargo no te hablara, juzgara ni castigara por tu injusticia, entonces eso probaría que Él no es Dios, porque no odiaría el pecado; sería tan inmundo como el hombre. Hoy, te juzgo por tu inmundicia y te castigo por tu corrupción y rebeldía. No estoy alardeando de mi poder sobre vosotros ni oprimiéndoos deliberadamente; hago estas cosas porque vosotros, que habéis nacido en esta tierra de inmundicia, habéis sido muy gravemente contaminados por ella. Simplemente habéis perdido vuestra integridad y humanidad y os habéis convertido en cerdos nacidos en los confines más sucios del mundo, y por ello sois juzgados y desato mi ira sobre vosotros. Precisamente debido a este juicio, habéis podido ver que Dios es el Dios justo, que Dios es el Dios santo. Precisamente por Su santidad y justicia, os juzga y desata Su ira sobre vosotros. El hecho de poder revelar Su justo carácter cuando ve la rebeldía del hombre, y de poder revelar Su santidad cuando ve la inmundicia del hombre, basta para demostrar que es Dios mismo, que es santo y prístino, y sin embargo vive en la tierra de la inmundicia. Si una persona se revuelca en el fango con los demás y no tiene nada santo ni un carácter justo, entonces no está cualificado para juzgar la iniquidad del hombre, ni es apto para llevar a cabo el juicio de este. Si una persona juzgara a otra, ¿no sería como si esa persona se golpeara a sí misma en la cara? ¿Cómo podrían personas igualmente sucias estar capacitadas para juzgar a sus semejantes? Solo el mismo Dios santo puede juzgar a toda la humanidad inmunda. ¿Cómo podría el hombre juzgar los pecados del hombre? ¿Cómo podría el hombre ver los pecados del hombre y estar cualificado para condenarlos? Si Dios no estuviera cualificado para juzgar los pecados del hombre, entonces ¿cómo iba a ser Dios mismo justo? Cuando se revelan las actitudes corruptas de la gente, Dios habla para juzgarla, y solo entonces la gente ve que Él es santo. Cuando Él juzga y castiga al hombre por sus pecados, de paso exponiéndolos, ninguna persona o cosa puede escapar a ese juicio; Él juzga todo lo que es sucio, y solo así puede decirse que Su carácter es justo. Si fuera de otro modo, ¿cómo podría decirse que sois un contraste tanto en nombre como en hecho?

Extracto de “La Palabra manifestada en carne

Resolveremos las confusiones que le surgen después de la llegada de las desastres

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Reflexiones cristianas evangelicas – Resolveremos las confusiones que le surgen después de la llegada de las desastres

En menos de dos meses de 2021, fuertes terremotos e inundaciones y otros desastres han golpeado a países como Argentina, México y Guatemala, etc., y la pandemia sigue siendo grave. Ante el aumento de los desastres, muchas personas nos escribieron sus confusiones. Por esta razón, esta semana realizaremos un sermón gratuito en línea para responder las siguientes preguntas o confusiones planteadas por hermanos y hermanas:

1.Los desastres son cada vez más graves, ¿cómo mi familia y yo podemos ser protegidos?

2.La llegada del desastres es la ira de Dios hacia nosotros los seres humanos. ¿Cómo debo arrepentirme para obtener Su misericordia y protección?

3.Dios es todopoderoso, ¿por qué no impide que ocurran desastres?

Amigos, ¿tienen alguna pregunta que quieran hacer? Pueden dejar sus comentarios para decirnos, o hacer clic en Messenger o WhatsApp para participar en este sermón y hacer preguntas en línea, el predicador les responderá en detalle según la Palabra de Dios.

Películas cristianas en español|Bautismo de fuego|El camino inevitable hacia el reino celestial

Compartiré una películas cristianas basadas en hechos reales, que cuenta las historias reales sobre la persecución de la creencia de los cristianos, y cómo fueron arrestados y se huyeron ellos. Vale la pena mirarlo y recomendarlo.

Películas cristianas en español|Bautismo de fuego|El camino inevitable hacia el reino celestial

El Señor Jesús dijo: «No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mateo 7:21). ¿Pero cómo debemos buscar para convertirnos en personas cumplidoras de la voluntad del Padre Celestial y obedientes a Dios, de modo que Dios nos lleve al reino de los cielos? El cristiano Song Enze fue detenido y encarcelado por el Partido Comunista de China durante siete años por creer en Dios y predicar Su evangelio. Cuando lo soltaron, se empeñó en seguir con su entrega a Dios difundiendo el evangelio. A su parecer, abandonar su hogar y su profesión, afanarse y trabajar significa hacer la voluntad de Dios, y da por seguro que recibirá la aprobación de Dios y Él lo llevará al reino de los cielos. Más adelante, el hijo de Song Enze enferma de gravedad, con riesgo para su vida, por lo cual Song Enze guarda rencor a Dios, trata de rebatirlo y hasta pierde el deseo de cumplir con sus deberes. Con lo que le muestra la realidad de su situación y las revelaciones de la palabra de Dios, Song Enze se da cuenta de que sus muchos años de abandono y entrega a Dios fueron, en un principio, un intento de intercambiarlos por la gracia y las bendiciones de Dios y de que no es obediente a Él. Al final, por medio de la búsqueda, aprende a buscar con el fin de escapar a su carácter corrupto, hacerse verdaderamente obediente a Dios y ser salvado por Él.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Abrirse camino entre la niebla para ver la luz

Xinxin (China)

Soy un trabajador normal y corriente. A finales de noviembre de 2013 un compañero notó que mi esposa y yo siempre protestábamos mucho por cosas pequeñas, que todos los días estábamos preocupados y angustiados, así que nos comunicó la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días. De la palabra de Dios Todopoderoso hemos aprendido que los cielos y la tierra y todas las cosas fueron creados por Dios y que Dios le ha dado la vida al hombre. También hemos entendido la verdad del misterio del plan de gestión de seis mil años, el misterio de la encarnación, las tres etapas de la obra de Dios para salvar a la humanidad, el significado de la obra de juicio de Dios en los últimos días y otros aspectos. Mi esposa y yo pensamos que encontrarnos con que Dios hubiera venido a salvar a la humanidad durante nuestras vidas era una gran bendición. Aceptamos felizmente la obra de Dios en los últimos días y llevamos una vida de iglesia. Bajo la guía de la palabra de Dios, ambos buscamos la verdad y transformarnos y, cuando ocurría algo y empezábamos a discutir, ya no nos culpábamos uno a otro como solíamos hacer sino que reflexionábamos sobre nosotros mismos e intentábamos conocernos. Después actuábamos de una manera que abandonaba la carne según las exigencias de Dios y nuestras relaciones maritales mejoraron cada vez más y nuestros corazones se volvieron pacíficos y estables. Sentíamos que creer en Dios era realmente bueno. Sin embargo, mientras estábamos felices y contentos de seguir a Dios, disfrutando de una vida bendecida, nos enfrentamos a un violento ataque procedente de nuestras familias… Justo cuando estaba perdiendo el rumbo, fue la palabra de Dios la que me guio para poder reconocer el ardid de Satanás y atravesar la niebla y entrar en el camino radiante y correcto de la vida.

Cuando acababa de jubilarme, en febrero de 2014, siendo ambos ancianos, mi nuera nos hizo viajar a Sichuan para cuidar a nuestro nieto. Le oré a Dios: “¡Dios Todopoderoso! Mi nuera me ha pedido que cuide a nuestro nieto pero no estoy acostumbrado a la vida en ese lugar y no es conveniente creer en Dios ni leer la palabra de Dios allí. Espero que Tú nos abras una salida…”. Poco después, mi nuera volvió a llamarme para decir que nos traería a mi nieto. Al escuchar la noticia, me puse contentísimo y sentí cuán todopoderoso es Dios. Él escuchó mi oración y abrió una salida para mí. Pocos días después, mi nuera y sus padres trajeron a mi nieto. De hecho, al día siguiente yo iba a una congregación y les conté que creía en Dios Todopoderoso. Después de oír esto, descontenta, mi nuera dijo: “Papá, ¿cómo puedes creer en Dios Todopoderoso? Estoy segura de que sabes que el gobierno no permite que la gente crea en Dios Todopoderoso y que en los últimos años ha estado arrestando creyentes en Dios Todopoderoso. No puedes seguir creyendo en Él”. Yo la rebatí diciendo: “Al creer en Dios, no lo hacemos por oposición al gobierno. Simplemente asistimos a congregaciones, leemos la palabra de Dios, buscamos la verdad y seguimos el camino correcto. ¿Cómo pueden no dejarnos creer?”. Mi nuera dijo: “No importa lo que digas, aunque creer en Dios sea el camino correcto, mientras el gobierno se oponga, ¡no puedes creer en Él!”. Pensé para mis adentros: “No importa lo que digas, es el verdadero Dios en quien creo. Aunque el gobierno del PCCh no lo permita, seguiré creyendo”. Más tarde, mi nuera fue a buscar a mi esposa y la instó a que no creyéramos en Dios… Después, mi hijo me llamó desde el lejano Sichuan y me dijo: “Papá, he oído que crees en Dios Todopoderoso. Eso es algo a lo que se opone el PCCh, así que ya no puedes creer en Él”. Cuando escuché a mi hijo decir aquello sentí inquietud en mi corazón: creer en Dios es la ley del cielo para mí, así que ¿por qué todos intentáis impedírmelo una y otra vez? ¡Es tan difícil creer en Dios y seguir el camino correcto! Entonces oré a Dios en silencio para que me protegiera y poder resistir las perturbaciones de mi hijo y mi nuera. Después de orar mi corazón se fue tranquilizando gradualmente. Aunque mi hijo y mi nuera no lo entendieran, yo tenía claro que mi fe en Dios y seguir el camino correcto no era un error y que no podían influenciarme. Mi nuera vino a casa a toda prisa tres días después y reparé en que tenía en las manos dos montones de algo impreso. Me instó a que echase un vistazo a toda prisa y cuando lo hice vi que estaban llenos de rumores y mentiras del gobierno del PCCh, vilipendiando, condenando y difamando a la Iglesia de Dios Todopoderoso. Durante un momento sentí cierta confusión en mi corazón y pensé: ¡No puede ser, he estado asistiendo a reuniones durante varios meses y nunca he visto a ningún hermano ni hermana a quien le faltaran brazos o piernas! ¿Por qué el gobierno del PCCh quiere difundir rumores y difamaciones sobre la Iglesia de Dios Todopoderoso? ¿Qué está pasando realmente aquí? Aquella noche no pude dormir porque seguía dándole vueltas a esto. “¡Ay! Mi hijo y mi nuera están intentando bloquearme con mucha contundencia y el gobierno del PCCh también intenta perseguirme, así que ¿qué debo hacer?”.

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La adversidad de la prisión

Por Xiao Fan, China

Un día, en mayo de 2004, estaba en una reunión con algunos hermanos y algunas hermanas, cuando más de 20 policías irrumpieron. Dijeron que eran de la Brigada Municipal de Seguridad Nacional y que hacía cuatro meses que monitoreaban mi teléfono celular. Dijeron que eran parte de unas medidas severas en toda la provincia y que habían arrestado a muchos creyentes de Dios Todopoderoso. Me llevaron a una Escuela del Partido en la ciudad para interrogarme. En cuanto entré, me ordenaron que me quitara los zapatos y me pusiera en cuclillas. Después de un rato, mis piernas estaban entumecidas, pero cuando quería cambiar de postura, la policía me ladraba que no podía mover ni un músculo. Me tuvieron en cuclillas más de dos horas antes de empezar a interrogarme. “¿Quién es tu líder? ¿Dónde guardan el dinero de la iglesia?”. No dije nada. El capitán de la Brigada de Seguridad Nacional vino con un par de esposas y dijo ferozmente: “No pierdan el tiempo con ella. ¡Dejen que pruebe esto!”. Luego, me dijo: “¿Oyes lo que pasa en el cuarto de al lado?”. Podía oír que una hermana gritaba en el cuarto de al lado, y de inmediato me sentí nerviosa y asustada, pensaba: “Estos policías van a torturarme así. ¿Cómo voy a soportarlo?”. Luego, oré a Dios en silencio, le pedí que me diera fuerza y dije que estaba dispuesta a apoyarme en Él y mantenerme firme en el testimonio. Justo entonces, el capitán me pateó al piso, me esposó las manos detrás de la espalda y las sacudió hacia arriba y abajo. Después de que me arrastraran y me empujaran unas cuantas veces, sentía tanto dolor que mi sudor caía. Siguieron haciendo esto durante diez minutos hasta que pararon. Cuando vieron que esto no funcionaba, decidieron intentar otra cosa. Trajeron a algunos policías de otra área y a algunos policías antidisturbios de la ciudad, quienes empezaron a interrogarme de a un grupo por vez. Había cuatro policías en cada grupo, y se turnaban para vigilarme día y noche, me atormentaban evitando que durmiera. Cuando ya no podía mantener más los ojos abiertos y empezaba a dormirme, la policía me arrojaba agua fría a la cara y me tiraba del cabello para intentar quebrar mi determinación, que entregara a mis hermanos y a mis hermanas, y que traicionara a Dios. Todos los días, mis nervios llegaban al punto de quiebre, temía que, si perdía la concentración un solo momento, podría revelar información de la iglesia. Seguía orando a Dios en mi corazón, le pedía que me guiara a través de esos días terribles. La policía también me humillaba deliberadamente. No me permitían cerrar la puerta cuando debía ir al baño, mientras hombres policías iban y venían afuera. Algunos incluso hacían hincapié en mirar, y, muchas veces, se quedaban parados en el umbral mirándome ir al baño. Me interrogaron y torturaron así durante 12 días. Como no había dormido durante más de 10 días, y mis nervios estaban alterados, terminé con una constipación grave. Sus torturas me hicieron perder peso, bajé de 58 kg a 52. Perdí 6 kg en 12 días.

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El reino de los cielos está, en realidad, sobre la tierra

Por Chen Bo, China

El más grande anhelo que tenemos los creyentes es poder entrar en el reino de los cielos y disfrutar la dicha eterna que el Señor le otorga al hombre. Cada vez que oía a un pastor decir en un sermón que el lugar que el Señor preparará para nosotros en el futuro se encuentra arriba, en los cielos, que habrá campos de oro y paredes de jade, que por todas partes brillarán las piedras preciosas, que podremos comer del fruto del árbol de la vida y beber el agua del río de la vida, que no habrá más dolor, lágrimas o sufrimiento y que todos serán libres y liberados, sentía una increíble oleada de emoción y alegría. Es un lugar que he anhelado durante mucho tiempo y mi vida en la tierra de trabajo duro y sufrimiento me dejó el corazón verdaderamente agotado. Así pues, fui predicando el evangelio y esforzándome con gran entusiasmo por el Señor; difundía el evangelio y fundaba iglesias y nunca me detenía para tomar aire sin importar lo dolorosas o difíciles que fueran las cosas. Especialmente desde que me enteré de que estamos en los últimos días y que el Señor regresaría pronto para llevarnos a todos a nuestro hogar celestial, trabajé y me esforcé de una manera mucho más proactiva.

Un día, fui a la casa de mi hermana a visitar a nuestra madre y, justo cuando estaba a punto de marcharme, mi hermana me dio un libro y me instó a que lo leyera cuidadosamente. Pensé: “Este libro que me dio mi hermana debe ser algo espiritual y resulta que mi espíritu se siente en este momento muy reseco. No siento la presencia del Señor. Cuando leo la Biblia, no obtengo ningún tipo de iluminación. Cuando regrese tengo que darle una buena leída a este libro. Quizás obtenga algún sustento de él”. Después de regresar a casa, abrí el libro y comencé a leer; antes de que pudiera darme cuenta, la lectura ya me había atrapado. Cuanto más lo leía, más quería leer y más sentía que había luz en esas palabras, que contenían el esclarecimiento del Espíritu Santo y que no había forma de que pudiera pronunciarlas una persona común y corriente. Después de leer ese libro llegué a comprender verdades que no había entendido antes a partir de la lectura de la Biblia y tuve una sensación de claridad y gozo internos. Eso me hizo desear orar y acercarme más al Señor; mi fe creció y mi estado espiritual mejoró cada vez más. Pensé: “Solo la obra del Espíritu Santo puede brindarle al hombre fe y fortaleza y darle alimento y sustento para su espíritu. Las palabras contenidas en este libro ciertamente vienen del Espíritu Santo”. Como resultado, lo primero que hice cada mañana después de despertar fue leer este libro.

Un día, lo abrí y leí el siguiente pasaje: “Que Dios entre en el reposo quiere decir que ya no llevará a cabo Su obra de salvación de la humanidad. Que la humanidad entre en el reposo quiere decir que toda la humanidad va a vivir dentro de la luz de Dios y bajo Sus bendiciones; sin la corrupción de Satanás ya no ocurrirá más injusticia. La humanidad vivirá normalmente sobre la tierra y vivirá bajo el cuidado de Dios” (‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”). Sentí un vuelco en el corazón cuando leí esto y pensé: “¿Acaso en el futuro el hombre vivirá sobre la tierra? ¿No prometió el Señor Jesús que en el futuro viviríamos en el cielo? ¿Por qué dice aquí que estaremos en la tierra? ¿Cómo podría ser esto posible? ¿Acaso estoy malinterpretando esto?”. Así pues, volví a leer cuidadosamente el pasaje. En verdad decía que en el futuro el hombre viviría sobre la tierra. Me pregunté qué significaba eso realmente. Esto no sería suficiente: yo sabía que tenía que comprender lo que esto significaba realmente. Seguí leyendo: “Dios tiene el destino de Dios y la humanidad tiene el destino de la humanidad. Mientras reposa, Dios seguirá guiando a todos los humanos en sus vidas sobre la tierra, y mientras están en Su luz, adorarán al único Dios verdadero que está en el cielo. […] Cuando los humanos entren en el reposo, esto querrá decir que se han convertido en verdaderos objetos de la creación; adorarán a Dios desde la tierra y vivirán vidas humanas normales. La gente ya no será desobediente a Dios ni se resistirá a Él y regresará a la vida original de Adán y Eva” (‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”). Cuanto más leía, más confundida me sentía: ¿Acaso el hombre adorará a Dios desde la tierra? ¿Cómo ocurrirá esto? ¿Acaso la Biblia no menciona estar en el cielo? ¿Cómo podría ser estar en la tierra? Me apresuré a consultar mi Biblia y la abrí en Juan 14:2-3 y leí estas palabras del Señor Jesús: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros”. El Señor Jesús claramente dice que Su resurrección y ascensión al cielo tuvo como objetivo preparar un lugar para nosotros, así que nuestro destino debía estar arriba en el cielo. ¡Esta es la promesa del Señor! Pensé: “Lo que este libro dice es diferente a lo que el Señor dice, así que no puedo seguir leyéndolo”. Tras cerrar el libro me encontré en un estado de gran confusión mental y no supe qué era lo correcto hacer, así que oré al Señor una y otra vez: “¡Oh, Señor! Por favor, guíame y dirígeme. ¿Debo leer este libro o no? ¡Oh, Señor! Por favor, esclaréceme y guíame”. […] Después de orar, pensé cómo, tras leer este libro, sentí que mi relación con el Señor era más cercana, me sentí más entusiasmada en lo relacionado con mi fe y que mi espíritu había obtenido sustento. Sentí que, si lo hacía a un lado y dejaba de leerlo, regresaría a sentirme espiritualmente reseca. Ya que ese libro había sido increíblemente edificante para mí y como yo podía confirmar que había venido del Espíritu Santo y que nada proveniente de Él podía estar equivocado, sabía que no debía rechazarlo ni rehusarme a leerlo, aunque parte de su contenido no estuviera alineado con mis nociones. Después de reflexionar sobre todo esto, decidí que debía seguir leyendo antes de tomar una decisión.

Así pues, tomé nuevamente el libro y seguí leyendo: “El lugar de reposo de la humanidad está en la tierra y el lugar de reposo de Dios está en el cielo. Mientras los humanos adoran a Dios en reposo vivirán sobre la tierra, y mientras Dios guía al resto de la humanidad al reposo, los guiará desde el cielo, no desde la tierra” (‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”). Le di vueltas a esto en mi cabeza una y otra vez y pensé: “Este pasaje dice que el lugar de descanso de Dios está en el cielo y que, cuando el hombre descanse, adorará a Dios sobre la tierra. ¿Podría ser que el lugar de descanso del hombre realmente esté en la tierra, tal y como dice aquí? ¡Eso es imposible! El Señor Jesús ya dijo que debemos estar dondequiera que el Señor esté, y ya que el Señor Jesús resucitó y ascendió al cielo, ¡del mismo modo, seguramente nosotros también ascenderemos al cielo!”. Recordé cómo en los últimos años había estado recorriendo las calles para el Señor, cómo había soportado tanto sufrimiento. ¿Acaso todo ese sufrimiento no había sido para que yo pudiera subir al cielo y ya no experimentar el dolor del mundo? Si es como este libro dice, que en el futuro el hombre seguirá viviendo en la tierra, entonces ¿acaso no se vendrían abajo mis esperanzas? Me senté sobre la cama, incapaz de moverme, sintiéndome débil de pies a cabeza. Cuanto más pensaba en ello, más inquieta me sentía. Quise obtener algo de claridad sobre esto, así que corrí a casa de mi hermana.

Cuando llegué, vi a una mujer de mediana edad a quien mi hermana me presentó como la hermana Li. Poco después, les revelé lo que pensé tras haber leído este libro. Luego de escucharme, la hermana Li compartió esta enseñanza conmigo: “Hermana, todos los que creemos en el Señor, creemos que el Señor Jesús ha prometido prepararnos un lugar; que dondequiera que Él esté, nosotros estaremos también. Pensamos que, ya que el Señor regresó a los cielos, cuando Él regrese en el futuro, ciertamente nos recibirá en el cielo, donde viviremos junto a Él. Sin embargo, ¿alguna vez hemos pensado si este tipo de imaginación, este tipo de extrapolación es sostenible? Si fuera como lo imaginamos —que el Señor vendrá y nos llevará a vivir al cielo— entonces ¿no serían en vano las palabras del padrenuestro ‘Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo’ (Mateo 6:10) y la profecía que se encuentra en el Libro del Apocalipsis ‘He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos’ (Apocalipsis 21:3)? ¿Cómo podrían cumplirse? Si el destino final que Dios nos dará es el cielo, entonces, cuando Dios creó originalmente al hombre ¿qué significó que Él nos hiciera vivir en la tierra?” Yo no estaba ni remotamente convencida, y respondí: “Aunque esto es lo que se dijo en las Escrituras, el Señor mismo dijo: ‘Porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros’ (Juan 14:2-3). Después de que el Señor Jesús resucitó, ascendió al cielo, y aquí el Señor dice que irá a preparar un lugar para nosotros. Dice que donde Él esté, también nosotros podemos estar. Así pues, esto prueba que Dios nos prometió que ascenderemos al cielo para obtener la vida eterna y no que obtendremos la vida eterna sobre la tierra. ¡Esto es algo que nadie puede negar!” La hermana Li continuó pacientemente: “Hermana, es cierto que el Señor está preparando un lugar para aquellos que creen en Él, pero ¿este lugar está realmente en la tierra o arriba en el cielo? Eso no se menciona en estas palabras del Señor, así pues ¿en qué nos basamos cuando decimos que el lugar que Él está preparando para nosotros está en el cielo? ¿Es esta realmente la promesa del Señor o son nuestras nociones e imaginaciones? Para aquellos que creemos en el Señor, todas las cosas deben basarse en Su palabra; no debemos adulterar las palabras del Señor con nuestras propias nociones e imaginaciones y luego afirmar que eso es lo que Él quería decir. ¿No es esto explicar la palabra del Señor a través de nuestras ideas y motivos personales? ¿No es esto distorsionar la palabra del Señor? No podemos basarnos en lo que imaginamos en nuestra mente o en nuestros pensamientos y preferencias para explicar la palabra del Señor. Esto es un error. En Génesis 2:7-8, dice: “Y Jehová Dios formó al hombre a partir del polvo de la tierra e insufló en sus fosas nasales el aliento de vida, y el hombre se convirtió en un alma viva. Y Jehová Dios plantó un jardín en el Edén, al oriente, y puso ahí al hombre, a quien había formado”.* Queda claro que, en el principio, Dios creó al hombre en la tierra y, antes de que Dios creara al hombre, Él primero creó todas las cosas para preparar un ambiente apropiado para nuestra supervivencia. Podemos ver que la voluntad de Dios es que vivamos sobre la tierra. Además, en el padrenuestro, el Señor nos dice que oremos a Dios para que Su reino venga a la tierra. Está profetizado en el Libro del Apocalipsis: ‘El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo’ (Apocalipsis 11:15) y ‘El tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos’ (Apocalipsis 21:3). Podemos ver a partir de estos versículos y profecías que el lugar que Dios está preparando para nosotros está en la tierra y que nuestro destino futuro está en la tierra y no arriba en el cielo”. La enseñanza de la hermana Li era totalmente contraria a mis nociones. Simplemente no escuché lo que dijo. Me puse de pie y le expresé, muy enojada: “¡Ya he escuchado suficiente! ¡Durante todos estos años he estado recorriendo las calles, me he esforzado y he sufrido por el Señor para poder subir al cielo! Siempre he anhelado que el Señor me lleve a casa, en el cielo, para ya no sufrir en la tierra, pero tú estás diciendo que nuestro destino final está en la tierra. Esto es simplemente inaceptable para mí”. Después de decir esto, me di la vuelta para marcharme. Mi hermana menor corrió para tratar de hacerme entrar en razón: “Oye, ¿cómo puedes ser tan testaruda? ¿Está bien esta noción a la que te estás aferrando? No conoces el verdadero significado de que el Señor dijera ‘voy y preparo un lugar para vosotros’, sino que simplemente estás siguiendo tu propio parecer. ¿No es eso ser estúpido? ¡Esta no es la clase de actitud que los buscadores de la verdad deben tener! El Señor Jesús, a quien hemos estado anhelando, ya ha regresado: ¡Dios Todopoderoso es el Señor Jesús que ha regresado! ¡Ese libro que te di a leer contiene las declaraciones y palabras personales de Dios! El Señor, cuyo regreso hemos esperado todos los días para que pueda venir a recibirnos, ya ha regresado. Debemos escuchar atentamente. ¡Definitivamente, no podemos perdernos esta oportunidad única en la vida!”

Quedé impactada al oír a mi hermana decir todo esto. Simplemente no me atrevía a creer lo que oía: ¿el Señor ha regresado? ¿Es esto cierto? Luego, mi hermana dijo: “¿Acaso no dijiste antes que las palabras contenidas en este libro vienen del Espíritu Santo? Dijiste que leerlo te había traído un gran sustento, que obtuviste la obra del Espíritu Santo y que tu relación con el Señor fue más cercana. Ahora, piensa en esto: además de las propias palabras del Señor, ¿quién más puede hablar de una forma que logre este tipo de efecto? El Señor ha regresado ahora a llevar a cabo Su obra y a expresar nuevas palabras y podemos saborear la dulzura de las palabras de Dios. Si no buscamos y examinamos esto, si simplemente nos aferramos ciegamente a nuestras propias nociones e imaginaciones y al significado literal de la Biblia, con el tiempo eso nos arruinará. En su época, los fariseos, que eran bien versados en la Biblia, se aferraron ciegamente a la letra de esta, pero no trataron en absoluto de cuestionar si su propio entendimiento de la Biblia era correcto o si se ajustaba a la voluntad de Dios. En cambio, simplemente creyeron que cualquiera que no fuera llamado el Mesías no era el Salvador que habría de venir. Ellos simplemente no examinaron si el camino del Señor Jesús brindaba sustento a la vida del hombre o si podía proporcionar una senda de práctica. Simplemente se apegaron neciamente a sus nociones e imaginaciones y rechazaron ciegamente la salvación del Señor Jesús, y, finalmente, cometieron el atroz pecado de crucificar al Señor. ¡No podemos seguir los pasos de los fariseos y descender por su camino de resistencia a Dios!” Después de escuchar las palabras de mi hermana pensé que lo que ella decía era razonable. Solo las palabras del Señor son la solución a un espíritu reseco. Recordé cómo, desde que comencé a leer este libro, mi estado espiritual verdaderamente había mejorado cada vez más. Me dio fe en Dios y pude sentir la presencia del Señor. Incluso llegué a comprender algunas verdades. ¿Podría ser que las palabras de este libro verdaderamente fueran las declaraciones del Señor que ha regresado? El regreso del Señor es algo extraordinario. Yo sabía que no podía rechazar y juzgar esto ciegamente, sino que tenía que hacer un esfuerzo por estudiarlo y buscarlo. ¡No podía ser como aquellos fariseos que no buscaban la verdad sino que solo se aferraban a sus nociones y se resistían a Dios! En aquel momento me sentí tanto gratamente sorprendida como atemorizada. Gratamente sorprendida, porque creía en el Señor y anhelaba que regresara y me aceptara en el reino de los cielos donde pudiera vivir una vida libre de preocupaciones, donde ya no tuviera que vivir una vida de dificultades en la tierra, y ese día escuché la noticia del regreso del Señor. Fue algo verdaderamente gozoso y monumental. Tenía miedo porque si Dios Todopoderoso es el Señor que ha regresado, entonces mi sueño de esperar que el Señor me llevara al reino de los cielos se haría pedazos. […] Mi corazón estaba totalmente confundido: estaba plagado de distintas emociones. En esta impotencia, todo lo que pude hacer fue recurrir al Señor en oración: “¡Oh, Señor! Cada día he esperado que vengas para llevarme a Tu hogar celestial, pero ellos dicen que el lugar que Tú has preparado como mi destino final está aquí en la tierra. Yo verdaderamente soy incapaz de enfrentar este hecho. Realmente no quiero seguir viviendo una vida tan dura en la tierra. ¡Oh, Señor! En este momento mi corazón está sufriendo mucho; por favor, ayúdame y guíame de aquí en adelante”. Después de orar, vinieron a mi mente estas palabras del Señor Jesús: “Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3). ¡Es cierto! Al Señor le agradan aquellos que son pobres de espíritu, que buscan la verdad y solo ellos pueden entrar en el reino de los cielos. Yo debo ser pobre de espíritu: solo escuchar cuidadosamente su enseñanza está alineado con la voluntad del Señor.

Justo en ese momento, la hermana Li expresó: “El Señor dijo: ‘Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios’ (Mateo 5:8). Debemos escuchar la palabra del Señor; debemos ser puros de corazón para acoger el regreso del Señor. Aunque la obra que Dios lleva a cabo hoy no se ajuste a nuestras nociones o imaginaciones, todo lo que Dios hace es bueno; todo es por el bien de la humanidad y todo contiene la voluntad de Dios; en ella hay verdad que debemos buscar. Si no tenemos un entendimiento profundo, primero debemos hacernos a un lado y esforzarnos por buscar la verdad de modo que podamos recibir el esclarecimiento de Dios y comprender Su voluntad. Hermana, por favor, abre tu corazón y comparte cualquier cosa que todavía no tengas clara y podemos buscarlo juntas en comunión”. Sentí que lo que la hermana Li dijo tenía sentido y que debía calmarme y buscar, así que dije: “Hermana, hay una cosa que no comprendo. ¿Por qué nuestro destino final no estaría en el cielo sino, más bien, aquí en la tierra?” La hermana Li encontró Juan 3:13 “Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, es decir, el Hijo del Hombre que está en el cielo” y Isaías 66:1 “El cielo es mi trono y la tierra el estrado de mis pies”, y me dio estos dos versículos para que los leyera. Luego dio enseñanza sobre el significado de estos dos pasajes. Su enseñanza trajo repentinamente luz a mi corazón: yo ya estaba familiarizada con estos versículos de la Biblia; así pues ¿realmente no había yo reflexionado antes en ellos? El Señor dice muy claramente que excepto por el Hijo del hombre que descendió del cielo, ningún hombre puede ascender a él, pues el cielo es el trono de Dios y la tierra es Su escabel; así pues, ¿cómo podría el hombre ser digno de subir al cielo? Dios creó al hombre en la tierra y hace que vivamos en ella. Desde el día mismo en el que Dios creó al hombre, este ha vivido y se ha multiplicado en la tierra, generación tras generación. Toda la obra de Dios de salvar a la humanidad también se ha llevado a cabo en la tierra. Esto fue predestinado por Dios hace mucho tiempo y es algo que nadie puede cambiar. Continuó y entrelazó la Biblia en su enseñanza y habló acerca de cómo el Señor dijo que Él prepararía un lugar para nosotros. Explicó que esto se refería a la aparición de Dios encarnado y a Su obra en la tierra en los últimos días y que Él había predestinado que naciéramos en los últimos días, que escucháramos Su voz, que fuéramos capturados delante del trono de Dios, que aceptáramos Su juicio y purificación de los últimos días y, finalmente, que fuéramos guiados hacia el reino de Dios. Este es el verdadero significado de las palabras “donde yo estoy, allí estéis también vosotros” (Juan 14:3). ¡Vi que el reino de Dios está, en realidad, sobre la tierra y que el destino final de la humanidad está en ella y no en el cielo! Todo ese tiempo había estado viviendo dentro de mis propias nociones e imaginaciones; había limitado el regreso de Dios a simplemente llevarme al cielo a vivir, ¡pero eso no estaba, en absoluto, alineado con la voluntad del Señor ni con los hechos! Sin embargo, como yo todavía no estaba dispuesta a vivir este tipo de vida en la tierra, siendo afligida por Satanás. Luego le expliqué a la hermana Li lo que pensaba.

Después de escucharme, la hermana Li abrió La Palabra manifestada en carne y me leyó un pasaje de la palabra de Dios Todopoderoso: “Vivir en el reposo significa vivir una vida sin guerra, sin inmundicia y sin una persistente injusticia. Es decir, es una vida que carece de la perturbación de Satanás (aquí ‘Satanás’ se refiere a las fuerzas enemigas) y que no tiende a ser invadida por cualquier fuerza que se oponga a Dios; es una vida en la que todo sigue su propia especie y puede adorar al Señor de la creación, y en la que los cielos y la tierra están completamente tranquilos. Esto es lo que significan las palabras ‘reposo apacible de los humanos’. […] Después de que Dios y la humanidad entren en el reposo, Satanás ya no existirá y, del mismo modo, esa gente malvada dejará de existir. Antes de que Dios y la humanidad entren en el reposo, esos malvados individuos que una vez persiguieron a Dios en la tierra y los enemigos que fueron desobedientes a Él allí ya habrán sido destruidos; los grandes desastres de los últimos días los habrán erradicado. Después de que esas personas malvadas hayan sido aniquiladas por completo, la tierra nunca más volverá a conocer la persecución de Satanás. Solo entonces la humanidad obtendrá la salvación completa y la obra de Dios se terminará por completo. Estas son las condiciones previas para que Dios y la humanidad entren en el reposo” (‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”).

A través de la lectura de las palabras de Dios Todopoderoso llegué a comprender que, aunque seguiremos viviendo en la tierra, una vez que Dios dé por concluida Su etapa final de la obra de salvar a la humanidad, Satanás será destruido, y, en nuestra vida terrenal, jamás volveremos a ser molestados por él, jamás volveremos a afanarnos ni estaremos angustiados y no habrá lágrimas ni suspiros. Será como cuando Adán y Eva vivían en el Jardín del Edén. Seremos libres de adorar a Dios y viviremos una vida hermosa y bendecida donde Dios está con el hombre. Este es el destino final de la humanidad y esto es lo que Dios finalmente llevará a cabo en Su obra de los últimos días. ¡Es fantástico, en verdad! En ese momento, exclamé: “¿Quién podría explicar tan claramente el destino final de la humanidad? ¿Quién podría planear el resultado de la humanidad? ¡Solo Dios podría hacer esto!” Reconocí la voz de Dios dentro de las palabras de Dios Todopoderoso ¡y vi que la obra de Dios Todopoderoso es la aparición y la obra de Dios! Las nociones que había dentro de mí finalmente se habían disipado y acepté alegremente la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, regresando ante el trono de Dios.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

Unas citas bíblicas son tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Música cristiana | Presten atención al destino de la humanidad

Música cristiana | Presten atención al destino de la humanidad

I
Dios apremia a la gente de toda etnia, de toda nación e industria,
a escuchar la voz de Dios y Su obra ver;
a atender el destino de la humanidad,
a hacer a Dios el más santo y honorable,
supremo y único objeto de adoración;
a permitir a toda la humanidad vivir bajo la bendición de Dios,
como los descendientes de Abraham vivieron el compromiso de Jehová,
como las criaturas de Dios Eva y Adán vivieron en el jardín del Edén.
II
La obra de Dios, ola que crece con poder;
nada lo detiene a Él o a Sus pies.
Solo escuchando Su palabra y buscándolo,
se recibe Su promesa y se siguen Sus pasos.
Los demás encararán el exterminio
y obtendrán el merecido castigo.
Dios apremia a la gente de toda etnia, de toda nación e industria,
a escuchar la voz de Dios y Su obra ver;
a atender el destino de la humanidad,
a atender el destino de la humanidad.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Cómo aprender a leer la Biblia – El Señor Jesús profetizó que vendría mediante la encarnación

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Cómo aprender a leer la Biblia – El Señor Jesús profetizó que vendría mediante la encarnación

Al ver este título, ¿pensaría usted que el pastor nunca nos ha dicho que el Señor Jesús predijo personalmente que volvería por medio de la encarnación? De hecho, hay muchos versos relacionados.
Por ejemplo, el Señor dijo: “Vosotros también estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperéis” (Lucas 12:40). “Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37). “Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que Él padezca mucho y sea rechazado por esta generación” (Lucas 17:24-25).

Es obvio que la expresión “Hijo del hombre” se refiere a la encarnación de Dios. Por ejemplo, el Señor Jesús encarnado era llamado el Hijo del hombre, Cristo, porque el Espíritu de Dios se materializó en la carne y se convirtió en un hombre corriente. Fue precisamente porque Dios en la carne era ordinario y normal, los fariseos y muchos judíos no creyeron que el Señor Jesús era Dios, e incluso lo calumniaron y condenaron, y finalmente lo crucificaron. Si Dios viniera sobre nubes, todos se postrarían en la tierra para adorarlo, y nadie se atrevería a oponerse y condenar a Él, entonces no se cumpliría la profecía “Pero primero es necesario que Él padezca mucho y sea rechazado por esta generación”.

Recomendación de leer: ¿Qué es la encarnación?

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.